A partir de ahí, abriremos el programa para que cualquier directivo/a de organizaciones públicas o privadas, pueda compartir con nosotros, un proceso de aprendizaje a cerca de cómo manejarse en este complejo momento socio-económico en el que estamos inmersos. Esa experiencia, que vivimos ya con 150 directivos en Santiago de Chile, se nutre de contenidos sobre la sociedad red y la economía del conocimiento, contenidos que imparten diversas voces que van entrando en el aula a desarrollar sus saberes, sus investigaciones, sus experiencias, sus dudas... pero se nutre sobretodo del intercambio de ideas y propuestas… de los alumnos, entre ellos y con el equipo docente.
Encontrar las claves para la gestión y el liderazgo en este mundo y en estos momentos, requiere sobretodo sentido común, capacidad reflexiva, humildad, cierta perspectiva histórica y al menos, curiosidad por todo lo relacionado con Internet, lo digital y sus dinámicas socio-económicas. Todo eso lo encontramos en las gentes de Santiago. Fue un regalo, en lo profesional y en lo personal. No diré que una sorpresa, pero sí una lección: Hay aún una tendencia a la mirada “eurocéntrica”, que choca con una realidad esperanzadora al otro lado del atlántico: personas bien formadas (sí, ya, las que han tenido acceso al conocimiento, lejos de las democráticas oportunidades en esta -aún- social Europa), ávidas de aprender (con más humildad que en la cínica Europa), con estructuras (empresariales, institucionales) quizás aún no tan solidificadas (como en la antigua Europa), con una cosmovisión del mundo envidiable
La semana que viene levantamos de nuevo el telón. No será lo mismo, sencillamente distinto. No cambia la ilusión con la que lo preparamos y nos enfrentamos al proyecto. No cambia el respeto por la audiencia y el comprimiso con sus expectativas. Cambia la logística del aula: la cercanía física permitirá la participación directa de colegas como Ismael, Janquim, Julen, JM Bolívar, Francesca, Ana y Miquel (que sí estuvo en la aventura andina), aunque no renunciaremos al material audiovisual que nos preparó Jon. No cambiará el enfoque: participativo, alineando el proyecto de compañía con ejercicios y debates adaptados a su realidad corporativa, con soporte online para la gestión de contenidos y la participación extra-aula.
Esto último nos permitirá (a ver cómo nos sale) conectar a los grupos de ex-alumnos de Chile con los de Barcelona en una única red global de intercambio de impresiones y materiales en relación a los temas tratados en el curso.
Son días locos estos previos, pero una sensación de robusta seguridad se impone gracias a un “equipo A” formado por Marian, Álvaro y Mónica. Sois la bomba! :)
Hace casi dos años y medio que me dedico a la consultoría como profesional independiente. Desde el primer año ya entendí que esto va de redes. El segundo las conexiones empezaron a cristalizar y en este tercero, abro la persiana!.
Nace The Project, bueno, no nace exactamente, pero sí la vestimos de fiesta y la presentamos en sociedad. Lo que encontraréis allí es la materialización de una filosofía de trabajo y de una forma de entender las relaciones profesionales, en la que muchos creemos y reivindicamos desde distintos puntos de esta red que nos permite ser, como nunca antes había sido posible, emancipados propietarios de nuestras herramientas de producción.
Existen muchos tipos de redes que persiguen objetivos diversos: la socialización, el intercambio de conocimiento, la promoción de unos valores comunes (causas). The Project es una empresa nodal cuyo objetivo principal es la realización de Proyectos.
Canalizar demanda que por tiempo o competencias no podemos asumir.
Poder ofrecer a nuestros clientes mejor soporte, al contar con otros colegas que complementan nuestra oferta.
Intercambiar conocimiento y buenas prácticas.
Identificar oportunidades de trabajo interesantes para otros, sabiendo que otros también piensan en ti cuando aparece algo que compartir o traspasar
Poder ofrecer ayuda a gente joven (o re-joven), que empieza (o se recicla) y que no quiere irse a una empresa tradicional, pero que tampoco tiene una red consolidada para ejercer su profesión por libre.
Jugar a todo: a veces a la individualidad, a veces a la marca colectiva, que pueda agregar capacidad comercial a la hora de aspirar a proyectos de cierta envergadura o complejidad.
Asociarse para acceder a proyectos directamente, sin complejos ni intermediarios.
Aprovechar la diversidad que permite la red: Invitando, mezclando, combinando disciplinas de lo más dispares, de lo más necesarias tantas veces en los proyectos!.
Montar, en definitiva, equipos especiales para proyectos únicos, en formato "Empresa a lo Hollywood"
...Y por supuesto, aprender y disfrutar en cada trabajo.
No todo está resuelto, ni es una apuesta sencilla, está casi todo por definir, pero la tendencia es clara y el modelo una alternativa viable. Hay mucha gente investigando sobre nuevos modelos de organización productiva más acordes con la sociedad Red del s.XXI: Los estudios sobre Empresa abierta, la P2P Foundation, o la misma declaración de Consultoria artesana, son ejemplo de que algo se mueve, a veces a velocidad de vértigo, hacia cambios en las forma en que nos organizamos para producir, aprender y relacionarnos.
The Project es ya algo más que una declaración de intenciones, así que va siendo hora de mostrarlo y compartir dudas, errores, éxitos y tanta información como sea posible de las experiencias vividas en los distintos proyectos.
Este jueves día 26 de Mayo, lanzamos un espacio web (si los cables no nos fallan) dónde poder integrar toda esa experiencia y ofrecer un lugar a aquel que quiera visitar nuestro taller, nuestra boutique, nuestro garaje, nuestra oficina o como quiera cada uno considerar ese lugar común y espero agradable, que estamos preparando con gran ilusión.
