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domingo, 22 de mayo de 2011

The Project

Hace casi dos años y medio que me dedico a la consultoría como profesional independiente. Desde el primer año ya entendí que esto va de redes. El segundo las conexiones empezaron a cristalizar y en este tercero, abro la persiana!.


Nace The Project, bueno, no nace exactamente, pero sí la vestimos de fiesta y la presentamos en sociedad. Lo que encontraréis allí es la materialización de una filosofía de trabajo y de una forma de entender las relaciones profesionales, en la que muchos creemos y reivindicamos desde distintos puntos de esta red que nos permite ser, como nunca antes había sido posible, emancipados propietarios de nuestras herramientas de producción.

Existen muchos tipos de redes que persiguen objetivos diversos: la socialización, el intercambio de conocimiento, la promoción de unos valores comunes (causas). The Project es una empresa nodal cuyo objetivo principal es la realización de Proyectos.
  • Canalizar demanda que por tiempo o competencias no podemos asumir.
  • Poder ofrecer a nuestros clientes mejor soporte, al contar con otros colegas que complementan nuestra oferta.
  • Intercambiar conocimiento y buenas prácticas.
  • Identificar oportunidades de trabajo interesantes para otros, sabiendo que otros también piensan en ti cuando aparece algo que compartir o traspasar
  • Poder ofrecer ayuda a gente joven (o re-joven), que empieza (o se recicla) y que no quiere irse a una empresa tradicional, pero que tampoco tiene una red consolidada para ejercer su profesión por libre.
  • Jugar a todo: a veces a la individualidad, a veces a la marca colectiva, que pueda agregar capacidad comercial a la hora de aspirar a proyectos de cierta envergadura o complejidad.
  • Asociarse para acceder a proyectos directamente, sin complejos ni intermediarios.
  • Rodearse de los mejores, esos que tarde o temprano se buscan la vida y están por ahí fuera y que no hay estructura que los retenga.
  • Aprovechar la diversidad que permite la red: Invitando, mezclando, combinando disciplinas de lo más dispares, de lo más necesarias tantas veces en los proyectos!.
  • Montar, en definitiva, equipos especiales para proyectos únicos, en formato "Empresa a lo Hollywood"
...Y por supuesto, aprender y disfrutar en cada trabajo.

No todo está resuelto, ni es una apuesta sencilla, está casi todo por definir, pero la tendencia es clara y el modelo una alternativa viable. Hay mucha gente investigando sobre nuevos modelos de organización productiva más acordes con la sociedad Red del s.XXI: Los estudios sobre Empresa abierta, la P2P Foundation, o la misma declaración de Consultoria artesana, son ejemplo de que algo se mueve, a veces a velocidad de vértigo, hacia cambios en las forma en que nos organizamos para producir, aprender y relacionarnos.


The Project es ya algo más que una declaración de intenciones, así que va siendo hora de mostrarlo y compartir dudas, errores, éxitos y tanta información como sea posible de las experiencias vividas en los distintos proyectos.


Este jueves día 26 de Mayo, lanzamos un espacio web (si los cables no nos fallan) dónde poder integrar toda esa experiencia y ofrecer un lugar a aquel que quiera visitar nuestro taller, nuestra boutique, nuestro garaje, nuestra oficina o como quiera cada uno considerar ese lugar común y espero agradable, que estamos preparando con gran ilusión.


Seguiremos contando.

Os dejo un adelanto del ambiente vivido en los preparativos (produced by @ikuska):


Toma 1 - Making Of ThP Web from The Project on Vimeo.

domingo, 30 de enero de 2011

Va de Redes


La cena del jueves por la noche ya calentó motores entre aquellos que nos tenemos más cerca, más vistos, aquellos a los que puedes preguntar que fue de aquel trabajo o como le va a otro colega, conocidos comunes, como si se tratara de una verdadera comunidad.

El viernes, la jornada se dividía en dos formatos : Por la mañana una sesión con parte del grupo de la Red de Consultoria Artesana y ya por la tarde un plenario con todo el que sintió ganas de acercarse, compartir, aprender, proponer y enredarse..,consultores? artesanos? no sé, pero sí. Como dijo alguien al presentarse, la etiqueta me ha permitido volver a definirme (sin complejos) como consultor.

Coincido con la valoración de Amalio, de Julen y de otros, en el valor de la diversidad que se dio allí. A veces cuando internas definir quien eres, que haces, que consideras correcto o no, caemos en delimitaciones excluyentes. Nos preocupa tanto distinguirnos y diferenciarnos de lo que no nos gusta, que acabamos levantando muros frente a aquellos que sí nos gustarían y que se identificarían con nosotros.

