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sábado, 6 de noviembre de 2010

Las raíces triviales de lo fundamental


Hoy un amigo, ponía en mis manos el último libro de Wagensberg.
Sus dedos cómplices buscaban la página -entre el índice y el prólogo- dónde se leía:

"La humanidad se divide en dos clases de personas: las que van más bien a favor de los proyectos y las que van más bien a favor de sí mismos. Este libro está dedicado a la primera clase de habitantes del planeta..."

...esta nota de vuelta, también.



viernes, 23 de julio de 2010

La Colaboración en "el mundo de Einstein"

"Las cartas también experesan un extraño y envidiable don para la amistad y la franqueza. Haber, Einstein, Laue y Willstätter confiaban los unos en los otros, se confesaban los descubrimientos y los desánimos, las percepciones y los temores….Hasta que Hitler hizo pedazos todo esto, la suya era una comunidad de científicos, orgullosos de sus logros y agradecidos por su vida académica”


Este texto extraído del libro "El mundo alemán de Einstein de Fritz Stern", refleja cómo un nutrido grupo de científicos e intelectuales de la Alemania de entre guerras, constituyeron durante el primer cuarto del siglo XX, una de las muchas Comunidades de conocimiento que han nutrido al mundo, de avances inimaginables desde la producción y reflexión individual.

El pedazo de historia que nos cuenta Stern, examina la compleja amistad que mantuvieron Albert Einstein y el premio Nobel de Química Fritz Haber, comparando sus reacciones ante la vida alemana de la época y su herencia judía. El libro nos muestra también las carreras, tan turbulentas como relacionadas entre sí, del físico Max Planck, una figura austera y poderosa, uno de los más grandes científicos del siglo XX, que contribuyó a hacer de Berlín un lugar apasionado y productivo para otros científicos legendarios; de Paul Ehrlich, descubridor de la quimioterapia; de Walther Rathenau, industrial y estadista germano-judío asesinado trágicamente en 1922; y de Chaim Weizmann, químico, sionista y primer presidente de Israel.

Estos hombres, en Comunidad, fueron capaces de conversar, discutir, apoyarse, aprender, competir y desarrollar un conocimiento que transformó para siempre la historia de la ciencia y por tanto del saber de la humanidad.

Si como dice Jorge Wagensberg "...la humanidad sólo se salvará cuando pongamos el conocimiento por delante de todo.", parece que vale la pena insistir una y otra vez en las escurridizas reflexiones, estudios y propuestas, sobre cómo los hombres y las mujeres nos organizamos para comprender nuestro entorno y mejorarlo gracias a la generación e intercambio de conocimiento.

Hoy disponemos de más herramientas, de tecnología, de más conocimiento (metaconocimiento, me refiero a aquel que es a la vez materia prima para la generación de conocimiento), más experiencia acumulada, más conciencia colectiva (o estupidez generalizada, pero démonos un respiro), más de todo...

...pero también tenemos más complejidad y la colaboración entre grupos de personas, hoy en día debe atender a nuevos contextos y motivaciones. Gracias a
Andres Schuschny y a su post resumen, llego a la "Guidelines for Group Collaboration and Emergence" de Venessa Miemis, dónde menciona entre otras joyas, algunos indicadores de esa complejidad y como usarlos para mejorar la colaboración. Estos son:

1. Tasa de flujos de información
2. Grado de diversidad
3. Riqueza de la conectividad
4. Nivel de ansiedad contenida
5. Grado de diferencias de poder

Os animo a visitar el blog de
Emergent by Design o el de Schuschny para leer los artículos completos.

Pero creo, que además de mayor complejidad que en los tiempos de Einstein, tenemos un riesgo añadido, y es todo lo que tiene que ver con el exceso, la abundancia, las modas, el consumismo (también de relaciones, de interconexiones), la inmediatez, la superficialidad ("surfear por la superficie" que dice Baricco), la banalidad en la que podemos caer y perdernos aquello que hacían Einstein y sus colegas con cartas manuscritas y encuentros en los cafés de Berlín.

Busco a Bauman para que me ayude a explicar mejor lo que quiero decir y me encuentro con este post de Genís Roca , así que os lo dejo aquí para que os encontréis con ellos.

Interesante también un video reciente de Enric Senabre que se adentra en las diferencias entre Redes sociales y Redes de Conocimiento y en la necesidad de crear espacios y condiciones dónde estas últimas se desarrollen para aportar valor real.



Disculpas por el cocktail quizás caótico y la falta de conclusiones. Quería compartir tan sólo añoranzas de grandes periodos de escasez técnica y exuberancia creativa y esperanzas en que todo el arsenal técnico actual nos ayude a acercarnos a la idea de salvación que propone Wagensberg.


miércoles, 7 de abril de 2010

Imagina una [no]empresa de consultores...

Estos días leía a Nacho y casi me lo podía imaginar, como le he visto hacer en alguna ocasión, incorporarse de la silla y rotular en una pizarra un esquema que permita consolidar un estadio conceptual, para seguir avanzando en el debate, tras la momentánea victoria de la razón.

SE pregunta Nacho si puede existir una empresa de consultores en la que…

Recupero su texto para reformular la pregunta:
Puede existir una [no]empresa – Red?


Porque empresas-RED, organizaciones abiertas…ya lo son, afortunadamente casi todas. A estas alturas las empresas, dependiendo de su tamaño y vocación tienen un número de personas “internas” y una extensa red de colaboradores que les aportan flexibilidad y diversidad en sus proyectos. Y esto es tan real en pymes como en grandes corporaciones, obviamente con dinámicas e intensidades distintas. Pero nadie sobrevive ya en fortalezas ajenas al mundo.


