domingo, 29 de mayo de 2011

The Project - La web

Este pasado jueves a las 19:30 se activó la web de The Project y lo convertimos en excusa para conocernos y reconocernos, unas cuantas personas que colaboramos en proyectos y otros derivados.

Le hemos puesto un cuerpo a muchas ideas. Le damos un espacio común a los proyectos y a las personas que trabajamos en ellos. No es una web empresarial, ni corporativa, no representa a nadie, ni es el lugar oficial de nada, no es un lugar para promociones autocomplacientes, ni para apologías de marca.
Es, digámoslo así, un Hub de conocimiento, aquel que somos capaces de generar en el curso de los trabajos que realizamos. Ese conocimiento pertenece a las personas que lo producen, lo publican y lo comparten con la generosidad y la convicción de que liberarlo es la mejor forma de generar más valor para todas.


Obviamente, eso da visibilidad y retorno en forma de atención y reconocimiento, cosa que también perseguimos, para tener más oportunidades de trabajar en lo que nos gusta y con quien nos gusta.

La web tiene cuatro espacios principales:
  1. El blog general que hará las veces de linea editorial de la web, y dónde se publicarán artículos relacionados con la sociedad red y los cambios económicos, sociales y políticos que estamos viviendo.
  2. El apartado de proyectos, dónde se publicará el conocimiento generado en cada trabajo, a través de un blog específico, enlaces relacionados, personas involucaradas y los documentos que sea posible liberar.
  3. El apartado de laboratorios, que son espacios de divulgación sobre algún tema de interés para la red o para mostrar prototipos de proyectos, productos o iniciativas empresariales, o para la organización de ThinkTanks en torno a un ámbito de investigación.
  4. Información sobre las personas que están trabajando en los proyectos que recoge la web.

Os invitamos a pasearos por allí, y esperamos que lo que encontréis os sea de utilidad e inspiración. Agradecemos cualquier sugerencia de mejora y propuestas (mejor allí) y seguiremos trabajando en mejorar la plataforma, depurar errores y ampliar funcionalidad.

Quiero das las gracias públicamente a la gente que ha desarrollado la web. Han hecho un trabajo técnico excelente, pero han hecho algo más: han sabido recuperar una situación que se puso crítica hace un par de semanas por problemas que no vienen a cuenta, con el anterior proveedor. La gente de Metadrop con Paco Montes al frente, se hizo cargo de todo y con compromiso y responsabilidad nos han preparado en tiempo record esta casa que estrenamos.

Mi sombrero y mi agradecimiento.

domingo, 22 de mayo de 2011

The Project

Hace casi dos años y medio que me dedico a la consultoría como profesional independiente. Desde el primer año ya entendí que esto va de redes. El segundo las conexiones empezaron a cristalizar y en este tercero, abro la persiana!.


Nace The Project, bueno, no nace exactamente, pero sí la vestimos de fiesta y la presentamos en sociedad. Lo que encontraréis allí es la materialización de una filosofía de trabajo y de una forma de entender las relaciones profesionales, en la que muchos creemos y reivindicamos desde distintos puntos de esta red que nos permite ser, como nunca antes había sido posible, emancipados propietarios de nuestras herramientas de producción.

Existen muchos tipos de redes que persiguen objetivos diversos: la socialización, el intercambio de conocimiento, la promoción de unos valores comunes (causas). The Project es una empresa nodal cuyo objetivo principal es la realización de Proyectos.
  • Canalizar demanda que por tiempo o competencias no podemos asumir.
  • Poder ofrecer a nuestros clientes mejor soporte, al contar con otros colegas que complementan nuestra oferta.
  • Intercambiar conocimiento y buenas prácticas.
  • Identificar oportunidades de trabajo interesantes para otros, sabiendo que otros también piensan en ti cuando aparece algo que compartir o traspasar
  • Poder ofrecer ayuda a gente joven (o re-joven), que empieza (o se recicla) y que no quiere irse a una empresa tradicional, pero que tampoco tiene una red consolidada para ejercer su profesión por libre.
  • Jugar a todo: a veces a la individualidad, a veces a la marca colectiva, que pueda agregar capacidad comercial a la hora de aspirar a proyectos de cierta envergadura o complejidad.
  • Asociarse para acceder a proyectos directamente, sin complejos ni intermediarios.
  • Rodearse de los mejores, esos que tarde o temprano se buscan la vida y están por ahí fuera y que no hay estructura que los retenga.
  • Aprovechar la diversidad que permite la red: Invitando, mezclando, combinando disciplinas de lo más dispares, de lo más necesarias tantas veces en los proyectos!.
  • Montar, en definitiva, equipos especiales para proyectos únicos, en formato "Empresa a lo Hollywood"
...Y por supuesto, aprender y disfrutar en cada trabajo.

No todo está resuelto, ni es una apuesta sencilla, está casi todo por definir, pero la tendencia es clara y el modelo una alternativa viable. Hay mucha gente investigando sobre nuevos modelos de organización productiva más acordes con la sociedad Red del s.XXI: Los estudios sobre Empresa abierta, la P2P Foundation, o la misma declaración de Consultoria artesana, son ejemplo de que algo se mueve, a veces a velocidad de vértigo, hacia cambios en las forma en que nos organizamos para producir, aprender y relacionarnos.


The Project es ya algo más que una declaración de intenciones, así que va siendo hora de mostrarlo y compartir dudas, errores, éxitos y tanta información como sea posible de las experiencias vividas en los distintos proyectos.


Este jueves día 26 de Mayo, lanzamos un espacio web (si los cables no nos fallan) dónde poder integrar toda esa experiencia y ofrecer un lugar a aquel que quiera visitar nuestro taller, nuestra boutique, nuestro garaje, nuestra oficina o como quiera cada uno considerar ese lugar común y espero agradable, que estamos preparando con gran ilusión.


Seguiremos contando.

Os dejo un adelanto del ambiente vivido en los preparativos (produced by @ikuska):


Toma 1 - Making Of ThP Web from The Project on Vimeo.

sábado, 14 de mayo de 2011

Clientes-Socios de Conocimiento

Esta semana Maria Salamero responsable de Gestión de Conocimiento del grupo AGBAR, explicaba en el CEJFE el proyecto del mismo nombre en el que AGBAR se embarcó hace dos años, cuando me invitaron a colaborar con ellos, justo recién creada el área que dirige Salamero, para dibujar la hoja de ruta de lo que sería un ambicioso plan de transformación de la compañía con el conocimiento como eje central del cambio.