Me emocionó la impactante ronda de presentaciones. En 59” cada cual tenia que sintetizar que hacía, de donde venía y qué esperaba del encuentro. Gentes de finanzas, marketing, tecnología, innovación, gestión, recursos humanos, artistas, profesores... Sectores diversos, desde la gran empresa, las pymes, la administración pública, tercer sector, y cuarto, universidad. Profesionales que operan con una simple licencia fiscal, otros que tienen pequeñas empresas, otros que combinan dedicaciones estables con sus primeras aproximaciones a la consultoría independiente, otros en un proactivo "desempleo". De todo. Desde un encantador chico con traje y corbata hasta un sugerente pintas con sombrerito y unas zapatillas de coloración asimétrica; mujeres, hombres; gente muy joven que empieza y no quiere hacerlo mercadeando con su alma en la economía tradicional junto a perros (y perras pero suena peor :) viejos que buscan formas mas dignas de aprovechar su talento, su experiencia, su tiempo y su libertad…

Un ejercito de hombres y mujeres que prefieren gestionar la incertidumbre a dejarla en manos de otros, que les gusta lo que hacen y quieren hacerlo bien y no solo “por la pasta”, que ven en sus competidores posibles alianzas enriquecedoras, que ven en sus clientes socios de conocimiento, cómplices para cambiar el mundo; que no están dispuestos a trabajar para cualquiera ni a cualquier precio (porque frustra mucho ser más exigente con el resultado que quien te paga); que no quieren alimentar un sistema en el que no creen, que quieren hacer de su profesión algo digno, placentero y sostenible.

Unas 35 personas que posiblemente no representan nada, pero que invitan a pensar en una tendencia liberadora.

No hay empresa que aguante la diversidad que se daba solo entre la gente de aquella sala. Y en cambio los proyectos que necesita esta sociedad del conocimiento requieren cada vez más de enfoques innovadores, diseñados por equipos multidisciplinales, equipos de personas que se nutran, a su vez, de experiencias diversas en distintos entornos, vivencias que difícilmente podremos experimentar intramuros de ninguna organización.

Las redes de profesionales que se autoorganizan para realizar proyectos va a ser una evidencia cada vez más relevante, pero no es fácil: ir por libre tiene sus debilidades frente a modelos consolidados de organización productiva. ¿Cómo mejoramos eficiencias sin caer en la división inhumana del trabajo?, ¿Cómo compartimos conocimiento y prácticas?, ¿Cómo nos organizamos para acometer juntos un proyecto? ¿al margen de los proyectos, cómo estructuramos mecanismos de soporte mútuo y ayuda en la red? (pregunta Julen en el post de Leiva) ¿Ganaríamos algo con la asociación, la agregación, con el desarrollo de una marca común que ayude a explicar que somos una alternativa a proyectos de consultoria donde tradicionalmente operan las grandes marcas? ¿nos interesan esos proyectos? ¿podríamos compartir recursos entre varios ¨nodos¨ para optimizar costes?...etc.

Hay que explorar, hay que aprender de unos y de otros, de cómo vamos resolviendo el día a día en cada taller. El reto esta en crear nuevos modelos. Estructuras que permitan la agregación de nodos independientes sin caer en las trampas de la empresa tradicional, sin las perversiones de la industrialización, sin dejar que el ente común, se sobreponga a los individuos.

A pesar de que la convocatoria era para hablar de dineros, tuvimos intensos debates sobre los modelos de red, su arquitecturas, sus dinámicas, sus prestaciones. Javier LEiva explica bien algunas aproximaciones sobre redes laxas (para relacionarse y compartir conocimiento) y asociaciones más sólidas y temporales para realizar proyectos. Añado que ambos pueden ser vasocomunicantes, un flujo que nos permita mantener lo que caracteriza a uno y otro sistema sin pervertirlo y aprovecharnos de lo mejor de cada uno según convenga.

Por dejar de divagar y aportar información de interés más práctico en torno, ahora sí, a cuestiones económicas, os propongo la siguiente lista de cosas a considerar cuando te lanzas por libre.

1. Para dar el salto, conviene tener un colchón que te permita estar, en caso necesario, unos meses sin facturar y sin aceptar trabajos que no son lo que quieres hacer. Es importante empezar sin prisas y seleccionar (sin chulerías, pero con coherencia) incluso desde el principio, los trabajos que vas a hacer. Si puedes "atar" algo antes, con clientes que ya te conocen o con la organización de la que sales, puede ser una buena forma de reducir angustia al inicio.

