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martes, 24 de marzo de 2009

NY5

Hace días que quiero escribir sobre los NY5, explicar una historia a mis ojos bonita, y reflexionar en voz alta sobre las dinámicas que nos unen y nos influyen.

Los proyectos no son proyectos hasta que un grupo de personas forman un equipo y se comprometen a llevarlo adelante. O dicho de otra manera, la viabilidad de un proyecto depende, en mayor medida que ningún otro factor, del factor humano. De las personas que componen el equipo y especialmente del carácter del grupo, más allá de la agregación de individualidades.


Cuando hace unos meses Marc me invitó a acompañarle a NuevaYork, dudé. No entendía muy bien qué pintaba yo en aquel viaje, ni conocía al resto del grupo, ni lo que querían hacer allí. No sabía en realidad, que Marc estaba imaginando un equipo, interconectando nodos que desde la aparente dispersión, tenían un sentido como grupo. Más tarde intuí que todos fuimos allí con sensaciones parecidas.

Tuvimos una cita previa en Barcelona, para organizar las reuniones en NY y para vernos las caras antes de embarcarnos en un viaje que nos “obligaría” a convivir y trabajar juntos durante unos días.
Me encantan esos primeros momentos. Combino el nerviosismo por una timidez que nunca superaré, con la fascinación analítica de cómo nos comportamos cada uno de los miembros, los roles, la seducción inconsciente o deliberada, la necesidad de aportar, los silencios, las miradas, las primeras complicidades, las dudas sobre la imagen previa que se han hecho de nosotros, la curiosidad por lo que han compartido entre cada uno de los subgrupos posibles, la definición de una identidad en un entorno nuevo….


El viaje, era tan sólo un viaje, pero también una prueba de fuego. En aquel momento no habían expectativas sobre nuestra continuidad a la vuelta. Como ya expliqué íbamos aprender a descubrir y a disfrutar, pero nuestra identidad como grupo se fue consolidando a medida que nos veíamos obligados a presentarnos a nuestros interlocutores.
En cada reunión éramos menos cinco y más uno. Sería falso decir que improvisamos, pero de una forma casi involuntaria, fuimos desarrollamos un discurso sobre el equipo que formábamos : la experta en comunicación, los politólogos, la tecnología, la gestora de proyectos, los valores compartidos, las experiencias previas complementarias, la vocación…
Gemma, lo ha vuelto ha explicar perfectamente hoy para presentarnos en una reunión.


Desde que volvimos, somos los NY5…cosas del ritual de los Equipos. La liturgia es necesaria en los proyectos (tuve una conversación riquísima-como siempre- con Javi, sobre esto durante una de nuestras caminatas por Manhattan), pero la liturgia ha de ser un instrumento no una trampa. Y una de las cosas que más me gusta del grupo es que la creación de esa identidad propia no nos hace levantar los pies del suelo. Hay calidad pero no elitismo, hay cohesión pero no endogamia, hay conocimiento pero menos que ganas de seguir aprendiendo, hay singularidad pero tanta como respeto a otras propuestas y formaciones. Y hay mucha pasión.

No diré que es fácil, porque no lo és. Combinamos dedicación a otros proyectos profesionales con la creación de los propios del grupo, la pasión es una fuente de energía increíble pero también de conflictos (conflictos que vamos resolviendo a base de sinceridad, libertad y respeto), la maratón del viaje a NY es de risa comparada con las que llevamos a cuestas desde que hemos vuelto (Ricard dice que “estem malalts”), el día a día va transformando los enfoques iniciales y nos exige a todos gestionar una y otra vez nuestro rol y nuestra relación...
Pero nada que hasta el momento haga que ponga en duda que esta es una de esas veces que “un pequeño grupo de ciudadanos pensantes y comprometidos pueden cambiar el mundo”. La intuición se la debo a Margaret Mead, la confirmación a mi realidad cotidiana.

martes, 28 de octubre de 2008

El aprendizaje es el camino y la meta

El otro día Maria Elena, me presentó virtualmente a un colega con el que intuyó tendría buena química intelectual. Lo pensó entre otras cosas porque Pedro Pablo Ramos es el autor de un libro de sugerente título Modelo Organizativo en RED. El diseño de las empresas del siglo XXI.

En el blog de Pedro leí que asistía al Forum Mundial de Gestión de Personas, al que lamenté no ir, pero del que dieron cuenta otros colegas como Senior Manager

En el foro habló Stephen Covey el filósofo del management, cómo lo describe el subtítulo de la entrevista que le hacían este domingo en El País y autor de “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”

La entrevista lleva el título “
El aprendizaje es el camino y la meta” toda una declaración de principios tan fundamentada como vigente.

De toda la entrevista me quedo (y todo este lío de nodos, para llegar aquí) con una frase que me ha hecho pensar estos días:

Con el tiempo descubres que el éxito no es la base de la felicidad mientras que la felicidad sí es la clave del éxito

Un orden de prioridades y una relación causa efecto que culturalmente estamos lejos de interiorizar.

Así que ya sabéis:


Be happy water my friend

lunes, 22 de septiembre de 2008

Una tarde en Leroy Merlin

El sábado por la tarde estuve en Leroy Merlin. Mi casa aún necesita unos cuantos retoques y aprovecharé la festividad de la Mercé para montar el dormitorio, aprovechando(me) manos de obra amiga.

El centro comercial estaba atestado de gente. Tuve tentaciones de dar media vuelta y olvidar mis proyectos de bricolaje, pero tengo a mi amiga Sole haciendo gala de sus dotes de dirección y enviándome listas de todo lo que necesitamos para el día D, así que respiré hondo y me sumergí en la multitud consumista.