La duda es hasta dónde se estira el modelo, cuanto da de sí la concepción de una RED como comunidad productiva estable. Y digo productiva, porque no es lo mismo intercambiar afinidades, conocimiento y experiencias que organizarse para trabajar; y no es lo mismo, colaborar puntualmente, que construir un entorno estable que permita una alta interacción entre nodos, que formen algo parecido a un Equipo.

Ante esa necesidad, se montan empresas y para no hacerlo, si es que hay que dejar de hacerlo, hay que estar dispuesto a algunas renuncias:

Adiós a aquello del sentido de pertenencia. Una red es la suma de las personas (y su pertenencia a sí mismas) que la forman. No hay nada mas. Puede parecer poco romántico, pero es así. Si me voy de picnic con un colega es porque me gusta ese colega, no porque pertenecemos a alguna entidad común que nos trasciende.

No posees a nadie. Las personas se vinculan a proyectos que les interesen y a entornos estimulantes personal y profesionalmente. Tu supuesto equipo es una panda de “agentes libres”. Esa es su principal riqueza y a la vez su potencial desintegración.

A las jerarquías. Hay organización (y mucha) pero no estructuras. La organización es más compleja aquí, porque las cadenas de mando simplifican las relaciones (obedecer es simple, entenderse complejo)

A las plusvalías. Cada uno pone su precio. Lo único que marca el valor del trabajo de las personas es el mercado y ellas mismas. Ellas gestionan el equilibrio entre la oferta (la suya) y la demanda, y el precio es obviamente, una variable para esta ecuación.

No hay bienes colectivos, salvo el conocimiento, pero este ha de ser el neurotransmisor que cohesiona toda la Red. Sin restricciones, sin reticencias, sin “peros”. Cuanto más sabia sea tu red, mejor para ti.

No tienes departamentos de soporte, pero si se han “juntado” perfiles complementarios, cada uno puede centrarse en lo que realmente hace bien y “pasar” el resto de tareas al especialista que toque…Podría ser una coreografía perfecta ☺


No será fácil interactuar con el entorno. Como dice Wagensberg las formas contienen información sobre la función y predisponen a la inteligibilidad. Una S.L. una S.A. tienen unas funciones y unas prestaciones claramente valorables por el entorno. Una red, desde la perspectiva institucional, legal, económica, financiera…tiene forma de nodo.
Michael Bauwens en una ponencia que recogí aquí, habla (en la presentación) de la fricción entre producción P2P (en comunidades) y el mercado y las instituciones


Hay ventajas, claro!, todas las que deja caer Nacho y una por encima de todas: jugar con nuevos modelos ya que el mundo nos ha puesto patas arriba los que conocíamos.
Son tiempos de crisis (y la económica parece la menos relevante)…y estamos condenados a jugar.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Tecnología para qué?

Cuando utilizamos las herramientas tecnológicas que identificamos bajo el paraguas de web social o web 2.0, tendemos a la simplificación y a la homogenización.
Catalogamos a personas, grupos y organizaciones en 2.0, 1.0 o en cualquiera de los puntos intermedios que los colocan en una trayectoria evolutiva(¿) que marca la intensidad y destreza en el uso de estas herramientas, principios y valores.
Todos estamos en algún punto de ese continuo. Pero más allá del grado de adopción y conversión hay otras dimensiones que se nos escapan, quizás porque el sentimiento tribal de sabernos diferentes (de momento) a la mayoría, es erróneamente unificador.


Así que a veces, cuando intentas sumergirte en las características de estas herramientas, las prestaciones, el análisis cualitativo, el para qué sirven y a quien, qué necesitamos además de software para utilizarlas con eficacia…etc, se hace necesario ensayar un mapa conceptual que nos ayude a comprender que este escenario “2.0” es tan diverso como la vida misma (en realidad un simple reflejo cada vez más extensivo), que no todo sirve para todo, ni para todos.

No es lo mismo co-crear; que sencillamente relacionarse; que acercarse a la red con la vocación de aprender; que hacerlo con la voluntad de promocionarse, expresarse o difundir el yo (o el nosotros); o para que la tecnología nos asista en el manejo de la ingente cantidad de información que procesamos a diario.


No es lo mismo, porque la actitud estará condicionada por el verbo, porque las motivaciones responderán a estímulos distintos, porque las herramientas óptimas serán distintas en cada caso y porque su implantación tendrá que venir acompañada de procesos que sostengan los objetivos de cada momento y contexto.

Co-Crear requiere cierta organización de un grupo para la consecución de unos objetivos, a priori comunes. Huimos de las jerarquías y las burocracias y yo no las voy a defender aquí, pero para crear en grupo, para la acción colectiva, no acaba de servir la espontaneidad, la autoorganización y la entropía. Parece necesario establecer una reglas del juego que permitan la colaboración eficaz, la asunción de responsabilidades, la resolución de conflictos, la toma de decisiones; un lenguaje común que sostenga el intercambio; una conceptualización previa que permita, aunque la estrategia no sea compartida, un horizonte común; una estructura de la información coherente y diseñada en función de los objetivos. Hay que resolver cuestiones como la retribución a los que colaboran (monetaria, emocional, intelectual..) y la propiedad y uso de los resultados. Y es necesario un liderazgo, aunque sea distribuido, que alinee voluntades y aporte al grupo recursos y confianza para seguir adelante.

Relacionarse por el puro placer de estar conectados, conversar y compartir, requiere menos rigor y más perspectiva. Por qué hay millones de personas en facebook o por qué desayunamos en twitter, o conversamos por el Messenger con amigos que viven en nuestro barrio, o compartimos fotos, música, películas, anécdotas, miedos, intereses, #frasestontas, o la angustia por un globo a la deriva a miles de km?. Todo esto tendría tantas respuestas como individuos existen en cada uno de esos ecosistemas sociales, pero creo que las respuestas (las que se me ocurren) derivan hacia esa colectiva soledad ruidosa y ese desconcierto paralizante en el que vivimos y del que ya hablé en un texto anterior (no me repito).


