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sábado, 5 de diciembre de 2009

La Red o la Vida

La movilización colectiva siempre conmueve, asusta, fascina, genera adeptos (independientemente de la causa movilizadora), excita, abre una brecha en el devenir cotidiano y solitario de nuestras vidas.

Digo solitario independientemente de si vivimos solos, en pareja, en una comuna o de si trabajamos en un supermercado o en una cabina de rayos X, de si practicamos yoga en nuestros descansos o bailamos merengue todos los jueves.

Sentimos solos.


Algunos y a veces son capaces de compartir, pero compartir no es co-sentir, y aún en el mejor coito, un orgasmo es personal e intransferible (que nadie se quede aquí jugando con la broma fácil, por favor, que voy en serio ;-)

Pero de vez en cuando sentimos colectivamente y creo (es una hipótesis sin ningún rigor científico) que lo que nos mueve, más que los intereses comunes, más que la causa cohesionadora, más que una calculada estrategia de masa crítica, és o también o sobretodo, sintonizar una frecuencia común, experimentar algo que nos trasciende, emborracharnos al ritmo de los tambores, sentirnos fuertes, casi felices, co-sentir con los otros durante un periodo de tiempo, hasta que la orgía termine y cada uno vuelva al devenir cotidiano y solitario de sus vidas.


Creo (y me preocupa creerlo) que lo dicho hasta ahora aplica por igual al soporte a un manifiesto contra una ley, que a la elección de Chikilicuatre para el festival de eurovisión, a la aflicción por la muerte de Michael Jackson que al horror de las protestas en Irán durante las últimas “elecciones” (estas dos últimas se alternaban el Top Trend Topic hace unos meses)

Pero no importa. Me consuela pensar que lo realmente interesante es la capacidad transformadora de una masa organizada. "Al menos, protestamos!"

Hace falta encontrar buenas causas, claro, pero de esas sobran y hace falta criterio para defenderlas, pero sobretodo hace falta despertar de un a veces preocupante estado de anestesia colectiva en el que parecemos sumidos y redimidos a golpe de click en los infinitos grupos digitales creados en cualquier red social que se precie.

Relacionarnos en Internet está dando respuesta a necesidades propias de una sociedad fragmentada, que ha perdido los vínculos comunitarios tradicionales, que está redefiniendo los parámetros del compromiso. Una sociedad competitiva, programada para minimizar costes de transacción (también afectivos), para minimizar riesgos (también afectivos), para consumir y entretenerse , individualista, cada vez más bombardeada de información pero seguramente peor informada, hiperconectada pero no menos sola, desorientada, heredera de las revoluciones masivas del S.XX pero escéptica (aunque sólo sea por la facilidad de perder el foco sobre el que nuestros actos pueden tener algún impacto real) sobre nuestro protagonismo en los acontecimientos que transformarán este mundo en algo más tolerable.

Y el mundo (como la verdad ;-) está ahí fuera.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Buen Viaje 2009

Son días de reflexión. El frenesí de celebraciones con familiares y amigos, se alternan con momentos solitarios de introspección.
Estos últimos, a veces son sosegados y otras la cabeza se dispara y empieza a conectar lecturas, experiencias, conversaciones, ideas, intuiciones.

El proceso se calma cuando llego a algún punto que permite la síntesis, la comprensión, la narración, porque es el lenguaje el que nos permite transformar una intuición en conocimiento que poder compartir (compartirlo con otros, compartirlo con nosotros mismos –reflexión-, o contrastarlo con la realidad). El método se lo debo a Wagensberg, al que nunca he entendido tan bien como ahora.

Pero el sosiego dura poco. Enseguida la pieza comprendida, toma vida propia, se ramifica, se interconecta y vuelve a empezar el camino por el desierto hacia el nuevo oasis.

He de reconocer que me estoy divirtiendo, aunque también hay momentos de angustia intelectual y de frustración por mis limitaciones intelectuales.


Y sobre qué reflexiono?: Pues abusando un poco de trascendencia, de lo que quiero hacer el resto de mi vida o por lo menos, de la forma que tiene lo quiero hacer el año que empieza en pocas horas. Es difícil i atrevido imaginar a dónde nos llevarán los pasos que vamos dando, pero hay que trazar un camino y estar dispuesto a disfrutar del viaje, sea cual sea el destino.

Crear es seleccionar, y el reto es descartar todas aquellas cosas que no haré por falta de tiempo, por falta de inteligencia, por falta de interés, por falta de coherencia, por falta de clientes(!).

Todos somos especiales haciendo algo y es relativamente fácil observarlo si nos fijamos en cuándo disfrutamos con lo que hacemos, por qué nos valoran los demás, o qué tienen en común las cosas que nos salen geniales.
Se trata de buscar la esencia compartida en todo lo que hacemos. Encontrar lo común entre lo diverso.

Yoriento nos invitada estos días a responder ¿Qué es lo tuyo? y le prometí un réplica, aún no lista para ser compartida.
Creo que es una pregunta importante, que no puede paralizarnos pero sobre la que vale la pena detenerse. Vivimos en un mundo rápido, pero hay decisiones que no se pueden improvisar.

Va a ser un año de cambios, muchos nos encontraremos de forma voluntaria, inducida o forzada ante la tesitura de redefinir nuestra actividad profesional. Estamos en crisis, sí, pero precisamente por eso, esta sociedad y todos sus agentes (económicos, políticos, sociales, institucionales) van a tener que enfrentarse a transformaciones aplazadas durante demasiado tiempo. Cambios que necesitarán que cada uno de nosotros se encuentre en el lugar y disposición adecuados para satisfacer las necesidades individuales y colectivas que tenemos.


Este es el último post de mi año. Y quería dedicarlo a invitaros a esta reflexión (quizás egoístamente, para compartir el viaje ;-). Pero sobretodo quería usarlo como agradecimiento a todas las reflexiones, ideas, conversaciones, críticas, réplicas, confirmaciones, inspiraciones, relaciones…, que aquí y en otros lugares vecinos, hemos compartido.

Estos días me doy cuenta de que no puedo sentirme propietaria de ninguna de las ideas que exploro. Será mía (y tampoco estoy segura) la forma singular de relacionarlas y aplicarlas, pero los ingredientes son de todos, desde los más antiguos pensadores de los que conservamos documentos, hasta los más contemporaneos intercambios virtuales que vivimos estos días.


