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domingo, 5 de octubre de 2008

La magia de los mercados

Estamos inmersos en la peor crisis financiera desde 1930” introduce Soros en su primer capítulo, algo que ya no escandaliza a nadie a estas alturas.

El paradigma existente, es decir, la creencia en que los mercados financieros tienden al equilibrio, es tanto falso como engañoso”.

Un poco de historia simplificada y extraída de distintos capítulos del libro:

La crisis actual tiene su origen en el estallido de la burbuja de Internet a finales del 2000, esa situación junto con el ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001 hizo que, para contrarrestar la desaceleración, los tipos se bajaran hasta mínimos históricos.

El dinero barato produjo una burbuja inmobiliaria, una expansión de adquisiones de empresas con financiación y otros excesos

Los precios de las viviendas crecieron más del 50% en 5 años (2000-2005) lo que generó especulación, y los prestamistas agudizaron el ingenio para hacer que las casas parecieran asequibles. La gestión de riesgos se relajó hasta llegar a casos extremos como los llamados créditos “ninja” (no job, no income, no assets)

Soros No cree que la oferta y la demanda se autorregulen. Que es una falsa creencia sobre la que se sustenta un capitalismo caduco. Y lo explica utilizando de nuevo la teoría de la reflexividad y su función manipulativa: Que los prestamistas nos persiguieran por las calles para concedernos préstamos que no necesitábamos era quizás una forma de romper equilibrios.

Después, los bancos liquidaron sus hipotecas convirtiéndolas en valores, escalonando el riesgo y diversificándolo Geográficamente” (por eso estamos todos pringados). Eso incrementó el riesgo, según Soros, ya que “se transfirió la propiedad hipotecaria de los bancos, que conocían a sus clientes, a los inversores, que no”.

Luego llegó la subida de intereses pero, pero la situación se mantenía “gracias a una demanda especulativa, ayudada e instigada por prácticas de préstamo cada vez más agresivas” y productos financieros cada vez más sofisticados.

Finalmente, en la primavera de 2007 , “el momento de la verdad llegó cuando el problema de la suprime llevo a la bancarrota a New Century Financial Corp., a lo que siguió un periodo de decadencia en el que el precio de la vivienda caía pero la gente no se daba cuenta de que el juego había llegado a su fin

Nadie ha velado por contrarrestar las perversiones del sistema. Soros culpa a los reguladores de “descuidar sus responsabilidades y confiar en el mecanismo del mercado para corregir sus propios excesos”. Una tendencia (“la magia de los mercados” –Ronald reagan-) que tuvo un gran impulso tras la II Guerra mundial “debido al fracaso del comunismo, el socialismo y otras formas de intervención del estado” y que se enloqueció durante los años 80: “La creencia en que los mercados tienden al equilibrio ha favorecido las políticas de libertad absoluta…llamo a esto fundamentalismo del mercado y sostengo…que no es mejor que el dogma del marxismo. Ambas ideologías se refugian en una apariencia científica para parecer más aceptables, pero las teoritas que invocan no resisten el test de la realidad. Usan el método científico para manipular la realidad, no para entenderla”.

Pero Soros, que defiende que esto no es una crisis más, sino el fin de una era, va más allá de las explicaciones técnicas de la burbuja inmobiliaria y de los excesos del sistema financiero y reconoce que “la situación actual no se entiende si no tenemos en cuenta la potencia económica de China, India y algunos países productores de petróleo; el auge de productos básicos y la creciente falta de voluntad del mundo de mantener dólares”.

El libro finaliza con una lista de preguntas entre las que se encuentra la abrumadora ¿Cómo podemos crear un mejor orden mundial?. “Quiero describir la condición humana. Debemos tomar nuestras decisiones sin disponer de conocimiento suficiente. Hemos conseguido controlar las fuerzas de la naturaleza y eso nos hace muy poderosos. Pero nuestras decisiones tienen mucha repercusión. Y podemos hacer mucho bien o mucho mal. En realidad todavía no sabemos como autogobernarnos”. "Tenemos que conseguir un mejor conocimiento de la situación en la que nos encontramos. Es difícil acaptar la incertidumbre y tentador escapar de ella autoengañándonos o enganándonos mutuamete, pero eso, probablemente, acabará metiéndonos en problemas mayores".

Es un final que conecta con otro autor Eudald Carbonell al que abandoné cuando me encontré con Soros. En sus dos libros “El nacimiento de una nueva conciencia” y “La conciencia que quema”, reclama un pensamiento social crítico para utilizar nuestro conocimiento y nuestras habilidades sociales hacia del desarrollo de una “nueva especie” capaz de enfrentarse a los retos que nos aguardan.

Dejo a Soros, espero no haberme puesto pesadita, pero me ha encantado leerlo, escribirlo me ha ayudado a sintetizar y compartirlo me ha obligado a comprenderlo un poco mejor.

viernes, 3 de octubre de 2008

Expectativas, Realidad y Crisis

Me encanta la idea con la que Soros intenta explicar la tragedia humana:

Parto de la idea de que nuestra comprensión del mundo en que vivimos es inherentemente imperfecta porque formamos parte del mundo que queremos comprender….El hecho de que formemos parte de él supone un obstáculo extraordinario para comprender los asuntos humanos

Por un lado, la gente intenta entender al mundo en que vive. Llamo a esto función cognitiva. Por otro, la gente quiere influir en el mundo y cambiarlo en su propio interés, función participativa o manipulativa”.

