A partir de ahí, abriremos el programa para que cualquier directivo/a de organizaciones públicas o privadas, pueda compartir con nosotros, un proceso de aprendizaje a cerca de cómo manejarse en este complejo momento socio-económico en el que estamos inmersos. Esa experiencia, que vivimos ya con 150 directivos en Santiago de Chile, se nutre de contenidos sobre la sociedad red y la economía del conocimiento, contenidos que imparten diversas voces que van entrando en el aula a desarrollar sus saberes, sus investigaciones, sus experiencias, sus dudas... pero se nutre sobretodo del intercambio de ideas y propuestas… de los alumnos, entre ellos y con el equipo docente.
Encontrar las claves para la gestión y el liderazgo en este mundo y en estos momentos, requiere sobretodo sentido común, capacidad reflexiva, humildad, cierta perspectiva histórica y al menos, curiosidad por todo lo relacionado con Internet, lo digital y sus dinámicas socio-económicas. Todo eso lo encontramos en las gentes de Santiago. Fue un regalo, en lo profesional y en lo personal. No diré que una sorpresa, pero sí una lección: Hay aún una tendencia a la mirada “eurocéntrica”, que choca con una realidad esperanzadora al otro lado del atlántico: personas bien formadas (sí, ya, las que han tenido acceso al conocimiento, lejos de las democráticas oportunidades en esta -aún- social Europa), ávidas de aprender (con más humildad que en la cínica Europa), con estructuras (empresariales, institucionales) quizás aún no tan solidificadas (como en la antigua Europa), con una cosmovisión del mundo envidiable
La semana que viene levantamos de nuevo el telón. No será lo mismo, sencillamente distinto. No cambia la ilusión con la que lo preparamos y nos enfrentamos al proyecto. No cambia el respeto por la audiencia y el comprimiso con sus expectativas. Cambia la logística del aula: la cercanía física permitirá la participación directa de colegas como Ismael, Janquim, Julen, JM Bolívar, Francesca, Ana y Miquel (que sí estuvo en la aventura andina), aunque no renunciaremos al material audiovisual que nos preparó Jon. No cambiará el enfoque: participativo, alineando el proyecto de compañía con ejercicios y debates adaptados a su realidad corporativa, con soporte online para la gestión de contenidos y la participación extra-aula.
Esto último nos permitirá (a ver cómo nos sale) conectar a los grupos de ex-alumnos de Chile con los de Barcelona en una única red global de intercambio de impresiones y materiales en relación a los temas tratados en el curso.
Son días locos estos previos, pero una sensación de robusta seguridad se impone gracias a un “equipo A” formado por Marian, Álvaro y Mónica. Sois la bomba! :)
Hace días, hablando con un colega sobre su salida de una empresa y su futura relación profesional con la misma, cristalizó una imagen que ya hace tiempo que se intuye y que se repite una y otra vez en muchas situaciones que vivo últimamente.
“Las empresas, para crecer, tendrán que hacerse más pequeñas”.
Nada nuevo, pero lo que parece que está cambiando es la decisión de lo que queda dentro y de lo que queda fuera, en esa dieta para perder el volumen inadecuado a los tiempos que corren.
La lógica parece decir que te quedes con el “core de negocio” y externalices lo superfluo, lo accesorio, los procesos “commodity”. Las políticas de outsourcing, offshoring ..etc de los últimos años respondían a esta lógica. Te quedas con el talento, externalizas “mano de obra”.
Creo que ahora ocurre al revés:El talento resiste cada vez menos el corsé de las empresas. Los buenos se van. Han descubierto que solos, organizándose con otros de forma temporal, ya no necesitan a la empresa para ganarse la vida, ni siquiera para conseguir posicionamiento e incluso relevancia en un determinado mercado. Es más, conozco cada vez más casos de gente que “florece” precisamente cuando sale del paraguas empresarial. De clientes que se acercan a ellos ahora que saben que la relación va a ser más directa con el profesional al que valoran y quieren contratar, seguros de que colaborarán con la persona y de que pagarán exactamente por quien es, por lo que hace y por cómo lo hace. Profesionales con identidad propia, más allá de marcas comerciales basadas en valores abstractos.
El talento se escapa de las organizaciones precisamente cuando estas más necesitan reformular su oferta y acelerar los procesos de innovación. Pero en realidad no se van. No es como antes. No se van a otra empresa para favorecer a la competencia (aaahh o conmigo o contra mi!). Sencillamente, se van y se quedan como agentes libres, "flotando en el aire", con una capacidad de conectividad (también con la empresa que dejaron!) impensable desde dentro de los muros corporativos; con una capacidad de generar conocimiento y valor difícilmente financiable por las estructuras de costes cortoplacistas tan habituales en nuestro ecosistema empresarial.Están ahí, asumiendo riesgos (tan necesarios para la innovación) que no se toleran en las organizaciones tradicionales. Están ahí, en definitiva para devolver (si el sistema es hábil y reacciona), mucho más valor del que les exprimía por una nómina.
Son los nuevos departamentos (externalizados) de I+D.
Se invierte la pirámide de la gestión del talento: Se externalizará aquello valioso, y desde la empresa se gestionarán Redes externas de innovación que "enchufen" propuestas a las estructuras rígidas que las penalizaban. Y se mantendrá en nómina aquellos profesionales cuyo ciclo de renovación del conocimiento sea más lento, más estable, más estándar.
Habrá que trabajar sobre las nuevas reglas del juego, porque las relaciones de interdependencia están cambiando.
El caso es que deberías indentificar talento dentro de tu empresa, y cuando lo encuentres..."despídelo".
La cena del jueves por la noche ya calentó motores entre aquellos que nos tenemos más cerca, más vistos, aquellos a los que puedes preguntar que fue de aquel trabajo o como le va a otro colega, conocidos comunes, como si se tratara de una verdadera comunidad.
El viernes, la jornada se dividía en dos formatos : Por la mañana una sesión con parte del grupo de la Red de Consultoria Artesana y ya por la tarde un plenario con todo el que sintió ganas de acercarse, compartir, aprender, proponer y enredarse..,consultores? artesanos? no sé, pero sí. Como dijo alguien al presentarse, la etiqueta me ha permitido volver a definirme (sin complejos) como consultor.
Coincido con la valoración de Amalio, de Julen y de otros, en el valor de la diversidad que se dio allí. A veces cuando internas definir quien eres, que haces, que consideras correcto o no, caemos en delimitaciones excluyentes. Nos preocupa tanto distinguirnos y diferenciarnos de lo que no nos gusta, que acabamos levantando muros frente a aquellos que sí nos gustarían y que se identificarían con nosotros.