Seguiremos contando.
Os dejo un adelanto del ambiente vivido en los preparativos (produced by @ikuska):
Esta semana Maria Salamero responsable de Gestión de Conocimiento del grupo AGBAR, explicaba en el CEJFEel proyecto del mismo nombre en el que AGBAR se embarcó hace dos años, cuando me invitaron a colaborar con ellos, justo recién creada el área que dirige Salamero, para dibujar la hoja de ruta de lo que sería un ambicioso plan de transformación de la compañía con el conocimiento como eje central del cambio.
Durante estos dos años se han ido implantando una serie de iniciativas (entornos de trabajo colaborativo, plataformas tecnológicas, desarrollo de nuevos liderazgos, formación en habilidades digitales…) que Maria Salamero explicó con el rigor con que una directiva de verdad puede explicar un proyecto de verdad, concebido para ser funcionalmente útil y no estéticamente atractivo.
Es una de las cosas que más le agradezco a esta experiencia, es que sea un proyecto de verdad , algo que depende tanto de los profesionales como de los clientes que los co-crean e implantan.
Ocurre con este tipo de proyectos, y es de esto de lo que quería hablar que la relación cliente-proveedor mantiene sus rigores mercantiles, pero se matiza cuando empieza el intercambio de ideas y conocimiento en la creación conjunta de un proyecto dónde se invierte algo más que dinero (en el caso del cliente) y horas (en el caso del proveedor). El proyecto, en realidad sería otro distinto si no estuviéramos participando en él las personas que lo hacemos. No las empresas, si no las personas con nombre y apellido que han ido aportando su grano de arena a cada una de las líneas de trabajo del proyecto. Esto puede parecer obvio, pero no es trivial, porque más allá de los portfolios de servicios, de las ofertas más o menos empaquetadas, de las culturas de las empresas, de las supuestas metodologías, al final, el proyecto va a parecerse a las personas involucradas en él, esa es la pura, alarmante y fascinante realidad que constato una y otra vez.
Recuerdo que muy al principio, en una reunión de explicación del proyecto a un grupo de directivos de AGBAR, alguien me preguntó : ¿Cuántas veces has implantado este proyecto?, le contesté la verdad: nunca. Me fui a casa preocupada por si mi respuesta podía hacer que perdiera un proyecto que obviamente deseaba intensamente hacer.
Hoy sé que si cualquier otra compañía, aunque muy parecida a AGBAR y con las mismas necesidades me planteara los mismos retos y me preguntaran, ¿Cuántas veces has implantado este proyecto?, seguiría respondiendo (quizás con algo más de seguridad) nunca.
Me gusta pensar (me ayuda a trabajar) que en estos casos no tengo clientes si no socios de conocimiento. Personas que aportan recursos, para que los profesionales aportemos otros y juntos co-diseñar proyectos e implantarlos en sus empresas. En realidad son redes inter-empresariales con estos socios-clientes para co-crear estrategias y aplicar soluciones.
Por resumir, el conocimiento no se compra ni se vende, se comparte para generar valor y cada uno (cliente y proveedor) aporta los recursos que tiene para hacer viable un proyecto que difícilmente volverá a repetirse.
Hace días, hablando con un colega sobre su salida de una empresa y su futura relación profesional con la misma, cristalizó una imagen que ya hace tiempo que se intuye y que se repite una y otra vez en muchas situaciones que vivo últimamente.
“Las empresas, para crecer, tendrán que hacerse más pequeñas”.
Nada nuevo, pero lo que parece que está cambiando es la decisión de lo que queda dentro y de lo que queda fuera, en esa dieta para perder el volumen inadecuado a los tiempos que corren.
La lógica parece decir que te quedes con el “core de negocio” y externalices lo superfluo, lo accesorio, los procesos “commodity”. Las políticas de outsourcing, offshoring ..etc de los últimos años respondían a esta lógica. Te quedas con el talento, externalizas “mano de obra”.
Creo que ahora ocurre al revés:El talento resiste cada vez menos el corsé de las empresas. Los buenos se van. Han descubierto que solos, organizándose con otros de forma temporal, ya no necesitan a la empresa para ganarse la vida, ni siquiera para conseguir posicionamiento e incluso relevancia en un determinado mercado. Es más, conozco cada vez más casos de gente que “florece” precisamente cuando sale del paraguas empresarial. De clientes que se acercan a ellos ahora que saben que la relación va a ser más directa con el profesional al que valoran y quieren contratar, seguros de que colaborarán con la persona y de que pagarán exactamente por quien es, por lo que hace y por cómo lo hace. Profesionales con identidad propia, más allá de marcas comerciales basadas en valores abstractos.
El talento se escapa de las organizaciones precisamente cuando estas más necesitan reformular su oferta y acelerar los procesos de innovación. Pero en realidad no se van. No es como antes. No se van a otra empresa para favorecer a la competencia (aaahh o conmigo o contra mi!). Sencillamente, se van y se quedan como agentes libres, "flotando en el aire", con una capacidad de conectividad (también con la empresa que dejaron!) impensable desde dentro de los muros corporativos; con una capacidad de generar conocimiento y valor difícilmente financiable por las estructuras de costes cortoplacistas tan habituales en nuestro ecosistema empresarial.Están ahí, asumiendo riesgos (tan necesarios para la innovación) que no se toleran en las organizaciones tradicionales. Están ahí, en definitiva para devolver (si el sistema es hábil y reacciona), mucho más valor del que les exprimía por una nómina.
Son los nuevos departamentos (externalizados) de I+D.