El mundo avanza gracias a esa conversación que a través del tiempo y el espacio hace que los seres humanos, de vez en cuando, seamos capaces de ponernos de acuerdo sobre la importancia de poner nuestras capacidades y motivaciones al servicio del bien común.

Espero que el 2009 sea un año del que podamos todos sentirnos orgullosos por ello.


Feliz Noche.

Esto es Resilencia

"Los profesionales de la EITB hacen un informativo especial tras la bomba de ETA: La explosión en la sede de la radiotelevisión pública vasca, EITB, de Bilbao no ha podido con el ánimo de sus trabajadores. Según ha podido saber 20minutos.es, los profesionales de la cadena se han apresurado a entrar a dicha sede, una vez levantado el cordón policial, para poner en marcha un informativo especial".

"Daremos cobertura a todo lo sucedido a traves de twitter asi como la recuperación de la normalidad"
Eitb from twitter

Mi respeto y solidaridad con las víctimas (en realidad, todos) de la barbaridad.

El año acaba duro, con imágenes que quiebran la esperanza, pero como decía aquel amigo "El mundo va a la deriva, pero no voy [vamos] a dejar de empujar en dirección contraria".

viernes, 19 de diciembre de 2008

Por arte de magia

Con el nuevo año estrenaré también una forma diferente de trabajar. Dejo autoritas y emprendo camino en solitario. Pero en cuanto escribo esto me doy cuenta de que lo del solitario es tan sólo una ilusión.
Se puede estar sólo en una gran fiesta y saberse íntimamente acompañado en pleno desierto. Eso lo sabe todo el mundo, después de haber vivido un rato.


Así que la soledad, la independencia y la autonomía serán tan sólo una cuestión formal, porque sola no soy nadie, ni me veo capaz de hacer nada, así que desde la vocación buscaré espacios donde emprender proyectos por los que valga la pena dejarse la piel, desde la individualidad buscaré equipos, redes, organizaciones y territorios a los que mi aportación resulte valiosa y desde la honestidad buscaré (y quizás será lo más difícil) dónde están mis luces y mis sombras y qué estoy dispuesta a hacer de(con) ellas.

No esconderé la incertidumbre, ni la batalla entre la confianza y las dudas, entre el entusiasmo y la prudencia, pero por encima de todo, gana la ilusión por el futuro y la determinación de formar parte de un momento de transformación social, cultural y económica que requiere lo mejor de cada uno de nosotros, independientemente de cómo decidamos organizarnos.

Quiero agradecer a mis compañeros de autoritas los momentos compartidos este año, lo mucho que me han enseñado y la entrega que han mostrado por un proyecto que me acompañará siempre como uno de los más intensamente vividos en mi trayectoria profesional.

Por mi parte, de momento, intentaré descansar unos días, aunque los que me conocen no se lo creen y ordenaré ideas (reduciéndolas para hacer buenas salsas, como aconseja Wagensberg).


Iré explicando, porque ya me he acostumbrado a compartir aquí estos relatos vitales, lanzados a un espacio cada vez más poblado de compañeros de viaje.

Felices fiestas a todos y que tengáis un 2009 lleno de magia.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Mariza

Vuelvo del concierto de Mariza. Entiendo los fados desde que la escuché por primera vez.

Si mañana leo en los periódicos que Mariza se va a morir y que sabía que este era su último concierto, entendería lo del concierto de hoy en el Palau de la Música.


Uno ya lleva el corazón preparado cuando va a escuchar "saudades" pero hoy las lágrimas (colectivas) no eran por las letras, los recuerdos o los acordes desgarrados de la guitarra. la emoción era por pura rendición a la belleza. La belleza, cuando es extrema, duele.


Y hoy Mariza…su persona, su voz, su puesta en escena, la relación con el público, con los músicos, sus historias entre tema y tema, todo era armónico y preciso.
Cada gesto, hasta una casi imperceptible caída de ojos cuando el piano lo marcaba, o un sutil golpe de cadera cuando la percusión cerraba una canción..., todo parecía estéticamente diseñado para causar un efecto hipnótico.


Se deslizaba como un suspiro, con su cuerpo aparentemente frágil, por el escenario, como una ninfa, como si no fuera real.


En un momento se ha callado, en unas butacas de platea cerca del escenario había revuelo. Me he levantado a mirar, había un grupo de personas alrededor de una mujer que al parecer se había mareado. Alguien traía una silla de ruedas.
Mariza arrodillada al borde del escenario, dirigía la escena, como si se hubiera olvidado de su concierto. La mujer se quería quedar en la sala, pero Mariza, con dulzura y determinación le decía que no, “mejor descansa, yo te canto otro día”. Se han despedido con un abrazo.
Y todos, entre divertidos y emocionados nos hemos vuelto a entregar a la música.

Entre ritmos folclóricos frenéticos, canciones que eran susurros, y conmovedores gritos a la vida, a la tierra y al amor, se ha desarrollado el concierto hasta llegar a un final donde la artista ha cantado un extraño en su voz “you are so beautifull”, mientras recorría lentamente, con altivez cálida, el patio de butacas, agarrando manos, dirigiendo sus brazos hasta el más recóndito de los gallineros del teatro, y respirando cada suspiro de un público conmovido y entregado.

You missed it my love.


Obrigado Mariza.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Sentido

En el blog de David Sánchez, encuentro esta turbadora reflexión


“El hombre feliz no mira hacia atrás. Vive el presente.

Y ahí está el problema. El presente nunca puede darnos una cosa: sentido.

Los caminos de la felicidad y del sentido no son los mismos.

Para encontrar la felicidad, un hombre sólo necesita vivir en el instante; sólo necesita vivir para el instante. Pero si quiere sentido -el sentido de sus sueños, de sus secretos, de su vida-, deberá rehabilitar el pasado por oscuro que fuere, y vivir para el futuro, por incierto que sea.

Así, la naturaleza pone a bailar delante de nuestros ojos la felicidad y el sentido, y se limita a urgirnos a que elijamos una de las dos cosas.


En cuanto a mi, siempre he elegido el sentido.”
Jed Rubenfeld. La interpretación del asesinato

Muy cansada como para reflexionar en público. Aquí os la dejo para que hagáis con ella lo que podáis ;-)


viernes, 31 de octubre de 2008

Resilencia

"A veces se gana y a veces se aprende", leía el otro día en el blog de Sampietro. Y es que la vida es un juego dónde la única carta segura eres tú mismo, confiamos en la suerte, confiamos en los otros, pero en realidad, lo que nos salvará será la confianza en nosotros mismos, la capacidad de respetarnos, y la habilidad de recuperarnos y salir fortalecidos de cualquier caída.