El problema de las grandes superficies de autoservicio es que necesitas cierto grado de "expertise" para montarte la solución. No le puedes decir a alguien “mire, quiero empapelar la habitación, instalar luces indirectas sobre la cama y colocar unas cortinas dobles a juego con el papel”, y te pone encima de la mesa todo lo que necesitas.
No, en un gran almacén debes recorrer pasillos largísimos, buscando cada una de las piezas del puzle(a veces distribuidas por la superficie de una forma endiabladamente ilógica), verificar la compatibilidad de las piezas, escudriñar la eficiencia en la cara de los empleados antes de preguntar, evitar ser arrollado por carros asesinos y soportar el volumen de la megafonía que trastorna cualquier ejercicio de concentración al que uno pueda someterse.


Pero he de decir, y eso justifica compartir tan banal experiencia, que el personal de Leroy, me sorprendió gratamente, hasta el punto de hacer de aquella odisea algo agradable.


Nadie a quien pregunté, me dijo algo parecido a “es que yo no soy de la sección de iluminación, pregunta a algún compañero que veas por allí”.


Recorrían conmigo los kilómetros que hicieran falta hasta disponer de todo el “kit cortinas”


“Disculpa, quiero ese ventilador de techo que tenéis ahí colgado. Dónde están?”, le pregunté a una de las estresadas mujeres de verde. “Ven conmigo”. La acompañé mientras ella hablaba de ventiladores como si le apasionaran. “Vamos a mirar el catálogo, por si ves alguno que guste mas”. Pasó con calma todas las hojas del libro de muestras, mientras me explicaba las características de cada uno de los modelos. La escuché pasmada, aunque mantuve el primer flechazo.


Ya en la caja, tras veinte minutos de espera, puse mis trastos en la cinta. La cajera vio que una de las cajas tenía el precinto roto. “Esto es un embalaje manipulado” dijo como si recordara de memoria un procedimiento. “Tengo que abrirlo para comprobar que no te falta ninguna pieza”. Entre incrédula y agradecida, miré hacia la cola detrás de mí, no sé si para infundir paciencia.
Pero no hacía falta, a una velocidad increíble, repasó todas las piezas, certificó que estaba todo en orden, embaló de nuevo la gran caja y me cobró.


Estos días veo muchos anuncios en TV sobre los descuentos y regalos de Leroy MErlin.
Después de la experiencia, y a menos que yo tuviera un día de suerte, su mejor activo no son la política de precios, es la (lamentablemente sorprendente) calidad del servicio de sus empleados.

lunes, 28 de julio de 2008

Proyecto Dean

La tormenta tropical Dolly, que esta semana causaba estragos en la península del Yucatán y en los estados bañados por el Golfo de México, me ha transportado a una experiencia inolvidable que viví hace ahora casi un año.

Pasaba unos días en la Rivera Maya, cuando al subir a una embarcación, el guía nos dijo, como quien comenta el tiempo en un ascensor, que se acercaba un huracán.
Me lo tomé con la misma calma con que él lo anunciaba y me concentré en preparar el equipo y en conocer a los compañeros de inmersión.

Al volver al hotel, tuve la sensación de disponer de una información secreta. Nadie parecía conocer el avance de la tormenta y si lo hacían, aquello no tenía ningún efecto sobre los turistas abandonados a un “todo incluido” delicioso ni sobre el personal del fastuoso complejo, que seguían “tranquilos” sus quehaceres diarios.

Tres días más tarde el
huracán Dean impactó con fuerza 5 sobre nosotros, pero en aquel momento, la calma y la ligereza caribeña dominaba el ambiente.

Me enganché a la CNN y pude hablar con empleados del hotel con los que la complicidad ganada después de una semana allí, permitía cierto grado de confianza para hablar sobre los preparativos del proyecto que en esos momentos empezaba.

Para cuando mi familia y amigos empezaron a llamar angustiados por las imágenes que se retransmitían en España, yo ya estaba enrolada en la vorágine de estudiar cada paso que se daba en el hotel para prepararnos para el impacto. Todos los datos del mundo no hubieran bastado para tranquilizar a aquellos que nos quieren y temen que algo pueda pasarnos.
“Están evacuando a turistas [el gobierno canadiense se llevaba a sus ciudadanos en esos momentos], coge un avión y sal de allí enseguida”, fue el consejo razonable de mi padre. Pero faltaban menos de 48 horas para que llegaran las primeras lluvias y a mi me parecía que en aquellos momentos el aeropuerto de Cancún era un lugar más peligroso que aquel hotel donde un personal perfectamente entrenado se movía con sigilo, determinación y serenidad ante una crisis que viven varias veces al año.

Bastaba observar un poco para intuir la impecable organización que les guiaba y desde el principio me inspiraron seguridad y curiosidad, así que me quedé, fascinada y tranquila, dispuesta a ayudar y a aprender.

Las salas de convenciones del complejo se convirtieron en centros de operaciones donde cada cuatro horas habían reuniones que podías comprender al ver las pizarras que dejaban escritas. En la piscina, en la playa, en los restaurantes..., de repente veías a alguien que levantaba un brazo y en cuestión de segundos era rodeado de una veintena de personas que recibían instrucciones y se disolvían a paso ligero. Poco a poco se fueron cerrando espacios del hotel y la masa de huéspedes era conducida, casi de forma imperceptible a seguir con las actividades habituales del hotel en lugares que tenían una prioridad menor en el calendario del proyecto. Mientras los animadores seguían haciendo clases de merengue en la piscina, los camareros se encaramaban a decenas de escaleras para descolgar luces, cuadros, ventiladores o cualquier elemento que pudiera convertirse en un proyectil con vientos de 200km x hora.
Obsesionados por la seguridad, pero igual de centrados en seguir ofreciendo el mismo nivel de servicio a los clientes, con la mejor de sus sonrisas, hasta en cosas que podrían parecer superfluas en tales circunstancias. Pensé en aquella imagen del Titanic hundiéndose mientras los violinistas seguían tocando música hasta el final.
En recepción había mucha presión. Nuestro hotel era un bunker y acogía a turistas trasladados de otros complejos cercanos que no eran tan seguros. Así que en dos días se gestionaron un 40% de entradas hasta llenar todo el hotel.