Promocionarse requiere de estrategias y herramientas que le metan un turbo al proceso de relación. Se renuncia a la naturalidad en beneficio de la eficacia. Eficacia en la consecución un objetivo claro y específico, estratégicamente diseñado para un público (target ;-¿) del que esperamos atención, reconocimiento, dinero, adhesión…en cualquier caso (quizás en el peor de ellos) cierto sometimiento a nuestra influencia.


El Aprendizaje seguramente es inherente a todos los procesos anteriores. Y a falta de capacidad para definirlo mejor, recurriré a Wagensberg para enunciar que “Toda mente humana se la ha de ver con la adquisición de nuevo conocimiento, por lo que toda mente necesita estímulo, conversación, comprensión, intuición y gozo intelectual” y que eso ocurre gracias a la conversación entre aquellos “que no ignoran lo mismo”.


La tecnología “nos hará libres” (salvando el exceso) pero será la comprensión de las dinámicas de interacción entre personas (humanos era otro exceso) lo que nos permitirá no convertirnos en esclavos de la misma.

PD: Nieva intensamente ahí fuera!

sábado, 10 de octubre de 2009

Duelo de consultores

Hoy he desayunado con un colega, un consultor, podríamos acusarlo de “industrial” Me permito la licencia por los años de respeto, admiración y afecto mutuos, pero ciertamente enfocamos la profesión y la vida de forma diametralmente opuestas.
Quizás por todo ello, la conversación es rica y apasionada, la que se da “entre aquellos que no ignoran lo mismo” como dice Wagensberg

Hace un año aproximadamente me invitó a impartir una de sus clases sobre Administración electrónica y eGovernment en un postgrado, no recuerdo dónde la verdad. Buscábamos el enfrentamiento dialéctico en directo para estimular el debate en la sala y nos divertimos (los alumnos más).

Y la semana pasada se coló en un seminario que Elena Sanz Marc Garriga y yo preparamos para alumnos del IESE, sobre entornos 2.0 en las organizaciones y amenizó la tarde cada vez que levantaba la mano, para replicar un argumento.


Es más un juego de roles que define nuestra relación que divergencias de fondo, pero desde que voy por libre, he rechazado cordialmente trabajar con él, porque aunque es uno de los mejores consultores que me he encontrado en años, me da pereza enfrentarme a un conflicto de valores en pleno proyecto.


Hoy hemos dedicido encontrar lo que nos une, para colaborar. Yo que nunca estoy segura de nada, me he alegrado de encontrar en él la disposición a cuestionarse algunas certezas. Así que desde la humildad de la duda y las ganas de experimentar, empezaremos a re-conocernos.


Me encantará explicarle a Luis como resulta una implantación de SAP a la artesana ;-)
Sé que lo primero con lo que vamos a “enfrentarnos” es a la liberación y la apertura de la información.

Yo, salvo restricciones del cliente, no me cuestiono publicar mi trabajo; para él, para ellos, representa un activo, algo en lo que se invierten unos costes y que tiene valor en sí mismo como ventaja competitiva ante otras empresas.


“No publicaré mis métodos, mis ideas, mis conclusiones, porque alguien las puede copiar y aprovecharse de mi esfuerzo”


Es una reivindicación aparentemente lógica aunque muchos pensemos que el talento no es transferible, que la sabiduría que da la experiencia no se puede copiar, que las palabras sobre un documento no son exactamente conocimiento, o que pensar que la aportación de terceros no puede mejorar tu producto es algo entre la ingenuidad y la arrogancia. Si, pero…


Hay un pero respetable y es la falta de reciprocidad. Los que nos movemos en entornos “abiertos” estamos obligados a reconocer que por mucho que tú publiques, es más lo que recoges que lo que das. Es una cuestión de masa crítica. Y esa generosidad colectiva estimula (o al menos no bloquea) la propia.
En su entorno, dónde aún reza la máxima de que la información es poder, esa compensación no se dará, o tardará mucho tiempo en ser equitativa y culturalmente aceptada.

Además nosotros reutilizamos con mucha más creatividad y libertad que ellos, sujetos a procedimientos y metodologías propias y rígidas que difícilmente se verán enriquecidas con lo que “encuentren” ahí fuera. Así que esa ventaja también se ve mermada.


Otro factor que influye es la administración del prestigio, la visibilidad, la reputación. La nuestra basada en la calidad de los contenidos y en la conectividad y la suya en el balance de su cuenta de resultados. Sus marcas y su capacidad comercial se desarrollan por mecanismos distintos a los que encontramos en la red.


Y quizás hay algo más que tiene que ver con las fronteras de tu foco de interés. Más allá de réditos, estrategias compensatorias y retornos, a mi me preocupa el mundo y si el conocimiento compartido ayuda colectivamente a avanzar hacia una mejor comprensión de nuestros retos como sociedad (evito especie, aunque es lo primero que he escrito), pues bienvenido sea el copyleft. Así es como yo entiendo la responsabilidad social corporativa de mi empresa unipersonal, algo difícilmente compartido por una organización como la de mi colega.

En fin, que me ha dicho que pronto se abre una cuenta en twitter, así que ya os lo presentaré para que me ayudéis a sacarle del lado oscuro de la fuerza.

Actualización 17/10/09:



Vía David Sánchez Bote

sábado, 22 de noviembre de 2008

Medir el Conocimento - Decisiones

Hace días que tengo pendiente la réplica a mi amigo Carlos Cosials.

Intentó resumir en un post una larga conversación que nos atrapó en una fiesta “del mundo real” en la que coincidimos.