Durante estos dos años se han ido implantando una serie de iniciativas (entornos de trabajo colaborativo, plataformas tecnológicas, desarrollo de nuevos liderazgos, formación en habilidades digitales…) que Maria Salamero explicó con el rigor con que una directiva de verdad puede explicar un proyecto de verdad, concebido para ser funcionalmente útil y no estéticamente atractivo.


Es una de las cosas que más le agradezco a esta experiencia, es que sea un proyecto de verdad , algo que depende tanto de los profesionales como de los clientes que los co-crean e implantan.


Ocurre con este tipo de proyectos, y es de esto de lo que quería hablar que la relación cliente-proveedor mantiene sus rigores mercantiles, pero se matiza cuando empieza el intercambio de ideas y conocimiento en la creación conjunta de un proyecto dónde se invierte algo más que dinero (en el caso del cliente) y horas (en el caso del proveedor). El proyecto, en realidad sería otro distinto si no estuviéramos participando en él las personas que lo hacemos. No las empresas, si no las personas con nombre y apellido que han ido aportando su grano de arena a cada una de las líneas de trabajo del proyecto. Esto puede parecer obvio, pero no es trivial, porque más allá de los portfolios de servicios, de las ofertas más o menos empaquetadas, de las culturas de las empresas, de las supuestas metodologías, al final, el proyecto va a parecerse a las personas involucradas en él, esa es la pura, alarmante y fascinante realidad que constato una y otra vez.


Recuerdo que muy al principio, en una reunión de explicación del proyecto a un grupo de directivos de AGBAR, alguien me preguntó : ¿Cuántas veces has implantado este proyecto?, le contesté la verdad: nunca. Me fui a casa preocupada por si mi respuesta podía hacer que perdiera un proyecto que obviamente deseaba intensamente hacer.


Hoy sé que si cualquier otra compañía, aunque muy parecida a AGBAR y con las mismas necesidades me planteara los mismos retos y me preguntaran, ¿Cuántas veces has implantado este proyecto?, seguiría respondiendo (quizás con algo más de seguridad) nunca.


Me gusta pensar (me ayuda a trabajar) que en estos casos no tengo clientes si no socios de conocimiento. Personas que aportan recursos, para que los profesionales aportemos otros y juntos co-diseñar proyectos e implantarlos en sus empresas. En realidad son redes inter-empresariales con estos socios-clientes para co-crear estrategias y aplicar soluciones.


Por resumir, el conocimiento no se compra ni se vende, se comparte para generar valor y cada uno (cliente y proveedor) aporta los recursos que tiene para hacer viable un proyecto
que difícilmente volverá a repetirse.

viernes, 22 de abril de 2011

El camino de los Generalistas

La configuración de nuestra identidad profesional se va desarrollando a medida que transitamos equipos, proyectos, empresas... Venimos con el bagaje unificador y siempre insuficiente de los estudios cursados, pero es luego, al hacer uso de nuestras habilidades técnicas y emocionales para aplicar ese saber teórico a las diversas situaciones que nos encontramos, cuando vamos definiendo nuestro Yo en los entornos profesionales.


Pero hay quien lo tiene más fácil y hay quien lo tiene más difícil. Y no hablo de dificultades laborales, si no de la dificultad de “encajar” dependiendo de cómo se hayan diseñado y desarrollado nuestras competencias.

El camino no está igual de claro para todos.


Los generalistas tardan más en entender quien son y qué son para lo demás y para sí mismos. Es una cuestión de complejidad: demasiadas opciones, demasiada diversidad, demasiadas conexiones. Quien puede hacerlo todo es fácil que acabe no haciendo nada (son puntos opuestos de un mismo círculo).

Es mucho más fácil (en este sentido) para aquel que se especializa en un tema concreto y disfruta profundizando en una práctica que tiene los límites conceptuales más o menos acotados.


En las empresas, en los equipos, necesitamos generalistas y especialistas, pero pienso que son los primeros los que requieren más atención. Son imprescindibles y son los que más sufren más hasta que definen esa identidad profesional que les dará la seguridad necesaria para desenvolverse en los equipos y los proyectos.


Un generalista contribuye de manera más indirecta a los procesos de producción. Es alguien que difícilmente vivirá las satisfacción intelectual que supone dar una respuesta técnica efectiva a un problema concreto, que difícilmente podrá definir los límites de su responsabilidad en un proyecto, su ámbito de actuación y competencia. Son los que se quedan pensando antes de responder al “y tú quien eres?”


Los generalistas salen de las carreras académicas con una mente bien configurada para la reflexión, el análisis crítico, el criterio, la abstracción y la conceptualización, pero tardarán tiempo (un tiempo siempre angustiante) en sentirse útiles. Ese sentimiento del que ve cómo su conocimiento aplicado genera valor.


Siempre sabrán un poco de mucho y nada del todo. Sus inquietudes son dispersas, beben de muchas fuentes y se apasionan por todo lo que encuentran por el camino. Sueñan con vidas paralelas y dudarán de por vida sobre su verdadera vocación. Poco a poco entenderán que pueden hacer casi de todo, pero nunca solos, necesitarán siempre a los especialistas a esos que admiran por la profunda verticalidad de su conocimiento


Yo admiro a ambos, mi formación es una ingeniería, pero mi mente es generalista. No sé si eso ha sido una ventaja. He intentado convertirlo en algo positivo, pero no siempre ha sido fácil. Por eso, reconozco y siento como propia la desazón de los que navegan aguas turbias. Ricas y llenas de nutrientes, pero turbias.


Es difícil dar consejos porque la trayectoria vital es personal e intransferible, pero hay algo que me parece útil al mirar con perspectiva el camino recorrido: no dejar que la ausencia de definición nos paralice; que el hecho de no tener el futuro perfilado no nos impida entregarnos al presente, que el no poder definirnos no nos impida actuar con la incisión de quien lo tiene claro. En definitiva, no habrá nada que defina el futuro y a nosotros en él, tanto como la vivencia intensa de los sucesivos presentes a los que nos entreguemos.