2. Al principio basta con una licencia fiscal de autónomos aunque puede llegar un momento que por razones fiscales te interesará una empresa (no hay nada muy creativo al respecto, no hay formas jurídicas para las redes, así que una S.L. es lo más común y sencillo para operar con el sistema)

3. Busca a un buen gestor que no solo te mueva papeles de un lado a otro, si no que se implique en tu proyecto y te asesore en temas fiscales y de evolución económica de tu actividad.

4. Selecciona bien a tus compañeros. No puedes hacer casi nada solo. Seguramente tendrás que echar mano de tu red de colegas. Mantén un sano equilibrio entre el feeling y la idoneidad. A veces hay que trabajar con personas que no nos enamoran pero son complementarias a nosotros; aunque no trabajes con imbéciles, eso siempre da malos resultados, aunque sean genios. Cada uno/a aquí tiene su nivel de tolerancia en un punto distinto, pero el mensaje es que ojo con los extremos.

5. En ocasiones esas conexiones se darán con personas que trabajaran en tus proyectos, otras veces serás tú quien formes parte de un equipo que coordina otro. En ambos casos conviene desmitificar euforias virtuales: Tener buen rollito en la red no significa ser capaces de trabajar juntos. Y no pasa nada, pero pasa.

6. Selecciona también a tus clientes. No todos entenderán el valor que aportas. No todos entenderán o necesitarán los proyectos que puedes y quieres hacer. No todos querrán la calidad que puedes dar. No todos entenderán un carajo.

7. “Enchúfate” a cuantas redes puedas para intercambiar conocimiento y experiencias (redes laxas) pero se muy cuidadoso/a con tu red de producción para realizar proyectos. Esta no se improvisa, requiere tiempo y requiere normas que las primeras no necesitan.

8. Tarifas: no calcules teniendo como referencia tu anterior sueldo o como si trabajaras por cuenta ajena. Como mínimo has de cobrar el doble apuntaba alguien en la sala. Ahora todos tus impuestos y contribuciones sociales las asumes tú, el coste de afiliar tus herramientas de producción lo pagas tú, además hay que considerar el riesgo que implica una actividad discontinua.

9. Busca rentabilidad de escala. Es un mito que cualquier trabajo artesano parte de cero. Reaprovecha todo lo que puedas de trabajos anteriores y rentabiliza el esfuerzo realizado previamente.

10.Céntrate en aquello haces bien y de forma eficiente y busca a colegas que hagan el resto del trabajo en el que son especialistas y les encanta. Esto reducirá el coste de los proyectos y aumentara tu satisfacción porque podrás dedicarte a lo que realmente te gusta.

11.La tecnología es un gran aliado de los freelancers y las redes. Hoy en día es posible trabajar con personas que están lejos físicamente (así que piensa en global), creando espacios virtuales de trabajo en los que involucrar también al cliente. Hablamos de wikis, pero puede ser necesario enriquecerlas con gestores de actividad, calendarios, gestores documentales o foros de debate más amigables que los que traen la mayoria de wikis.


Esto se alarga y la conversación seguirá. Me queda agradecer y admirar el montaje de Julen y Asier, la complicidad y la mente brillante de Ricardo , la hospitalidad de Naiara, y David, y la compañía de Amalio, Bartolomé, Jose Miguel ,Javier y de todos los que vineron al taller abierto. Un abrazo y hasta pronto


sábado, 8 de enero de 2011

Todo por la Pasta

Podría parecer que la artesanía y las finanzas de dan de tortas, pero lo cierto y obvio es que no. Muchos profesionales de la consultoria hemos decidido alejarnos de la gran industria, no sólo porque vivimos, creamos, producimos , aprendemos y nos relacionamos mejor a “escala humana”, si no porque pensamos que desde los modelos de red podemos dar mejor servicio a nuestros clientes. Clientes, que pagan por nuestras horas, conocimientos, experiencia y por cosas diversas que no siempre es fácil catalogar y cuantificar.

De estas cosas hablaremos en el próximo taller de la Red de Consultoria Artesana convocado por Julen y Asier con la complicida de Eutokia , "Todo por la Pasta". Las jornadas (con un taller abierto para quien quiera asistir) tendrán lugar en Bilbao el 28 y 29 de este mes de enero.

Para calentar motores, aquí os dejo algunos apuntes, antes de correr a preparar la maleta para el inicio de unos días de vacaciones.