Se invierte la pirámide de la gestión del talento: Se externalizará aquello valioso, y desde la empresa se gestionarán Redes externas de innovación que "enchufen" propuestas a las estructuras rígidas que las penalizaban. Y se mantendrá en nómina aquellos profesionales cuyo ciclo de renovación del conocimiento sea más lento, más estable, más estándar.
Habrá que trabajar sobre las nuevas reglas del juego, porque las relaciones de interdependencia están cambiando.
El caso es que deberías indentificar talento dentro de tu empresa, y cuando lo encuentres..."despídelo".
Pilar abrió la mesa con un recorrido conceptual sobre las distintitas dimensiones de una Smart City (“Citizen Engagement”, Calidad de vida, Sostenibilidad económica, Sostenibilidad medioambiental, Empresas “inteligentes”),y cerró la jornada proponiendo a la sala, algunas líneas de desarrollo de negocio vinculado a esta tendencia.
Durante la mañana compartí presentaciones con Irene Compte, Directora adjunta de Urbiótica y Joan Batlle, Cap de cooperació internacional en innovació i eAdministració de l'Ajuntament de Barcelona, que desde distintas perspectivas desgranaban los conceptos propuestos al inicio por Pilar Conesa.
Yo hablé de empresas (o de organizaciones, mejor) y de su relación con el entorno (ciudades en este caso). Si los modelos de relación productiva han cambiado, parece lógico pensar que nuestras cuidades deberían redefinir infraestructuras y servicios para los nuevos “Knowledge workers”. Y en sentido opuesto, si hablamos de Smart Cities parece también lógico pensar que necesitamos Smart Companies: Organizaciones que operan en una nueva economía global, digital e informacional, en una Sociedad Red.
Las ciudades, su configuración y estructura están fuertemente relacionadas con la forma de organizarnos en torno a la producción, especialmente a la producción masiva desde la expansión de la revolución industrial.
La concentración en ciudades, permitía una densidad de mano de obra, imprescindible para la producción en masa. El sistema fabril, se basaba en la división del trabajo y la especialización por funciones, dónde las personas era un recurso más de producción, energía productiva para la creación de riqueza.
Poco a poco fuimos pasando de una sociedad agraria y rural a una sociedad industrial y urbana. Diversos factores contribuyeron al éxodo a las ciudades, pero de forma incuestionable, una determinante demanda de mano de obra de la industria.
En pleno 2011, nos vemos repensando nuestros modelos urbanos , como en pleno s.XXI nos vemos también, rediseñando nuestros modelos de producción.
Hemos cambiado de era para entrar de pleno en una economía basada en el conocimiento, que opera a escala global, y que dispone de tecnología que permite que la principal materia prima de producción (la infomación) fluya de forma instantánea a coste despreciable.
Todo esto significa que el condicionante físico, requerimiento para la densidad de mano de obra, tiende a desaparecer. O dicho de otra manera, que las asociaciones que permiten la colaboración productiva ocurren (también) en otra dimensión: la digital, libre de las restricciones espacio-tiempo. El nuevo modelo de organización productiva tiene forma de RED.
Todo esto significa que hoy y cada vez más,los trabajadores son propietarios de sus herramientas de producción (conocimiento) y que serán ellas (las personas) las que deciden como usarlas y con quien.
Esto significa que las Empresas del s.XXI han de entender que la posición de privilegio que les otorgaba ser las únicas estructuras capaces de producir de forma eficiente, ha desaparecido.
Esto significa que en la sociedad del conocimiento, las empresas deben basar su actividad económica en gestionar muy bien la información de que disponen, dejar que las personas la conviertan en conocimiento, y asegurarse de no obstaculizar ningún flujo que fomente el aprendizaje continuo y la innovación.
Y sobretodo entender una ecuación paradójica y es que para ser más grandes, deberán ser más pequeñas: En una economía donde la velocidad de cambio es vertiginosa, la obsolescencia de productos y servicios tiránica, las crisis espasmódicas y la diversidad (de perfiles y competencias para la producción) inmanejable, supongo que nos queda ganar en flexibilidad, hacer las estructuras porosas y diseñar mecanismos de relación con redes externas.
No tengo ni idea de lo que es una Smart Company, pero si pienso en las empresas como entes vivos superando los retos de la selección natural, imagino entornos dónde ocurran cosas que he intentado reflejar en este esquema conceptual.
Por resumir en una estética lista de 10 puntos, para mí, una Smart Company...
Desarrolla su actividad económica en torno al conocimiento
Hace un uso intensivo de las tecnologías
Opera a escala global
Gesiona modelos de organización en RED al servicio de proyectos
Promueve liderazgos basado en la gestión del talento
Integra a las nuevas generaciones
Sensible a su entorno: Identifica Redes externas de colaboración
Establece conversaciones con sus mercados
VA más allá de la RSC: Eficiente y sostenibl
Allí donde las personas hacen lo que quieren y contribuyen con ello al proyecto empresarial
os dejo aquí la presentación. Supongo que en breve publicarán la de mis compañeros en la web del evento.
Mi contribución a la jornada de Economía abierta que organizaban Consultoria Artesana en REd, alojada Eutokia y conducida por los maestros Julen y David, trataba de Comunidades de Práctica, o de forma más genérica de redes de conocimiento y trabajo colaborativo.
Todas estas definiciones responden con distintos matices, a modelos de organización basados la motivación personal para colaborar con otros con quien tienes un objetivo común.
En el modelo de Economía abierta desarrollado en el estudio sobre Economía Abierta de la EOI, se hacen continuas referencias a la persona como eje central sobre el que gira toda actividad económica basada en el conocimiento. Esta dimensión humana, junto la adquisión de la tecnologia adecuada, y a la constatación de que la colaboración es un “buen negocio” si se enfoca bien y se generan las condiciones óptimas para ello, hace que los modelos de Comunidades de Práctica, en cualquiera de sus variables metodológicas, sea (así lo entendí al ponerme a preparar la presentación) un elemento bien encajado en el mapa conceptual de la Economía Abierta.
