Hace muchos días que no escribo aquí. Me pesa, pero sin obsesionarme, pero me pesa. Conversaciones aplazadas. Demasiadas cosas que contar y al final sin tiempo para explicarlas bien. Concentrada en las entregas, todas coincidentes en estos días, de proyectos, informes, presentaciones, acuerdos, conclusiones… Semanas, desde que decidí angustiada, cerrar la “visión periférica” para concentrar la atención en los compromisos, en la vida ya pactada y planificada.No podía manejar más información sin que corriera peligro el orden mínimo necesario para convertir en valor la que ya tenía. No podía manejar más relaciones sin defraudar las que esperan algo de mi. No más vida. Una pausa en este fascinante laberinto de nodos, conexiones, proyectos personales, profesionales, todos mezclados todos yo y yo tan pequeña e impotente para administrar la complejidad. Porque no sé qué ocurre últimamente, que a cada paso que doy la vida se despliega en muchas vidas, los días parecen semanas, y las personas, muchas, puertas a nuevos mundos a los que pareces invitada casi por la fuerza de un destino que se empeña en regalarme más intensidad de la que soy capaz de resistir.
Buff, revisaré lo escrito hasta aquí, ha salido casi como un vómito.
Vuelvo de una cena que la razón tentaba rechazar, “BCN GirlGeekDinners” un encuentro que Anna Fernández Mora movida por la escasa presencia de mujeres en actos, seminarios, talleres, etc, relacionados Internet y Tecnología, imaginó interesante. Y creo que nunca imaginó (yo no lo hacía mientras corría hacia la cena), lo que allí ha congregado.
Mujeres mundos, apasionadas, creativas, divertidas, valientes, liberadas, luchadoras por reivindicar su lugar en el contexto en el que se mueven (sectores muy diversos por cierto), por profesionalizar su pasión, entregadas a sus proyectos, generosas con sus ideas y humildes con sus dudas. Me han emocionado algunos de sus relatos vitales, he visto brillar sus ojos al explicar el mío, hemos hecho planes de viajes (Berlín habita en el corazón de algunas), de lecturas, de proyectos, de ayuda mutua, y hasta de buscarnos pareja a aquellas que no estamos mucho por la labor.
No suelo relajarme tanto en los primeros encuentros (soy tímida e insegura) pero en esta ocasión ha sido como reencontrarme con antiguas amigas, y en el coche de vuelta a casa 4 "locas" llorábamos de risa gracias a ese humor inteligente y cómplice que se da entre los que se saben.
No recuerdo sus nombres, nos hemos presentado “formalmente” al final, pero los he olvidado. Bromeábamos con la idea de que era cómo preguntarle a alguien cómo se llama después de un buen polvo.
Subía las escaleras de casa, sin poder contener las carcajadas. No, no estoy bebida, sólo embriagada, sobredosis de vida, dura, implacable a veces, pero que tantas y tantas personas, se empeñan en transitar con ilusión, integridad y buen humor.
Gracias Girls ;-)!