La Resilencia. Esta palabra, relativamente nueva en mi vocabulario, la uso ahora a menudo y me recreo en cómo suena y en la estética de su forma y significado. No es pedantería intelectual, es que es nueva y me la pongo como quien abusa de unos zapatos nuevos. De hecho no sé cómo he podido sobrevivir tantos años sin una palabra que sintetiza tan bien lo que tanto trabajo cuesta vivir y contar.

Soy de las que reivindica el dolor, la tristeza, la melancolía…y todos esos sentimientos tan impopulares, no como forma de vida, no para instalarnos y justificarnos, no como excusa para no asumir nuestras responsabilidades, si no como una fuente de conocimiento personal, que quizás, no hay otra forma de adquirir. El dolor nos hace humanos, nos hace humildes, nos ayuda a comprender al otro, nos hace sabios. Hay que disfrutar de la alegría y del éxito, pero también hay que saber abrazar el dolor cuando llega, entender que forma parte de la vida, escuchar qué nos dice de nosotros, de los otros, qué enseñanza encierra.

A veces un fracaso, una derrota, una crisis, una pérdida, llevan escondido tras su abrupto envoltorio un regalo de la vida. Mi abuela dice que uno no se puede fiar nunca ni de la euforia ni de la desesperación, que son emociones del diablo que nos confunden sobre el verdadero valor de las cosas.

Y hoy, en el blog de Luis, me encuentro con esto:
Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas - la elección de la actitud personal que debe adoptar frente el destino - para decidir su propio camino.
qué más se puede añadir.

sábado, 18 de octubre de 2008

Redes poderosas de individuos impotentes

Algo recuperada de la intensidad de los últimos días, necesito (sí necesito ;-), poner orden a tantas ideas, información y relaciones.
He dormido con agonía por primera vez desde el UrbanLabs, al que siguió una semana laboral exigente que acogió también el curso de Sociedad Red (irrenunciable).


La intensidad no es sólo fruto del tiempo dedicado a estas actividades sino de la cantidad de estímulos que se reciben.
Sobredosis de información, ante la que el cerebro humano, reacciona sintetizando, extrapolando, compartiendo, ordenando, seleccionando, abstrayendo, reduciendo, comparando…es igual, todo vale para conseguir algo de sosiego, para pretender la falsa sensación de dominio sobre una complejidad abrumadora; para tantear los límites de tu capacidad de comprensión, de posesión; para aceptar y perdonarte lo que te vas a perder, lo que asumes ignorar; para seleccionar aquello en lo que quieres sumergirte profundamente y aquello que surfearás superficialmente.
Todos somos distintos en la configuración de ese puzle mental.
Nadie sabe lo mismo ni ignora lo mismo que el otro. Y a medida que disponemos de más información y a medida que aumenta la complejidad del entorno sistémico en el que vivimos, cada vez necesitamos más las ignorancias y sabidurías ajenas.

Cuando algo parecido (mejor explicado) fue dicho por un asistente al curso de Sociedad Red, lo busqué con la mirada y, me da un poco de vergüenza decirlo, no me quedé tranquila hasta que lo encontré y conversé con él.

Para mi (y para Carlos) la RED (no hablo de Internet) es la configuración relacional consecuente (no causante) de la complejidad del mundo que nos ha tocado vivir. De alguna forma hemos comprendido que no hay otra forma de ESTAR y no volverse loco.

“Una persona de su tiempo es la que se hace cargo del conocimiento vigente de su época” dice Wagensberg.

Sigo con él aunque sólo se por la sonrisa que me provocan sus siguientes aforismos:

“Un visionario es, necesariamente, una persona de su tiempo”


“La diferencia entre un visionario y un iluminado está en que el segundo no necesita ser una persona de su tiempo”.


Pero hoy, a diferencia de otras épocas de transformación social, es imposible abarcar individualmente “el conocimiento vigente” de nuestra época.
Tenemos más tecnología, mayor y mejor acceso a la información, pero paradójicamente, más dificultad de “hacernos cargo del conocimiento vigente”.


Una de mis
conclusione sobre el curso de Sociedad RED es la necesidad de la diversidad, no sólo como elemento de cohesión social ni como configuración óptima ante proyectos profesionales, sino como necesidad Psicológica para comprender y comprenderse.

El curso acertó desde la elección del título. Un evento presentado como “Sociedad RED: Cambios sociales, Organizaciones y Ciudadanos”, llamó la atención y provocó la asistencia de personas de disciplinas e intereses muy diversos.
Allí se daban cita científicos, humanistas y tecnólogos, y demostró, no sé si de forma deliberada, tanto en las ponencias como en las conversaciones informales, que ya no podemos comprender y progresar desde una única rama disciplinal del conocimiento.

“La tecnología no es un pedazo del pastel, es la base del pastel” dijo alguien. Un pastel que ya no podemos digerir con las relaciones tradicionales entre disciplinas sino desde una visión holística del conocimiento y su aplicación y esto sólo puede suceder en RED.

Hay que abrirse, hay que hiperconectarse (nos recomendaba apasionadamente Carol Darr), el precio es la sobreexposición (se quejaba alguien en la sala) y la tensión entre nuestra esencia más íntima y la tendencia a vivir en nuestra periferia, aceptando que es allí dónde se darán las conexiones con los otros.

Creo que a los que estábamos allí (y en eventos parecidos) nos unía algo más que el interés temático del curso, el networking entendido como la capitalización profesional de relaciones o la volutad de aprender. Nos une el activismo, el compromiso, la inquietud intelectual, y sobretodo la complicidad de sentirnos pequeños e impotentes ante el reto autoimpuesto de contribuir a mejorar nuestro entorno, nuestra sociedad, nuestro mundo. Un mundo complejo, inestable, globalizado e interconectado, a cuya comprensión no podemos acercarnos en soledad. Ni en soledad individual ni en soledad disciplinal.