Me emocionó la impactante ronda de presentaciones. En 59” cada cual tenia que sintetizar que hacía, de donde venía y qué esperaba del encuentro. Gentes de finanzas, marketing, tecnología, innovación, gestión, recursos humanos, artistas, profesores... Sectores diversos, desde la gran empresa, las pymes, la administración pública, tercer sector, y cuarto, universidad. Profesionales que operan con una simple licencia fiscal, otros que tienen pequeñas empresas, otros que combinan dedicaciones estables con sus primeras aproximaciones a la consultoría independiente, otros en un proactivo "desempleo". De todo. Desde un encantador chico con traje y corbata hasta un sugerente pintas con sombrerito y unas zapatillas de coloración asimétrica; mujeres, hombres; gente muy joven que empieza y no quiere hacerlo mercadeando con su alma en la economía tradicional junto a perros (y perras pero suena peor :) viejos que buscan formas mas dignas de aprovechar su talento, su experiencia, su tiempo y su libertad…
Un ejercito de hombres y mujeres que prefieren gestionar la incertidumbre a dejarla en manos de otros, que les gusta lo que hacen y quieren hacerlo bien y no solo “por la pasta”, que ven en sus competidores posibles alianzas enriquecedoras, que ven en sus clientes socios de conocimiento, cómplices para cambiar el mundo; que no están dispuestos a trabajar para cualquiera ni a cualquier precio (porque frustra mucho ser más exigente con el resultado que quien te paga); que no quieren alimentar un sistema en el que no creen, que quieren hacer de su profesión algo digno, placentero y sostenible.
Unas 35 personas que posiblemente no representan nada, pero que invitan a pensar en una tendencia liberadora.
No hay empresa que aguante la diversidad que se daba solo entre la gente de aquella sala. Y en cambio los proyectos que necesita esta sociedad del conocimiento requieren cada vez más de enfoques innovadores, diseñados por equipos multidisciplinales, equipos de personas que se nutran, a su vez, de experiencias diversas en distintos entornos, vivencias que difícilmente podremos experimentar intramuros de ninguna organización.
Las redes de profesionales que se autoorganizan para realizar proyectos va a ser una evidencia cada vez más relevante, pero no es fácil: ir por libre tiene sus debilidades frente a modelos consolidados de organización productiva. ¿Cómo mejoramos eficiencias sin caer en la división inhumana del trabajo?, ¿Cómo compartimos conocimiento y prácticas?, ¿Cómo nos organizamos para acometer juntos un proyecto? ¿al margen de los proyectos, cómo estructuramos mecanismos de soporte mútuo y ayuda en la red? (pregunta Julen en el post de Leiva) ¿Ganaríamos algo con la asociación, la agregación, con el desarrollo de una marca común que ayude a explicar que somos una alternativa a proyectos de consultoria donde tradicionalmente operan las grandes marcas? ¿nos interesan esos proyectos? ¿podríamos compartir recursos entre varios ¨nodos¨ para optimizar costes?...etc.
Hay que explorar, hay que aprender de unos y de otros, de cómo vamos resolviendo el día a día en cada taller. El reto esta en crear nuevos modelos. Estructuras que permitan la agregación de nodos independientes sin caer en las trampas de la empresa tradicional, sin las perversiones de la industrialización, sin dejar que el ente común, se sobreponga a los individuos.
A pesar de que la convocatoria era para hablar de dineros, tuvimos intensos debates sobre los modelos de red, su arquitecturas, sus dinámicas, sus prestaciones. Javier LEiva explica bien algunas aproximaciones sobre redes laxas (para relacionarse y compartir conocimiento) y asociaciones más sólidas y temporales para realizar proyectos. Añado que ambos pueden ser vasocomunicantes, un flujo que nos permita mantener lo que caracteriza a uno y otro sistema sin pervertirlo y aprovecharnos de lo mejor de cada uno según convenga.
Por dejar de divagar y aportar información de interés más práctico en torno, ahora sí, a cuestiones económicas, os propongo la siguiente lista de cosas a considerar cuando te lanzas por libre.
1.Para dar el salto, conviene tener un colchón que te permita estar, en caso necesario, unos meses sin facturar y sin aceptar trabajos que no son lo que quieres hacer. Es importante empezar sin prisas y seleccionar (sin chulerías, pero con coherencia) incluso desde el principio, los trabajos que vas a hacer. Si puedes "atar" algo antes, con clientes que ya te conocen o con la organización de la que sales, puede ser una buena forma de reducir angustia al inicio.
2.Al principio basta con una licencia fiscal de autónomos aunque puede llegar un momento que por razones fiscales te interesará una empresa (no hay nada muy creativo al respecto, no hay formas jurídicas para las redes, así que una S.L. es lo más común y sencillo para operar con el sistema)
3.Busca a un buen gestor que no solo te mueva papeles de un lado a otro, si no que se implique en tu proyecto y te asesore en temas fiscales y de evolución económica de tu actividad.
4.Selecciona bien a tus compañeros. No puedes hacer casi nada solo. Seguramente tendrás que echar mano de tu red de colegas. Mantén un sano equilibrio entre el feeling y la idoneidad. A veces hay que trabajar con personas que no nos enamoran pero son complementarias a nosotros; aunque no trabajes con imbéciles, eso siempre da malos resultados, aunque sean genios. Cada uno/a aquí tiene su nivel de tolerancia en un punto distinto, pero el mensaje es que ojo con los extremos.
5.En ocasiones esas conexiones se darán con personas que trabajaran en tus proyectos, otras veces serás tú quien formes parte de un equipo que coordina otro. En ambos casos conviene desmitificar euforias virtuales: Tener buen rollito en la red no significa ser capaces de trabajar juntos. Y no pasa nada, pero pasa.
6.Selecciona también a tus clientes. No todos entenderán el valor que aportas. No todos entenderán o necesitarán los proyectos que puedes y quieres hacer. No todos querrán la calidad que puedes dar. No todos entenderán un carajo.
7.“Enchúfate” a cuantas redes puedas para intercambiar conocimiento y experiencias (redes laxas) pero se muy cuidadoso/a con tu red de producción para realizar proyectos. Esta no se improvisa, requiere tiempo y requiere normas que las primeras no necesitan.
8.Tarifas: no calcules teniendo como referencia tu anterior sueldo o como si trabajaras por cuenta ajena. Como mínimo has de cobrar el doble apuntaba alguien en la sala. Ahora todos tus impuestos y contribuciones sociales las asumes tú, el coste de afiliar tus herramientas de producción lo pagas tú, además hay que considerar el riesgo que implica una actividad discontinua.
9.Busca rentabilidad de escala. Es un mito que cualquier trabajo artesano parte de cero. Reaprovecha todo lo que puedas de trabajos anteriores y rentabiliza el esfuerzo realizado previamente.