Horas vs. Ideas

Cuando de lo que se trata es de la producción de tangibles, la medida a evaluar son las unidades manufacturadas; cuando hablamos de servicios, empieza a aumentar la complejidad y la convención sobre los precios gira en torno a las horas dedicadas a proveer ese servicio; pero si nos dedicamos a servicios de conocimiento, el valor se mide con más dificultad, así como los costes de proceso de “producción”. ¿qué vale una idea? (desde la más simple a la conceptualización más compleja), qué vale un buen consejo cuya ejecución ha consumido 5 minutos?, que vale la cantidad y calidad de las relaciones que soy capaz de gestionar en beneficio de un proyecto? …


Hoy mismo en el Blog de Manuel Gross leía un artículo de Ricardo Lopez Rodríguez, dónde apuntaba un buena reflexión sobre el tiempo y las ideas:


“El recurso abundante son las NEURONAS..la capacidad de crear, de hallar soluciones innovadoras, de idear, fantasear, soñar, imaginar. El otro recurso tan precioso y especial es el TIEMPO….

Trabajamos por el número de horas, no por la tarea. Tenemos fechas, horarios y plazos en nuestro compromiso de trabajo, pero si no tenemos ideas originales, no inventamos ningún método extraordinario ni encontramos soluciones nunca antes pensadas, no hay ningún problema”.


La consultoria, o cualquier actividad centrada en la gestión del conocimiento, debe deshacerse de la tiranía del tiempo a la hora de valorar económicamente su valor aportado.



Modelos de costes

Otro tema del que me gustaría hablar en las jornadas de enero es la confección del modelo de costes de los proyectos. Sobre todo cuando estos son realizados por estructuras flexibles, como es el caso de la asociación de profesionales libres o pequeñas empresas para participar en un proyecto al que contribuyen de manera parcial según su ámbito de conocimiento y disponibilidad. En mi experiencia nos lo solemos montar así:


Mientras estamos en fase de preventa, todo el mundo va a riesgo. Corresponde al momento de la conceptualización del proyecto y las personas que invierten esfuerzos y conocimiento en estas tareas, lo hacen sin una retribución económica garantizada.

Esto ocurrirá si el proyecto, finalmente se contrata. En ese caso, cada nodo de la red ha calculado sus costes y ha aplicado su margen de beneficio (según su criterio y métodos de cálculo). No hay (en el caso en que yo dirigo la partida) comisiones sobre el trabajo de nadie.

Cada uno calcula lo que vale su contribución y la suma de todo es lo que conforma la valoración total del proyecto.


Debido a la baja capacidad financiera de estas estructuras pequeñas, los nodos cobran cuando el cliente paga, y éste suele hacerlo de forma centralizada en la persona que dirige el proyecto o mantiene el vínculo comercial.


Economía alternativa

Uno de los puntos anunciados en el programa de las jornadas de Enero es el llamado “Economía alternativa”: Proyectos facturables y proyectos no facturables. ¿Tiene sentido no facturar?, trueque, compartir recursos, economía del cariño.


No sé si se trata de cariño, pero si de cooperación entre iguales para ser más fuertes ante “el mercado”. Me explico: Las grandes compañías, tienen departamentos de márqueting, de RRHH, de estrategia corporativa, de desarrollo de negocio…la lista es infinita, lo sabéis. Pero más allá de la a veces discutible eficacia de estos “proveedores internos”, lo que está claro es que su coste queda repercutido por un buen número de agentes productores que ingresan dineros a una escala que permite el mantenimiento de estos “overheads”.


Nosotros, los “free agents” no podemos permitirnos estos servicios, y a veces necesitamos tirar de especialistas, no para participar en un proyecto para un cliente, si no para nuestro propio autoconsumo: La construcción de una página web, el soporte en la definición de un plan de actividad, asesoria laborar-fiscal, correcciones de textos o enfoques, traducciones, elaboración de material audiovisual…etc. Lo que sea.


Creo que en este caso, el dinero es el elemento al que recurrir por descarte. Sólo para equilibrar desigualdades no subsanables de otro modo en el intercambio y soporte mútuo. Entre los talleres, entre los nodos de una red de profesionales, entre pequeñas empresas, deberíamos poder practicar el trueque. “Yo te programo una web y a cambio tú me corriges un libro”. “Yo te monto un video y tú me traduces unos textos”. …


Cuando no hay un cliente final que contrate una producción, cualquier esfuerzo encaminado a “afilar nuestras herramientas” podría ser asumido por una red bien articulada.



Recursos comunes

Y uno de los elementos de esta gestión de costes propios, podría ser la compatricion de recursos.

Por un lado, pagamos bienes y servicios sin poder aplicar economías de escala, como por ejemplo los gestores, y por otro lado, resulta difícil contratar personal de soporte porque entre uno sólo de nosotros, no siempre es viable mantener un nivel de ingresos y actividad que garantice la estabilidad de un tercero, pero entre dos o tres o "n", se pueden establecer acuerdos para repartir costes tanto de personal como de materiales y espacios. Otra cosa será cómo hacer encajar estas "aberraciones" en el encorsetado modelo laboral, legal, administrativo y fiscal, que nos ampara, pero esto es harina de otro costal.