Feliz viaje!

sábado, 9 de abril de 2011

Comunidades de Práctica y Equipos de Innovación en el Gobierno Vasco

Hace unas semanas tuvo lugar el inicio y la presentación de uno de esos proyectos por los que vale la pena dedicarse a esto de la consultoria.

Todos los proyectos son importantes y todos los clientes igual de respetables, pero a veces se dan tantas condiciones favorables para la creación de un buen ambiente, el compromiso personal con un reto y la complicidad entre un equipo, que sencillamente, da gusto.

En el Gobierno Vasco llevan tiempo pisando fuerte para tranformar la Administración tanto en sus procesos internos como en su relación con el ciudadano, según los ejes que definen su Plan de Innovación Pública (PIP):

  1. Administración abierta e innovadora. Principios del gobierno abierto: transparencia, participación y colaboración
  2. Pleno desarrollo de la Administración electrónica. Un mandato legal y una apuesta de futuro.
  3. Eficiencia, más por menos. Una Administración más eficiente: que funcione mejor y cueste menos.

Podéis ver la presentación PIP en este post y seguir su desarrollo en el blog al que pertenece.


Es en este marco dónde se plantea el proyecto de Diseño e implantación de un programa de Comunidades de Práctica y Equipos de Innovación en el Gobierno Vasco.

El proyecto se presentó el pasado 23 de marzo en el salón de actos de Lakua II, en Vitoria. Podéis ver la crónica que Julen Iturbe, el "componedor" del equipo de trabajo que daremos forma al programa, hizo hace unos días en el blog del PIP.

Desde entonces, una banda formada por Iñaki Ortiz, Alorza, Jose Ramón Guinea, Juan Luis Ronco, David Sánchez Bote, Jon Sáez, Naiara Pérez de Villarreal, Ikuska Sanz, Amalio Rey, Odilas y Julen Iturbe-Ormaetxe vamos afinando los instrumentos y trabajando para poder ofrecer a todas las persona involucradas en el plan, el concierto que se merecen.

Pero no haremos nada bueno y útil si no abrimos bien las orejas y escuchamos a todo el que pueda aportarnos algo. Hay muchos canales para esta conversación. Uno de los más activos es el grupo de Linkedin, dónde Naiara coordina las "discusiones" que se dan sobre el PIP en general y sobre este proyecto en particular y dónde David ha publicado dos artículos, uno sobre las bondades y otros sobre las barreras de estos sistemas que queremos abordar.
Así que como dice Juan Luis, esperamos muchas gotas para construir olas (mala metáfora en estos días, me temo) que hagan mares.



Os dejo aquí, aunque ya está publicado en los distintos espacios que he ido referenciando, el video de Juan Luis Ronco, precioso, sobre la presentación que hicimos.
Gracias JL!





y si le tenéis muchas ganas al tema en Irekia, está la película en versión completa.

Seguiremos contando.

lunes, 14 de marzo de 2011

Talent on Air

Hace días, hablando con un colega sobre su salida de una empresa y su futura relación profesional con la misma, cristalizó una imagen que ya hace tiempo que se intuye y que se repite una y otra vez en muchas situaciones que vivo últimamente.

“Las empresas, para crecer, tendrán que hacerse más pequeñas”.

Nada nuevo, pero lo que parece que está cambiando es la decisión de lo que queda dentro y de lo que queda fuera, en esa dieta para perder el volumen inadecuado a los tiempos que corren.


La lógica parece decir que te quedes con el “core de negocio” y externalices lo superfluo, lo accesorio, los procesos “commodity”. Las políticas de outsourcing, offshoring ..etc de los últimos años respondían a esta lógica. Te quedas con el talento, externalizas “mano de obra”.


Creo que ahora ocurre al revés:
El talento resiste cada vez menos el corsé de las empresas. Los buenos se van. Han descubierto que solos, organizándose con otros de forma temporal, ya no necesitan a la empresa para ganarse la vida, ni siquiera para conseguir posicionamiento e incluso relevancia en un determinado mercado.
Es más, conozco cada vez más casos de gente que “florece” precisamente cuando sale del paraguas empresarial. De clientes que se acercan a ellos ahora que saben que la relación va a ser más directa con el profesional al que valoran y quieren contratar, seguros de que colaborarán con la persona y de que pagarán exactamente por quien es, por lo que hace y por cómo lo hace. Profesionales con identidad propia, más allá de marcas comerciales basadas en valores abstractos.


El talento se escapa de las organizaciones precisamente cuando estas más necesitan reformular su oferta y acelerar los procesos de innovación.

Pero en realidad no se van. No es como antes. No se van a otra empresa para favorecer a la competencia (aaahh o conmigo o contra mi!).

Sencillamente, se van y se quedan como agentes libres, "flotando en el aire", con una capacidad de conectividad (también con la empresa que dejaron!) impensable desde dentro de los muros corporativos; con una capacidad de generar conocimiento y valor difícilmente financiable por las estructuras de costes cortoplacistas tan habituales en nuestro ecosistema empresarial. Están ahí, asumiendo riesgos (tan necesarios para la innovación) que no se toleran en las organizaciones tradicionales.
Están ahí, en definitiva para devolver (si el sistema es hábil y reacciona), mucho más valor del que les exprimía por una nómina.


Son los nuevos departamentos (externalizados) de I+D.


Se invierte la pirámide de la gestión del talento: Se externalizará aquello valioso, y desde la empresa se gestionarán Redes externas de innovación que "enchufen" propuestas a las estructuras rígidas que las penalizaban. Y se mantendrá en nómina aquellos profesionales cuyo ciclo de renovación del conocimiento sea más lento, más estable, más estándar.


Habrá que trabajar sobre las nuevas reglas del juego, porque las relaciones de interdependencia están cambiando.

El caso es que deberías indentificar talento dentro de tu empresa, y cuando lo encuentres..."despídelo".

miércoles, 2 de marzo de 2011

Smart Companies

La semana pasada, participé en una jornada sobre Smart Cities organizada por el Club de Marketing Barcelona y dirigida por Pilar Conesa, Directora de Anteverti y una eminencia, por su trayectoria profesional y su compromiso personal, en estrategias del desarrollo urbano eficiente y sostenible.

Pilar abrió la mesa con un recorrido conceptual sobre las distintitas dimensiones de una Smart City (“Citizen Engagement”, Calidad de vida, Sostenibilidad económica, Sostenibilidad medioambiental, Empresas “inteligentes”), y cerró la jornada proponiendo a la sala, algunas líneas de desarrollo de negocio vinculado a esta tendencia.