Más allá del relato, me gustaría recuperar algunas ideas clave subyacentes en la presentación:
1. Comunidades...grupos de personas que colaboraban en desarrollar, intercambiar, proteger o difundir conocimiento han existido desde el origen de los tiempos. Maticemos pues el factor tecnología que más que hacerlo posible, lo facilita, potencia y multiplica. Lo hace masivo y dimensiona los resultados de una forma impensable hace tan sólo unos pocos años.
2. Las capacidades de co-crear, colaborar productivamente, de generar acción colectiva están implícitas en todo grupo, pero es necesario crear las condiciones para que ello ocurra. Diseñar los mecanismos de relación y participación, de agregación de nuevos miembros, de gobierno, de gestión de la información, de medición de resultados...favorece el trabajo de los grupos, a veces, excesivamente confiados a la entropía.
3. Cuando hablamos de Comunidades virtuales, la plataforma tecnológica, el espacio virtual donde se da buena parte de la relación entre los miembros, ha de responder al tipo de Comunidad y a los objetivos que persigue. No es lo mismo si perseguimos comunicarnos y socializar que crear algo de forma conjunta, que difundir un contenido...las funcionalidades de la plataforma han de adaptarse a las necesidades de los usuarios (una obviedad, pero conviene decir que no todo sirve para todo).
4. En clave ya organizativa (empresarial), las Comunidades pueden favorecer la creación de espacios que pongan a la persona en el centro de la actividad. Estas redes pueden diseñarse en clave interna para favorecer la gestión del conocimiento, pueden facilitar también la relación de las organizaciones con su entorno (otras estructuras con las que intercambiar conocimiento o abordar proyectos de forma conjunta) y por último permiten dotar de cierta estructura a redes totalmente libres, distribuidas, formadas por nodos-persona que se asociantemporalmente en torno a un objetivo común.
Os recomiendo echar un vistazo al resto de ponencias Aitor Otxoa, Amalio A. Rey, Ricardo Antón, María ptqk, Genís Roca, Iván Marcos Peláez y Yuri Noda y a todo el material que los organizadores están volcando en la web del evento.
La cena del jueves por la noche ya calentó motores entre aquellos que nos tenemos más cerca, más vistos, aquellos a los que puedes preguntar que fue de aquel trabajo o como le va a otro colega, conocidos comunes, como si se tratara de una verdadera comunidad.
El viernes, la jornada se dividía en dos formatos : Por la mañana una sesión con parte del grupo de la Red de Consultoria Artesana y ya por la tarde un plenario con todo el que sintió ganas de acercarse, compartir, aprender, proponer y enredarse..,consultores? artesanos? no sé, pero sí. Como dijo alguien al presentarse, la etiqueta me ha permitido volver a definirme (sin complejos) como consultor.
Coincido con la valoración de Amalio, de Julen y de otros, en el valor de la diversidad que se dio allí. A veces cuando internas definir quien eres, que haces, que consideras correcto o no, caemos en delimitaciones excluyentes. Nos preocupa tanto distinguirnos y diferenciarnos de lo que no nos gusta, que acabamos levantando muros frente a aquellos que sí nos gustarían y que se identificarían con nosotros.
Me emocionó la impactante ronda de presentaciones. En 59” cada cual tenia que sintetizar que hacía, de donde venía y qué esperaba del encuentro. Gentes de finanzas, marketing, tecnología, innovación, gestión, recursos humanos, artistas, profesores... Sectores diversos, desde la gran empresa, las pymes, la administración pública, tercer sector, y cuarto, universidad. Profesionales que operan con una simple licencia fiscal, otros que tienen pequeñas empresas, otros que combinan dedicaciones estables con sus primeras aproximaciones a la consultoría independiente, otros en un proactivo "desempleo". De todo. Desde un encantador chico con traje y corbata hasta un sugerente pintas con sombrerito y unas zapatillas de coloración asimétrica; mujeres, hombres; gente muy joven que empieza y no quiere hacerlo mercadeando con su alma en la economía tradicional junto a perros (y perras pero suena peor :) viejos que buscan formas mas dignas de aprovechar su talento, su experiencia, su tiempo y su libertad…
Un ejercito de hombres y mujeres que prefieren gestionar la incertidumbre a dejarla en manos de otros, que les gusta lo que hacen y quieren hacerlo bien y no solo “por la pasta”, que ven en sus competidores posibles alianzas enriquecedoras, que ven en sus clientes socios de conocimiento, cómplices para cambiar el mundo; que no están dispuestos a trabajar para cualquiera ni a cualquier precio (porque frustra mucho ser más exigente con el resultado que quien te paga); que no quieren alimentar un sistema en el que no creen, que quieren hacer de su profesión algo digno, placentero y sostenible.
Unas 35 personas que posiblemente no representan nada, pero que invitan a pensar en una tendencia liberadora.
No hay empresa que aguante la diversidad que se daba solo entre la gente de aquella sala. Y en cambio los proyectos que necesita esta sociedad del conocimiento requieren cada vez más de enfoques innovadores, diseñados por equipos multidisciplinales, equipos de personas que se nutran, a su vez, de experiencias diversas en distintos entornos, vivencias que difícilmente podremos experimentar intramuros de ninguna organización.