Si te interesa el tema ves siguiéndonos por aquí.


Me va a costar una pasta desconectar, así que no hagáis mucho ruido :)



lunes, 22 de febrero de 2010

Consultoría Artesana

Dicen que unas de las necesidades del ser humano es la pulsión tribal, la necesidad de pertenecer a algo que le trascienda, la protección (física o espiritual) del grupo.

Las ventajas de la colectividad, de la colaboración, del soporte mútuo son obvias. Desde la biología a las ciencias sociales dan cuenta de ello, el problema es qué precio se paga?, cuanto hay que anular al yo, para pertenecer al nosotros? Y dónde están los límites? Hay un nosotros válido por agregación de unos yo’s que ya no son nadie? (tenemos lamentables ejemplos corporativos, militares, religiosos, sentimentales…alrededor para imaginar una respuesta).


Nos hemos vuelto cada vez más individualistas, pero también es cierto que nos enfrentamos a retos complejos que requieren de la cooperación y del asociacionismo. Inquietante paradoja.

Así que las preguntas (me temo que sin repuesta) también son obvias:
¿Se puede ser grande sin dejar de ser pequeño? ¿Se puede crear un nosotros sin que nadie tenga que dejar de ser ella/el misma/o? ¿Se puede recuperar el sentido de lo que hacemos más allá del estímulo transaccional (en el sentido más amplio)? ¿Se pueden construir relaciones sólidas sin perder la flexibilidad que demanda “nuestros tiempos”? ¿Se puede vivir expuesto sin caer en la fiebre mercantilista? …

Pues no sé, pero un grupo de profesionales llevamos tiempo trabajando juntos y la observación de nuestro quehacer nos ha llevado a buscar respuestas a estas y otras preguntas similares. Explicándonos quien somos y qué hacemos, reconociéndonos iguales a pesar (y gracias) a las diferencias. Destilando aquello común entre la diversidad. Dibujando nuevas rutas, mapas nuevos para un mundo en el que ya no sirven las consignas corporativistas del pasado. Recuperando sabidurías de otros pasados : nos sirve la metáfora de la Artesanía, los Gremios, los Talleres…
Tradición e Innovación?! me preguntaba alguien hace unos días y en su sonrisa dejaba ver que él tampoco veía la contradicción con la que pretendía provocarme.


Estos días, ese grupo de personas hemos publicado una Declaración. Una declaración de principios que nos unen y nos conectan con muchos otros que se identifican con nuestra forma de entender la profesión…y de alguna forma, la vida.


Si quieres visitarla ves aquí y si te gusta, déjanos un comentario. Nos gustará conocer tu opinión. Estamos trabajando para mejorar la conversación, que de momento se da a través de los blogs.


Que de dónde hemos salido? Pues de ningún sitio y de todas partes: gente corriente que se ha conocido a través de la Red, que se ha reconocido trabajando en proyectos, que se ha encontrado en lugares físicos y virtuales (aunque reivindico los primeros) para compartir, dudar, construir…

El proceso lo explican muy bien mis colegas, así que no me repetiré:


Julen nos cuenta lo que ha llovido desde el 2003 cuando empezó su proyecto Consultoria Artesana en Red


Miquel nos explicaba como “una verdadera conjura de ignorant@s, imprudent@s, terc@s y obstinad@s consultor@s…” confabularon para verse primero en Segovia y tras unos meses y recientemente en Málaga, dónde se cerró la declaración que hoy podéis leer


Manel, nos hablaba estos días de Identidad, Prácticas y Valores artesanos . No os perdáis su video…el mundo sin artistas sería tan aburrido!


Amalio se siente como “un niño con zapatos nuevos” como tod@s, porque esto es un juego [no] serio ☺


Anna, tan hábil a la hora de emocionarnos nos presenta su visión del making off video incluído también; y a ella le debemos, entre otras cosas, el diseño del logo, que respeta la forma común y los matices individuales con el juego de colores para cada uno de nosotros.


Dolors , una continua fuente de inspiración de cómo la tecnología nos ayuda a desarrollar nuevas formas de aprender y relacionarnos.


Nacho, que con un rigor conceptual extraordinario estira de los hilos que darán forma a esta red


José Miguel, que me tiene entregada a su saber estar, escribió una de las crónicas más lúcidas de las jornadas de Málaga


Santi (@vigoncas) el mago de la tecnología y al que le debemos además de la constatación de que humanismo e ingenieria no son incompatibles, la página web que aloja la declaración.

