
Ayer , una conversación con un amigo, me hacía recordar dos lecturas que se cruzaban entre las ideas que compartíamos.
Había disfrutado leyendo los textos a los que hacía referencia hablando con él, pero no tuvieron verdadera fuerza hasta que fueron compartidos, conectados entre sí y mezclados con otras referencias de mi interlocutor, para convertir todos aquellos datos en una conversación que permitía conocernos mejor y entender mejor el mundo.
Uno de los textos lo encontré en la revista Psycohologies (“uno es capaz de leerse cualquier cosa esperando en un aeropuerto”, dijo condescendiente). El artículo era del Profesor Mihaly Csikszentmihalyi (creo que he escrito todas las letras). Hablaba sobre como la concentración ayuda a la felicidad. Me interesó más lo de la concentración que lo de la felicidad y allí encontré la descripción de algo que todos hemos sentido alguna vez: La sensación de Fluir:
“Fluir es un estado de intensa concentración que experimentan las personas cuando practican deporte, tocan música, juegan al ajedrez, lavan los platos, meditan o trabajan en una tarea con la que disfrutan. Estás fluyendo cuando te olvidas de ti mismo, de la hora que es y, simplemente, continúas haciendo lo que estás haciendo…”
La idea venía a cuento para conversar sobre lo que nos motiva a trabajar de manera intensa, alternando sin orden el tiempo de ocio y trabajo, y dinamitando las fronteras entre lo personal y lo profesional.
De algo parecido hablaba Fernando Trías de Bes en un artículo reciente donde decía que “es muy difícil, casi imposible, que una persona innove en cualquier campo si no está motivada para ello. Lo que muchas organizaciones públicas y privadas hacen entonces es ofrecer incentivos y recompensas para quienes produzcan buenas ideas. Sin embargo las ideas y las innovaciones suelen se pocas o pobres. ..porque si no comprendemos los mecanismos que desatan que una persona dedique tiempo a pensar de modo creativo e innovador estaremos constantemente dando palos de ciego”.
Trias de Bes referencia a Teresa Amabile y a su ensayo “Mentes Creativas” (editorial Paidós), para apuntar que la verdadera motivación “la Motivación Intrínseca, es aquella que surge del placer que proporciona trabajar en un campo profesional o área de actividad que nos gusta. Tan sencillo y difícil a la vez”, demostrando que “una persona aporta soluciones más creativas cuando realiza una tarea por puro placer”….Cuando Fluye?
Otra conclusión, presumo que controvertida, del estudio es que “la ausencia de evaluación proporciona libertad, la cual es esencial para crear e inventar. Cuando una persona no se siente evaluada, piensa más libremente”.
El final del artículo es un alivio para aquellos que, a veces incomprendidos por nuestro entorno y por nosotros mismos, “hemos vivido momentos durante nuestra vida donde hemos estado sumidos en una actividad a la que hemos dedicado toda la atención y nos ha tenido completamente absorbidos. El tiempo pasa rápido. Podemos estar varias horas sin comer. Nada parece más importante que aquello que tenemos entre manos. El cansancio no hace mella en nosotros, y quienes nos rodean se maravillan de nuestra capacidad de entrega.”
Fue una conversación fluida y agradable que anuncia una relación para crear, pensar y trabajar –también- “por puro placer”.