La noche del impacto, la cena se adelantó y se concentró de 19h a 21h. Dar de cenar a 1800 personas en dos horas requirió la presencia de todo el personal en los restaurantes: actores, bailarines, animadores, profesores de submarinismo, personal de seguridad, limpieza…todos estaban allí, les reconocía, a pesar de sus delantales y gorritos. A las 21h, todos teníamos que estar encerrados en nuestras habitaciones protegidas con persianas anticiclónicas, donde al entrar encontraríamos una bolsa con comida y bebida para tres días. Durante la cena yo me preguntaba quien estaría preparando en esos momentos, los paquetes de comida que encontraríamos en la habitación en breve. Todo el personal estaba allí corriendo de un lado a otro, casi sin poder disimular la preocupación por las consecuencias de un retraso en el plan.

Cuando todo pasó, pedí poder hablar con el “jefe de proyecto” de todo aquello. El director del hotel, me explicaba en su despacho horas más tarde, sorprendido por mi actitud de alumna entregada, que las bolsas de comida, se preparaban en las salas de convenciones, mientras nosotros cenábamos, por el personal administrativo (150 personas de las 800 empleadas en total en aquella organización). Claro!, el personal administrativo, al que nunca vimos antes.

El huracán entró a la 1h. De la madrugada, fue rápido, y a su paso dejó un panorama desolador, ninguna víctima entre los turistas, algunas entre la población que no disponía de semejante infraestructura, a pesar de que Mexico, dispone de uno de los dispositivos más eficientes del mundo en gestión de huracanes.

Al frente del
Barceló Maya Beach Colonial, está un líder serio pero accesible. Conversar con él fue un gesto más de la generosidad que aquel hombre me transmitió durante una larga conversación. Me explicó mil detalles de un protocolo que yo obviamente desconocía, y respondió apasionadamente a mis dudas.

Lo primero que hacen ante la inminencia de una situación así, es invitar al personal a irse a cuidar de sus familias, si éstas están en una situación precaria. Sin ningún coste laboral ni económico para el empleado. “No pueden cuidar de ustedes si están preocupados por sus propias familias, y además no es humano”.

Tienen un plan meticulosamente trazado y que se perfecciona cada año, pero una vez activado, analizan “in situ” cada dos horas el avance del huracán y replanifican sobre la marcha. Un eficaz sistema piramidal de comunicación permite que en cuestión de minutos, todo el personal esté informado de los ajustes en la planificación.

Lo de la “música hasta el final” no es sólo una cuestión de excelencia de servicio. Tener a la gente entretenida es una cuestión de seguridad. (no venía a cuento explicarlo aquí, pero vi algún altercado de personas que perdían los nervios, convencidas de que iban a morir)

Viven para sus huéspedes(convertidos formalmente en refugiados mientras dura el estado de excepción –me comentó-), pero no olvidan que a pocos metros, en medio de la selva, la sociedad a la que pertenecen ha sido azotada dramáticamente y mientras reconstruyen el hotel, una dotación de “sus chicos” reparte en los pueblos cercanos, los excesos de previsión que los turistas no hemos necesitado.

Esas y algunas otras claves (mil detalles que guardo escritos en alguna libreta escondida en una caja de cartón) permiten manejar con rigor, disciplina y sentido de la responsabilidad uno de los proyectos más complejos que he presenciado.

Aquel hombre, que tiene a su cargo una plantilla de la magnitud de muchas grandes compañías, se emocionó varias veces al relatarme su historia, como si fuera la primera vez que la vivía, sin perder la humanidad y la sensibilidad que hace de un líder alguien capaz de manejar una situación como aquella.

No hace falta llegar tan lejos en aquello
del turismo experiencial, pero para mi, aquel viaje se convirtió en una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida. Y aquel hombre y aquellos profesionales en los receptores de un respeto y admiración que espero no olvidar.

lunes, 14 de julio de 2008

Turismo Experiencial

El turismo debe reinventarse, es clave para la economía de nuestro país y una obvia necesidad teniendo en cuenta lo mucho que han cambiado las cosas, desde los albores de aquella España de sol y pandereta , hasta nuestros días, donde la exuberante y accesible oferta de destinos, hace que la competitividad deba basarse en elementos diferenciadores y en ofrecer valor.

Y de qué va el valor cuando hablamos de turismo?, pues como bien lo define el “Plan de Turismo Español Horizonte 2020”, en promover “la calidad experiencial”.

El estudio, publicado por el Consejo Español de Turismo, define algunos ejes claves de la renovación del sector: Excelencia en el servicio al cliente, Eficiencia empresarial,  Innovación y Sostenibilidad.

Pero esa “España experiencial” como eje troncal de toda la propuesta, dependerá, más allá de infraestructuras, instalaciones, productos, servicios, precios…de la relación interpersonal entre el visitante (cada vez más viajero y menos turista) y los anfitriones.

Y los anfitriones somos todos, desde los ciudadanos hasta el personal más especializado en cada uno de los puntos de la cadena de valor del sistema turístico, desde el transporte hasta la divulgación cultural, pasando por alojamiento, restauración, intermediarios…

Los profesionales del sector turístico están llamados a ser los protagonistas de esta transformación. Sus habilidades, conocimientos y actitudes deben enfocarse a algo que va un poco más lejos el buen servicio al cliente: Deben formar parte (una parte esencial e imprescindible) de la experiencia de este. Deben sentir verdadera “Pasión por el Servicio” 

Julen hablaba hace unos días de “conectar emocionalmente producto/servicio con las personas que trabajan en ello”. Se trata exactamente de eso.