Las redes de profesionales que se autoorganizan para realizar proyectos va a ser una evidencia cada vez más relevante, pero no es fácil: ir por libre tiene sus debilidades frente a modelos consolidados de organización productiva. ¿Cómo mejoramos eficiencias sin caer en la división inhumana del trabajo?, ¿Cómo compartimos conocimiento y prácticas?, ¿Cómo nos organizamos para acometer juntos un proyecto? ¿al margen de los proyectos, cómo estructuramos mecanismos de soporte mútuo y ayuda en la red? (pregunta Julen en el post de Leiva) ¿Ganaríamos algo con la asociación, la agregación, con el desarrollo de una marca común que ayude a explicar que somos una alternativa a proyectos de consultoria donde tradicionalmente operan las grandes marcas? ¿nos interesan esos proyectos? ¿podríamos compartir recursos entre varios ¨nodos¨ para optimizar costes?...etc.
Hay que explorar, hay que aprender de unos y de otros, de cómo vamos resolviendo el día a día en cada taller. El reto esta en crear nuevos modelos. Estructuras que permitan la agregación de nodos independientes sin caer en las trampas de la empresa tradicional, sin las perversiones de la industrialización, sin dejar que el ente común, se sobreponga a los individuos.
A pesar de que la convocatoria era para hablar de dineros, tuvimos intensos debates sobre los modelos de red, su arquitecturas, sus dinámicas, sus prestaciones. Javier LEiva explica bien algunas aproximaciones sobre redes laxas (para relacionarse y compartir conocimiento) y asociaciones más sólidas y temporales para realizar proyectos. Añado que ambos pueden ser vasocomunicantes, un flujo que nos permita mantener lo que caracteriza a uno y otro sistema sin pervertirlo y aprovecharnos de lo mejor de cada uno según convenga.
Por dejar de divagar y aportar información de interés más práctico en torno, ahora sí, a cuestiones económicas, os propongo la siguiente lista de cosas a considerar cuando te lanzas por libre.
1.Para dar el salto, conviene tener un colchón que te permita estar, en caso necesario, unos meses sin facturar y sin aceptar trabajos que no son lo que quieres hacer. Es importante empezar sin prisas y seleccionar (sin chulerías, pero con coherencia) incluso desde el principio, los trabajos que vas a hacer. Si puedes "atar" algo antes, con clientes que ya te conocen o con la organización de la que sales, puede ser una buena forma de reducir angustia al inicio.
2.Al principio basta con una licencia fiscal de autónomos aunque puede llegar un momento que por razones fiscales te interesará una empresa (no hay nada muy creativo al respecto, no hay formas jurídicas para las redes, así que una S.L. es lo más común y sencillo para operar con el sistema)
3.Busca a un buen gestor que no solo te mueva papeles de un lado a otro, si no que se implique en tu proyecto y te asesore en temas fiscales y de evolución económica de tu actividad.
4.Selecciona bien a tus compañeros. No puedes hacer casi nada solo. Seguramente tendrás que echar mano de tu red de colegas. Mantén un sano equilibrio entre el feeling y la idoneidad. A veces hay que trabajar con personas que no nos enamoran pero son complementarias a nosotros; aunque no trabajes con imbéciles, eso siempre da malos resultados, aunque sean genios. Cada uno/a aquí tiene su nivel de tolerancia en un punto distinto, pero el mensaje es que ojo con los extremos.
5.En ocasiones esas conexiones se darán con personas que trabajaran en tus proyectos, otras veces serás tú quien formes parte de un equipo que coordina otro. En ambos casos conviene desmitificar euforias virtuales: Tener buen rollito en la red no significa ser capaces de trabajar juntos. Y no pasa nada, pero pasa.
6.Selecciona también a tus clientes. No todos entenderán el valor que aportas. No todos entenderán o necesitarán los proyectos que puedes y quieres hacer. No todos querrán la calidad que puedes dar. No todos entenderán un carajo.
7.“Enchúfate” a cuantas redes puedas para intercambiar conocimiento y experiencias (redes laxas) pero se muy cuidadoso/a con tu red de producción para realizar proyectos. Esta no se improvisa, requiere tiempo y requiere normas que las primeras no necesitan.
8.Tarifas: no calcules teniendo como referencia tu anterior sueldo o como si trabajaras por cuenta ajena. Como mínimo has de cobrar el doble apuntaba alguien en la sala. Ahora todos tus impuestos y contribuciones sociales las asumes tú, el coste de afiliar tus herramientas de producción lo pagas tú, además hay que considerar el riesgo que implica una actividad discontinua.
9.Busca rentabilidad de escala. Es un mito que cualquier trabajo artesano parte de cero. Reaprovecha todo lo que puedas de trabajos anteriores y rentabiliza el esfuerzo realizado previamente.
10.Céntrate en aquello haces bien y de forma eficiente y busca a colegas que hagan el resto del trabajo en el que son especialistas y les encanta. Esto reducirá el coste de los proyectos y aumentara tu satisfacción porque podrás dedicarte a lo que realmente te gusta.
11.La tecnología es un gran aliado de los freelancers y las redes. Hoy en día es posible trabajar con personas que están lejos físicamente (así que piensa en global), creando espacios virtuales de trabajo en los que involucrar también al cliente. Hablamos de wikis, pero puede ser necesario enriquecerlas con gestores de actividad, calendarios, gestores documentales o foros de debate más amigables que los que traen la mayoria de wikis.
Esto se alarga y la conversación seguirá. Me queda agradecer y admirar el montaje de Julen y Asier, la complicidad y la mente brillante de Ricardo , la hospitalidad de Naiara, y David, y la compañía de Amalio, Bartolomé, Jose Miguel ,Javier y de todos los que vineron al taller abierto. Un abrazo y hasta pronto
Ayer cené con Eva Mor, hacía tiempo que no hablábamos, aunque desde que nos conocimos en un BCNGGD , hace algo más de un año y medio, nos seguimos de cerca y aprovechamos cualquier ocasión para intercambiar proyectos, personas y pasiones.