10.Céntrate en aquello haces bien y de forma eficiente y busca a colegas que hagan el resto del trabajo en el que son especialistas y les encanta. Esto reducirá el coste de los proyectos y aumentara tu satisfacción porque podrás dedicarte a lo que realmente te gusta.
11.La tecnología es un gran aliado de los freelancers y las redes. Hoy en día es posible trabajar con personas que están lejos físicamente (así que piensa en global), creando espacios virtuales de trabajo en los que involucrar también al cliente. Hablamos de wikis, pero puede ser necesario enriquecerlas con gestores de actividad, calendarios, gestores documentales o foros de debate más amigables que los que traen la mayoria de wikis.
Esto se alarga y la conversación seguirá. Me queda agradecer y admirar el montaje de Julen y Asier, la complicidad y la mente brillante de Ricardo , la hospitalidad de Naiara, y David, y la compañía de Amalio, Bartolomé, Jose Miguel ,Javier y de todos los que vineron al taller abierto. Un abrazo y hasta pronto
Podría parecer que la artesanía y las finanzas de dan de tortas, pero lo cierto y obvio es que no. Muchos profesionales de la consultoria hemos decidido alejarnos de la gran industria, no sólo porque vivimos, creamos, producimos , aprendemos y nos relacionamos mejor a “escala humana”, si no porque pensamos que desde los modelos de red podemos dar mejor servicio a nuestros clientes. Clientes, que pagan por nuestras horas, conocimientos, experiencia y por cosas diversas que no siempre es fácil catalogar ycuantificar.
De estas cosas hablaremos en el próximo taller de la Red de Consultoria Artesana convocado por Julen y Asier con la complicida de Eutokia , "Todo por la Pasta". Las jornadas (con un taller abierto para quien quiera asistir) tendrán lugar en Bilbao el 28 y 29 de este mes de enero.
Para calentar motores, aquí os dejo algunos apuntes, antes de correr a preparar la maleta para el inicio de unos días de vacaciones.
Horas vs. Ideas
Cuando de lo que se trata es de la producción de tangibles, la medida a evaluar son las unidades manufacturadas; cuando hablamos de servicios, empieza a aumentar la complejidad y la convención sobre los precios gira en torno a las horas dedicadas a proveer ese servicio; pero si nos dedicamos a servicios de conocimiento, el valor se mide con más dificultad, así como los costes de proceso de “producción”. ¿qué vale una idea? (desde la más simple a la conceptualización más compleja), qué vale un buen consejo cuya ejecución ha consumido 5 minutos?, que vale la cantidad y calidad de las relaciones que soy capaz de gestionar en beneficio de un proyecto? …
Hoy mismo en el Blog de Manuel Gross leía un artículo de Ricardo Lopez Rodríguez, dónde apuntaba un buena reflexión sobre el tiempo y las ideas:
“El recurso abundante son las NEURONAS..la capacidad de crear, de hallar soluciones innovadoras, de idear, fantasear, soñar, imaginar. El otro recurso tan precioso y especial es el TIEMPO….
Trabajamos por el número de horas, no por la tarea. Tenemos fechas, horarios y plazos en nuestro compromiso de trabajo, pero si no tenemos ideas originales, no inventamos ningún método extraordinario ni encontramos soluciones nunca antes pensadas, no hay ningún problema”.
La consultoria, o cualquier actividad centrada en la gestión del conocimiento, debe deshacerse de la tiranía del tiempo a la hora de valorar económicamente su valor aportado.
Modelos de costes
Otro tema del que me gustaría hablar en las jornadas de enero es la confección del modelo de costes de los proyectos. Sobre todo cuando estos son realizados por estructuras flexibles, como es el caso de la asociación de profesionales libres o pequeñas empresas para participar en un proyecto al que contribuyen de manera parcial según su ámbito de conocimiento y disponibilidad. En mi experiencia nos lo solemos montar así:
Mientras estamos en fase de preventa, todo el mundo va a riesgo. Corresponde al momento de la conceptualización del proyecto y las personas que invierten esfuerzos y conocimiento en estas tareas, lo hacen sin una retribución económica garantizada.
Esto ocurrirá si el proyecto, finalmente se contrata. En ese caso, cada nodo de la red ha calculado sus costes y ha aplicado su margen de beneficio (según su criterio y métodos de cálculo). No hay (en el caso en que yo dirigo la partida) comisiones sobre el trabajo de nadie.
Cada uno calcula lo que vale su contribución y la suma de todo es lo que conforma la valoración total del proyecto.
Debido a la baja capacidad financiera de estas estructuras pequeñas, los nodos cobran cuando el cliente paga, y éste suele hacerlo de forma centralizada en la persona que dirige el proyecto o mantiene el vínculo comercial.
Economía alternativa
Uno de los puntos anunciados en el programa de las jornadas de Enero es el llamado “Economía alternativa”: Proyectos facturables y proyectos no facturables. ¿Tiene sentido no facturar?, trueque, compartir recursos, economía del cariño.
No sé si se trata de cariño, pero si de cooperación entre iguales para ser más fuertes ante “el mercado”. Me explico: Las grandes compañías, tienen departamentos de márqueting, de RRHH, de estrategia corporativa, de desarrollo de negocio…la lista es infinita, lo sabéis. Pero más allá de la a veces discutible eficacia de estos “proveedores internos”, lo que está claro es que su coste queda repercutido por un buen número de agentes productores que ingresan dineros a una escala que permite el mantenimiento de estos “overheads”.
Nosotros, los “free agents” no podemos permitirnos estos servicios, y a veces necesitamos tirar de especialistas, no para participar en un proyecto para un cliente, si no para nuestro propio autoconsumo: La construcción de una página web, el soporte en la definición de un plan de actividad, asesoria laborar-fiscal, correcciones de textos o enfoques, traducciones, elaboración de material audiovisual…etc. Lo que sea.
Creo que en este caso, el dinero es el elemento al que recurrir por descarte. Sólo para equilibrar desigualdades no subsanables de otro modo en el intercambio y soporte mútuo. Entre los talleres, entre los nodos de una red de profesionales, entre pequeñas empresas, deberíamos poder practicar el trueque. “Yo te programo una web y a cambio tú me corriges un libro”. “Yo te monto un video y tú me traduces unos textos”. …
Cuando no hay un cliente final que contrate una producción, cualquier esfuerzo encaminado a “afilar nuestras herramientas” podría ser asumido por una red bien articulada.
Recursos comunes
Y uno de los elementos de esta gestión de costes propios, podría ser la compatricion de recursos.
Por un lado, pagamos bienes y servicios sin poder aplicar economías de escala, como por ejemplo los gestores, y por otro lado, resulta difícil contratar personal de soporte porque entre uno sólo de nosotros, no siempre es viable mantener un nivel de ingresos y actividad que garantice la estabilidad de un tercero, pero entre dos o tres o "n", se pueden establecer acuerdos para repartir costes tanto de personal como de materiales y espacios. Otra cosa será cómo hacer encajar estas "aberraciones" en el encorsetado modelo laboral, legal, administrativo y fiscal, que nos ampara, pero esto es harina de otro costal.
