Este miércoles asistí al evento Cava & Twitts, un encuentro mensual de usuarios de Twitter para debatir sobre esta herramienta (y otras 2.0) y su impacto en distintos ámbitos de la sociedad.Esta vez el tema elegido esta vez fue “Políticos 2.0” (concepto que todos decidieron, afortunadamente, no intentar definir)
Los Políticos invitados a abrir el debate fueron Ernest Benach, presidente del Parlament de Catalunya, y los diputados José Antonio Donaire, por el PSC, Carles Puigdemont, por CIU y Rafa López, por el PPC.
Se dijeron cosas interesantes, aunque por otro lado, conocidas y compartidas por un foro afín y asiduo a esta continua conversación que mantenemos en eventos y espacios (virtuales o no) similares.
Alguien me dijo durante el cava “estoy seguro de que conozco profundamente a la mayoría de los que están aquí, pero no los reconozco físicamente”
Durante las exposiciones se dijo algo que me interesó especialmente. Lamento no recordar quien fue:
“La tecnología es el Lenguaje”. Presté especial atención a lo que seguía, que venía a ser una reflexión sobre la importancia del Lenguaje como herramienta de comunicación, socialización, humanización...más relevante que los canales que decidamos utilizar, en un momento dado, para expresarnos.
Defendía el uso sencillo pero rico de la lengua, la rigurosidad, la estética (belleza e inteligibilidad van de la mano –Wagensberg- ), el arte de la dialéctica, como aquello que nos permite llegar a los demás, transmitir con eficacia nuestras ideas, inspirar con ellas reflexiones ajenas y seducir (por qué no?, estamos hablando de política!) a nuestros contertulios.
Se habló de humanización de los políticos y dignificación de la política, y creo que en este caso, aplica la reflexión anterior.
Yo, y esto es una opinión personal, no me siento más cercana a un político porque le vea batir unos huevos en la cocina de su casa, gracias a Youtube.
Me puede resultar divertido, pero no me aporta nada nuevo, tengo asumido que todos somos fisiológicamente similares.
A mi, esto, no me inspira (más) humanidad. Sí lo hace (de nuevo el lenguaje) un discurso coherente, directo, no demagógico, arriesgado en la ideas (eso sí es humano), honesto, real, humilde, abierto, creativo.
Así que si Internet y sus herramientas conversacionales, van a instalarse en la política y en las organizaciones en general, vale la pena que le demos tanta importancia al continente como al contenido. Éste último tendrá que adaptarse a cada canal (no se puede emitir un video con un mensaje hecho para ser leído, por ejemplo), pero sobretodo tendrá que ser un contenido humano y tenemos, como bien decía el ponente, la mejor de las herramientas: El lenguaje