  • La actitud de un conductor de autobuses que nos acerca a un destino, puede transformar una necesidad de movilidad en una experiencia agradable e incluso intensa.
  • Un camarero que te recomienda que cambies la combinación de platos que has escogido, porque hay mejores opciones en términos nutricionales, es un regalo inesperado y mágico.
  • Un guía turístico que te “adopta” y asume el reto, casi como una misión personal, de que te sientas como en casa en un país lejano, que olvida su rol de vendedor de excursiones y animador folclórico, acaba formando parte de la memoria sentimental del viaje….

(cuantas historias como estas tenéis?)

Para ello, es necesario revolucionar las políticas de empleo, la gestión de las personas (hay que desconectarlas de los procesos en los que están atrapadas) , la relación de las mismas con las empresas y el sector en general y las políticas de formación y aprendizaje. 

Los empresarios y gestores han de pasar (como en tantos otros sectores) de gestionar la producción a gestionar el talento. (Leí hace poco -no recuerdo dónde, no puedo referenciarlo- que el problema no es atraer o retener el talento, el problema es que se necesita talento para reconocer el talento)

Sí, el sector turístico como otros sectores de demanda masiva de empleo (como la construcción) acogen a muchos empleados no cualificados, estacionales y con un alto índice de rotación. Pero yo creo que la “vinculación emocional” puede darse en toda la cadena de servicio, independientemente de la cualificación intelectual requerida por el puesto. Y en este sentido a mi el turismo, me parece un sector privilegiado para ciertos goces: personas al servicio de personas. Un buen proyecto al que dedicarle neuronas y pasión.

En cualquier caso, si el sector no es capaz de reinventarse, los clientes lo harán por ellos. De hecho ya lo están haciendo. Ayer, en el suplemento de ElPAís aparecen unos cuantos ejemplos: HospitalityClub, Couchsurfing, GlobalFreeLoaders, HitchWiki, Compartir. La idea “consiste en compartir, en conectar personas, en aprender a ayudar, en la comunicación cara a cara, en dar y recibir, en la confianza. En decir no al capitalismo puro y duro”.

Si Paco Martínez Soria levantara la cabeza…. 

domingo, 6 de julio de 2008

Buen viaje Director

La escuela, el instituto, la universidad representan para todos, de una forma u otra, ese espacio y tiempo donde además de recibir la formación técnica de la profesión que hemos intuido como nuestra, elaboramos también todo un mapa de valores, tendencias y descubrimientos, que configuran el adulto que algún día seremos.

Cuando me matriculé en el centro de estudios Monlau, en el año 1984, para cursar la Formación Profesional de Informática, las monjas del colegio del que provenía me auguraron un futuro oscuro en el que desde muy joven me vería obligada a sortear un sin fin de tentaciones de las que hasta ese momento, la disciplina y el rigor espiritual (religioso, que no es lo mismo) me habían protegido. Fui buena estudiante de EGB y en aquel entonces los listos iban a BUP y los tontos FP. Nadie entendía por qué estaba dispuesta a desperdiciar mi inteligencia en un modesto centro de barrio, que sólo contaba con 2 años de recorrido, sin ningún prestigio ni garantías didácticas ni morales.

Con la perspectiva de los años, aquella decisión fue una de las más acertadas de mi vida. Las tentaciones que temían mis monjitas, en realidad eran ventanas al mundo que me mostraron qué había ahí fuera, y quien era yo en ese mundo. Los profesores jóvenes (me lo parecen ahora), comprometidos, afectuosos y apasionados, nos ayudaron a crecer y a desarrollarnos como profesionales y como personas.

Durante estos 25 años la escuela ha experimentado un crecimiento espectacular. De ocupar un par de modestos edificios en el barrio de la Sagrera de Barcelona y dedicarse exclusivamente la formación profesional de las especialidades más comunes, han pasado a disponer de varios edificios por toda Cataluña, formar a más de 5.000 alumnos en sus aulas y ampliar su oferta formativa en especialidades de las que son referente nacional como los ciclos formativos de grado medio y superior de Automoción, Carrocerías, Mantenimiento industrial.
Ahora se imparten también los cursos de E.S.O y bachillerato, se organizan y fomentan planes de intercambio con escuelas de otros países, y son uno de los más reconocidos centros en la formación de Aprendices.
En 1998 nació Monlau Competición para formar mecánicos especializados en circuitos de velocidd y también en off road en la vertientes de automovilismo y motociclismo. Ganan premios y se han convertido en toda una institución en el mundo de la competición.

Detrás de todo gran proyecto hay un líder, y el alma de Monlau es Pío Ventura, su fundador y director. Los alumnos le temíamos. Oir cosas como “que viene el Ventura” o “Sr X, el director le espera en su despacho”, hacía que nos atenazara el pánico. Dirigía a alumnos y profesores con mano dura y se encargaba personalmente de que las normas se cumplieran. Estaba por todas partes, su omnipresencia era algo sobrenatural. Aparecía por sorpresa detrás de ti, o al girar una esquina, justo en el momento clave para engancharte en alguna fechoría.

Los que pasamos por su despacho varias veces, sabíamos que detrás de aquella impetuosa, casi violenta forma de educar, había un hombre de corazón sensible con quien en la intimidad de aquel despacho, te sentías paradójicamente a salvo. Él se encargaba de que sus gritos se oyeran desde fuera, cosa que de alguna forma nos beneficiaba a los dos, a él como arma disuasoria, y a la víctima de turno, porque nos daba la oportunidad de salir de aquel despacho como héroes de guerra, observados en silencio por el grupo que te compadecía y te admiraba por parecer indemne después de semejante trance.

Durante este año, el centro está celebrando sus 25 aniversario y han organizado varios eventos, visitas de personalidades, como Jordi Pujol y encuentros de exalumnos. Allí siguen los mismos profesores de siempre. El tiempo ha pasado para todos, pero yo los he encontrado igual que siempre, supongo que porque con la perspectiva de un adolescente ellos ya eran “adultos carcas” hace 20 años. El encuentro con Pío Ventura fue muy emotivo, me abrazó con fuerza, me cogió por los hombros y tuve la sensación de que me zarandeaba con la fuerza de su cuerpo enorme, mostrando una alegría tan intensa como el resto de sus registros. Nos pusimos al día y en el siguiente encuentro, me buscó , me entregó su tarjeta y me pidió que pasara un día por su despacho (sonreí al comprobar que diferente sonaba eso ahora), para hablar de profesional a profesional. Me sentí mayor de golpe, agradecida por su interés y orgullosa de su orgullo.