De vez en cuando nos dábamos cuenta de que estábamos impidiendo que el otro se relacionara con los demás, y cortésmente le invitábamos a separarnos, pero volvíamos a encontrarnos al cabo de un rato entre la cincuentena de personas que allí estábamos y como poseídos, volvíamos a debatir sin remedio.

En fin, su conclusión es que el conocimiento no se puede medir, es algo que ocurre a nivel individual en un proceso inconsciente de contextualizar y dar sentido a una serie de estímulos, que recibimos del exterior.
Pero propone una métrica indirecta para medir el uso de ese conocimiento.

Es la toma de decisiones.


Cualquier organismo individual o colectivo, aumenta y mejora su capacidad de respuesta al entorno, en la medida en que dispone de información y de herramientas para su análisis, contextualización, relación, síntesis y aplicación.


Es verdad que en el proceso de toma de decisiones intervienen más factores que la información o el conocimiento de que se dispone. Factores como el miedo al fracaso, o una gran necesidad de control sobre las variables de entorno, o dotar de una excesiva trascendencia a todo lo que hacemos, o inseguridad para confrontar nuestras opciones con la realidad y con los otros…, condicionan, inevitablemente nuestros actos, desde los más cotidianos a los más “estratégicos”.


Pero me parece, en cualquier caso, que existe una relación proporcional entre el conocimiento y la toma de decisiones.


Y como los dos compartimos pasión por Wagensberg, ahí te dejo algo que ya “conoces”:

“El conocimiento es la forma que necesita adoptar una idea para pasar de una mente a otra”.

gracias por las tuyas.

sábado, 18 de octubre de 2008

Redes poderosas de individuos impotentes

Algo recuperada de la intensidad de los últimos días, necesito (sí necesito ;-), poner orden a tantas ideas, información y relaciones.
He dormido con agonía por primera vez desde el UrbanLabs, al que siguió una semana laboral exigente que acogió también el curso de Sociedad Red (irrenunciable).


La intensidad no es sólo fruto del tiempo dedicado a estas actividades sino de la cantidad de estímulos que se reciben.
Sobredosis de información, ante la que el cerebro humano, reacciona sintetizando, extrapolando, compartiendo, ordenando, seleccionando, abstrayendo, reduciendo, comparando…es igual, todo vale para conseguir algo de sosiego, para pretender la falsa sensación de dominio sobre una complejidad abrumadora; para tantear los límites de tu capacidad de comprensión, de posesión; para aceptar y perdonarte lo que te vas a perder, lo que asumes ignorar; para seleccionar aquello en lo que quieres sumergirte profundamente y aquello que surfearás superficialmente.
Todos somos distintos en la configuración de ese puzle mental.
Nadie sabe lo mismo ni ignora lo mismo que el otro. Y a medida que disponemos de más información y a medida que aumenta la complejidad del entorno sistémico en el que vivimos, cada vez necesitamos más las ignorancias y sabidurías ajenas.

Cuando algo parecido (mejor explicado) fue dicho por un asistente al curso de Sociedad Red, lo busqué con la mirada y, me da un poco de vergüenza decirlo, no me quedé tranquila hasta que lo encontré y conversé con él.

Para mi (y para Carlos) la RED (no hablo de Internet) es la configuración relacional consecuente (no causante) de la complejidad del mundo que nos ha tocado vivir. De alguna forma hemos comprendido que no hay otra forma de ESTAR y no volverse loco.

“Una persona de su tiempo es la que se hace cargo del conocimiento vigente de su época” dice Wagensberg.

Sigo con él aunque sólo se por la sonrisa que me provocan sus siguientes aforismos:

“Un visionario es, necesariamente, una persona de su tiempo”


“La diferencia entre un visionario y un iluminado está en que el segundo no necesita ser una persona de su tiempo”.


Pero hoy, a diferencia de otras épocas de transformación social, es imposible abarcar individualmente “el conocimiento vigente” de nuestra época.
Tenemos más tecnología, mayor y mejor acceso a la información, pero paradójicamente, más dificultad de “hacernos cargo del conocimiento vigente”.


Una de mis
conclusione sobre el curso de Sociedad RED es la necesidad de la diversidad, no sólo como elemento de cohesión social ni como configuración óptima ante proyectos profesionales, sino como necesidad Psicológica para comprender y comprenderse.

El curso acertó desde la elección del título. Un evento presentado como “Sociedad RED: Cambios sociales, Organizaciones y Ciudadanos”, llamó la atención y provocó la asistencia de personas de disciplinas e intereses muy diversos.
Allí se daban cita científicos, humanistas y tecnólogos, y demostró, no sé si de forma deliberada, tanto en las ponencias como en las conversaciones informales, que ya no podemos comprender y progresar desde una única rama disciplinal del conocimiento.

“La tecnología no es un pedazo del pastel, es la base del pastel” dijo alguien. Un pastel que ya no podemos digerir con las relaciones tradicionales entre disciplinas sino desde una visión holística del conocimiento y su aplicación y esto sólo puede suceder en RED.

Hay que abrirse, hay que hiperconectarse (nos recomendaba apasionadamente Carol Darr), el precio es la sobreexposición (se quejaba alguien en la sala) y la tensión entre nuestra esencia más íntima y la tendencia a vivir en nuestra periferia, aceptando que es allí dónde se darán las conexiones con los otros.

Creo que a los que estábamos allí (y en eventos parecidos) nos unía algo más que el interés temático del curso, el networking entendido como la capitalización profesional de relaciones o la volutad de aprender. Nos une el activismo, el compromiso, la inquietud intelectual, y sobretodo la complicidad de sentirnos pequeños e impotentes ante el reto autoimpuesto de contribuir a mejorar nuestro entorno, nuestra sociedad, nuestro mundo. Un mundo complejo, inestable, globalizado e interconectado, a cuya comprensión no podemos acercarnos en soledad. Ni en soledad individual ni en soledad disciplinal.