Durante la mañana compartí presentaciones con Irene Compte, Directora adjunta de Urbiótica y Joan Batlle, Cap de cooperació internacional en innovació i eAdministració de l'Ajuntament de Barcelona, que desde distintas perspectivas desgranaban los conceptos propuestos al inicio por Pilar Conesa.

Yo hablé de empresas (o de organizaciones, mejor) y de su relación con el entorno (ciudades en este caso). Si los modelos de relación productiva han cambiado, parece lógico pensar que nuestras cuidades deberían redefinir infraestructuras y servicios para los nuevos “Knowledge workers”. Y en sentido opuesto, si hablamos de Smart Cities parece también lógico pensar que necesitamos Smart Companies: Organizaciones que operan en una nueva economía global, digital e informacional, en una Sociedad Red.

Las ciudades, su configuración y estructura están fuertemente relacionadas con la forma de organizarnos en torno a la producción, especialmente a la producción masiva desde la expansión de la revolución industrial.

La concentración en ciudades, permitía una densidad de mano de obra, imprescindible para la producción en masa. El sistema fabril, se basaba en la división del trabajo y la especialización por funciones, dónde las personas era un recurso más de producción, energía productiva para la creación de riqueza.

Poco a poco fuimos pasando de una sociedad agraria y rural a una sociedad industrial y urbana. Diversos factores contribuyeron al éxodo a las ciudades, pero de forma incuestionable, una determinante demanda de mano de obra de la industria.

En pleno 2011, nos vemos repensando nuestros modelos urbanos , como en pleno s.XXI nos vemos también, rediseñando nuestros modelos de producción.

Hemos cambiado de era para entrar de pleno en una economía basada en el conocimiento, que opera a escala global, y que dispone de tecnología que permite que la principal materia prima de producción (la infomación) fluya de forma instantánea a coste despreciable.

Todo esto significa que el condicionante físico, requerimiento para la densidad de mano de obra, tiende a desaparecer. O dicho de otra manera, que las asociaciones que permiten la colaboración productiva ocurren (también) en otra dimensión: la digital, libre de las restricciones espacio-tiempo. El nuevo modelo de organización productiva tiene forma de RED.

Todo esto significa que hoy y cada vez más, los trabajadores son propietarios de sus herramientas de producción (conocimiento) y que serán ellas (las personas) las que deciden como usarlas y con quien.

Esto significa que las Empresas del s.XXI han de entender que la posición de privilegio que les otorgaba ser las únicas estructuras capaces de producir de forma eficiente, ha desaparecido.

Esto significa que en la sociedad del conocimiento, las empresas deben basar su actividad económica en gestionar muy bien la información de que disponen, dejar que las personas la conviertan en conocimiento, y asegurarse de no obstaculizar ningún flujo que fomente el aprendizaje continuo y la innovación.

Y sobretodo entender una ecuación paradójica y es que para ser más grandes, deberán ser más pequeñas: En una economía donde la velocidad de cambio es vertiginosa, la obsolescencia de productos y servicios tiránica, las crisis espasmódicas y la diversidad (de perfiles y competencias para la producción) inmanejable, supongo que nos queda ganar en flexibilidad, hacer las estructuras porosas y diseñar mecanismos de relación con redes externas.

No tengo ni idea de lo que es una Smart Company, pero si pienso en las empresas como entes vivos superando los retos de la selección natural, imagino entornos dónde ocurran cosas que he intentado reflejar en este esquema conceptual.









Por resumir en una estética lista de 10 puntos, para mí, una Smart Company...

  1. Desarrolla su actividad económica en torno al conocimiento
  2. Hace un uso intensivo de las tecnologías
  3. Opera a escala global
  4. Gesiona modelos de organización en RED al servicio de proyectos
  5. Promueve liderazgos basado en la gestión del talento
  6. Integra a las nuevas generaciones
  7. Sensible a su entorno: Identifica Redes externas de colaboración
  8. Establece conversaciones con sus mercados
  9. VA más allá de la RSC: Eficiente y sostenibl
  10. Allí donde las personas hacen lo que quieren y contribuyen con ello al proyecto empresarial
os dejo aquí la presentación. Supongo que en breve publicarán la de mis compañeros en la web del evento.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Comunidades para la Economía abierta

Mi contribución a la jornada de Economía abierta que organizaban Consultoria Artesana en REd, alojada Eutokia y conducida por los maestros Julen y David, trataba de Comunidades de Práctica, o de forma más genérica de redes de conocimiento y trabajo colaborativo.

Todas estas definiciones responden con distintos matices, a modelos de organización basados la motivación personal para colaborar con otros con quien tienes un objetivo común.


En el modelo de Economía abierta desarrollado en el estudio sobre Economía Abierta de la EOI, se hacen continuas referencias a la persona como eje central sobre el que gira toda actividad económica basada en el conocimiento. Esta dimensión humana, junto la adquisión de la tecnologia adecuada, y a la constatación de que la colaboración es un “buen negocio” si se enfoca bien y se generan las condiciones óptimas para ello, hace que los modelos de Comunidades de Práctica, en cualquiera de sus variables metodológicas, sea (así lo entendí al ponerme a preparar la presentación) un elemento bien encajado en el mapa conceptual de la Economía Abierta.


Más allá del relato, me gustaría recuperar algunas ideas clave subyacentes en la presentación:


1. Comunidades...grupos de personas que colaboraban en desarrollar, intercambiar, proteger o difundir conocimiento han existido desde el origen de los tiempos. Maticemos pues el factor tecnología que más que hacerlo posible, lo facilita, potencia y multiplica. Lo hace masivo y dimensiona los resultados de una forma impensable hace tan sólo unos pocos años.


2. Las capacidades de co-crear, colaborar productivamente, de generar acción colectiva están implícitas en todo grupo, pero es necesario crear las condiciones para que ello ocurra. Diseñar los mecanismos de relación y participación, de agregación de nuevos miembros, de gobierno, de gestión de la información, de medición de resultados...favorece el trabajo de los grupos, a veces, excesivamente confiados a la entropía.