La RED (ahora sí hablo de Internet) nos va a facilitar la colaboración y el intercambi
o, pero no bastará, vamos a tener que romper silos de competencias.
LA educación debería preservar la especialización, pero deberá también animar a otros a que no escojan entre ciencias y letras, porque vamos a necesitar mentes visagra que nos ayuden a que todo conviva, se relacione y se enrede.
Y cada uno de nosotros, aunque nos especialicemos, vamos a tener que echar mano de la física, la químina, la biología, la filosofía, la antropología, las matemáticas, la tecnología, el arte, la sociología, la historia…para comprender cómo hemos llegado hasta aquí y como continuamos avanzando como individuos y como especie.


Un reto, una condena, y un apasionante viaje.

viernes, 3 de octubre de 2008

Expectativas, Realidad y Crisis

Me encanta la idea con la que Soros intenta explicar la tragedia humana:

“Parto de la idea de que nuestra comprensión del mundo en que vivimos es inherentemente imperfecta porque formamos parte del mundo que queremos comprender….El hecho de que formemos parte de él supone un obstáculo extraordinario para comprender los asuntos humanos”

“Por un lado, la gente intenta entender al mundo en que vive. Llamo a esto función cognitiva. Por otro, la gente quiere influir en el mundo y cambiarlo en su propio interés, función participativa o manipulativa”.

“…cuando ambas funciones operan al mismo tiempo, pueden interferir la una con la otra y generar resultados no deseados…Los científicos sociales, especialmente los economistas, tienden a ignorar este hecho”.

“Tómese el mercado de valores, por ejemplo. La gente compra y vende activos en anticipación de los precios de los valores futuros, pero esos precios dependen de las expectativas de los inversores. Las expectativas no pueden considerarse conocimiento. A falta de conocimiento, los participantes deben introducir un elemento de juicio o sesgo en su toma de decisiones. En consecuencia, los resultados tienden a divergir de las expectativas”

Es un círculo complejo y perverso que se puede aplicar a cualquier ámbito de nuestras vidas. Tendemos a creer que basamos nuestras decisiones en conocimiento (conocimiento sobre nosotros mismos, sobre las personas que nos rodean, sobre supuestos valores, sobre experiencias previas o ajenas…) pero en realidad cuando se trata de “asuntos humanos”, la incertidumbre hace que nos veamos obligados a sustituir el conocimiento(ausente, insuficiente, distorsionado) por expectativas y a entrar en crisis cuando la realidad no se ajusta a las mismas.

A gran escala, es la explicación filosófica de George Soros a la situación económica actual.

Me considero alguien feliz, aunque acepto como algo intrínseco a la vida, la tristeza, la melancolía, y el miedo. Mi receta, que me temo que no sirve para la regulación de los mercados financieros: Poner todo mi empeño en cambiar la realidad para que se ajuste a mis expectativas y si no lo consigo, adecuar mis expectativas a la realidad.

viernes, 1 de agosto de 2008

Viajes con Heródoto

Viajes con Heródoto es un libro de Ryszard Kapuscinski, un sabio. Lo intenté leer hace unos meses, cuando Pere, que me sabe,  lo puso en mis manos. Lo dejé a medias, no lo comprendía.

Pero los libros acaban acudiendo a ti cuando realmente tienen algo que contarte, y los viajes de Heródoto, me han encontrado ahora, y yo agradecida a Kapuscinski y a Pere.

El autor nos hace viajar con él a través de sus peripecias de reportero principiante por países como la India, China, Oriente próximo, África…pero son dos tiempos (dos viajes) en uno, porque entre el equipaje, el periodista lleva un libro “La Historia” de Herodoto “el primer globalista”, el padre de la historia, el primero que se reveló contra la pérdida de memoria colectiva de una civilización.

En el libro se suceden episodios contemporáneos de Kapuscinski, con los que hizo Herodoto 2500 años antes. La contraportada lo explica perfecto “magníficas historias no fictícias –grandes y pequeñas, trágicas y divertidas- en las que los soldados de Salamina conviven con un niño sin zapatos en la Varsovia de 1942, los defensores de las Termópilas de Leónidas con los pescadores del Bodrum-Halicarnaso del año 2003, Jerjes con Dostoievski, Creso con Louis Amstrong, etc. Y, sobretodo el maestro Heródoto con su discípulo Kapuscinski”

Hay muchas formas de viajar, físicamente pero también con la imaginación o a través de la memoria (la colectiva y la propia) y sobre la memoria, me encuentro con algo en el libro que viene a consolarme una obsesión permanente:

“Heródoto confiesa su obsesión por el tema de la memoria: es consciente de que la memoria es defectuosa, frágil, efímera, ilusoria. De que todo lo que guarda en su interior puede esfumarse, desaparecer sin dejar rastro. Toda su generación, todas las perronas que habitan el mundo de entonces viven embargadas por el mismo temor…..El hombre contemporáneo no se preocupa por su memoria individual porque vive rodeado de memoria almacenada. Lo tiene todo al alcance de la mano: Bibliotecas y museos, anticuarios y archivos. Cintas de audio y de video. Internet”.

Por lo que mi respecta, la grabación de datos no desactiva la angustia por la memoria, por retener, por revivir, por ser capaz de disponer de todos los matices que forman el puzle de una vida, piezas necesarias para retirarse y entender el dibujo que forman.

Pero Heródoto, tan buen compañero de Kapuscinski, como de mis tardes de verano, sufrió quizás la misma necesidad de explicar el mundo y a los hombres y con ello hizo nacer el reportaje, un puente entre a experiencia individual y la memora colectiva.

Él y tantos otros que escriben, que fotografían, que pintan… que pretenden detener el agua de la memoria entre sus dedos, son estos días entre las páginas de este libro, compañeros cómplices del viaje fascinante que es la vida.

viernes, 27 de junio de 2008

Cosas que importan

Veo este meme en casa de Felix, y me parece que vale la pena compartirlo. Son consejos "obvios" (bueno, algunos no tanto) que sirven para trabajar, vivir, amar, relacionarse, comprender...



Yo me quedo con este:

"No te sientas culpable si no sabes muy bien qué quieres de la vida.
Las personas más interesantes que conozco
no sabían qué hacer con su vida cuando tenían 22 años
ES más, algunas de las personas más interesantes que conozco...
tampoco lo sabían a los 40"


así que

"Relájate"


Gracias Félix.

Tesoros entre cajas de cartón

Estoy sentada en mi casa, una casa que estreno esta noche. Es mi nuevo hogar pero me siento extraña. Hace un par de horas los de la mudanza me han dejado aquí, rodeada de cajas, libros apilados, muebles a medio montar… Escribo con las manos doloridas, desde un despacho improvisado en medio de una sala que aún no sé a qué destinaré finalmente.