…cuando ambas funciones operan al mismo tiempo, pueden interferir la una con la otra y generar resultados no deseados…Los científicos sociales, especialmente los economistas, tienden a ignorar este hecho”.

Tómese el mercado de valores, por ejemplo. La gente compra y vende activos en anticipación de los precios de los valores futuros, pero esos precios dependen de las expectativas de los inversores. Las expectativas no pueden considerarse conocimiento. A falta de conocimiento, los participantes deben introducir un elemento de juicio o sesgo en su toma de decisiones. En consecuencia, los resultados tienden a divergir de las expectativas

Es un círculo complejo y perverso que se puede aplicar a cualquier ámbito de nuestras vidas. Tendemos a creer que basamos nuestras decisiones en conocimiento (conocimiento sobre nosotros mismos, sobre las personas que nos rodean, sobre supuestos valores, sobre experiencias previas o ajenas…) pero en realidad cuando se trata de “asuntos humanos”, la incertidumbre hace que nos veamos obligados a sustituir el conocimiento(ausente, insuficiente, distorsionado) por expectativas y a entrar en crisis cuando la realidad no se ajusta a las mismas.

A gran escala, es la explicación filosófica de George Soros a la situación económica actual.

Me considero alguien feliz, aunque acepto como algo intrínseco a la vida, la tristeza, la melancolía, y el miedo. Mi receta, que me temo que no sirve para la regulación de los mercados financieros: Poner todo mi empeño en cambiar la realidad para que se ajuste a mis expectativas y si no lo consigo, adecuar mis expectativas a la realidad.

sábado, 27 de septiembre de 2008

El nuevo paradigma de los mercados financieros

Termino el último libro de George Soros “El nuevo paradigma de los mercados financieros”.
Siempre digo que los libros llegan a mis manos de forma poco planificada, sin buscarlos (la mayoría de las ocasiones) y sin ninguna consideración por el tiempo que puedo dedicarles o por su encaje entre la infinidad de estímulos y proyectos entre los que vivo.

La crisis económica y los acontecimientos que en los últimos días están sacudiendo no sólo los mercados financieros sino, los fundamentos mismos del sistema capitalista, ha hecho que preste (como todos, supongo, de una forma u otra) más atención de la habitual a una situación que adquiere dimensiones de hito histórico.
Es en esos momentos: cuando las teorías se materializan, cuando la ciencia se aplica, cuando la especialización se traslada al “mundo real“ y especialmente cuando este impacto es a nivel planetario y determinante, cuando mi interés crece, mi ignorancia técnica me frustra, y cuando casi sin querer, me sumerjo en la ingente cantidad de información desplegada, en un intento siempre insuficiente de formar parte del hito histórico, de entender mejor el mundo en el que estábamos y de comprender el mundo en el que estaremos.


Para el mercado es el equivalente a la caída del muro de Berlín” leía a Josepth Stiglitz, premio nobel de economía, en el suplemento Negocios de la edición del pasado domingo de “El País”. En la revista “el Semanal” del mismo periódico, una entrevista a George Soros “el millonario que quería ser filósofo” me hace apuntar en la lista mental de libros a leer, el que ayer me encontré llamándome desde un escaparte mientras esperaba el autobús.

Lo he devorado, olvidando por unas horas el grupo de libros que leo en paralelo debido a una irresistible promiscuidad literaria que me obliga de forma compulsiva a empezar a leer todo lo que cae en mis manos, sin acabar lo que ya estaba empezado. Hay épocas para todo, pero últimamente estoy especialmente caótica.


El libro de Soros es esencialmente el enésimo intento del autor de demostrar una teoría filosófica en la que lleva más de cincuenta años trabajando sin ser capaz, según sus propias palabras, de trasladarla al conocimiento y conciencia colectivos.

LA teoría de la Reflexividad, necesaria para comprender la crisis de crisis, Se basa en la incapacidad del ser humano de comprender una realidad de la que forma parte, hecho que le impide objetivar su comprensión de los hechos.
Según Soros, en las ciencias sociales en general y en la teoría económica en particular, intentamos predecir modelos futuros donde la intervención de los mismos agentes que intentan comprender la realidad (función cognitiva) determina el curso de los acontecimientos (función manipulativa). Es algo que no ocurre cuando se aplica del método científico al estudio de fenómenos naturales, y sí en las ciencias sociales.
Obviar esta retroalimentación entre realidad y pensamiento, intrínseca a los fenónemos sociales, nos ha hecho trabajar con premisas falsas: “El nuevo paradigma que propongo no se limita a los mercados financieros. Busca la relación entre pensamiento y realidad y reconoce que las falsas ideas e interpretaciones [la creencia en que los mercados financieros tienden al equilibrio] juegan un papel fundamental en la determinación del curso de la historia.


Comentaré en otra ocasión el libro, porque hay joyas (ideas más que verdades) por todos los rincones, reflexiones que transcienden al análisis de la situación actual y al ámbito de la economía. Pero como todo buen libro, debe ser digerido y procesado. Os recomiendo en cualquier caso el ensayo de George Soros por puro placer a la reflexión compartida con un personaje tan controvertido como emblemático de nuestra reciente historia.