3. Cuando hablamos de Comunidades virtuales, la plataforma tecnológica, el espacio virtual donde se da buena parte de la relación entre los miembros, ha de responder al tipo de Comunidad y a los objetivos que persigue. No es lo mismo si perseguimos comunicarnos y socializar que crear algo de forma conjunta, que difundir un contenido...las funcionalidades de la plataforma han de adaptarse a las necesidades de los usuarios (una obviedad, pero conviene decir que no todo sirve para todo).


4. En clave ya organizativa (empresarial), las Comunidades pueden favorecer la creación de espacios que pongan a la persona en el centro de la actividad. Estas redes pueden diseñarse en clave interna para favorecer la gestión del conocimiento, pueden facilitar también la relación de las organizaciones con su entorno (otras estructuras con las que intercambiar conocimiento o abordar proyectos de forma conjunta) y por último permiten dotar de cierta estructura a redes totalmente libres, distribuidas, formadas por nodos-persona que se asociantemporalmente en torno a un objetivo común.


Os recomiendo echar un vistazo al resto de ponencias Aitor Otxoa, Amalio A. Rey, Ricardo Antón, María ptqk, Genís Roca, Iván Marcos Peláez y Yuri Noda y a todo el material que los organizadores están volcando en la web del evento.





domingo, 30 de enero de 2011

Va de Redes


La cena del jueves por la noche ya calentó motores entre aquellos que nos tenemos más cerca, más vistos, aquellos a los que puedes preguntar que fue de aquel trabajo o como le va a otro colega, conocidos comunes, como si se tratara de una verdadera comunidad.

El viernes, la jornada se dividía en dos formatos : Por la mañana una sesión con parte del grupo de la Red de Consultoria Artesana y ya por la tarde un plenario con todo el que sintió ganas de acercarse, compartir, aprender, proponer y enredarse..,consultores? artesanos? no sé, pero sí. Como dijo alguien al presentarse, la etiqueta me ha permitido volver a definirme (sin complejos) como consultor.

Coincido con la valoración de Amalio, de Julen y de otros, en el valor de la diversidad que se dio allí. A veces cuando internas definir quien eres, que haces, que consideras correcto o no, caemos en delimitaciones excluyentes. Nos preocupa tanto distinguirnos y diferenciarnos de lo que no nos gusta, que acabamos levantando muros frente a aquellos que sí nos gustarían y que se identificarían con nosotros.

Me emocionó la impactante ronda de presentaciones. En 59” cada cual tenia que sintetizar que hacía, de donde venía y qué esperaba del encuentro. Gentes de finanzas, marketing, tecnología, innovación, gestión, recursos humanos, artistas, profesores... Sectores diversos, desde la gran empresa, las pymes, la administración pública, tercer sector, y cuarto, universidad. Profesionales que operan con una simple licencia fiscal, otros que tienen pequeñas empresas, otros que combinan dedicaciones estables con sus primeras aproximaciones a la consultoría independiente, otros en un proactivo "desempleo". De todo. Desde un encantador chico con traje y corbata hasta un sugerente pintas con sombrerito y unas zapatillas de coloración asimétrica; mujeres, hombres; gente muy joven que empieza y no quiere hacerlo mercadeando con su alma en la economía tradicional junto a perros (y perras pero suena peor :) viejos que buscan formas mas dignas de aprovechar su talento, su experiencia, su tiempo y su libertad…

Un ejercito de hombres y mujeres que prefieren gestionar la incertidumbre a dejarla en manos de otros, que les gusta lo que hacen y quieren hacerlo bien y no solo “por la pasta”, que ven en sus competidores posibles alianzas enriquecedoras, que ven en sus clientes socios de conocimiento, cómplices para cambiar el mundo; que no están dispuestos a trabajar para cualquiera ni a cualquier precio (porque frustra mucho ser más exigente con el resultado que quien te paga); que no quieren alimentar un sistema en el que no creen, que quieren hacer de su profesión algo digno, placentero y sostenible.

Unas 35 personas que posiblemente no representan nada, pero que invitan a pensar en una tendencia liberadora.

No hay empresa que aguante la diversidad que se daba solo entre la gente de aquella sala. Y en cambio los proyectos que necesita esta sociedad del conocimiento requieren cada vez más de enfoques innovadores, diseñados por equipos multidisciplinales, equipos de personas que se nutran, a su vez, de experiencias diversas en distintos entornos, vivencias que difícilmente podremos experimentar intramuros de ninguna organización.

Las redes de profesionales que se autoorganizan para realizar proyectos va a ser una evidencia cada vez más relevante, pero no es fácil: ir por libre tiene sus debilidades frente a modelos consolidados de organización productiva. ¿Cómo mejoramos eficiencias sin caer en la división inhumana del trabajo?, ¿Cómo compartimos conocimiento y prácticas?, ¿Cómo nos organizamos para acometer juntos un proyecto? ¿al margen de los proyectos, cómo estructuramos mecanismos de soporte mútuo y ayuda en la red? (pregunta Julen en el post de Leiva) ¿Ganaríamos algo con la asociación, la agregación, con el desarrollo de una marca común que ayude a explicar que somos una alternativa a proyectos de consultoria donde tradicionalmente operan las grandes marcas? ¿nos interesan esos proyectos? ¿podríamos compartir recursos entre varios ¨nodos¨ para optimizar costes?...etc.

Hay que explorar, hay que aprender de unos y de otros, de cómo vamos resolviendo el día a día en cada taller. El reto esta en crear nuevos modelos. Estructuras que permitan la agregación de nodos independientes sin caer en las trampas de la empresa tradicional, sin las perversiones de la industrialización, sin dejar que el ente común, se sobreponga a los individuos.

A pesar de que la convocatoria era para hablar de dineros, tuvimos intensos debates sobre los modelos de red, su arquitecturas, sus dinámicas, sus prestaciones. Javier LEiva explica bien algunas aproximaciones sobre redes laxas (para relacionarse y compartir conocimiento) y asociaciones más sólidas y temporales para realizar proyectos. Añado que ambos pueden ser vasocomunicantes, un flujo que nos permita mantener lo que caracteriza a uno y otro sistema sin pervertirlo y aprovecharnos de lo mejor de cada uno según convenga.

Por dejar de divagar y aportar información de interés más práctico en torno, ahora sí, a cuestiones económicas, os propongo la siguiente lista de cosas a considerar cuando te lanzas por libre.