Hace unas semanas, empecé a buscar un nuevo piso en Barcelona, un lugar donde mi abuela, Júlia, pudiera sentirse cómoda, en casa, en un espacio propio. Una casa amplia donde pudiéramos convivir pero que a la vez, nos permitiera una intimidad y una independencia que las dos necesitamos por razones distintas, pero conocidas y respetadas por ambas.

Para mi, significaba devolverle a Júlia todo lo que le debo, y ayudarla a vivir y a morir como ella quisiera. No hay opciones buenas cuando una persona debe dejar su casa porque ya no puede vivir sola. Pero Júlia, más que mi abuela, es mi amiga, así que pensé que la convivencia, sin aspirar a que fuera perfecta, podía ser una experiencia enriquecedora para las dos.

Júlia, no vendrá, al menos de momento. En mi familia (quizás en todas) que las ideas sean correctas, no es suficiente para que puedan convertirse en realidades. Y Julia, que no sabe nada de este plan (absurdo?) me ha traído hasta aquí. La realidad, no se parece a la idea que tuve, pero a pesar de todo, me siento extrañamente feliz, satisfecha de haber llegado hasta este rincón del mundo al que intento acostumbrarme.

A algunos esto les parece uno de los muchos actos compulsivos que supongo que forman parte de mi forma de vivir. Pero yo, (y sé que muchos), creo que las cosas no ocurren por casualidad, que todo está conectado, que todo tiene un hilo conductor en el discurso vital, que a veces buscamos un tesoro y nos encontramos con otro inesperado, que a veces (la mayoría diría yo) detrás de un fracaso o una decepción hay una oportunidad que no habíamos imaginado, que hacer planes y esperar que todo salga como uno espera es una estupidez, y que en la vida lo que cuenta (como aquello de la voz interior para saber si estás trabajando en lo que debes) es esa inexplicable sensación de bienestar que “…que sientes y experimentas en tu interior. Si eres feliz y estás alegre es que estás haciendo lo que debes en el lugar y momento oportunos”

Era la última de las sensaciones con las que esperaba encontrarme, pero lo cierto es que esta noche, me siento feliz…cansada (exhausta), pero feliz.

jueves, 12 de junio de 2008

Luego están los hombres y las circunstancias

"Un himalayista asume que la autonomía en altura es su único nexo de unión con la vida. Ser autónomo para tomar decisiones, para superar los retos técnicos, para acertar con la estrategia, para retirarse por sus propios medios sin comprometer a nadie. Si todo va bien, uno sufrirá escalando una montaña de 8.000 metros; después peleará para bajar y contarlo. Pero si algo altera el guión, si algún factor inesperado convierte al escalador autosuficiente en sujeto dependiente, su vida valdrá bien poco. O lo que otros estén dispuestos a arriesgar para socorrerle. 

En la frontera de los 8.000, donde los helicópteros no vuelan y el hecho de pensar con serenidad es un triunfo, ninguna vida vale más que la propia. No existe el derecho legítimo de pedir ayuda. Es un pacto no escrito: primero, mi vida; después, ya se verá. Luego están los hombres y las circunstancias.

Catorce alpinistas de diferentes culturas, nacionalidades y posibilidades se unieron en el Annapurna (cima de 8.091 metros en el Himalaya) entre el lunes 19 y el domingo 23 de mayo para realizar el rescate imposible de Iñaki Ochoa de Olza. Para hacerlo, todos prescindieron al unísono de cualquier análisis frío y pragmático, de su experiencia, de su saber, de la razón. Todos tiraron de corazón. Un alpinista no tiene por qué ser una persona valiente. La valentía no se mide en términos relativos. No tiene más arrestos el que se lanza montaña arriba que el que conduce a sus hijos, trajeado, a la escuela. Pero, aun sabiendo todo esto, lo que sucedió esos días en el Annapurna, la mezcla de voluntades desprendidas de todo ego, prudencia o egoísmo, merece un calificativo... difícil de cazar. Jorge Nagore, uno de los íntimos de Iñaki, dijo a este diario que lo vivido se correspondía con "la grandeza absoluta". ¿Existe otra forma de expresarlo? "

Este reportaje publicado en El País el pasado domingo 1 de junio, me emocionó. Os recomiendo su lectura completa que recoge paso a paso la odisea de un grupo de hombres escribiendo la historia de sus vidas con coraje y honor. 

"El calvario de Horia duró cuatro días. Con toda la información en su poder, debería haber renunciado a todo lo que no fuese salvar su vida. Pese a ello, se quedó junto a Iñaki, uniéndose a su destino, incapaz de desprenderse de la persona que amenazaba su vida. Si no cedió fue sencillamente porque, para una persona de sus principios, quedarse era más sencillo que huir".

Yo no creo que quedarse fuera más sencillo que huir. Los seres humanos tenemos una capacidad extraordinaria para autoengañarnos y construirnos una conciencia a la medida de nuestras debilidades y nuestros miedos. Horia, decidió no hacerlo y estaba dispuesto a pagar cualquier precio por esa decisión.

Al final, "Todos entendieron que el rescate soñado de Iñaki había chocado, definitivamente, con la realidad. La esperanza, tan irracional como bella, fue la única luz en el camino de Iñaki a ninguna parte".

La esperanza "tan irracional como bella" en la grandeza del ser humano, se nutre todos los días de historias como esta.

Dos lágrimas y una sonrisa por Iñaki.

viernes, 6 de junio de 2008

Palabras para Júlia

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Un hombre solo una mujer
así tomados de uno en uno
son como polvo no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otros hombres.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Palabras para Júlia
Jose Agustín Goytisolo

jueves, 29 de mayo de 2008

Cositas buenas

De vuelta de Madrid. Ya hace un par de días, pero he estado recolocando cosas en mi cabeza y con pocas ganas de mostrarlas. Ayer, en un bar cercano a mi casa de Barcelona, un amigo me decía que a veces soy muy absolutista con temas como la belleza, la integridad, los valores, al lealtad, la excelencia, y que así corría el riesgo de estar a merced de lo que pasa a mi alrededor, de lo que hacen los demás y del filtro exigente con que yo lo valoro todo. Me recomendaba relativizar la vida, y aprender a valorar la belleza intrínseca en las pequeñas cosas, sencillas y cotidianas.