Luis, al que algunos tenemos el privilegio de conocer ☺ nos enlaza en su última entraga algunas reflexiones sobre el proceso que nos ha traído hasta aquí

Carmen, comparte con nosotros su pasión por la artesania


Alfonso que nos tiene contenidos mientras se traslada de ciudad y lugar de trabajo, pero que cuando empiece a contar nos van a conocer hasta en la Isla de Pascua.



Mi tributo a todos ellos, mi agradecimiento público por formar parte de esta banda y mi invitación a que nos acompañes si crees que a veces, vale la pena intentar una pequeña gran revolución

Salud Artesanos!

lunes, 15 de febrero de 2010

crecer o Crecer?

Se podría decir que he cerrado año ahora, esta última semana: “Coleaban” algunos proyectos; había que pararse y pensar el nuevo año; buscar ayuda; preparar propuestas; encontrar los equilibrios económicos, intelectuales, emocionales; decidir con quien refuerzas vínculos, de quien te alejas; despejar lo esencial de lo superfluo en lo que haces; saber dónde tú misma eres esencial o superflua.

Mes y medio, no diré que ha sido fácil (a veces uno debe enfrentarse a sus propios fantasmas para seguir sin autoengaños…o con los mínimos), no sé si suficiente (en esta vida frenética, no hay mucho más tiempo para treguas), pero desde luego fructífero a juzgar por cómo me siento. Me siento bien :)

Dice mi financiera (bueno, no es mía, pero ella sí cree que yo lo soy) que este año creceré y yo me miro hacia abajo y le digo que a esta edad, lo dudo mucho. No, no creceré, no en los términos en que ella imagina. Crecerá “mi” red, crecerá por ello el valor que aporto a mis clientes, creceré en seguridad, en conocimientos, en libertad, sí quizás gano más de dinero, pero esto último no es crecer o no es el único parámetro a considerar.


El único plan de negocio que estoy dispuesta a hacer es el dibujado es ese complejo laberinto de posibilidades y equilibrios por el que he transitado las últimas semanas. Creo que no encajaría en ninguna métrica estándar: Con algunos clientes ni siquiera tengo una relación contractual formal, intercambiamos conocimiento, ellos me ayudan en mi proyecto yo en el suyo, quizás en algún momento tenemos la “excusa” de vincularnos de una forma dónde tenga sentido la transacción económica pero no por ello, son menos clientes o requieren menos dedicación.
En otros se da el efecto Mary Poppins (el concepto se lo debo a una colaboración de hace ya unos años): llegas, observas, analizas, propones, te quedas un tiempo para asegurar que todo está en orden y sin que se den cuenta, levantas el paraguas y te alejas sin hacer ruido, satisfecha por haber dejado una semilla que hará que las cosas vayan algo mejor, pero sin quedarte ni menos ni más de la cuenta.


Quiero atesorar experiencia y experiencias, pero no clientes. Quiero atesorar relaciones pero no capitalizarlas.

No quiero “contactos” prefiero el prestigio (no es lo mismo). Ambiciosa? Sí, pero no por afán de poder si no por voluntad de influencia. Influencia en mi entorno, en la sociedad, en las organizaciones con las que colaboro, en la capacidad para “hacer que las cosas pasen”, en la distribución saludable de mi energía, en eficacia.


Ayer, en un emotivo chat con mi padre, me encontré con una imagen reveladora: Hace tiempo que un ex-colega suyo le invita a visitar su taller (mi padre se prejubiló hace años para cuidar de mi madre), pero él hace tiempo que rechaza la invitación. Ayer, charlando, me dijo que no puede ir. Que le da envidia ir al taller de otro!. Que añora tanto el ejercicio de su profesión que prefiere no acercarse.
Tuve una sensación de tristeza y orgullo. Y una alerta en forma duda: A cuántos de nosotros nos pasa o nos pasará lo mismo?.


La intensidad de esa nostalgia podría ser un buen indicador en cualquier plan empresarial que se precie, no creéis?

domingo, 27 de diciembre de 2009

Conferencia Richard Sennett - "El Artesano"

Hace unos días asistí a la conferencia que Richard Sennett, escritor de “El Artesano” daba en el CCCB en Barcelona
Al recomponer las notas he intentado ser fiel a las palabras de Sennett de la forma más objetiva posible (difícil ;-) y entrecomillados, algunos textos que he buscado en el libro, para hacer más comprensible algunas reflexiones. Obviamente, nada como leérselo si os interesa el tema.

Richard Sennett enmarca e inicia su discurso haciendo referencia a una sociedad saturada de cosas. El uso de las cuales erosiona su valor hasta la banalidad.