Cuando la conocí estaba a punto de dejar TV3, durante unos años había sido la guionista del ClubSuper3 y estaba a punto de publicar su primer libro “Paso de historias” , que luego dio lugar a un blog homónimo,
donde iba derrochando un ingenio especial para contar historias. Supongo que su formación de criminóloga , su experiencia como detective, y una inquietante fascinación por los Elefantes (“Inteligentes, sensibles, nobles”), entre otras curiosidades,hacen de ella, digamos…alguien no estándar.
Nada como un tomar un café con esta mujer (o darse una vuelta por el sur de Francia :), para sumergirte en mundos paralelos que no hacen otra cosa que ayudarte a comprender el supuestamente real.
La cita fue divertida, como siempre: A los dos minutos de caminar juntas, entramos hipnotizadas y sin previo pacto en una tienda de ropa, y nos quedamos allí, jugando a ser princesas, volviendo loco al vendedor y gastándonos lo que cuesta una cena sencilla. Así que al salir, en una acto de represión consumista decidimos no cenar. Una cerveza y buena conversación, eso fue todo.
Ella me preguntó cómo me iba, empecé, pero acorté, porque en su mirada vi la urgencia y el entusiasmo de alguien que quería compartir su alegría.
Ha sido un año raro para Eva, como lo es el inicio de cualquiera que renuncia a un puesto de trabajo estable y bien remunerado y se lanza a la selva en busca de algo que leaporte algo más que ganarse la vida. Lo dejas todo, te reinventas, te mides frente al mundo y sobre todo, frente a ti mismo. Es fácil caer en trampas y coger atajos. El entorno solo transmite mensajes de miedo, un miedo que hay que vencer cada día a base de construir (reconstruir) la confianza en uno mismo después de años de tutela corporativa.
Me contó sus planes, sus proyectos y yo la escuchaba concentrada. En algún momento dijo algo así como: “te pasas años conociendo a gente y pasando por experiencias y llega un momento que todo tiene sentido. Toda esa gente y todas esas experiencias ahora, forman parte de mi proyecto”. “Estoy montando Redes!. Dime qué necesitas?”, me preguntó convirtiéndome automáticamente en parte de su proyecto.
La necesitaré y mucho, el año que viene, mis previsiones de proyectos van en torno a la generación de contenidos, al desarrollo conceptos, a darle sentido a la información disponible.
Ella y su Red, se van a dedicar a contar historias haciendo uso de toda la tecnología disponible y de la que todavía no existe.
Su proyecto se llama Belephant(nada como rentabilizar tus pasiones)
Le he pedido que me escriba lo que ayer entendí a medias, así que aquí os lo dejo:
“Se abre el telón. Una marioneta, unas gafas 3D, un elefante. Ilusión. Futuro.Piensa en grande. Eso es Belephant. Sé inteligente, sensible, noble. Sé elefante.
Belephant es una empresa de eventos que se diferencia de las demás por su sistema exclusivo Avatarlive. Somos pioneros en la creación de personajes virtuales capaces de ver, hablar e interactuaren tiempo real.
¿Espectáculos en 3D en directo? Sí.
Las marionetas de antes, son nuestro AvatarLive de ahora.
Avatarlive es una novedosa herramienta de comunicación, que permite que el público participe de los eventos y de laspresentaciones, como nunca hasta ahora se había logrado. Empleamos la tecnología más avanzada, para marcar la diferencia y dar un salto al futuro.
Nuestro personajes virtuales (animales, monstruos, robots, dibujos animados, personajes ficticios, PERSONAS REALES) permiten dar vida a un logotipo o a un objeto cualquiera, para mejorar una presentación, o permitir que un producto se presente a sí mismo y pueda interactuar con el público.
Las presentaciones de marcas, las conferencias, las fiestas, cualquier acto social se convetirá de repente en algo “nunca visto”.
Queremos tu idea, tu plan, tu locura. Nunca te diremos no. Ni sí, si no lo hemos hecho nunca. Te diremos: ¿Probamos? Y el resultado superará cualquier expectativa.
Se cierra el telón.
¿Qué has visto?
MAGIA”
Al final de la noche, sacó un papel arrugado del bolso. Lo abrió y yo reconocí mis garabatos en él. “Lo hice todo” me dice emocionada al recordar una conversación que tuvimos hace un año.
"Las cartas también experesan un extraño y envidiable don para la amistad y la franqueza. Haber, Einstein, Laue y Willstätter confiaban los unos en los otros, se confesaban los descubrimientos y los desánimos, las percepciones y los temores….Hasta que Hitler hizo pedazos todo esto, la suya era una comunidad de científicos, orgullosos de sus logros y agradecidos por su vida académica”
Este texto extraído del libro"El mundo alemán de Einstein de Fritz Stern", refleja cómo un nutrido grupo de científicos e intelectuales de la Alemania de entre guerras, constituyeron durante el primer cuarto del siglo XX, una de las muchas Comunidades de conocimiento que han nutrido al mundo, de avances inimaginables desde la producción y reflexión individual.
El pedazo de historia que nos cuenta Stern, examina la compleja amistad que mantuvieron Albert Einstein y el premio Nobel de Química Fritz Haber, comparando sus reacciones ante la vida alemana de la época y su herencia judía. El libro nos muestra también las carreras, tan turbulentas como relacionadas entre sí, del físico Max Planck, una figura austera y poderosa, uno de los más grandes científicos del siglo XX, que contribuyó a hacer de Berlín un lugar apasionado y productivo para otros científicos legendarios; de Paul Ehrlich, descubridor de la quimioterapia; de Walther Rathenau, industrial y estadista germano-judío asesinado trágicamente en 1922; y de Chaim Weizmann, químico, sionista y primer presidente de Israel.