Son consejos sabios, pero el primero de ellos me veo incapaz de seguirlo. No sé si soy capaz de relativizar la vida y no sé si quiero aprender. Me emociona la belleza (en cualquiera de sus infinitas representaciones) y me hunde en la tristeza más absoluta la miseria (“de pensamiento, obra u omisión” como dicen los cristianos). Sé que esa sensibilidad me hace frágil, pero también sé que nunca he sido capaz de pasar de puntillas por la vida, de no involucrarme hasta el cuello en todo lo que hago, de buscar magia hasta debajo de las piedras, y que mejor o peor, he aprendido con los años a aceptar el precio que se paga por tanta pasión (ingenuidad?).

De pequeñas cositas sencillas y bellas, me traigo un montón de Madrid. Allí viven y trabajan buenos amigos y he compartido con ellos unos días entrañables.

Charlé con Arwen y Eowyn en la cafetería de Lothlorien. Me pusieron al día de sus proyectos y de sus preocupaciones. Me preguntaron por algunas de las historias y personas sobre las que han leído en este blog. Me dijeron que les hace compañía, y que cuando no hay nada que ver en la televisión o nada que leer, se pasan por aquí, a ver “que cuenta hoy Odilas”. Les agradezco mucho sus comentarios y la conversación que tuvimos. Pura complicidad, respecto y admiración mútua.

Los Elfos, me recibieron eufóricos porque me habían visto en la tele, denunciando a los de Pullmantur. Yo ya me había olvidado (de la tele, de los de Pullmantur no me olvido). Sentían orgullo ajeno por el ánimo guerrillero. Ellos lo practican a diario en su cruzada particular.
Uno de ellos me explicó un proyecto interesantísimo, de esos en los que te pones a trabajar mentalmente aunque nadie te lo pida. No pierde su buen humor (el mejor antídoto ante la adversidad, dice él).

De trapitos el sábado, casi me peleo con Bibiana, la ministra de igualdad. No la reconocí cuando me recomendó que no me quedara con el vestido lila, que estaba horrible. El que me favorecía también le gustaba a ella, pero yo lo vi primero, es la ley. Y ante un modelito a buen precio, todas somos “iguales”. Le deseo mucha suerte y mucha fuerza, parecía cansada.

Gabino Diego me miraba en un restaurante mejicano, como si la famosa fuera yo (y eso que aún no llevaba el vestidito!).

Gandalf me invitó a un café Express. Volvía cansado de Berlín. Yo escuchaba atenta sus aventuras de seductor apasionado por la vida y las mujeres. A mi, me trata con el cariño de un padre amigo, y como tal me pidió por favor que no perdiera más peso y que me cuidara, y que disfrutara, y que me buscara un novio.

Boromir, mi profesor de Inglés cuando trabajé en Madrid, me conmovió con su historia personal hecha de amor, dolor y superación. Fue el primero que me dijo que el 2008 iba a ser un año convulso (global y personalmente). Su vida está a punto de cambiar radicalmente, lo intuye, no sabe cómo, pero lo sabe y no tiene miedo.

En un bunch pasado por agua compartí horas deliciosas con Bilbo y su amada. Hicimos pedazos la profesión de la consultoría..su historia, su evolución, su futuro incierto. Bilbo me recordaba aquello de la fuerza de la fragilidad. Es entusiasta, idealista, comprometido. Se niega a que lo procesen. Se niega a chapucear. Se niega a converger con el status quo. Se siente sólo. Pero en el fondo, se siente bien. Sabe que le pueden traicionar todos, pero que él no se fallará a si mismo.
Aragorn no se presentó a la cita. Le esperábamos, pero una resaca eurovisiva le impidió venir. Por suerte, le había pescado durante la semana en otro café expres.

Mi anfitriona, hizo que toda la estancia fuera cómoda e intensa, repleta de cositas buenas, esas sencillas y cotidianas que hacen que la vida valga.

viernes, 16 de mayo de 2008

Amor Líquido

Hace días que estoy leyendo el libro “Amor Líquido” de Sygmunt Bauman 

En su anterior ensayo “Tiempos Líquidos” Bauman hace un recorrido por las causas que nos han llevado a transitar desde una sociedad sólida –estable, repetitiva- a un “tiempo líquido” –flexible, voluble- y va desplegando un análisis de causa-efecto desde diferentes perspectivas (socio-demográficas, económicas, políticas, culturales)

Con el sugerente título “Amor líquido”, habla de la fragilidad de las relaciones humanas, entre ellas cómo no, el amor. Unas relaciones cada vez más condicionadas por el miedo a los vínculos estables, más allá de las meras conexiones; y valoradas en términos de coste-beneficio, en un mundo donde la “individualización” hace que las relaciones estén sujetas a intereses “económicos” (en el sentido más amplio del concepto) y no a compromisos estables basados en el afecto imperecedero, en el pasado compartido y en el futuro como proyecto común.

Bauman en el prólogo ya nos anuncia: “El habitante de nuestra moderna sociedad líquida, debe amarrar los lazos que prefiera usar como eslabón para ligarse con el resto del mundo humano, basándose exclusivamente en su propio esfuerzo  con la ayuda de sus propias habilidades y de su propia persistencia. Suelto, debe conectarse…Sin embargo, ninguna clase de conexión que pueda llenar el vacío dejado por los antiguos vínculos ausentes tiene garantía de duración. De todos modos, esa conexión no debe estar bien anudada, para que sea posible desatarla rápidamente cuando las condiciones cambien…algo que en la modernidad líquida seguramente ocurrirá una u otra vez”

Somos víctimas de nuestros miedos, eso no es una novedad. Pero cuando esos miedos afectan de forma tan determinante a nuestra forma de relacionarnos con los demás, a nuestra capacidad de amar, a la valentía de reconocerlo (íntima y públicamente), al valor que le damos a los vínculos, a la lealtad y al compromiso…cuando la huída hacia delante es tan desesperadamente ciega, estamos dinamitando posiblemente, uno de los pocos refugios que nos quedan al ser humano.