Estos días he terminado de leer un libro fascinante “La consciència que crema” de Eudald Carbonell, dónde con la mirada antropológica que permite la perspectiva de especie, analiza el punto evolutivo en el que nos encontramos y lo describe como aquel de inflexión hacia la completa “humanización” : “L’atzar ens fa hominids, i la lògica, mitjançant el mètode científic i la seva aplicació social ens ha de fer humans"
Habla de redes, y de las tranformaciones en las estructuras sociales que está provocando la socialización de la tecnología de que disponemos. Y habla de complejidad. Y alerta sobre sobre sus riesgos.
Ayer Michel Bauwens inició su ponencia hablando entre otras cosas, de Complejidad. “No se pueden sostener grupos de más de 500 personas sin jerarquías. Las jerarquías vienen a disminuir la complejidad de las transacciones relacionales. Pero la tecnología disminuye los costes de esas transacciones…”
Aumenta entonces el número de personas que pueden relacionarse sin colapsar, sin jerarquía?.
Bauwens pronosticaba, o constataba, que avanzamos hacia una coordinación global de pequeños grupos autoorganizados. Grupos cercanos, que se organizan en torno a objetivos comunes y cuya fortaleza es la Confianza. Otra palabra mágica que me recuerda, ahora mismo (me disperso:) el libro de Koldo Saratxaga i Jabi Salcedo “El éxito fue la confianza”
Saratxaga es ese tipo que dice cosas como “La empresa es uno de los raros reductos de dictadura que quedan en las sociedades democráticas y está pidiendo a gritos transformarse en espacio de libertad y de bienestar”
Me centro:
El caso es que ayer Bauwens también hablaba de las empresas [aviso a navegantes para no agotarnos con el debate: la empresa como concepto, como sistema de organización, no todas las instancias delconcepto empresa] son una evolución más o menos sofisticada de la primera revolución productiva: la esclavitud.
Para Bauwens estamos en una tercera fase en eso de organizarnos para producir cosas: las relaciones P2P.
Relaciones basadas en tres “drivers” que diríamos en consultoria empresarial:
1. Crowdsourcing. 2. Sharing economy 3. Common Oriented
Pero tardaremos en verlo. Verlo de manera generalizada, organizada y sostenible económicamente para los individuos que operan en esas redes. Y apelaba a la paciencia. Tambien con cierta perspectiva histórica comparaba los 200 años que necesitó la estructura feudal para evolucionar hacia el capitalimo
Pero es la colaboración entre iguales un modelo productivo y económico alternativo al sistema capitalista y al modelo de producción basado en la concentración empresarial? pues no está claro, entre otras cosas porque seguimos necesitando "nutrirnos" del sistema imperante. No está claro por ejemplo, como conseguir esa "renta básica" que permita que, aunque el sistema en su globalidad sea "rico" (Wikipedia), los individuos contribuyentes a esa riqueza colectiva,puedan sobrevivir en él económicamente. No está claro, porque nos falta un ecosistema: social, laboral, legal, financiero que responda a nuevas lógicas. No está claro tampoco que se puedan integrar plataformas de colaboración P2P con lógicas de mercado. Porque si no tenemos un mercado nos queda el voluntarismo, la pasión y los ideales y no basta. Necesitamos Redes y modelos de negocio que se ajusten a ellas...
Pero están claras algunas cosas
Un sistema basado en el crecimiento infinito en un entorno de recursos finitos,es insostenible
Un sistema que en el proceso de “humanización” que nos explica Carbonell, no persiga la justicia social, es inadmisible
No aspirar a la emancipación del ser humano, cuando somos ya propietarios de nuestras herramientas de producción, es imperdonable
No luchar contra un sistema que genera mecanismos artificiales de escasez sobre algo como el conocimiento y la cultura, es irresponsable
No pensar y pensar en modelos que nos ayuden a construir las estructuras sociales más acordes con el mundo en el que estamos, pues un lujo. Y yo le agradezco a Michel Bauwens y los suyos que piensen tanto.
Dijo hacia el final que todo esto no lo va a cambiar ninguna agenda política. Que históricamente, son las masas de fuerza productiva las que han provocado las transformaciones hacia sistemas con más sentido en los nuevos contextos.
Estos días leía a Nacho y casi me lo podía imaginar, como le he visto hacer en alguna ocasión, incorporarse de la silla y rotular en una pizarra un esquema que permita consolidar un estadio conceptual, para seguir avanzando en el debate, tras la momentánea victoria de la razón.
Recupero su texto para reformular la pregunta: Puede existir una [no]empresa – Red? Porque empresas-RED, organizaciones abiertas…ya lo son, afortunadamente casi todas. A estas alturas las empresas, dependiendo de su tamaño y vocación tienen un número de personas “internas” y una extensa red de colaboradores que les aportan flexibilidad y diversidad en sus proyectos. Y esto es tan real en pymes como en grandes corporaciones, obviamente con dinámicas e intensidades distintas. Pero nadie sobrevive ya en fortalezas ajenas al mundo.
La duda es hasta dónde se estira el modelo, cuanto da de sí la concepción de una RED como comunidad productiva estable. Y digo productiva, porque no es lo mismo intercambiar afinidades, conocimiento y experiencias que organizarse para trabajar; y no es lo mismo, colaborar puntualmente, que construir un entorno estable que permita una alta interacción entre nodos, que formen algo parecido a un Equipo.
Ante esa necesidad, se montan empresas y para no hacerlo, si es que hay que dejar de hacerlo, hay que estar dispuesto a algunas renuncias:
Adiós a aquello del sentido de pertenencia. Una red es la suma de las personas (y su pertenencia a sí mismas) que la forman. No hay nada mas. Puede parecer poco romántico, pero es así. Si me voy de picnic con un colega es porque me gusta ese colega, no porque pertenecemos a alguna entidad común que nos trasciende.
No posees a nadie. Las personas se vinculan a proyectos que les interesen y a entornos estimulantes personal y profesionalmente. Tu supuesto equipo es una panda de “agentes libres”. Esa es su principal riqueza y a la vez su potencial desintegración.
A las jerarquías. Hay organización (y mucha) pero no estructuras. La organización es más compleja aquí, porque las cadenas de mando simplifican las relaciones (obedecer es simple, entenderse complejo)
A las plusvalías. Cada uno pone su precio. Lo único que marca el valor del trabajo de las personas es el mercado y ellas mismas. Ellas gestionan el equilibrio entre la oferta (la suya) y la demanda, y el precio es obviamente, una variable para esta ecuación.