1. Para dar el salto, conviene tener un colchón que te permita estar, en caso necesario, unos meses sin facturar y sin aceptar trabajos que no son lo que quieres hacer. Es importante empezar sin prisas y seleccionar (sin chulerías, pero con coherencia) incluso desde el principio, los trabajos que vas a hacer. Si puedes "atar" algo antes, con clientes que ya te conocen o con la organización de la que sales, puede ser una buena forma de reducir angustia al inicio.

2. Al principio basta con una licencia fiscal de autónomos aunque puede llegar un momento que por razones fiscales te interesará una empresa (no hay nada muy creativo al respecto, no hay formas jurídicas para las redes, así que una S.L. es lo más común y sencillo para operar con el sistema)

3. Busca a un buen gestor que no solo te mueva papeles de un lado a otro, si no que se implique en tu proyecto y te asesore en temas fiscales y de evolución económica de tu actividad.

4. Selecciona bien a tus compañeros. No puedes hacer casi nada solo. Seguramente tendrás que echar mano de tu red de colegas. Mantén un sano equilibrio entre el feeling y la idoneidad. A veces hay que trabajar con personas que no nos enamoran pero son complementarias a nosotros; aunque no trabajes con imbéciles, eso siempre da malos resultados, aunque sean genios. Cada uno/a aquí tiene su nivel de tolerancia en un punto distinto, pero el mensaje es que ojo con los extremos.

5. En ocasiones esas conexiones se darán con personas que trabajaran en tus proyectos, otras veces serás tú quien formes parte de un equipo que coordina otro. En ambos casos conviene desmitificar euforias virtuales: Tener buen rollito en la red no significa ser capaces de trabajar juntos. Y no pasa nada, pero pasa.

6. Selecciona también a tus clientes. No todos entenderán el valor que aportas. No todos entenderán o necesitarán los proyectos que puedes y quieres hacer. No todos querrán la calidad que puedes dar. No todos entenderán un carajo.

7. “Enchúfate” a cuantas redes puedas para intercambiar conocimiento y experiencias (redes laxas) pero se muy cuidadoso/a con tu red de producción para realizar proyectos. Esta no se improvisa, requiere tiempo y requiere normas que las primeras no necesitan.

8. Tarifas: no calcules teniendo como referencia tu anterior sueldo o como si trabajaras por cuenta ajena. Como mínimo has de cobrar el doble apuntaba alguien en la sala. Ahora todos tus impuestos y contribuciones sociales las asumes tú, el coste de afiliar tus herramientas de producción lo pagas tú, además hay que considerar el riesgo que implica una actividad discontinua.

9. Busca rentabilidad de escala. Es un mito que cualquier trabajo artesano parte de cero. Reaprovecha todo lo que puedas de trabajos anteriores y rentabiliza el esfuerzo realizado previamente.

10.Céntrate en aquello haces bien y de forma eficiente y busca a colegas que hagan el resto del trabajo en el que son especialistas y les encanta. Esto reducirá el coste de los proyectos y aumentara tu satisfacción porque podrás dedicarte a lo que realmente te gusta.

11.La tecnología es un gran aliado de los freelancers y las redes. Hoy en día es posible trabajar con personas que están lejos físicamente (así que piensa en global), creando espacios virtuales de trabajo en los que involucrar también al cliente. Hablamos de wikis, pero puede ser necesario enriquecerlas con gestores de actividad, calendarios, gestores documentales o foros de debate más amigables que los que traen la mayoria de wikis.


Esto se alarga y la conversación seguirá. Me queda agradecer y admirar el montaje de Julen y Asier, la complicidad y la mente brillante de Ricardo , la hospitalidad de Naiara, y David, y la compañía de Amalio, Bartolomé, Jose Miguel ,Javier y de todos los que vineron al taller abierto. Un abrazo y hasta pronto


sábado, 8 de enero de 2011

Todo por la Pasta

Podría parecer que la artesanía y las finanzas de dan de tortas, pero lo cierto y obvio es que no. Muchos profesionales de la consultoria hemos decidido alejarnos de la gran industria, no sólo porque vivimos, creamos, producimos , aprendemos y nos relacionamos mejor a “escala humana”, si no porque pensamos que desde los modelos de red podemos dar mejor servicio a nuestros clientes. Clientes, que pagan por nuestras horas, conocimientos, experiencia y por cosas diversas que no siempre es fácil catalogar y cuantificar.

De estas cosas hablaremos en el próximo taller de la Red de Consultoria Artesana convocado por Julen y Asier con la complicida de Eutokia , "Todo por la Pasta". Las jornadas (con un taller abierto para quien quiera asistir) tendrán lugar en Bilbao el 28 y 29 de este mes de enero.

Para calentar motores, aquí os dejo algunos apuntes, antes de correr a preparar la maleta para el inicio de unos días de vacaciones.


Horas vs. Ideas

Cuando de lo que se trata es de la producción de tangibles, la medida a evaluar son las unidades manufacturadas; cuando hablamos de servicios, empieza a aumentar la complejidad y la convención sobre los precios gira en torno a las horas dedicadas a proveer ese servicio; pero si nos dedicamos a servicios de conocimiento, el valor se mide con más dificultad, así como los costes de proceso de “producción”. ¿qué vale una idea? (desde la más simple a la conceptualización más compleja), qué vale un buen consejo cuya ejecución ha consumido 5 minutos?, que vale la cantidad y calidad de las relaciones que soy capaz de gestionar en beneficio de un proyecto? …


Hoy mismo en el Blog de Manuel Gross leía un artículo de Ricardo Lopez Rodríguez, dónde apuntaba un buena reflexión sobre el tiempo y las ideas:


El recurso abundante son las NEURONAS..la capacidad de crear, de hallar soluciones innovadoras, de idear, fantasear, soñar, imaginar. El otro recurso tan precioso y especial es el TIEMPO….

Trabajamos por el número de horas, no por la tarea. Tenemos fechas, horarios y plazos en nuestro compromiso de trabajo, pero si no tenemos ideas originales, no inventamos ningún método extraordinario ni encontramos soluciones nunca antes pensadas, no hay ningún problema”.


La consultoria, o cualquier actividad centrada en la gestión del conocimiento, debe deshacerse de la tiranía del tiempo a la hora de valorar económicamente su valor aportado.