Hablé también un buen rato con Nico. Nicolás Denia era el profe de lengua, ahora director pedagógico. Estábamos todas enamoradas de él. Era el contrapunto a la rigidez de Ventura, liberal, condescendiente, “progre”. A él le debo la pasión por la lectura y la escritura. Me pasaba libros contra los que me prevenía “eres demasiado joven para este, pero creo que lo vas entender y te va a gustar”.
Estos días he leído en el anuario sus palabras sobre esos encuentros con exalumnos: “Hay algunas personas a los que su profesión convierte en privilegiados. Me encuentro entre ellos. Es posible que se tarde un poco en descubrirlo, pero acaba siendo una evidencia. En estos 25 años he ido descubriendo como disfrutar de mis alumnos y con mis alumnos. He aprendido de todos ellos algunas verdades esenciales en mi vida y creo que les estaré eternamente agradecido….Desde el primer encuentro con las promociones más veteranas, descubrimos algunos de los aspectos más maravillosos de esta profesión…Algunos tímidos e introvertidos se habían convertido en adultos encantadores y responsables profesionales que evocaban facetas y detalles que teníamos olvidados…Otros traviesos y no muy aplicados a los que recordábamos por sus conductas pícaras, a veces irreverentes, nos sorprendían convertidos en hombres y mujeres maduras, emprendedoras y responsables. Cada encuentro nos ha significado a todo el colectivo [de profesores] una importante dosis de entusiasmo que resulta fundamental para continuar realizando con compromiso nuestra profesión”.

El viernes fui de nuevo a la escuela, pero esta vez con el ánimo sacudido por la noticia de que Pío Ventura había muerto. Se estrelló hace unos días con una avioneta mientras participaba en un rally aéreo. Tenía 55 años y la energía y el espíritu de esas personas que parecen inmortales, casi divinas. Aún estoy asimilándolo, no es (sólo) tristeza, es desconcierto.
La escuela estaba en silencio, como un buque fantasma al que le han arrebatado el alma.
Con los que hablé me transmitieron la sensación de que, como antaño, como siempre, daba la sensación de que Pío podía aparecer al girar cualquier esquina, para darte un abrazo o para llevarte por las orejas hasta su despacho.

Murió haciendo lo que le gustaba, saboreando la vida. Alguien me dijo el viernes que Pío no podía envejecer, que él jamás pudo imaginárselo mayor, tranquilo y sereno.
Todos entendemos racionalmente la muerte, pero la razón no alcanza a explicar a dónde se va tanta energía y tanta pasión cuando alguien fallece. Al menos yo no consigo entenderlo.

Esto no es un post (no responde al formato ni a la intención). Es un humilde y emocionado tributo al hombre que hizo de su proyecto, el motor de su vida y que contagió a todos los que le rodearon el entusiasmo y compromiso necesarios para convertirlo en una realidad.

Los que estamos acostumbrados a navegar ya sea en barco, en avión o incluso con la imaginación, apreciamos el placer del viaje. Este año etamos celebrando el 25 aniversario del inicio del proyecto Monlau. Está siendo una navegación que reúne todos los alicientes de los grandes viajes y, como no, algunos de sus sinsabores. No obstante, si estuviera en nuestras manos el volver a empezar, firmaríamos hacerlo en las mismas condiciones, lo que es una muestra clara de nuestro elevado grado de satisfacción." Pío Ventura.

Buen viaje director.

viernes, 30 de mayo de 2008

Passion! From Tom

“Hard is soft; soft is hard."
"The real soft stuff is the numbers in the plan. The real hard stuff, passion, energy, values, character, enthusiasm"



Tom Peters on Passion! from Tom Peters on Vimeo.

lunes, 21 de abril de 2008

brunching sunday

Ayer fui por fin al teatro de la Philarmonica de Berlín. Hace años que quería ir, pero cuando he estado otras veces en esta ciudad, siempre surgía algún imprevisto u otros planes. La obsesión no era por nada en especial (aunque hay muchas razones especiales que justificarían la obsesión ), es sencillamente, porque representa algo importante, un símbolo, un icono de la ciudad. En Roma tuve muchas veces esa sensación, y la última vez, hace unas semanas, en Santa Sofía en Estambul. Es la sensación de estar en un lugar que has visto millones de veces en dos dimensiones, sobre papel, en la televisión, que has oído hablar, sobre el que has leído, has estudiado, pero que parece irreal hasta que un día…estás allí, físicamente allí, dentro, delante, encima…. Y parece entonces que la vivencia, sea también irreal.

Escuché emocionada Las Estaciones de Haydn. Creo que no me hubiera sonado igual en cualquier otro sitio. Los arquitectos del emblemático teatro sabrían explicar por qué.

El día empezó en Prenzlauer Berg. En mi opinión, el barrio más bonito de Berlín. Está al noreste de Alexander Platz y es un lugar de contrastes, o de equilibrios, depende como se mire. Un barrio reconstruido y recuperado para el ocio y el placer tranquilo, sin estridencias, de los que allí viven y de los que lo visitamos. Se respira aún la estética del Berlín del este de los 80's. Los grafitis conviven con edificios antiguos, elegantes y un poco rococós, algunos destrozados junto a otros completamente reformados.

Las calles son amplias pero acogedoras (no son tan grandes como las grandes avenidas del centro), arboladas (en esta época adornadas con los almendros en flor) y salpicadas de galerías de arte, comercios de diseño y centenares de bares y terrazas a donde la gente acude en masa los sábados y domingos to have a brunch. No hay apenas tráfico a parte de las bicicletas onmipresentes, ni comercios, ni ruido a pesar de la vitalidad de la gente que allí se encuentra.