No hay bienes colectivos, salvo el conocimiento, pero este ha de ser el neurotransmisor que cohesiona toda la Red. Sin restricciones, sin reticencias, sin “peros”. Cuanto más sabia sea tu red, mejor para ti. No tienes departamentos de soporte, pero si se han “juntado” perfiles complementarios, cada uno puede centrarse en lo que realmente hace bien y “pasar” el resto de tareas al especialista que toque…Podría ser una coreografía perfecta ☺
No será fácil interactuar con el entorno. Como dice Wagensberglas formas contienen información sobre la función y predisponen a la inteligibilidad. Una S.L. una S.A. tienen unas funciones y unas prestaciones claramente valorables por el entorno. Una red, desde la perspectiva institucional, legal, económica, financiera…tiene forma de nodo. Michael Bauwens en una ponencia que recogí aquí, habla (en la presentación) de la fricción entre producción P2P (en comunidades) y el mercado y las instituciones
Hay ventajas, claro!, todas las que deja caer Nacho y una por encima de todas: jugar con nuevos modelos ya que el mundo nos ha puesto patas arriba los que conocíamos. Son tiempos de crisis (y la económica parece la menos relevante)…y estamos condenados a jugar.
Hay probablemente pocas cosas que garanticen tanto el éxito de un proyecto como el respeto a su verdadera naturaleza. Quiero decir con ello, que los proyectos salen cuando son Verdad.
No!, no todos los proyectos son Verdad. Hace muchos años un gerente de una compañía tecnológica, que era mi jefe en aquel momento, me dijo “Existe el Hardware, existe el Software y tenemos el Vaporware”, al intentar explicar el surrealismo que estábamos viviendo en un proyecto no-verdadero.
Hay proyectos que responden más a las necesidades de producción de las empresas proveedoras que a las necesidades de las organizaciones cliente donde se implantan. Hay proyectos, que son simplemente moneda de cambio en una transacción de equilibrio de favores. Hay proyectos pensados para la promoción personal de alguien a quien le interesa poco el impacto del proyecto en el entorno (él/ella es el entorno) Hay proyectos que no se necesitan pero que se emprenden por reacción mimética a lo que está haciendo la competencia. Hay proyectos que nadie entiende, pero el título suena bien, parece que vamos a favor de las tendencias y la partida presupuestaria se defiende sola. ...
Posiblemente, todos los proyectos están cargados de mentiras, pero al menos, mientras duran, deberíamos creérnoslas.
Si no lo hacemos, todos esos proyectos están condenados al fracaso. Lo están porque nadie se ocupó de “la cosa” una vez se puso en marcha. Nadie se preocupó realmente por el producto (en esos contextos, el producto es lo de menos!). Nadie amó la pieza que se estaba construyendo…quizás algún idealista que se coló en el equipo, pero a menudo, son los primeros en ser expulsados por “tocahuevos”. Nadie se concentró en el proyecto, porque todos estaban pendientes de la facturación, los bonus, la imagen, las relaciones, la promoción, la competencia...el vaporware.
En estos casos las cosas, sencillamente, no pasan. Para “hacer que las cosas pasen”, como dice mi colega Virgili, necesitamos proyectos de verdad. Proyectos pensados en contraste con la realidad. Proyectos viables, comprensibles y útiles. Vale!, Útiles también en sus efectos colaterales (en sus mentiras), pero útiles sobretodo en sus verdades. Útiles para resolver los problemas a los que podrían responder y útiles para las personas usuarias o beneficiarias de los mismos.
Elevo la mirada para decir que este país no puede permitirse muchas más mentiras. Y esa responsabilidad es de todos, estemos dónde estemos y hagamos lo que hagamos. Así que supongo que nos queda dar crédito a los idealistas, plantarle cara al cinismo y buscar la verdad “out there”
Hace unos días asistí a la conferencia que Richard Sennett, escritor de “El Artesano” daba en el CCCB en Barcelona Al recomponer las notas he intentado ser fiel a las palabras de Sennett de la forma más objetiva posible (difícil ;-) y entrecomillados, algunos textos que he buscado en el libro, para hacer más comprensible algunas reflexiones. Obviamente, nada como leérselo si os interesa el tema.
Richard Sennett enmarca e inicia su discurso haciendo referencia a una sociedad saturada de cosas. El uso de las cuales erosiona su valor hasta la banalidad.
Cuando hablamos de Artesanía, nos viene a la cabeza la imagen de un trabajador (un carpintero, un herrero, un alfarero) forjando con sus manos una pieza singular en un taller repleto de herramientas y materiales. Es una imagen evocadora que difícilmente la podemos encajar en la realidad actual (tras la revolución industrial, la incorporación de las máquinas y el establecimiento generalizado de la producción masiva)
Pero Sennett, enseguida y dispuesto en la primera parte de su conferencia a definir el concepto de Artesanía, nos evoca otras imágenes que para él también la representan: Una investigadora en su laboratorio absorta en el proceso de su ensayo; obsesionada por la relación entre la técnica y el resultado. Un director de orquesta obstinado con la perfección de una orquesta, mientras los ensayos se alargan más allá de lo pactado en el contrato. A ambos y a tantos otros ejemplos, les une la vocación por el trabajo bien hecho como objetivo en si mismo.
Ya, esto no es óptimo desde un punto de vista comercial. Se gana más dinero con enfoques más orientados a la optimización del esfuerzo y a su reflejo en la cuenta de resultados, pero no es necesario confrontar las dos opciones (con todos sus matices) para entender lo que Sennett quiere explicarnos: Está hablando de implicación y compromiso. Implicación emocional y vinculante con aquello que tienes entre manos…pero, y aquí el matiz que empieza a complicar el discurso, más allá incluso, del objeto en si mismo. No se trata sólo de la calidad del producto resultante, se trata de recomponer relaciones necesarias entre “concepción y praxis, técnica y expresión, artesano y artista, entre práctica y teoría”.
Sólo si no obstruimos ese flujo entre la acción y la reflexión, sólo si respetamos la conexión entre “la mano y la cabeza”, encontraremos esa recompensa emocional fruto de vincular técnica y propósito, el “cómo y el por qué”, la recompensa de aprender algo de nosotros mismos en el proceso, de, como dice Csikszentmihalyi ( conexión de cosecha propia porque Sennett no lo menciona nunca ni en libro ni en la charla), “Fluir”.