La RED (ahora sí hablo de Internet) nos va a facilitar la colaboración y el intercambi
o, pero no bastará, vamos a tener que romper silos de competencias.
LA educación debería preservar la especialización, pero deberá también animar a otros a que no escojan entre ciencias y letras, porque vamos a necesitar mentes visagra que nos ayuden a que todo conviva, se relacione y se enrede.
Y cada uno de nosotros, aunque nos especialicemos, vamos a tener que echar mano de la física, la químina, la biología, la filosofía, la antropología, las matemáticas, la tecnología, el arte, la sociología, la historia…para comprender cómo hemos llegado hasta aquí y como continuamos avanzando como individuos y como especie.


Un reto, una condena, y un apasionante viaje.

jueves, 9 de octubre de 2008

Medir el Conocimento

Caminamos, con más o menos certeza hacia la sociedad del conocimiento; parece claro que el conocimiento y su gestión inteligente es el activo más crucial para el futuro y la sostenibilidad de las organizaciones; nuestras economías deben recuperarse a base de generar y compartir conocimiento; pero cualquier valiente que se lance a la promoción de la creación y gestión del conocimiento va a querer medir el resultado y ponderar la inversión.

Ya conocemos los mantras:
“Cuando puedas medir lo que estás diciendo y expresarlo en números, sabrás algo acerca de eso; pero cuando no puedes medirlo, cuando no puedes expresarlo en números, tus conocimientos serán escasos y no satisfactorios” Lord Kelvin

“Lo que no sea medible, hazlo medible” Galileo Galilei

“No se puede controlar lo que no se puede medir” Tom De Marco

“No se puede predecir lo que no se puede medir” Norman Fenton
Pero cómo medimos el conocimiento?

Me voy a Wagensberg a recordar
su teoría de la generación de conocimiento en tres fases:

- Fase I: El Estímulo. Los estímulos sirven para pasar de un estado de ánimo –en el cual uno no está especialmente interesado en conocer nada concreto- a otro –en el que uno busca conocer algo incluso con urgencia

- Fase II:
La Conversación. Conversación con la realidad (ver, mirar, observar, experimentar…), conversaciones con el prójimo (colegas, profesores, discípulos…), y conversaciones con uno mismo (pensar, reflexionar)

- Fase III:
La Comprensión y la intuición. Una fase curiosamente instantánea, porque súbito es también el suceso mismo de la comprensión y la intuición..Y tiene un síntoma que la hace inconfundible porque es exactamente aquí, donde sobreviene el gozo intelectual.

Un intento de aplicar métricas al modelo de Wagensberg:


Medir los estímulos, nos sirve a medias. Su medición nos daría el nivel de ruido, el volumen de información y ya sabemos que
información y conocimiento no es lo mismo.

Medir la conversación nos daría una idea sobre el tráfico, sobre el volumen y la intensidad de las interrelaciones, las veces que contrastamos el pensamiento con uno mismo, con otras personas o con la realidad. Mediría la afluencia por los canales de relación, pero no nos daría la métrica del conocimiento


Nos queda la tercera, pero si soy fiel al modelo debería concluir que la medida de la comprensión la determina la intensidad del gozo intelectual. Nos dedicamos a medir la felicidad que proporciona la intuición?. Medimos el gozo?. Desde luego es la que más me gusta, y apuesto a que a Wagensberg también.

Intento ponerme pragmática y recurro a Eudald Carbonell

“La manifestación más plausible de una forma de pensar es cómo se pone en marcha el proyecto que se ha pensado”
“No basta con hablar y escribir, hace falta contrastar el pensamiento con la realidad, hace falta construir; y sabemos bien que esto se hace con las manos y la cabeza, a golpes de experiencia, de ensasyo y error, de paciencia y perseverancia pero sobre todo con ilusión en el proyecto”.

Eudald me hace pensar en que el conocimiento tiene valor (y su medición sentido) en la medida en que es aplicado a un proyecto capaz de transformar una realidad.


Si (volviendo a Wagensberg) podemos definir progreso como la adquisición de independencia de un sistema a la incertidumbre de su entorno.
-Progresamos cuando fuimos capaces de alzarnos sobre dos piernas porque ganamos campo visual e independencia a la incertidumbre de devorados

-Progresamos cuando descubrimos el fuego, porque ganamos independencia respecto a la escasez de productos comestibles

-Progresamos cuando desarrollamos la agricultura porque fuimos capaces de reducir la incertidumbre de encontrar esos alimentos

-Progresamos cuando inventamos el dinero porque conseguimos independencia a que “yo no necesito el tomate que tu me quieres cambiar por una cebolla”

-Progresamos cuando inventamos la tarjeta de crédito porque nos independiza de la disposición de efectivo

- …
El conocimiento no puede ser medido con indicadores si no más bien con criterios de eficacia. Eficacia de su aplicación a los procesos de transformación de la realidad o a los procesos de nuestra adaptación (independencia –en términos de evolución y progreso) a la misma.

Tiene sentido?. No son divagaciones de sonámbula ni me he fumado nada...Un proyecto de la "realidad" va a necesitar pronto conclusiones
!

Seguiré

jueves, 24 de julio de 2008

Un día especial

Ha sido un día especial. Todos lo son, pero hay días que los vives como un regalo. Y yo hoy, después de llevar unos cuantos concentrada en un proyecto, me he regalado el día.

Conversaciones pendientes, citas al sol, comida con sobremesa, rebajas (que ya van por las segundas!), recuperar pasiones y desbloquear dolores por los que sufren a mi alrededor y sobre los que el estrés laboral a veces hace de anestesia.
Hay cierto aislamiento del mundo cuando nos lanzamos obsesivos sobre una tarea concreta. Hoy he tenido la sensación de re-conectar con el mundo.