En otro momento del prólogo describe a hombres y mujeres “desesperados  al sentirse fácilmente descartables y abandonados a sus propios recursos, siempre ávidos de la seguridad de la unión y de una mano servicial con la que puedan contar en los malos momentos, es decir, desesperados por relacionarse. Sin embargo, desconfían todo el tiempo del estar relacionados, y particularmente de estar relacionados para siempre, por no hablar de eternamente, porque temen que ese estado pueda convertirse en una carga y ocasionar tensiones que no se sienten capaces ni deseosos de soportar,  que pueden limitar la libertad que necesitan –sí, usted lo ha adivinado- para relacionarse…”

Os recomiendo el libro. Ayuda a entender el miedo tanto a las relaciones como a las soledades, en ese pulso al que todos estamos de alguna forma, condenados.

jueves, 15 de mayo de 2008

El Lago de los Cisnes

Ayer noche fui al teatro al ver El Lago de los Cisnes, por el Ballet nacional de Cuba.
Sencillamente mágico. Una de esas noches, que sabes que recordarás siempre.
Fui con Julia, y la emoción ya la compartimos desde el principio, alagándonos mutuamente en casa, por lo guapas que nos habíamos puesto, para tan señalada ocasión. Con ella, todo adquiere una relevancia trascendental. Cualquier situación se convierte en un acontecimiento y cualquier gesto en una ceremonia.

Así que con esa expresión grave de quien parece que esté haciendo historia a cada paso que da, me cogió del brazo y subimos a nuestro carruaje camino del teatro Tívoli.

Llegamos con tiempo de tomar un café, pero los bares de alrededor estaban repletos, así que decidimos entrar al teatro y esperar en la cafetería, el inicio de la función. Caminamos por la alfombra roja que da paso al hall, cogidas del brazo. Yo lo hacía para asegurar su estabilidad, ella, orgullosa, para que yo no me perdiera entre tanta gente.

Sentadas frente a una mesa, de esas antiguas, de mármol blanca con las patas de hierro forjado, me contó muchas cosas de su pasado que no conocía. La vida de mi abuela, es un pozo sin fondo. De vez en cuando, descansaba para tomar, a pequeños sorbos, un café solo que se estaba permitiendo, en un alarde de libertad y rebeldía. “un día es un día” me dijo, cómplice y traviesa, al ver mi cara de asombro.

Es verdad, “un día es un día”, y ese iba a acabar muy bien. Nos dirigimos casi a oscuras al palco 12 y allí, nos sentamos en nuestras butacas, todo sin parar de hablar y sin dejar de sorprendernos por cualquier detalle. Mantener la capacidad de emocionarse con casi 96 años, es una virtud que me gustaría heredar. De momento, mientras ella esté con nosotros, aprovecho para aprender.

Unos aplausos prematuros, nos interrumpieron, y entonces la vimos. Al otro lado de Platea, en un palco frente a nosotras, apareció Alicia Alonso, la mítica directora y coreógrafa del Ballet de Cuba, una de la mejores compañías de baile del mundo. Con su habitual pañuelo en la cabeza y una expresión entre digna y frágil, hizo un gesto de agradecimiento, se sentó y el espectáculo dio comienzo.

Las luces se apagaron y la música de Tchaikovski invadió la sala, potente, anunciando el talento de los que la iban a interpretar.
Talento a raudales, de principio a fin, sin un segundo de descanso para los sentidos.
Quizás lo que hace tan especial a esta compañía es la combinación entre una rigurosa y exigente técnica y una pasión, una expresividad, una sensualidad…inherente a su cultura, que difícilmente puede encontrarse en otros equipos.

En el segundo acto, el encuentro entre Odette y Siegfried fue mágico. Odette no bailaba, flotaba. Sus brazos parecían no tener fin en un aleteo increíble. Flotaba, como una pluma suspendida en el aire. No se notaban ni el esfuerzo, ni la técnica, ni la concentración. Sólo una interpretación perfecta de la fragilidad y la elegancia del cisne. Con algunas notas agudas de los violines, y tanta pasión concentrada, podía pensarse que el teatro iba a estallar en mil pedazos. Miré a mi abuela. Estaba emocionada, pero estaba triste. Tanta belleza puede doler.

Después de aquello el público se entregó a cada danza, a cada episodio. Aplaudiendo enfurecido cada pirueta, cada exhibición de puro arte.
Al cierre, los gritos alababan a los bailarines, pero también liberaban la tensión colectiva, mantenida durante más de dos horas.

Salimos, orgullosas, satisfechas y excitadas. Ya no hablábamos tanto. Supongo que no valía la pena. Que las palabras no alcanzan a explicar aquello que sólo se puede sentir.

Sé que le gustó, me daba las gracias en el taxi de vuelta. Yo se las devolvía, no habría sido lo mismo sin ella. Y nos quedan tantas cosas por hacer!!.

Creo que el ballet se va ahora a Madrid.
Madrid, no os le perdáis.

domingo, 11 de mayo de 2008

Marinta

Ayer volví a salir de juerga (David de nuevo). Habíamos quedado para cenar, y pensé que lo haríamos solos y que tendríamos un poco de intimidad para recuperar tanto tiempo de ausencia . Más de 18 años sin saber nada el uno del otro, hasta que nos encontramos hace unos meses, en una fiesta de exalumnos del instituto.

Pero al llegar al restaurante me costó encontrarle, pues no enfocaba la mirada en las mesas con parejas. A la tercera vuelta visual, le identifiqué sentado en un rincón frente a una mujer guapísima.

Me acerqué insegura a la mesa, sin saber muy bien cómo reaccionar, a qué lado sentarme, qué decir…

La complicidad entre ellos era evidente y reconozco que en algunos momento me sentí incómoda, como si aquello fuera una broma o un juego que nadie me había explicado.

Pero Marinta me fue conquistando a medida que pasaba la noche y hoy, sus palabras aún resuenan en mi dolorida cabeza.

Hablamos sobre la vida, el amor, la pareja, la muerte, la conciencia, el dolor …. Marinta me observaba con sus ojos felinos y escuchaba con atención mis historias. Indagaba curiosa en mi pasado sentimental (especialmente el relacionado con David) y se reconocía en mis palabras, como si hubiéramos transitado por caminos parecidos. Poco a poco, fue desplegando su alma sobre el mantel, a ratos frágil a ratos fuerte,  su expresión iba cambiando sin control ni protocolo, a veces me parecía una niña indefensa y otras una “femme fatale” seductora, salvaje, brillante.

En su expresión y en su mirada están las marcas de una vida intensa y difícil, la que viven aquellas personas que no cogen atajos, que no se engañan y que pagan un precio alto por ello, pero que a cambio, duermen tranquilas y saben que morirán con una sonrisa de satisfacción, coherencia y valentía.