La segunda parte de la ponencia, fue una crítica reflexión sobre el sistema capitalista, cuyas reglas inhiben la práctica artesana. Por qué son tan poco habituales –marginales- experiencias como la comunidad de Linux?, una de las casos que Sennet desgrana en su libro como paradigmática de la práctica artesana. La conclusión es que todo el sistema parece estar en contra de estas actitudes:
Las empresas hace algunos años se conducían por burocracias razonablemente estables. Antes, el mero servicio a una corporación era gratificante. Los trabajadores que iniciaban su carrera profesional en una empresa, se vinculaban a la historia narrativa de la misma. Ahora el valor del conocimiento acumulado durante décadas es un lastre frente a políticas cortoplacistas. La experiencia pierde valor institucional frente a hornadas de jóvenes profesionales más inexpertos pero más dóciles. Las empresas no forman, no reciclan (sale más barato contratar a los nuevos) no fomentan la pasión por el trabajo bien hecho, las reglas del juego son otras, más relacionadas con las habilidades para manejarse en el complejo sistema de luchas de poder y politiqueos internos. El salario tampoco parece compensar esa desafección por la calidad. Cada vez es más grande la brecha entre los salarios de los directivos y de “la tropa”. Si en 1974 la proporción entre ambos era de 38 veces, en la actualidad esta relación ronda las 350 veces (apuntaba Sennett). Los renovados discursos llamando a la colaboración, al aprendizaje colectivo y a la calidad, es pura charlatanería, inconsistente con un modelo que no cambia en sus estructuras más básicas. Trabajar bien, hoy en día en las empresas, supone una opción personal idealista y parece que poco incentivada.
El sistema capitalista en el que se enmarcan estas empresas tampoco estimula a las prácticas artesanas: Hoy entre hacer algo bien o simplemente hacerlo, se premia a lo segundo. Rápido y rentable. “Hacer un buen trabajo significa tener curiosidad, investigar y aprender de la incertidumbre”. Eso, a corto plazo, acostumbra a ser poco rentable.
“En la mente del artesano, la solución y el descubrimiento de [nuevos] problemas están íntimamente relacionados”. En contraposición a sistemas de conocimiento cerrados dónde el objetivo único de toda acción es cerrar el círculo entre problema y solución. En las burocracias corporativas, sabes cómo hacer las cosas antes de hacerlas. Hay poco margen para la retroalimentación que se da cuando hay un flujo continuo y abierto entre resolución y descubrimiento de problemas. Este proceso, expande las habilidades de una forma que ningún procedimiento puede aportarnos y que un mal uso de la máquina (tecnología) puede inhibir.
Con ese potencial mal uso de “la máquina” Sennett abre la tercera parte de su ponencia y concluye el encuentro.
Durante la revolución industrial el miedo residía en la posible sustitución del hombre por la máquina. En la actualidad, el peligro es otro : El peligro es hacer un uso capitalista de la máquina, buscando sólo la rapidez frente a otras aportaciones. Un uso que nos hará cada vez menos implicados y más estúpidos. De nuevo un sistema de conocimiento cerrado dónde sólo se busca una solución y a ser posible rápida.
Recurro al libro para cerrar este punto y la crónica:
“La manera inteligente de usar una máquina es juzgar sus capacidades y amoldar el uso que se hace de ellas teniendo más en cuenta nuestros propios límites que sus potencialidades. No debemos competir con la máquina. Una máquina, como cualquier modelo, debe proponer, no imponer; y la humanidad, por cierto, debe huir de toda imposición de imitar la perfección. Contra la exigencia de la perfección podemos reivindicar nuestra propia individualidad, que da carácter distintivo al trabajo que hacemos. Para lograr este tipo de carácter en la artesanía, son necesarias la modestia y la conciencia de nuestras propias insuficiencias”.
Debatdevi es un espacio de reflexión para el intercambio de ideas y propuestas sobre el futuro del sector del Vino en Cataluña, un sector que apuesta por la innovación y la dinamización gracias al buen uso del conocimiento, las herramientas y las tecnologías disponibles, y la voluntad de trabajar de forma coordinada a pesar, o gracias a la diversidad de agentes que lo conforman.
Recurro a Malena, ponente de la jornada (al loro con Malena ;-! : No os perdáis su exposición), para dejar expresada la importancia del conocimiento (la sabiduría) en el sector del Vino:
¿Por qué? Porque es un gran productor de conocimiento o si hablamos de vino-terapia es un gran productor de autoconocimiento. Que un grupo sea capaz de crear y distribuir conocimiento es fundamental para su supervivencia pero no es todo. Puede morir aplastado por su peso sin haber sabido qué hacer con él. En este sentido el tiempo convertido en tradición puede ser el peor enemigo, un lastre que impida llevar a cabo saltos vitales dentro de la tecnocultura en la que vivimos. Y que aleje cada vez más a los jóvenes de una cultura que sienten arcaica, erudita, para los mayores, que cobra sentido dentro de liturgias familiares que se imponen y que yendo todavía un poco más a fondo saben a hostia y cargan de culpa.
Pues el caso es que DebatdeVi cerró conclusiones y propuestas en febrero de este año y desde entonces, el Institut Català del Vi (INCAVI), trabaja en la manera de hacer realidad las recomendaciones que se acordaron en el debate. Gemma Urgell lo explicaba al inicio de la jornada, facilitando el vínculo entre las conclusiones de DebatdeVi y las propuestas de los proyectos que allí se exponían. Y pasamos a la acción: Vamos a intentarlo, diseñando y activando Comunidades de Práctica que fomenten el trabajo colaborativo entre personas y organizaciones que desde distintas miradas tengan objetivos comunes y ganas de trabajar en su consecución.
Explicaremos cómo va, porque trabajar con las relaciones entre personas como combustible del motor de un proyecto, es siempre tan fascinante como imprevisible. Y hace necesaria una aproximación experimental y flexible.
Aquí os dejo la presentación que expuse sobre este Proyecto:
Y en la web de Debatdevi, todo el material de lo que dio de sí la jornada.
Me encantó conocer a Malena Fabregat y sus chicos, de somosene un grupo (no, un equipo se corrigió ella misma en la presentación) que trabaja en proyectos de comunicación y cultura de red. Y eso qué es? Pues daros una vuelta por aquí, vale la pena.
Esta semana estaré en Valencia para compartir con unos colegas y con los allí presentes la mayoría de edad de la Bloguía de Empleo.
La guía es un trabajo colaborativo basado en el desarrollo de un manual para la búsqueda o conservación de empleo en tiempos de crisis.
En realidad es mucho más que eso, porque su concepción estuvo basada en el desinterés económico, en la aportación de experiencias reales y en la sabiduria popular de un buen número de personas de diversa índole, formación y ámbito profesional.
No todos hemos aportado por igual (de hecho me siento poco legitimada para promocionarla, comparando mi esfuerzo con el de otros "héroes"), pero la suma de todas las contribuciones bajo una coordinación y gestión perseverante de Senior Manager y Yoriento, ha conseguido entre otras cosas que el proyecto se presente el próximo jueves día 7 en Valencia en el marco de el “Día de la Persona Emprendedora“, gracias a la invitación de Perros Viejos.
El proyecto se encuentra en fase de edición y podremos explicarlo en un stand que tendremos en la feria.