La conversación con Nicolás, un profesor convertido en maestro, daría para escribir durante horas. Un respetuoso pudor intelectual, que creo haber comprendido de sus palabras, me impide hacerlo de forma explícita, pero seguro que las reflexiones que hemos compartido aparecen por aquí, de una forma u otra, cuando hagan su camino, cuando sin darme cuenta, florezca lo que hoy, como ya hizo hace muchos años, él ha sembrado en mi. En realidad, todos lo hacemos con todos, nadie dispone de conocimiento propietario, lo relacionamos, lo interpretamos, lo enriquecemos, lo matizamos, lo conectamos, pero ninguna idea, es sólo nuestra, ninguna evolución es individual, ninguna conclusión certera lo es sin ser contrastada con el otro.

Por eso, cuando me ha preguntado si trabajo sola, refiriéndose a la imagen que yo había sugerido, en casa sola físicamente frente a un ordenador, le he contestado que no. Que no trabajo sola.
Sería imposible hacerlo!  Wagensberg, al quien siempre recurro cuando me cuesta expresar algo con la belleza sintética con que él lo hace, lo explica perfectamente en "El Gozo Intelectual":

"Cada una de las tres fases de la adquisición de nuevo conocimiento tiene sus escenarios, métodos y circunstancias idóneos. No todo vale. Los mejores estímulos proceden de los objetos y fenómenos reales. Las mejores conversaciones ocurren con otras personas que no ignoran lo mismo y que aceptan la regla elemental de escuchar antes de hablar y de hablar después de escuchar. Y las mejores comprensiones e intuiciones se descuelgan de la más radical de las soledades."

En sus aforismos, ya podíamos intuir lo que luego desarrolla en el ensayo:

"Una mente construye por conversación consigo misma.
Una mente descubre por conversación con el resto del mundo"

Conversar con ese mundo, me permite descubrir, agradecida y humildemente, los pequeños atisbos de conocimiento que luego se convierten en ideas y proyectos con los que aportar valor a clientes y colaboradores. 

Soy incapaz de hacerlo sola y a veces busco compañeros de viaje en cualquier lugar, más allá de la configuración o la ausencia de un equipo formal: un familiar, un amigo, un taxista, un artista camuflado, una camarera, una agente inmobiliaria, un cliente reciclado en amigo, un amor consumido, una pasión incipiente, un libro, una canción. Todo vale. Si?. Todo suma. Sí.

Nada es realmente mío. Pero lo uso (procuro con respeto). Y lo devuelvo (nunca suficiente). Y lo agradezco (siempre). Escribir esto es una forma de hacerlo, por si los gestos explícitos no llegan.

No, no trabajo sola. Y me gusta pensar que mi equipo es todo eso que hay justo detrás de la ventana que tengo delante.

miércoles, 11 de junio de 2008

Wagensberg contra Gual

El ciclo de conferencias de Els diàlegs, ofrece un formato basado en la escenificación de la controversia de dos contertulios que aparentemente se encuentran en posiciones opuestas sobre un tema.

El tema de hoy, era “Creixement vs. Progrès”, los artistas invitados Wagensberg (físico) contra Gual (economista),  y el debate, un estímulante juego argumental que intentaba dar respuesta a preguntas como:  el progreso está en función del crecimiento?, son conceptos incomparables?, hay progreso sin crecimiento? Progresamos adecuadamente?...

Yo estaba con Wagensberg. He de admitir que desde el principio, desde antes que abriera la boca (pasión de mitómana). He viajado demasiado con él y eso hacía que le adivinara los caminos casi desde que empezaba a transitarlos.

Jordi Gual ha iniciado su ponencia con un catálogo de datos alentadores que “demuestran” que hay esperanza para la humanidad. Que la progresión es positiva y que si miramos con perspectiva, nunca hemos estado mejor. En los últimos 200 años hemos ido multiplicando por distintos factores, indicadores de progreso como PIB per cápita, acceso a tecnología, tierra utilizada por cápita… Nunca antes la esperanza de vida era tan alta, nunca antes el nivel de alfabetización era tan generalizado…No he podido evitar un respingo cuando ha dicho que nunca antes fue posible “escuchar una ópera completa en el salón de tu casa reproducida fielmente por nuestros fantásticos equipos de música”.

Me ha parecido que se estaba olvidando de más de la mitad de la población mundial al valorar con tanto optimismo nuestros avances.

Algunos datos demostraban que la proporción entre ricos y pobres (por simplificar) estaba disminuyendo. No me ha quedado claro si porque cada vez hay más pobres que superan el umbral de la miseria o porque directamente se mueren cada día con mayor eficiencia.

Ante el conflicto de cómo se puede seguir creciendo si estamos (en palabras de Wagensberg) en un “sistema termodinámicamente cerrado” (nuestro planeta) dónde los recursos son finitos y la demanda crece de forma progresiva, nos comentaba que el crecimiento no tiene porque estar basado exclusivamente en la explotación y el consumo de bienes materiales. Que el progreso (iba saltando del concepto de crecimiento al de progreso sin resolver conceptualmente las diferencias –lo haría Wagensberg después-) estaba basado también en el consumo de bienes intangibles que no disminuyen por su uso ni por su comparticion (capital social, innovación, ideas, conocimiento).

Alguien del público, durante la rueda de preguntas,  le ha invitado a irse a cenar una sopa de ideas (malos tiempos)

Lo que Gual quería decir (lo que yo he entendido) es que  los seres humanos somos capaces de generar producto para satisfacer las necesidades físicas, pero que también somos hábiles, inventores, listillos para superar esos límites físicos y buscar otras formas de alcanzar estados de bienestar (felicidad).