Estos hombres, en Comunidad, fueron capaces de conversar, discutir, apoyarse, aprender, competir y desarrollar un conocimiento que transformó para siempre la historia de la ciencia y por tanto del saber de la humanidad.
Si como dice Jorge Wagensberg "...la humanidad sólo se salvará cuando pongamos el conocimiento por delante de todo.", parece que vale la pena insistir una y otra vez en las escurridizas reflexiones, estudios y propuestas, sobre cómo los hombres y las mujeres nos organizamos para comprender nuestro entorno y mejorarlo gracias a la generación e intercambio de conocimiento.
Hoy disponemos de más herramientas, de tecnología, de más conocimiento (metaconocimiento, me refiero a aquel que es a la vez materia prima para la generación de conocimiento), más experiencia acumulada, más conciencia colectiva (o estupidez generalizada, pero démonos un respiro), más de todo...
...pero también tenemos más complejidad y la colaboración entre grupos de personas, hoy en día debe atender a nuevos contextos y motivaciones. Gracias a Andres Schuschny y a su post resumen, llego a la "Guidelines for Group Collaboration and Emergence" de Venessa Miemis, dónde menciona entre otras joyas, algunos indicadores de esa complejidad y como usarlos para mejorar la colaboración. Estos son: 1. Tasa de flujos de información 2. Grado de diversidad 3. Riqueza de la conectividad 4. Nivel de ansiedad contenida 5. Grado de diferencias de poder
Os animo a visitar el blog de Emergent by Design o el deSchuschny para leer los artículos completos. Pero creo, que además de mayor complejidad que en los tiempos de Einstein, tenemos un riesgo añadido, y es todo lo que tiene que ver con el exceso, la abundancia, las modas, el consumismo (también de relaciones, de interconexiones), la inmediatez, la superficialidad ("surfear por la superficie" que dice Baricco), la banalidad en la que podemos caer y perdernos aquello que hacían Einstein y sus colegas con cartas manuscritas y encuentros en los cafés de Berlín.
Busco a Bauman para que me ayude a explicar mejor lo que quiero decir y me encuentro con este post de Genís Roca , así que os lo dejo aquí para que os encontréis con ellos.
Interesante también un video reciente de Enric Senabre que se adentra en las diferencias entre Redes sociales y Redes de Conocimiento y en la necesidad de crear espacios y condiciones dónde estas últimas se desarrollen para aportar valor real.
Disculpas por el cocktail quizás caótico y la falta de conclusiones. Quería compartir tan sólo añoranzas de grandes periodos de escasez técnica y exuberancia creativa y esperanzas en que todo el arsenal técnico actual nos ayude a acercarnos a la idea de salvación que propone Wagensberg.
Para colaborar hay que entenderse. Y para entenderse necesitamos un lenguaje común. Unos códigos que representen la base de una estructura conceptual compartida. Si esto no se da, aunque hablemos la misma lengua, nos falta, a mi parecer, la herramienta principal, el lenguaje.
Y esta carencia se puede dar a pequeña y a gran escala: La podemos observar desde el microcosmos de una pareja , en pequeños grupos alrededor de prácticas y conocimiento o en organizaciones empresariales de distinto tamaño. Mi experiencia con estas últimas, es que cuando pretendemos introducir dinámicas de trabajo colaborativo, hay mucho más que hacer que implantar herramientas, formar para usarlas y definir procesos. Hay un reto que supone la esencia de esa transformación. Y es la necesidad de desarrollar un lenguaje común .
Alinear el proceso operativo con el estratégico. La dirección ha de ser capaz de transmitir a la organización el proyecto colectivo que los cohesiona y de compartir cualquier cosa que tenga forma de plan estratégico. Personalmente cada vez tengo más dudas sobre la utilidad de los mismos, pero de alguna manera, los grupos de trabajo necesitan entender hacia dónde va el buque en el que viajan. A menudo nos encontramos con que estos grupos funcionan de forma eficiente, incluso son capaces de medir este rendimiento, pero están desconectados de la estrategia global y desconocen como sus resultados contribuyen a los objetivos comunes. Esto no sólo es desmotivador para los participantes de las distintas iniciativas, si no que también tiene un efecto negativo sobre el soporte y la complicidad de la estructura directiva, que en el mejor de los casos, se inhibe y “deja hacer” con una actitud más cercana a la condescendencia que a la implicación necesaria. En realidad, esa dirección siempre carente de tiempo, de proximidad a la realidad , y a menudo de ideas, podría aprovechar el entusiasmo y canalizar la energía de los grupos de trabajo colaborativo que de forma espontánea o dirigida emergen, pero no pueden, entre otras cosas, porque no les entienden.
Medir con criterios cuantitativos y cualitativos ..y no les entienden porque estos grupos no emiten señales en un lenguaje comprensible desde un punto de vista gerencial.Las métricas y los indicadores que definamos para evaluar los resultados de estos grupos han de servir no sólo a ellos mismos, si no (obviamente) a hacer comprensible su trabajo a aquellos que tienen el poder de neutralizarlo o impulsarlo. Es pura estrategia de alianzas, si queréis.
Tecnología aplicada a procesos reales y necesidades específicasLuego está la tecnología, y ocurre que no todos los grupos de trabajo colaborativo necesitan lo mismo. La colaboración responde a diversas necesidades y desemboca en procesos distintos. LA tecnología, la funcionalidad de las plataformas online, deben estar al servicio de los procesos concretos de aquella comunidad en la que se implanta.