Recordamos juntas el libro de Coelho “La bruja de Portobello” cuando decidimos ir a bailar. Sí, Marinta  es ella…una de las Athena más auténticas que he conocido.

Camino de la Plaza Real me confesó que está cambiando, pero que no le asusta y que hay dos palabras que definen ese camino: Conciencia (espiritual) y Reconciliación (con ella misma, con el mundo) 

Suerte Marinta.

domingo, 27 de abril de 2008

Sisters on Fire

Cuando abrí este blog, no estaba muy segura, de su utilidad (ni para los otros, ni para mi misma), ni del enfoque que iba a darle, ni de mi capacidad de expresar experiencias, proyectos, ideas y emociones, ni de la continuidad que iba a ser capaz de darle….ni de nada de todas esas cosas que uno se plantea cada vez que toma un compromiso (aunque sea un compromiso consigo mismo).

El caso es que un buen día empecé a escribir y aquí sigo, sin poder parar. No soy muy disciplinada, ni muy coherente, ni rigurosa. Escribo cuando me apetece, los contenidos los dicta el devenir de la vida y el estado de ánimo (ninguno de los dos fácilmente previsibles), y el tono -tan sólo filtrado por una mínima autocensura- depende de una voz íntima y profunda, que ya hace mucho tiempo renuncié a controlar o a silenciar. Todos la tenemos, y a todos nos condiciona. Nuestra capacidad de escucharla, su volumen es inversamente proporcional al ruido que soportamos a nuestro alrededor. Ahora me viene a la cabeza una broma que a veces hace mi cuñado, Kike, cuando alguien se pone místico y él entonces pone cara de poseído y dice “..a veces oigo voces.!!”.

Le debo muchas cosas a este blog : nuevos compañeros, ideas, proyectos, conversaciones, intercambios, compañía…pero una de las cosas por las que más satisfecha me siento de haber iniciado este diálogo, es por haberme "encontrado" con mi hermana. Jamás imaginé que este blog iba a convertirse en un espacio que facilitara nuestra relación y nuestro conocimiento mutuo.

Mi hermana, Mercedes, es de ese amplio grupo de la sociedad que no vive continuamente conectada, ni usa Internet a diario, ni la tecnología representa una forma de vida o de trabajo, así que el primer día que escribió un comentario en mi blog, tardé en creer que era ella, aunque su firma “Sister” era una referencia inconfundible al apodo que nos daban en el instituto.

Desde entonces, sé que me sigue discretamente a diario y que la conversación digital se ha convertido en un complemento esencial a nuestra relación familiar, no siempre fácil y fluida.

Nos queremos con locura, pero como la vida se empeña tantas veces en demostrarnos, eso no es suficiente para llevarse bien.
Somos muy diferentes y hemos escogido (si es que la vida se escoge) caminos divergentes, lo que hace que la comprensión de los intereses, las inquietudes, y las vivencias de nuestras respectivas vidas, requiera cierto esfuerzo.
Ella en un acto de respecto y de amor que me conmueve, intenta conocerme un poco mejor a través de estos escritos y yo, que creo que no hago el mismo esfuerzo por ella, quiero al menos dedicarle este texto y agradecerle su gesto, su esfuerzo y su respeto.

Hoy nos hemos encontrado en la reunión familiar, donde mi abuela, mis tíos y algunos de mis primos solemos coincidir una vez por semana. Al despedirse y darme dos besos me ha dicho “adios Odilas” y me he ido a casa pensando que aunque sólo sea por esa complicidad recuperada, ha valido la pena empezar esta aventura.

Gracias Sister.

jueves, 17 de abril de 2008

Las redes tienen vida

Ayer asistí, como muchos, a la presentación que hizo Carlos Guadián sobre la aplicación de las herramientas 2.0 a la cultura y operativa de las administraciones públicas.

Algunos, ya han anunciado resúmenes de su exposición, así que, vista la coincidencia de criterios por los comentarios ya escritos, no voy a reiterarme en el resumen y con el ruido, esta vez me parece que innecesario, de mis palabras.

Las palabras que nunca están de más son las de agradecimiento y felicitación y aquí van las mías.

Lo que sí me gustaría compartir es la experiencia personal que tuve allí sobre la sensación de “las conexiones de la vida”. No hablo (sólo) de web 2.0, hablo de esos hilos invisibles que parece que veces conecten acontecimientos, experiencias, personas y sensaciones.

Tras la charla de Carlos, al auditorio le costó “arrancar” con las preguntas, pero poco a poco los primeros fueron animando al resto. En un momento dado, un desconocido, sentado varias filas por delante de la mia, coge el micro y se presenta como “el Senior Manager” . A los históricos de la blogosfera ya os habrá pasado esto muchas veces, pero para mi era nuevo tener delante, físicamente, a un conocido que no había visto nunca. No recuerdo su pregunta (seguro que interesante Senior) porque mi cabeza voló a recorrer sus últimas entradas y comentarios (me interesó más quién era que lo que decía, a veces pasa).

Tras unos minutos, era yo la que micro en mano, me presentaba como Odilas (reconozco cierto infantilismo en el juego) y formulaba mi pregunta.

Ya terminada la sesión, Senior Manager y Odilas se encontraban físicamente e intercambiaban palabras, gestos y la promesa de verse en algún otro sarao.

Por el pasillo, Gines (otro conocido desconocido) me preguntaba con ternura y complicidad si estoy mejor “de mis silencios”.

Y finalmente, mientras comentaba con Mónica Parreño, las impresiones de la charla, alguien se nos acerca  y nos pregunta “Perdonad, vosotras estábais en el barco de Pullmantur que tuvo problemas en Semana Santa, verdad?!”. Mónica y yo, que vivimos con la sensación de no haber bajado aún de ese barco, nos miramos atónitas y divertidas, ante una funcionaria el Dep. de Justicia, que se había afiliado a la asociación de afectados pullmantur a través de una web abierta para tramitar las demandas judiciales contra la naviera, y que nos reconocía en una conferencia que daba nuestro compañero Carlos, sobre los beneficios y la fuerza de la web social, todo a miles de km de la aventura que nos recordaba.

Carlos, se reía al escuchar la anécdota en un café cercano, porque estuvo a punto de mencionar el caso, como ejemplo real de su mensaje.

En fin, el día siguió con más conexiones, pero todas programadas y provocadas, aunque no por ello, menos interesantes... Pero esa, es ya otra historia.