Cómo ejemplo ponía que la “felicidad” asociada al poder adquisitivo no reside tanto en el valor absoluto de unos ingresos, como en su valor relativo. Relativo a su progresión (desde que situación económica partíamos en inicio) y relativo al sueldo del vecino, y que, en cualquier caso, una vez adquieres un determinado nivel, la fellicidad dura poco. Y volvemos a empezar a buscar un nivel de bienestar que nunca llegará porque el límite no es físico, es Psicol.gico. No se si queda claro.

Wagensberg ha empezado por definir el concepto de progreso, asumiendo que es una palabra pendiente de revisión porque no existe todavía una acepción común y científicamente rigurosa (como no lo era el concepto de energía antes de Newton).

“entre una sopa primitiva de moléculas orgánicas y Shakespeare está claro que algo ha pasado”, decía fingiendo incomprensión.

Definía progreso como la adquisición de independencia de un sistema a la incertidumbre de su entorno.

-    Progresamos cuando fuimos capaces de alzarnos sobre dos piernas porque ganamos campo visual e independencia a la incertidumbre de devorados

-    Progresamos cuando descubrimos el fuego, porque ganamos independencia respecto a la escasez de productos comestibles

-    Progresamos cuando desarrollamos la agricultura porque fuimos capaces de reducir la incertidumbre de encontrar esos alimentos

-    Progresamos cuando inventamos el dinero porque conseguimos independencia a que “yo no necesito el tomate que tu me quieres cambiar por una cebolla”

-    Progresamos cuando inventamos la tarjeta de crédito porque nos independiza de la disposición de efectivo

-       …

Crecimiento es otra cosa: si dos empresas se fusionan. Son más grandes, pero si juntas no son más fuertes (más independientes de las fluctuaciones del mercado), no han progresado.

Es más, a la hora de apostar por el progreso hay que negociar con dos pulsiones: la del crecimiento (si peso 200 kilos, me costará moverme) y la de la conservación de la identidad (una simbiosis nos hará más independientes del entorno, pero pagaremos el precio de diluirnos con otra identidad –el ejemplo del matrimonio ha hecho reír a unos cuantos-)

Finalmente convergía con su compañero de tertulia al recalar en que la base es el conocimiento:

“Si progresar es ganar independencia, entonces no hay duda: lo primero es el conocimiento”

“Si lo que progresa es un grupo, entonces no hay duda, lo primero es el conocimiento colectivo”

Respecto al posible colapso energético, también era optimista. “Cuando se acabe el petróleo, idearemos la forma de nutrirnos de esa gran bola de fuego a la que le quedan millones de años de existencia”

Apuntaba al final un idea bella: Tarde o temprano hará falta un acuerdo planetario sobre la generación y administración de energía: si un país tiene ríos otro tiene más sol y en otro soplan fuertes vientos, la producción colectivizada hará que aprovechemos mejor los recursos de que disponemos.

El problema, respondía a la angustiada audiencia, no es económico, es político. Pero eso, es otro debate.

Lo que más me ha impresionado de Wagensberg es su extrema sencillez, la absoluta ausencia del más mínimo gesto de arrogancia, prepotencia, distancia, dogmatismo…Es lo propio de los grandes, pero siempre me sorprende y me emociona comprobarlo.

martes, 10 de junio de 2008

Wagensberg en Cosmocaixa

Esta tarde en el CosmoCaixa podemos deleitarnos con Jorge Wagensberg (ese que dice que “el hombre es individualmente inteligente y colectivamente imbécil”).

Lo haremos en la última conferencia del ciclo “Ciencias sociales versus ciencias experimentales: diálogos”.

Hoy el tema es “Creixements vs. Progrès”, donde espero que Wagensberg nos regale su conocimiento y reflexiones acerca de la evolución de nuestra especie para ayudarnos a entender que “el progreso va más allá del crecimiento económico y que incorpora factores de índole social, cultural o medioambiental”.

En momentos de convulsión económica necesitamos elevarnos por encima de los dictados cortoplacistas, mirar con perspectiva en qué se ha basado en progreso que nos ha llevado a dónde estamos hoy y entender que disponemos del potencial y las herramientas para diseñar una sociedad y un hábitat que sean el fruto de políticas integradoras y sostenibles.

Me enteré gracias a Carlos Cosials. Espero verle también por allí.

Ya os contaré.

jueves, 10 de abril de 2008

A más Cómo, menos Por qué

Una manera de inventar una empresa es buscar un qué para un quién; luego todo es seducir y sustituir.

Jorge Wagensberg

sábado, 23 de febrero de 2008

Paseando con Wagensberg

Tras describir las tres fases de toda creación de nuevo conocimiento, Wagensberg, nos recomienda algunas técnicas:

"Cada una de las tres fases de la adquisición de nuevo conocimiento tiene sus escenarios, métodos y circunstancias idóneos. No todo vale. Los mejores estímulos proceden de los objetos y fenómenos reales. Las mejores conversaciones ocurren con otras personas que no ignoran lo mismo y que aceptan la regla elemental de escuchar antes de hablar y de hablar después de escuchar. Y las mejores comprensiones e intuiciones se descuelgan de la más radical de las soledades.

Por ello un buen museo, viajar o un paseo por un bosque son buenas ocasiones para llamar al estímulo. Por ello una buena escuela, una buena facultad universitaria, una buena cafetería o una buena cafetería de una buena facultad universitaria son, deberían ser, un lugar propicio para conversar. Por ello para comprender y para intuir hay que concederse espacio y tiempo para el ensimismamiento. Y entonces es posible que llegue la hora de la verdad, que en un punto de ese espacio y en un instante de ese tiempo ocurra el gozo intelectual, el gozo súbito de una comprensión o de una intuición."