Contaremos también con una sala de conferencia donde algunos de los autores de la Bloguía de Empleo expondrán temas relacionados a la misma.
Empleo en internet será el título de la ponencia, en donde diferentes expertos en áreas relacionadas con la orientación laboral y la gestión de personas, expondrán desde un ángulo objetivo las alternativas de empleo que ofrece internet actualmente.
Interesante La Contra de La Vanguardia de hoy. Entrevista a Josef Janning a quien más allá de las presentaciones formales, le define eso de que "cree en la química personal cuando es fruto de unos valores comunes".
Reflexiona sobre algo conocido y da recetas asumidas colectivamente pero difíciles de ver en las propuestas políticas con la contundencia que cabría esperar.
"El milagro español" ha terminado, como en su momento lo hizo "el milagro alemán". Entonces (1972) se dieron cuenta de que "todo milagro sucede para superar una desgracia previa".
Tras 16 años de prosperidad, hemos crecido pero no madurado. "El paro estructural aparece cuendo una economía evoluciona más rápido que la formación de su población".
"España debe ir al colegio o a la cola del paro". Es algo obvio a la vista de la brecha entre la demanda de trabajo qualificado y la cantidad de personas con dificultades de reinserción laboral. "Sólo queda invertir masivamente en formación de la población general y de los parados en particular".
Reveladora y bella : "ES mucho más efectivo incluso a corto plazo invertir en talento y conocimiento que en piedras...no creo tanto en las obras públicas como en las infraestructuras de la mente".
Hace un par de semanas empecé un proyecto que debe servir para que una organización mejore la gestión de sus intangibles, es decir, el conocimiento que reside y se intercambia entre las personas que allí trabajan y con las que interactuan del exterior.
Es un proyecto de Gestión del Conocimiento, pero dada la ambigüedad de esa definición, decidimos empezar por una fase de Conceptualización. Definamos primero el proyecto. Luego ya veremos quien puede desarrollarlo, en cuanto tiempo, con cuantos recursos…etc.
Es difícil sistematizar esta actividad, porque no sabemos qué forma tendrá el proyecto. En realidad es mejor no saberlo y aceptar el abismo. No puedes aferrarte a lo que conoces. No puedes dejarte confundir por esquemas preconcebidos, por nombres quizás mal empleados, por experiencias propias o ajenas. Hay que dibujar un mapa conceptual y el lienzo ha de ser lo más impoluto, posible.
De todo lo que hago, es lo que me produce más angustia, y a la vez, más satisfacción.
Preparé una metodología, para presentar la oferta, pero a estas alturas, mi interlocutora en el cliente, inteligente ella ("gracias a dios"), ya ha debido comprender que en realidad, no hay método que nos asista en este trance.
Definimos en su momento tiempos y pautas, para Analizar la Situación actual (iniciativas, previas, proyectos relacionados en marcha, procesos y plataformas existentes, agentes clave, benchmarking), Definir un modelo (objetivos, enfoque, gap Actual – Deseado, indicadores de éxito) y Redacción del Plan estratégico (programa de iniciativas, quick win, pilotos, modelo de gobierno, modelo de relación), pero en realidad, la creatividad necesaria para esta fase, no entiende de secuencialidades, y el wiki que hemos habilitado para el proyecto, avanza de forma desbocada, sin ningún respeto por el orden natural (?) de las cosas.
Montamos un puzle, y después de una lectura, una conversación o un inspirador viaje en autobús, te retiras para tomar perspectiva, y ves que las piezas encajarían mejor de otra manera.
Hoy estoy contenta, una de las lecturas de estos días de calma, me ha ayudado a desentender algunas cosas. Se trata del Libro de Maite Darceles"Guías para la Transformación", que descubrí gracias a Julen, hace unas semanas.
Hablaré de ello en otro momento, porque el texto tiene tela. De momento lo contrastaré con el cliente (merece ser el primero, en el contexto del proyecto ;-) pero aunque sea una pieza que no encaje, explicaré aquí la sensación de eureka que he tenido.
Es algo tan obvio como que “el conocimiento es estrictamente personal”, pero aporta al estudio una dimensión diferente y reveladora.
La sesión la ha iniciado Olivier Schulbaum de Platoniq una organización dedicada a “estudiar los posibles usos sociales de la tecnología y el trabajo en red, con el objetivo de mejorar estrategias de comunicación, autoformación y organización ciudadana”. Nos ha expliado su proyecto BCC (Banco Común de Conocimiento).
En su web podemos leer “El BCC es un espacio de acción social en el cual se desarrollan y analizan mecanismos de intercambios de información. Los intercambios de información habitualmente se realizan a través de los grandes canales mediáticos y se transmiten a través de flujos de gran intensidad o bien a través de redes de contacto personal muy estrechas. Queda poco espacio para flujos no comerciales y de elevado nivel práctico a pesar de que éstos producen una conformación de la sociedad más adecuada a las necesidades y derechos de los individuos que la componen”.
Navegando a través de ella, me he encontrado con una crónica de Juan Freire sobre el funcionamiento de esta iniciativa. No podría decir nada más ni mejor, así, que aquí la enlazo.
La introducción al evento, no podía se más sugerente:
"La filosofía de redes P2P va más allá del uso de las nuevas tecnologías para el intercambio de música, películas o ficheros. Se trata de compartir el poder y el acceso amplio y distribuido en el diseño participativo de un proceso social dónde nadie esté excluido. Todo parece indicar que exportar los modelos P2P a espacios no digitales, puede ser la clave del futuro desarrollo de nuestras sociedades."
Unas sociedades que asisten perplejas al ocaso de un sistema que nos está reventando en las manos. Y en las que muchos nos debatimos entre confiar en nuestros desesperados y desbordados líderes para que reparen las grietas, o liarse a martillazos para acelerar un proceso de transformación social a todas vistas inaplazable.
En este contexto, la colaboración entre iguales, como la concepción de un nuevo modelo económico y una corriente de pensamiento y acciones coordinadas desde la ciudadanía, me parece la apuesta más segura.
Pero no es tan fácil. Las preguntas enunciadas y debatidas eran las siguientes:
- Estamos preparados para producir cultura entre iguales? - Podemos reclamar un gobierno entre iguales y avanzar hacia la autogestión? - Podemos compartir la cultura, más allá del concepto de propiedad privada?
Pero antes de que Michel Bauwens fundador de la P2P foundation entrara en detalles, Ismael Peña-López, ha sentado las bases conceptuales de lo que entendemos por la emergencia de la colaboración entre iguales. Es lo único que no ha redactado en su blog , porque aún no ha encontrado la forma de hablar y postear al mismo tiempo, pero cualquier día le veo haciéndolo.