Quedamos en el Frida Khalo, uno de los bares más famosos de la zona, pero desayunamos-comimos, durante horas en Pasternak en la Knaacksrt. La comida no era nada del otro mundo, pero el ambiente, el espectáculo que nos ofrecían los paseantes, la buena compañía, el calor de las estufas, el confort de las mantas que te encuentras preparadas en las sillas, los escasos e intermitentes rayos de sol…, hacían de aquel momento, algo muy especial. Definir la felicidad es tan difícil como definir al ser humano, pero alguien en un momento dado, me preguntó por qué sonreía y les expliqué que la felicidad, en mi opinión, no existe, pero lo que sí existe son pequeños momentos donde parece que todo encaja, que todo fluye, que tu mente es capaz de entender cualquier cosa, que nada en realidad importa salvo el hecho de estar allí, que el tiempo se detiene y el pasado no pesa y el futuro no asusta. Sencillamente, se es, y no puedes evitar sonreír cuando estás en uno de esos momentos.

…y entonces empezó otro de los eternos debates de estos días.

viernes, 11 de abril de 2008

...A propósito de Madrid

A T-systems Madrid le han otorgado el premio Madrid Excelente.

"Madrid Excelente" es una iniciativa de la Comunidad de Madrid que “reconoce el compromiso con la excelencia de la mejores empresas madrileñas”.

Recuerdo a muchos compañeros, trabajando en la investigación y documentación necesaria para la otorgación del sello de la marca y ahora a la adjudicación del premio, y recuerdo también, con admiración y respecto a todos los que con su vocación de servicio y su profesionalidad, han hecho posible este reconocimiento.

Pero más allá de los procedimientos, de los controles de calidad y registro, más allá de los indicadores, de las políticas de gestión, de las variables económicas…, y todos los parámetros empresariales que se miden para estas cosas, lo que pasa en T-systems Madrid es que hay un numeroso grupo de profesionales decididos a irse a casa todos los días con la satisfacción del trabajo bien hecho. Nunca se rinden, a veces desfallecen o se frustran, pero en cuestión de horas, vuelven la carga con el idealismo de los que aman la excelencia y la belleza.

No siempre es fácil, el mercado y el entorno empresarial, no se lo pone fácil, pero pocas veces en mi vida profesional he visto tanta pasión, tanto entusiasmo y tantas ganas de ser excelentes, de cambiar el mundo, de influír en su entorno y en el de sus clientes, de crear redes, de trabajar en equipo y de disfrutar haciéndolo.

No lo hacen por los premios, pero espero que este les ayude a seguir adelante y a hacerlo con el compromiso y el entusiasmo que me emocionó compartir.

Enhorabuena compañeros.

Un abrazo

jueves, 6 de marzo de 2008

Autoritas

Mi nuevo proyecto es Autoritas. Los que seguís a Javier Llinares, ya sabéis de qué se trata, yo no la describiría mejor, o la describiría diferente, hecho que enriquecería el discurso pero que asustaría a aquellos, aún muchos, que entienden la empresa como un entorno cohesionado bajo una misión común, una estrategia definida, unos procesos de operación descritos…etc.

Lo único común en Autoritas es la certeza de que “el mundo está cambiando”, y el compromiso de comprender esos cambios y convertirlos en oportunidades de negocio para nuestros clientes y en experiencias vitales enriquecedoras para las personas (de dentro, de fuera, de cerca, de lejos, del cliente, del equipo, de la red) que nos acompañen.

Perseguimos la excelencia (no tendría sentido ponerse por menos), pero en los nuevos “tiempos líquidos” en que vivimos, las fronteras se diluyen y las formas se difuminan.

Ya no hay fórmulas para el éxito (quizás nunca las hubo), resultados pasados no garantizan resultados futuros, las inercias se acortan, no hay planificación que resista el dinamismo de los mercados, no hay método que asegure el objetivo, "las formas que definen las organizaciones actuales se derriten antes de tener tiempo de consolidarse", las nuevas tecnologías están transformando nuestra forma de consumir, producir, aprender y relacionarnos…. y mi padre (aún en edad productiva) se escandaliza porque abandono un puesto de trabajo al que, según su esquema mental, debería aferrarme y esforzarme por mantener (un beso Tomás, ya sabes que siempre he estado un poco loca)

Para hacer frente a estos tiempos, hace falta algo más que evolucionar, hay que reinventarse. Hay que inventar nuevas formas y hay que traspasar fronteras. Hay que desaprender muchas cosas, soltar lastre. Hay que ir más allá de lo que conocemos, de lo que creemos que somos capaces de hacer y hay que tejer redes que nos permitan caminar juntos hacia nuevos modelos de generación de valor. Yo veo a Autoritas como uno de esos nodos. Conectada con clientes comprometidos con la innovación y la competitividad, Conectada con colaboradores especialistas. Conectada con otras organizaciones complementarias. Conectada con otras redes, otros nodos. Conectada con el futuro.

Esta semana alguien me dijo que los buenos retos son aquellos que te hacen sentir mucha ilusión y un poco de miedo. Sonreí al identificarme.

Seguimos conectados!!

Mariajesus.salido@Autoritas.es

martes, 19 de febrero de 2008

Conclusion del dia

El valor añadido no está en el producto (trayecto en taxi) sino en el servicio (actitud) que convierta una necesidad (desplazarse en una cuidad) en una experiencia memorable

Un taxista entre amigos

Hoy ha sido un día emotivo. He compartido reflexiones, anhelos, esperanzas, preocupaciones, ilusiones... con un montón de colegas . He estado en Barcelona, donde viven y trabajan viejos compañeros de viaje que forman parte de un ecosistema social, personal, profesional (las fronteras son tan difusas!!) imprescindible para comprender mi pasado y mi futuro.