La semana empezó con fructíferas conversaciones durante un día aparentemente improductivo, y la semana termina, siguiendo los consejos de Wagensberg (aunque en orden alterado), con una relajación forzada para observar “objetos y fenómenos reales”. Hoy he ·desenchufado· por unas horas. No tenía un bosque a mano, pero he paseado sin rumbo ni prisas por las calles de Madrid, dejándome acariciar por un sol que calentaba la mañana hasta los 26 grados (en febrero! –ciertamente, “el mundo está cambiando”-). Más estímulos que comprensiones(como era de esperar), pero todos, alimento para el espíritu y la mente. Un paseo por la realidad, solo observando, sin interferir (difícil), sin autoexigirse nada(más difícil todavía), preocupada sólo por lo imprescindible, descompresión, relajación.
Unas horas sin obligarse a comprender, ni si quiera a intuir…ciertamente, son el mejor camino para llegar a hacerlo…o por lo menos predispone anímicamente a ello.

viernes, 22 de febrero de 2008

El gozo intelectual

Jorge Wagensberg, ha sentido tantas veces el gozo intelectual que se experimenta al intuir y al comprender, que ha escrito todo un ensayo sobre el tema.
Según Wagensberg hay tres fases en el proceso de creación de conocimiento. Cada fase recibe el nombre de lo que en ella es prioritario.

El estímulo. Predomina en la primera fase. Es una fase a veces desordenada e informal, pero crucial porque es en ella donde se decide qué se quiere conocer. Los estímulos sirven para pasar de un estado de ánimo –en el cual uno no está especialmente interesado en conocer nada concreto- a otro –en el que uno busca conocer algo incluso con urgencia- (Con obsesión?)

La conversación. Predomina en la segunda fase. Es la más planificable. Hay tres grandes clases de conversación: Conversación con la realidad (ver, mirar, observar, experimentar…), conversaciones con el prójimo (colegas, profesores, discípulos…), y conversaciones con uno mismo (pensar, reflexionar). La conversación es el centro de gravedad de la adquisición de nuevo conocimiento y sirve para enfrentar una realidad con sus posibles comprensiones y para decidir entre las distintas alternativas.

La comprensión y la intuición. Ocurre en la tercera y última fase. Es una fase curiosamente instantánea, porque súbito es también el suceso mismo de la comprensión y la intuición . Creo que cuando falta esa sensación de “caer” en algo es porque aún no se ha acabado de comprender o intuir ese algo. Y tiene un síntoma que la hace inconfundible porque es exactamente aquí, donde sobreviene el gozo intelectual.

Hasta llegar a un “Eureka!” y experimentar esa euforia que Wagensberg llama de forma tan bella “el gozo intelectual”, todos pasamos más o menos por estos estados (al menos yo me reconozco completamente). El tránsito tiene momentos de gloria y momentos de desesperación, momentos de curiosidad y excitación y momentos de inseguridad al enfrentarnos a nuestras limitaciones. A veces todo encaja y al día siguiente, un nuevo elemento, fruto de una conversación (con la realidad, con el prójimo o con uno mismo) hace que tengas que deshacer el puzle de conceptos y volver a empezar. A veces no eres capaz de expresar todo lo que “sabes”, y otras, la palabra fluye y gracias al lenguaje eres capaz de traer a la conciencia ideas que habían estado latentes, esperando su momento, dándote tiempo a que fueras capaz de verbalizarlas y de convertirlas en conocimiento.

Creo que más allá del coeficiente de inteligencia, de la experiencia, de las técnicas que cada uno tenga para destilar información y buscar la esencia que nos permita comprender; el elemento determinante, es la gestión de las emociones y el papel que estas juegan en todo el proceso. Los sentimientos de fracaso, duda, vacío, soledad, incertidumbre, tristeza hay que entenderlos como ingredientes tan necesarios de la creación como lo son la euforia, la certeza, la alegría, la energía, el entusiasmo…al final, nos espera el “gozo intelectual” (que según le dijo un amigo a Wagensberg, “es mejor que el sexo”, aunque yo creo que no se puede ser generalista en la valoración de los placeres: Hay gozos y gozos –sea cual sea el ejercicio artístico- )

sábado, 2 de febrero de 2008

De Verdades y Mentiras

Otro de los aforismos de Wagensberg, el que más me impresionó es

“Vivir es transitar desde el casi todo es verdad hacia el casi todo es mentira”.

Para los que hemos hecho esa transición de forma dramáticamente completa, para los desahuciados, para los que ya hemos recorrido los 9 círculos con Virgilio, para los que ya sabemos, para los liberados de esperanza y necesidad, solo queda gestionar la mentira.

No es triste (aunque pueda parecerlo de entrada), es sencilla y abrumadoramente revelador.

Mientras aún crees en verdades, hay miedo a cuestionarlas, o a que alguien lo haga por ti. Eres beligerante en la defensa de tus principios, valores y fundamentos. Sin ellos, el suelo se mueve bajo tus pies y la sensación de angustia al sentir que pierdes tus anclajes, te obliga a defenderte desesperadamente, ante cualquier situación, reflexión o persona que cuestione tu verdad. Sólo hay que leer los periódicos, encender 5 minutos el televisor o mirar fríamente los conflictos personales a nuestro alrededor, para comprobar hasta qué punto el miedo nos convierte en animales feroces contra lo diferente, contra aquello que no comprendemos, contra lo que nos obliga a cuestionarnos.

Cuando ya no te quedan verdades, eres libre, ya no hay miedo. La vida está transitada. Y, aunque sea una paradoja, és entonces cuando empieza de verdad.

Sólo hay un miedo desde ese lugar: Pensar que se puede de nuevo transitar, inversamente, desde el casi todo es mentira al casi todo es verdad. El primer viaje (el que anuncia Wagensberg) es doloroso, pero natural (todos estamos en algún punto de ese continuo). El segundo es aterrador.