Ismael nos explicaba que esta nueva forma de entender la producción, el gobierno, el aprendizaje y las relaciones, no es algo ni revolucionario en su sentido violento, ni minoritario, ni tecnológico. Es la evolución natural e incontenida de una sociedad que se articuló en momentos en que los costes de transacción de las relaciones nos obligaban a compartir espacios físicos, a organizarnos en estructuras permanentes (sólidas recurriendo a Bauman) y delegar en intermediarios (empresas, asociaciones, políticos…) los asuntos de lo público.
Hoy, nuestros modelos productivos se basan en flujos de información. Esa información es abundante, y su transmisión veloz, oblicua y a coste tendiente a 0. Esto obliga a replantearse muchas cosas, como …
La Educación : Ya no se trata de saber, si no de saber aplicar. Ya no hace falta que nos juntemos en un espacio físico, ni que aprendamos datos. Son accesibles. Están ahí, al alcance de un click .
El Gobierno (la política): La democracia representativa está bien, es cómoda en tiempos de escasez de la información. Yo te doy mi voto, y tu cobras por estar informado, tener criterio y tomar buenas decisiones. Si?. Pues resulta que como colectivo estamos mejor informados que nuestros representantes (de nuevo, la información es abundante y libre), que además transmitimos esa información (bidireccionalmente, entre nosotros, desde y hacia nuestros políticos) y además puedo deliberar (hacer política) a coste 0.
La Empesa. Todo está montado alrededor de necesitar intermediarios para reducir costes y generar valor. Aplicar lo anterior.
Una vez expuesto el marco, Ismael ha dado paso a Michel Bauwens, pero os recomiendo la crónica ya referida de Ismael. Dejo aquí tan sólo algunas de las frases de Bauwens que me han llamado más la atención y no me extiendo más:
En un futuro próximo aplicaremos modelos P2P a/en espacios no digitales
Pasamos de la economía de la producción a la economía del conocimiento, pero [aviso a navegantes], aquí no hay mercado, porque el mercado no puede basarse en bienes abundantes y la información lo es.
Antropológicamente hemos evolucionado desde las relaciones tribales (basadas en la identidad grupal) a las estructuras jerarquicas (basadas en las relaciones de poder) a las comunidades (yo contribuyo en lo que sea y que los otros cojan lo que quieran)
Otro día desarrollo el debate sobre las barreras y las necesidades para que todo esto sea viable y no una utopía. Mi intervención al final buscaba esas respuestas, porque aunque esa transformación es ya una evidencia, está inmersa en un sistema que juega con otras reglas: difícilmente convenceré a mi casera de que basemos nuestra relación en la pasión por el procomún, nadie me dará un préstamo si no acredito una actividad económica tradicional, he de tribrutar por unos ingresos y he de dar forma legal a mi actividad profesional, por enunciar algunas fastidiosas cosas mundanas con las que nos topamos a diario. Pero otro día me pongo pragmática.
Cuando un profesional decide (si es que algo así se decide en el pleno sentido del término) ser consultor, tiene dos opciones: O trabaja en una Empresa (unifico -consciente del abuso-, de consultoria industrial) o trabaja como Freelance (abuso de nuevo, al estilo de consultoria artesana).
Por disculparme por los abusos, diré que ni todas las empresas de consultoria funcionan de forma industrializada, homogenizando su oferta y produciendo sin ningún sentido de ética ni estética profesional, ni todo autónomo por el hecho de serlo, atiende a valores sublimes.
Pero lo que es cierto es que el entorno condiciona. Y que desde los Valores, el sentido de Equipo y el Liderazgo, hasta el portfolio de servicios o los procesos de producción, se ven mediatizados por el modelo de organización al que optas.
El hecho es que hay pocas alternativas. Hay pocos territorios habitables entre las dos opciones. O eres empleado en una Empresa o eres Freelance.
La gran Empresa dispone de una marca, de una estrategia comercial, de unas garantía de seguridad(técnica, financiera, legal…) para tranquilidad de sus clientes, de unos espacios ya definidos de relación, de conocimiento paquetizado y disponible para ser reutilizado en cualquier momento por cualquiera de sus miembros, de departamentos de RRHH que han seleccionado con rigor la calidad profesional de los empleados, de mecanismos y procedimientos que reducen los costes de transacción, de gerentes que ya conocen a sus equipos y son capaces de combinar las habilidades necesarias para cada proyecto....(?!)
Todo eso y más tienen las empresas, que los aislados y fragmentados autónomos no tienen. ES por eso que existe la Consultoria Basura. Esta modalidad permite a los autónomos ofrecer sus horas, su talento y su energía, a esas grandes Empresas sin las cuales, sería imposible acceder a determinados clientes y proyectos. Proyectos muchas veces impensables por sus dimensiones y características, por la mente de un artesano consultor que no acaba de entender para qué sirven y cómo se gestionan, tantos puñados de euros.
Yo sueño con profesionales, digamos autónomos que un dia decidieran organizarse para:
• Asociarse para acceder a proyectos directamente, sin complejos, sin intermediarios
• Dinamitar cualquier obstáculo que no aporte valor en su carrera hacia el servio al cliente
• Demostrar que somos muchos(potencialmente todos), dispersos, singulares y distribuídos, pero que tenemos la capacidad de colaborar y organizarnos para atender una necesidad
• Montar equipos especiales para proyectos únicos. Sin ligaduras a productos, a stock de personal o conocimientos, o a planes de producción
• Aprovechar la diversidad que permite la red. Invitando, mezclando, combinando disciplinas de lo más dispares, de lo más necesarias tantas veces en los proyectos!
• Trabajar todos para todos. Todos comerciales de todos, Todos al servicio de los proyectos de cualquiera (nadie te va a quitar un cliente, la confianza es personal e intransferible!)
• Ofrecer soluciones y no Portfolio. El Portfolio es tan amplio como la red…tendiendo a infinito
• Disponer de grandes repositorios de información y conomiento, abierta, compartida y en contínua evolución
• Abolir las comisiones sin valor y los costes de sobreorganización. Cada uno recibe lo que aporta al proyecto y nadie se beneficia del trabajo ajeno. El beneficio está en la dinamización de la actividad y en la potencia de la acción colectiva
• Centrar los Proyectos en las personas, visibles, dignas, protagonistas, singulares, pero presentadas al mercado como una marca común que refleja calidad y una nueva forma de hacer las cosas
Cuando explico esto por ahí, acabo hablando de Hollywood (seguro que se lo debo a alguien). Bajo esta marca existen Empresas (todo un ecosistema!) que hacen Proyectos (Películas) y que en cada uno de ellos se escojen a los idóneos actores, directores, técnicos…para la historia concreta que se quiere contar. Pero la marca es la fuerza, el distintivo de calidad y confianza (bueno quizás no es el mejor ejemplo, ahora que pienso ;-)