Cuando hablamos de Artesanía, nos viene a la cabeza la imagen de un trabajador (un carpintero, un herrero, un alfarero) forjando con sus manos una pieza singular en un taller repleto de herramientas y materiales. Es una imagen evocadora que difícilmente la podemos encajar en la realidad actual (tras la revolución industrial, la incorporación de las máquinas y el establecimiento generalizado de la producción masiva)

Pero Sennett, enseguida y dispuesto en la primera parte de su conferencia a definir el concepto de Artesanía, nos evoca otras imágenes que para él también la representan: Una investigadora en su laboratorio absorta en el proceso de su ensayo; obsesionada por la relación entre la técnica y el resultado. Un director de orquesta obstinado con la perfección de una orquesta, mientras los ensayos se alargan más allá de lo pactado en el contrato. A ambos y a tantos otros ejemplos, les une la vocación por el trabajo bien hecho como objetivo en si mismo.

Ya, esto no es óptimo desde un punto de vista comercial. Se gana más dinero con enfoques más orientados a la optimización del esfuerzo y a su reflejo en la cuenta de resultados, pero no es necesario confrontar las dos opciones (con todos sus matices) para entender lo que Sennett quiere explicarnos: Está hablando de implicación y compromiso. Implicación emocional y vinculante con aquello que tienes entre manos…pero, y aquí el matiz que empieza a complicar el discurso, más allá incluso, del objeto en si mismo. No se trata sólo de la calidad del producto resultante, se trata de recomponer relaciones necesarias entre “concepción y praxis, técnica y expresión, artesano y artista, entre práctica y teoría”.

Sólo si no obstruimos ese flujo entre la acción y la reflexión, sólo si respetamos la conexión entre “la mano y la cabeza”, encontraremos esa recompensa emocional fruto de vincular técnica y propósito, el “cómo y el por qué”, la recompensa de aprender algo de nosotros mismos en el proceso, de, como dice Csikszentmihalyi ( conexión de cosecha propia porque Sennett no lo menciona nunca ni en libro ni en la charla), “Fluir”.

La segunda parte de la ponencia, fue una crítica reflexión sobre el sistema capitalista, cuyas reglas inhiben la práctica artesana. Por qué son tan poco habituales –marginales- experiencias como la comunidad de Linux?, una de las casos que Sennet desgrana en su libro como paradigmática de la práctica artesana.
La conclusión es que todo el sistema parece estar en contra de estas actitudes:

Las empresas hace algunos años se conducían por burocracias razonablemente estables. Antes, el mero servicio a una corporación era gratificante. Los trabajadores que iniciaban su carrera profesional en una empresa, se vinculaban a la historia narrativa de la misma.
Ahora el valor del conocimiento acumulado durante décadas es un lastre frente a políticas cortoplacistas.
La experiencia pierde valor institucional frente a hornadas de jóvenes profesionales más inexpertos pero más dóciles.
Las empresas no forman, no reciclan (sale más barato contratar a los nuevos) no fomentan la pasión por el trabajo bien hecho, las reglas del juego son otras, más relacionadas con las habilidades para manejarse en el complejo sistema de luchas de poder y politiqueos internos.

El salario tampoco parece compensar esa desafección por la calidad. Cada vez es más grande la brecha entre los salarios de los directivos y de “la tropa”. Si en 1974 la proporción entre ambos era de 38 veces, en la actualidad esta relación ronda las 350 veces (apuntaba Sennett).
Los renovados discursos llamando a la colaboración, al aprendizaje colectivo y a la calidad, es pura charlatanería, inconsistente con un modelo que no cambia en sus estructuras más básicas.
Trabajar bien, hoy en día en las empresas, supone una opción personal idealista y parece que poco incentivada.

El sistema capitalista en el que se enmarcan estas empresas tampoco estimula a las prácticas artesanas: Hoy entre hacer algo bien o simplemente hacerlo, se premia a lo segundo. Rápido y rentable. “Hacer un buen trabajo significa tener curiosidad, investigar y aprender de la incertidumbre”. Eso, a corto plazo, acostumbra a ser poco rentable.

“En la mente del artesano, la solución y el descubrimiento de [nuevos] problemas están íntimamente relacionados”. En contraposición a sistemas de conocimiento cerrados dónde el objetivo único de toda acción es cerrar el círculo entre problema y solución.
En las burocracias corporativas, sabes cómo hacer las cosas antes de hacerlas. Hay poco margen para la retroalimentación que se da cuando hay un flujo continuo y abierto entre resolución y descubrimiento de problemas. Este proceso, expande las habilidades de una forma que ningún procedimiento puede aportarnos y que un mal uso de la máquina (tecnología) puede inhibir.