Modelos de costes

Otro tema del que me gustaría hablar en las jornadas de enero es la confección del modelo de costes de los proyectos. Sobre todo cuando estos son realizados por estructuras flexibles, como es el caso de la asociación de profesionales libres o pequeñas empresas para participar en un proyecto al que contribuyen de manera parcial según su ámbito de conocimiento y disponibilidad. En mi experiencia nos lo solemos montar así:


Mientras estamos en fase de preventa, todo el mundo va a riesgo. Corresponde al momento de la conceptualización del proyecto y las personas que invierten esfuerzos y conocimiento en estas tareas, lo hacen sin una retribución económica garantizada.

Esto ocurrirá si el proyecto, finalmente se contrata. En ese caso, cada nodo de la red ha calculado sus costes y ha aplicado su margen de beneficio (según su criterio y métodos de cálculo). No hay (en el caso en que yo dirigo la partida) comisiones sobre el trabajo de nadie.

Cada uno calcula lo que vale su contribución y la suma de todo es lo que conforma la valoración total del proyecto.


Debido a la baja capacidad financiera de estas estructuras pequeñas, los nodos cobran cuando el cliente paga, y éste suele hacerlo de forma centralizada en la persona que dirige el proyecto o mantiene el vínculo comercial.


Economía alternativa

Uno de los puntos anunciados en el programa de las jornadas de Enero es el llamado “Economía alternativa”: Proyectos facturables y proyectos no facturables. ¿Tiene sentido no facturar?, trueque, compartir recursos, economía del cariño.


No sé si se trata de cariño, pero si de cooperación entre iguales para ser más fuertes ante “el mercado”. Me explico: Las grandes compañías, tienen departamentos de márqueting, de RRHH, de estrategia corporativa, de desarrollo de negocio…la lista es infinita, lo sabéis. Pero más allá de la a veces discutible eficacia de estos “proveedores internos”, lo que está claro es que su coste queda repercutido por un buen número de agentes productores que ingresan dineros a una escala que permite el mantenimiento de estos “overheads”.


Nosotros, los “free agents” no podemos permitirnos estos servicios, y a veces necesitamos tirar de especialistas, no para participar en un proyecto para un cliente, si no para nuestro propio autoconsumo: La construcción de una página web, el soporte en la definición de un plan de actividad, asesoria laborar-fiscal, correcciones de textos o enfoques, traducciones, elaboración de material audiovisual…etc. Lo que sea.


Creo que en este caso, el dinero es el elemento al que recurrir por descarte. Sólo para equilibrar desigualdades no subsanables de otro modo en el intercambio y soporte mútuo. Entre los talleres, entre los nodos de una red de profesionales, entre pequeñas empresas, deberíamos poder practicar el trueque. “Yo te programo una web y a cambio tú me corriges un libro”. “Yo te monto un video y tú me traduces unos textos”. …


Cuando no hay un cliente final que contrate una producción, cualquier esfuerzo encaminado a “afilar nuestras herramientas” podría ser asumido por una red bien articulada.



Recursos comunes

Y uno de los elementos de esta gestión de costes propios, podría ser la compatricion de recursos.

Por un lado, pagamos bienes y servicios sin poder aplicar economías de escala, como por ejemplo los gestores, y por otro lado, resulta difícil contratar personal de soporte porque entre uno sólo de nosotros, no siempre es viable mantener un nivel de ingresos y actividad que garantice la estabilidad de un tercero, pero entre dos o tres o "n", se pueden establecer acuerdos para repartir costes tanto de personal como de materiales y espacios. Otra cosa será cómo hacer encajar estas "aberraciones" en el encorsetado modelo laboral, legal, administrativo y fiscal, que nos ampara, pero esto es harina de otro costal.


Si te interesa el tema ves siguiéndonos por aquí.


Me va a costar una pasta desconectar, así que no hagáis mucho ruido :)



miércoles, 29 de diciembre de 2010

Un año (más) de Consultoria

Segundo año en ruta. Difícil hacer una evaluación rigurosa del año, quizás la métrica que más me orienta es sentirme bien, seguir teniendo ganas de levantarme por las mañanas, acabar el día agotada pero contenta y disfrutar con casi todo lo que hago. Pero sobretodo, reconocer y admirar con suficiente frecuencia, talento a mi alrededor, tanto de mis compañeros como de los clientes con los que trabajamos.

Hablo en plural, porque la actividad que realizo es mayoritariamente en equipos de trabajo organizados en torno a proyectos de diversa envergadura y temática.
Ya cuando trabajaba por cuenta ajena solía acabar encargada de proyectos “raros”: aquellos que no coincidían con el “core business” que decíamos. Proyectos alejados de los focos del glamour estratégico, pero que permitían inventar, crear, innovar, improvisar, jugar y equivocarse sin demasiados dramas. Yo acababa siempre en los “Expediente X”. Y así sigo, sólo que ahora no me caen los “marrones”…me los busco yo.

Cuesta definir una temática común en lo que hago. Cuando alguien me pregunta, intento discernir el denominador común, pero nunca me quedo ni dejo satisfecha. Al final, aunque suene pretencioso, acabo pensando que “soluciono problemas” y hago siempre la gastada pero popular bromita del Sr. Lobo de Pulp Fiction: Dime que te pasa, dime que quieres, y montaremos la banda idónea para abordar tu proyecto.

Y hoy en día, la mayoría de cosas se solucionan (o se mejoran) con alguna combinación alquímica de tecnología (en el sentido más amplio del término), y una óptima organización de personas intercambiando conocimiento (ya sea en un seminario de pocas horas o poniendo patas arriba una gran organización).


Y lo más complejo y a la vez fascinante del tema es que esto ya no se puede hacer solo. Los freelance (me gusta más el término independiente –ya, no es lo mismo-) somos por naturaleza interdependientes y auguro que en breve empezaremos a ver como emergen nuevas formas organizativas para gestionar esta interdependencia no estructurada.
Las empresas, las grandes organizaciones proveedoras de servicios no desaparecerán, ser harán más pequeñas (dejando atrás el fervor de las fusiones y la vocación de gigantismo) y colaborarán con redes de su entorno, relaciones simbióticas, establecimiento de vasos comunicantes que nos permitan general valor a terceros.
Creo que vamos hacia ahí y que si no lo hacemos muy mal, podríamos encontrarnos con una de las muchas válvulas de escape de la presión económica que vivimos.

Alguno de los proyectos en los que he trabajado este año tienen más forma de la colaboración que describía arriba que de la tradicional cliente-proveedor.