Hoy es de aquellos días que has de reconocer que no has hecho nada, nada productivo, hoy “no he trabajado”, pero en realidad tengo la sensación de haber trabajado mucho, de haber hecho muchas cosas, de haber compartido y creado muchos proyectos, de haber escuchado muchas experiencias, de haberme enriquecido, de haber intercambiado ideas, de haber recordado muchos conciertos . Ahora, ya en casa, me siento agotada a pesar de la “improductividad”, me siento agotada de felicidad, de cariño, de gratitud , de inmerecido reconocimiento, agotada de tanta vida. Ha sido un día bonito.

A última hora, he cogido un taxi para desplazarme al centro de la ciudad, Mercedes me esperaba allí. Se reía cuando le explicaba la experiencia con el taxista:

-Voy a algún lugar cercano a Diagonal / Muntaner. Aún no sé la dirección exacta. Espero un sms, pero vamos acercándonos, por favor.

- Marchando!


En un momento dado, el taxista-consultor ha de tomar una decisión.

-Señora, empiezo a necesitar información más concreta

Presiono a mi amiga. El taxista se ríe mientras esperamos coordenadas

-Muntaner con París, bar géminis
-Marchando!!


Conduce al ritmo de la música, en algunos momentos, mis pies se coordinan con mis pulsaciones. Me pongo el cinturón y rememoro intentando relajarme, las conversaciones del día.

-Señora, prefiere ir por Aragón o por Diagonal
-No, sé, el experto eres tú. Qué propones?
-Diagonal es más corto. Aragón más rápido


Insisto en que decida él, según su experiencia y criterio. Y lo resuelve sacando una moneda del bolsillo, mientras conduce desafiando la sostenibilidad de su cuota de puntos.

-Cara Diagonal, Cruz Aragón

Cogemos Aragón y a mí, en aquel ambiente, me da exactamente igual si tardamos 10 minutos más o menos. La actitud del taxista consultor hace que me relaje, que me divierta, que me sorprenda y que un ligero incumplimento de plazos, no provoque en mi, la consecuente –en otros casos- irritabilidad.

Hablaba lo justo, callaba prudentemente. Y antes de preocuparme por la espera de mi colega, ya estábamos allí, buscando el bar géminis, como si fuera a él a quien esperaban.

He pagado encantada. El se ha divertido. Yo también
Todo un servicio.

...y un día redondo.

martes, 5 de febrero de 2008

Gestión de Proyectos : La banda

Algunas ideas para una gestión de Proyectos basada en la colaboración, la gestión de las emociones y la compartición de información:








Equipos en forma de redes: Los equipos de trabajo deben organizarse siguiendo modelos de redes sociales, donde las antiguas jerarquías, roles, catalogación de perfiles y segmentaciones propias de las tradicionales carreras profesionales, son sustituidas por una organización basada en la aportación de valor.
Cada persona del equipo aporta todo lo sea capaz de traducirse en beneficio para el proyecto, independientemente del rol que ocupe y de lo que “le toque hacer” en la cadena de asignación de tareas. Hasta el personal de la limpieza que se pasea silencioso entre nuestro mobiliario, a última hora del día, puede estar identificando un riesgo que se está escapando a nuestros sesudos/estúpidos planes de contingencia.

El equipo del proyecto y los Amigos del proyecto: Trabajamos siempre con recursos limitados. Los proyectos se dimensionan rozando mínimos. Pero somos muchos, dentro de las compañías que nos acogen y fuera de ellas (antiguos compañeros, profesores, clientes que se convirtieron en cómplices, foros, contactos académicos….)
Gestionemos óptimamente el equipo del proyecto, pero administremos también la red de contactos que nos pueden ayudar, enseñar, y dar soporte puntual
MONTEMOS REDES alrededor del proyecto. Busquemos ALIADOS hasta en el INFIERNO

Conocimiento abierto y colaboración: Todo el equipo tiene acceso a toda la información del proyecto y todo se comparte y alimenta colectivamente. Un proyecto un wiki. Todos (todos!) los miembros del equipo aportando ideas y conocimiento al repositorio colectivo, sin restricciones de perfiles ni de roles. Cualquier información puede ser clave para el desempeño de la tarea más simple.

Confianza: Es el valor que predomina en el equipo en sustitución de mecanismos de control excesivos que ralentizan los procesos e inhiben el compromiso y la creatividad. No se puede confiar a medias: O confías en tu equipo o no confías. La confianza no puede ser condicionada. Confía y deja de controlar. Las consecuencias del exceso de confianza siempre son más económicas que los mecanismos neuróticos de control.

Celebrar cada Éxito: La satisfacción colectiva tiene una fuerza increíble. La energía que produce el trabajo bien hecho se contagia, cohesiona, se convierte en magia (alimento imprescindible de cualquier proyecto que se precie)

Celebrar también los Fracasos: Tom Peters es más salvaje de lo que yo me atrevo a ser: “Los INTENTOS rápidos Engendran FRACASOS rápidos, Que a su vez producen CORRECCIONES rápidas, Que por supuesto dan lugar a EXITOS rápidos

Objetivo común: El equipo comparte los mismos objetivos, estos son explicados, entendidos y asimilados por el grupo (en muchos casos son creados –redefinidos- por el equipo). Sólo así se genera compromiso y actitudes donde el beneficio común (el proyecto) se antepone al individual

Seguiremos.

domingo, 3 de febrero de 2008

Gestión de -emociones- Proyectos

Los proyectos fallan en su ejecución. Tenemos metodologías, toneladas de libros con discursos técnicos, años de experiencia como disciplina; pero el hecho es que conseguir que los proyectos se implanten en el tiempo, coste y calidad con que fueron estimados en su concepción, sigue siendo un desafío para los proveedores y un motivo de desazón y desconfianza para los clientes.