Con ese potencial mal uso de “la máquina” Sennett abre la tercera parte de su ponencia y concluye el encuentro.

Durante la revolución industrial el miedo residía en la posible sustitución del hombre por la máquina. En la actualidad, el peligro es otro : El peligro es hacer un uso capitalista de la máquina, buscando sólo la rapidez frente a otras aportaciones. Un uso que nos hará cada vez menos implicados y más estúpidos.
De nuevo un sistema de conocimiento cerrado dónde sólo se busca una solución y a ser posible rápida.

Recurro al libro para cerrar este punto y la crónica:

“La manera inteligente de usar una máquina es juzgar sus capacidades y amoldar el uso que se hace de ellas teniendo más en cuenta nuestros propios límites que sus potencialidades. No debemos competir con la máquina. Una máquina, como cualquier modelo, debe proponer, no imponer; y la humanidad, por cierto, debe huir de toda imposición de imitar la perfección. Contra la exigencia de la perfección podemos reivindicar nuestra propia individualidad, que da carácter distintivo al trabajo que hacemos. Para lograr este tipo de carácter en la artesanía, son necesarias la modestia y la conciencia de nuestras propias insuficiencias”.

Algunas referencias interesantes vía @schuschny y Pere:

Richard Sennett: "El capitalismo se ha hecho hostil a la vida"


"La desglobalización ha empezado, no volveremos al viejo régimen"

"2010, del revés"

martes, 15 de septiembre de 2009

Pasión Artesana

Mi padre era Artesano. Bueno aún lo es porque aunque no ejerce ya una actividad profesional, la virtud le sigue acompañando en una madurez difícil pero serena.

Era mecánico tornero, y parece ser que de los mejores. Amaba lo que hacía.
Desde niño le apasionaban las formas que podía adoptar el metal. Su madre, siempre cuenta que se pasaba la vida remendando sus bolsillos que se rompían cada dos por tres, debido a que mi padre iba recogiendo por la calle tornillos, tuercas y demás golosinas, para desesperación de mi abuela.


Trabajó en la industria de forma eficiente y terminó de jefe de taller respetado y admirado por el personal, los proveedores y los clientes, pero frustrado por unas condiciones que le impedían hacer las cosas, todo lo bien hechas que merecían aquellas piezas que él trataba como si tuvieran vida.

Este verano he leído “El Artesano”, que se ha convertido en material de referencia y debate entre la comunidad de colegas cercanos. En él Sennet sostiene cosas así “Para el defensor de la calidad absoluta que hay en todo artesano, cada imperfección es un fracaso”.

Finalmente mi padre se armó de valor, dejó la industria, compró algunos tornos, fresas, taladros y otros cacharros para las segundas operaciones y montó un pequeño taller. Era conocido y reconocio en el sector(tenía una buena red), era un profesional de élite (quizás en un sentido distinto al que asociamos con facilidad esta palabra), y un sentido de la responsabilidad incorruptible. Le venían a buscar a su pequeña trinchera, ofreciendole trabajos mucho mas rentables pero el se quedó, y a pesar de que el negocio nunca fue un éxito, él era feliz.

Lo explica, volviendo a una referencia de Sennet, C.Wright Mills, sociólogo de mediados del s.XX: “El trabajador con sentido artesanal se compromete con el trabajo por el trabajo mismo; las satisfacciones derivadas del trabajo constituyen su recompensa; en su mente, los detalles del trabajo cotidiano se conectan con el producto final; …el trabajo se relaciona con la libertad para experimentar; por último, en el trabajo artesanal, familia, comunidad y política se miden en función de patrones de satisfacción interior, de coherencia y de experimentación”.

Convertimos nuestras habilidades (en el mejor de los casos) en una forma de ganarnos la vida, pero aunque sea atrevido y casi frívolo diré que la vida no te la ganas, la vives. Y si la vives con coherencia, disfrutando de lo que haces, encontrando aquello que te produce una extraña “satisfacción interior”, la vida está ganada.

Espero no dejarme a ninguno de los compañeros que están estos días hablando sobre la Consultoría Artesana. Aquí tenéis algunos hilos de los que estirar por si os interesa la reflexión
:

Declaración Artesana
Soledad Artesana...dichosa soledad
Declaración de Consultoría Artesana
Aprender a aprender, aprender a ser, aprender a compartir
Consultoria Artesana, una Comunidad de Práctica

y a pesar de "Difícil que es la reflexión colectiva", estos y muchos otros, vamos
avanzando en este debate milenario sobre el ser y el hacer.