En AGBAR sigo dando soporte al despliegue del plan estratégico de gestión del conocimiento que diseñamos hace un año y medio: Trabajo colaborativo, nuevos liderazgos, habilidades digitales, herramientas online para la gestión del conocimiento…
Este 2011 abordaremos, entre otras cosas, el reto de medir cualitativamente el programa y de establecer relaciones entre esas métricas y los indicadores de negocio de la compañía (otro “Expediente X”! :)
Con Francesca Cañas, hemos empezado a trabajar en un modelo metodológico que nos hará ricas cuando lo patentemos. Un lujo esta Consultora camuflada de becaria. Ya veréis!

Jordi Graells me hizo sudar tinta en la elaboración de un informe que posteriormente me ha ayudado mil veces (estas son contribuciones directas de la administración y sus líderes al entorno empresarial), sobre las variables a considerar en el diseño de un entorno colaborativo, tanto en su vertiente tecnológica (funciones) como en los procesos que la acompañan. Conté con la inestimable ayuda de Dolors Reig, que aportó su conocimiento sobre tendencias en estrategias y plataformas web. Tenéis el informe resumen publicado aquí

Con Ricard Espelt, Virgili Delgado, Jose Luis Oliva, Francesc Masana, Marta Padilla y Gemma Gallego, hemos trabajado varios meses en la construcción de una red de colaboración e intercambio de conocimiento que mejore la gestión de proyectos de dinamización económica en el ámbito rural de Cataluña. De lo mucho que Jose Luis Oliva nos enseñó sobre redes humanas, me quedo con un slogan que surgió en un encuentro de tres días con los futuros usuarios de la RED : “Primero la forma, luego la plataforma”. Él consigue dibujar esas formas. Hemos montado la Red para luego (en realidad en paralelo), dotarla de la plataforma tecnológica idónea para sus flujos de relación e intercambio de conocimiento.

En primavera me invitaron a un foro de expertos (mi padre siempre me decía de pequeña, “donde estés, tú la más tonta”…y le sigo haciendo caso), dónde directivos de distintas procedencias : empresa, sindicatos, abogados, intermediadores… debatimos durante semanas sobre políticas activas de empleo. El "enfrentamiento" argumental entre visiones tradicionales y propuestas más acordes con la nueva economía (que se abre paso a golpe de crisis laboral y espasmos financieros) en la sociedad Red, fue enriquecedor y espero que útil para todos lo que allí estábamos.
He de agradecer, y mucho, a Alex Ballarín el soporte tecnológico que nos dio al grupo para el trabajo Online. Aquí dejé mis dudas y mis frustraciones, pero no el justo agradecimiento al talento y la sensibilidad que hizo posible el montaje de un cambalache con el mínimo impacto sensorial en “usuarios especiales”.

Una de las grandes fuentes de satisfacción intelectual ha sido la relación con los e-moderadores del programa Compartim del Departament de Justicia de la Generalitat de Catalunya. Trabajé junto a Virgili Delgado en dar soporte específico a la Cop CIRSO Tarragona, pero la modelización del programa me dio la ocasión de realizar reuniones, talleres y debates con sus protagonistas, y pocas veces una puede observar tal concentración de profesionalidad, pasión y compromiso como el que allí se da. Mi sombrero!

Una de las citas más ricas con estos superhéroes fue la que compartí con mi colega Amalio Rey en un mano a mano sobre la participación y dinamización de Comunidades. Francesca nos regaló este relato del encuento

En este y todos los proyectos relacionados con Redes y organización de Comunidades he contado mucho más de lo que a veces podía, con Laura Lorenzo. Hay personas que tienen una capacidad conceptualizadora conmovedora y Laura es de esas pocas. Eso, junto con su obsesión por la excelencia hacen que los límites nunca estén claros. Reconozco en ella el sufrimiento propio por esa locura. Juntas hemos aprendido muchas cosas este año…cosas de las que te valen para siempre. Gracias Laura.

Con Marc Garriga… ja, Marc es como un amante con el que mantengo esporádicos, pequeños e intensos encuentros profesionales. Estamos siempre a una cierta distancia lo suficientemente cercana como para estirar el brazo y encontrarnos. Le eché un cable cuando conceptualizaba el proyecto de OpenDAta del Ayuntamiento de Barcelona y cambiamos cromos al organizar un workshop en la AOC para definir una estrategia de redes sociales y web 2.0 en la institución. Tenéis su crónica aquí

Este año he vuelto a Honda Finance. Estuve allí hace unos cuantos, cuando era consultora a sueldo de T-systems. Uno de esos proyectos raros: no era implantación tecnológica, no se sabía muy bien qué… gestión del cambio (con todo lo ambiguo que es eso) y me enviaron. En realidad estaban en aquel momento montando la financiera en España y había de definir todos los procesos. Una fiesta.
Hemos mantenido la amistad durante años y ahora un pequeño grupo con Jordi Farré y Marta Padilla, hacemos de oficina de proyectos y aseguramos los procesos de testing de software.

A Malena y Claudio de Somosene, los conocí el año pasado a raíz de mi incursión en el mundo del vino, gracias a un proyecto de Comunidades para el Incavi. Ya supimos entonces que acabaríamos haciendo cosas juntos y estamos manos a la obra en un intercambio de soporte mutuo que promete fructífero. No os perdáis la presentación de su “Mapa de Vino Artesano”

Y finalmente, este ha sido el año en que me he atrevido a tener algo parecido a una [no] empleada. Alguien que está de forma permanente y constante dando soporte a todos los proyectos en los que me meto y en los que ella decide meterse. Un sistema algo barroco de retribución permite dar respuesta al equilibrio entre la libertad y la obligación, la flexibilidad/autonomía y dependencia mutua. Una relación profesional más cercana a una aprendiz que a una empleada, donde el objetivo no es la permanencia si no su desarrollo hacia la plena autonomía como nodo de esta red productiva a la que me siento conectada. Gracias Ikuska por jugar a inventar modelos y gracias por ser mi acelerador de partículas neuronales. ☺
… El próximo año, escribes tú esto!


Y gracias a todos los clientes que confían en mi y en el trabajo que vamos haciendo entre unos y otras. Por vuestros aplausos (en sus múltiples formas) se abre este telón todos los días.

Feliz año a tod@s
Seguimos!