Coherencia y visión estratégica en la política de adopción de tecnología en las organizaciones, dónde por herencia histórica se siguen aplicando criterios basados exclusivamente en la automatización de las transacciones (operaciones, finanzas, gestión) y en enfoques originales de épocas donde la tecnología era más una cuestión de procesos que de personas . La actual socialización de las herramientas tecnológicas dentro (y fuera) de las organizaciones, está provocando una relación distinta entre la tecnología y sus gestores.
Así que todos estos agentes deben entenderse y coordinarse para avanzar en sintonía. A la dirección le corresponde liderar procesos de cambio para crear entonos culturales y operativos donde las dinámicas de trabajo colaborativo puedan emerger.Liderar es inspirar y estimular, no hacer hacer. Eso lo harán las personas, solas mejor que dirigidas, y lo harán mejor en la medida en que dispongan de la información adecuada para evaluar su entorno y acertar con sus acciones. La tecnología les asistirá a todos, pero mal aplicada puede ser hasta contraproducente. Las políticas sobre su gestión no pueden recaer sólo sobre los responsables de IT de las organizaciones. Estos necesitan conversar y aliarse con nuevos agentes hasta ahora meros consumidores (usuarios). Toda una sinfonía que hace necesario desarrollar esos códigos comunes que permitan desenfundar los instrumentos, sentarse, mirarse, ponerse a tocar y “entenderse”.
Hace unos días me invitaron a una reunión para compartir con un grupo de personas el nacimiento de algo parecido a un club de “los poetas muertos”. Una organización paralela, complementaria, “personalizada”, que les permitiera superar las barreras de un contexto estructurado, opaco y burocrático, poco propicio para la creación de redes de intercambio y colaboración.
Mi papel era dar una charla inicial para proponer algunas ideas y compartir algunas experiencias propias y ajenas. El material lo podéis ver aquí: (Nada nuevo bajo el sol, tan sólo una compilación de conceptos ya conocidos en una estructura propia).
Si como dice Punset “Vivimos con los cambios tecnológicos del siglo XXI y con instituciones sociales (familia, estado, …) del siglo XIX” quizás la única forma, o la más eficaz, de transformar las organizaciones en ecosistemas más “humanos”, sea crear pequeños oasis dónde encontrarse, reconocerse y ayudarse.
No esperemos el permiso de nadie. Nadie cambiará un procedimiento para que estas dinámicas ocurran. Nadie las incorporará en nuestra valoración competencial. No aparecerán nunca dibujadas en un organigrama. Son flujos subterráneos, son organizaciones paralelas, son redes invisibles, son palancas de transformación y son muchas veces, las responsables de canalizar la energía para que la organización formal no colapse.
En la conversación posterior, alguien preguntaba cuales eran los ingredientes del éxito a la hora de organizarse en una red, una comunidad, un club o como queramos llamarlo.Serán obviedades, pero lo que me ha permitido ver mi experiencia, es que las cosas cuajan cuando son de verdad: Cuando responden a necesidades reales, a problemas reales, y cuando las personas que deciden organizarse para compartirlos o resolverlos lo hacen más concentradas en lo común que en lo particular. Y sobretodo, cuando estar juntos es sencillamente, …divertido.
Todo empezó con un reenvío de correo: Mira!. Vamos!?? . Buff: SanFrancisco, mayo, proyectos, compromisos, pasta…complicado. Vamos!!! Insistió.
Y allí estamos!, en la Web 2.0 Expo de San Francisco.No estamos todas, pero hemos encontrado una forma de convertirlo en una experiencia colectiva, viable y útil.
“Todas” somos un grupo de 4 cuatro personas organizadas en torno a un pequeño proyecto de expedición a la conferencia: Ikuska Sanz, Marta Padilla, Virgili Delgado (que me disculpa el femenino utilizado hasta ahora), y yo misma. Unos hemos puesto “la pasta”; otros el tiempo, el esfuerzo y la posibilidad de viajar; y todos, el criterio para analizar los temas de las exposiciones, priorizar intereses, hacer y recibir encargos, y cruzar temas con proyectos presentes y futuros, para rentabilizar (no sólo económicamente, pero también) la aventura.
Y allí están ya, Ikuska y Marta, a estas horas, supongo que gestionando las inscripciones y tanteando el terreno. La maratón empieza mañana. La consigna: aprender, conectar y divertirse. Y volver con algo más que contenidos (la información es accesible, no hace falta irse a San Francisco a buscarla): volver con una propuesta eficaz, estimulante e innovadora de transferencia de conocimiento, algo que nos permita a los de “aquí “ casi casi tener una experiencia vital, no sólo educativa, del viaje de nuestras colegas.
No sé, a ver qué sale.Si sale, organizaremos alguna Jam-session para público variopinto. Ya avisaremos.
De momento dejo aquí los temas que más nos han interesado y que atenderemos con más atención: 1. Blurring the Lines: From Human Centered Design to Customer Driven Development Alon Salant (Carbon Five), Jef Cunningham (IDEO), Rob Spiro (Aardvark), Maria Giudice (Hot Studio, Inc. ), Moira Gunn (TechNation and BioTechNation)
2. By the Book: Examining the Art of Building Great User Experiences in Softwar John McRee (EffectiveUI)
5. Hit It (Hard) with the Pretty Stick Jenny Lam (Jackson Fish Market)
6. The UX-Driven Startup: Crafting an Effective Experience Vision Alexa Andrzejewski (Adaptive Path) 7. Web Fonts: The Time Has Come Jeff Veen (Typekit) 8. Creating a Culture of Sharing Josh Crandall (Netpop Research, LLC), Jack Herrick (wikiHow), Mike Linksvayer (Creative Commons), Emily Richards (ArtisTech Media) Moderated by: Josh Crandal
9.Top 10 Pitfalls to Avoid in RIA Development Anthony Franco (EffectiveUI)