Tras la revolución industrial y su consecuente industrialización de la producción, hemos heredado modelos que inhiben la capitalización del talento individual, la creatividad y el compromiso emocional de los equipos que participan en el desarrollo de los proyectos.
Llevamos años hablando de la sociedad de la información y de estrategias de gestión de conocimiento pero no hemos conseguido romper el hielo y crear espacios donde la sabiduría (inteligencia colectiva y aplicada) guíe nuestros pasos hacia productos y servicios excelentes.

La experiencia insiste en que observemos que obviar estrategias de capital humano, negar las emociones y sus implicaciones en el desarrollo de los proyectos y aplicar metodologías y procedimientos homogeneizadores, inhiben que las personas brillen, creen, florezcan, exploten todo su potencial y disfruten aportando valor al equipo y al proyecto

Hasta que no entendamos esto, hasta que los sentimientos no nos importen tanto como los modelos de costes, los diagramas de planificación de tareas, las tablas de gestión de riesgos.., estamos destinados a crear espacios que destruyen el alma y el espíritu de sus miembros y que en vez de incrementar el potencial humano, lo reducen.

En cualquier proyecto, es necesario considerar a las personas y su socialización en los equipos de trabajo, considerando el papel decisivo que desempeñan sus aspiraciones esperanzas y deseos.

Es necesario crear espacios donde el talento es gestionado para que la información se convierta en conocimiento y éste en sabiduría colectiva. Solo así es posible afrontar el desafío que supone que un grupo de personas trabajen y se comprometan en la búsqueda colectiva e individual de la excelencia, hacia un objetivo común.

sábado, 2 de febrero de 2008

Belleza e Inteligibilidad

“Hace bastantes años, cuando en una entrevista me preguntaron qué era la belleza, creí que no acudiría a mí ninguna idea para definirla, hasta que se me ocurrió una respuesta: una pausa en el tiempo
…Además de la excelencia de su impacto estético, lo bello alcanza tal estado cuando posee un misterio, desde la rotunda perfección de unas formas, hasta la transparencia de una mirada”.

La belleza es la cualidad de conmover, de levantar pasiones, de provocar una necesidad irracional de detener el tiempo (como dice Joana Bonet, en la cita previa) de habitar en ella, de no movernos de allí, de lo que contemplamos y admiramos.

La belleza reside en el corazón de quien la observa” dijo Albert Einstein

La belleza es un privilegio de la mirada” me escribieron una vez en una dedicatoria de otro libro regalado.

Stendhal decía que “la belleza es promesa de felicidad”.

Y de e nuevo un paseo por Wagensberg para recuperar:

[63] La belleza es orden entre las partes de un todo
[64] La inteligibilidad es orden entre diferentes todos
[65] La belleza es repetición por dentro, la inteligibilidad lo es por fuera
[72] La inteligibilidad y la belleza comparten como mínimo una cosa: ambas tienen que ver con una ración de orden dentro del desorden.
[74] La belleza no tiene por qué ser inteligible, pero predispone a la inteligibilidad


Hay belleza en un paisaje, en una obra musical, una poesía, un rasgo físico, una actitud, una historia, una ejecución eficaz, una mirada, un gesto, una idea, un esquema conceptual…y creo, inspirada por los amigos citados y otros ausentes pero fundamentales, que lo que todo eso tiene en común, es algo parecido a la coherencia, la armonía, el ritmo, la simetría, la proporción.
No es tan diferente lo que sentimos ante un magistral discurso científico, que ante el gesto leal de un amigo, que sentados en el teatro ante una orquesta sinfónica. Si responden a las proporciones de la belleza, la emoción nos provocará en todos los casos “una pausa en el tiempo”.

La belleza nos predispone a la comprensión, la inteligibilidad, al conocimiento. En los negocios, en los proyectos, en la vida, ante cualquier reto intelectual, artístico o personal, buscar la coherencia y la armonía, nos coloca en el camino del éxito, nos promete, por un instante que desearíamos retener infinitamente, la felicidad.

domingo, 27 de enero de 2008

Proyectos, Personas, Pasiones

Supongo que todo el que empieza un blog, o da el paso de utilizar un espacio público para exponer sus ideas, experiencias y opiniones a la mirada de los demás, ha de hacer un ejercicio de liberación de algunas sensaciones (hasta ahora, en mi caso, inhibidoras): El pudor, la revisión del ego, la inseguridad, la idoneidad de la voz...Qué parte de tu alma vas a exponer?, qué guardarás?, qué te gusta de lo que eres, qué es aquello por lo que te gustaría gustar?, qué quieres aportar?, qué buscas?.

No he resuelto ninguna de las cuestiones, pero he decidido dejarme llevar y escribir sobre Proyectos, Personas y Pasiones. Llevo mucho años trabajando en el mundo de las tecnologías de la informacion e involucrada en proyectos de diversa índole, y lo más importante que he aprendido durante todo este tiempo, es lo que ya sabía
Margaret Mead mucho antes de que yo apareciera en este mundo.
"Nunca debe dudarse que un pequeño grupo de personas comprometidas y pensantes pueden cambiar el mundo. En realidad es lo único que ha logrado cambiarlo"

Para mi, los proyectos significan ese espacio común, donde, durante un periodo vital determinado, un grupo de personas crean una comunidad y comparten su inteligencia, su energia, su compromiso emocional, sus habilidades, su entusiasmo y su pasión, en la consecución de un objetivo común. Cuando eso ocurre, y ocurre muchas veces y en muchos ámbitos de la vida (un proyecto, en su sentido más amplio, lo puede ser de cualquier tipo de aspiración), hay magia, hay excelencia, hay belleza...y hay la energía necesaria para "cambiar el mundo".

Sí, quizás es eso...lo que pretendo con este blog que inicio: aportar mi grano de arena, ser una voz más, compartir habilidades y pasiones con aquellos que amen la belleza y la excelencia, y poder pensar que, de una forma u otra, podemos cambiar el mundo.