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martes, 8 de julio de 2008

Europa, grande, libre y pura

"Uno de los mayores peligros de nuestro tiempo es el contagio, al que estamos expuestos más que nunca –en seguida sabemos lo que ocurre en cualquier parte del mundo y podemos copiarlo–, y en unas sociedades en las que, además, nadie tiene el menor reparo en incurrir en el mimetismo. Y a nadie, desde luego, le compensa ser original e imaginativo, porque resulta muy costoso ir contracorriente. Es el nuestro un tiempo pesado y totalitario y abrumador, al que cada vez se hace más difícil oponer resistencia. Y así, las llamadas “tendencias” se convierten a menudo en tiranías

Así empieza un artículo de Javier Marías, publicado en El País hace unos días,  en el que muestra su asco a la reciente Directiva de retorno de inmigrantes aprobada el pasado 19 de junio en el Parlamento Europeo.

Suscribo el mensaje del artículo, y de los muchos que se han escrito en contra de la aplicación de estas medidas. El de Marías es violento y radical, acorde con mi desconcierto y mi rabia.

Si lo de las 65 horas, nos parecía un retroceso de los derechos de los trabajadores y de los avances sociales en nuestro progresista continente, la directiva de inmigración, me parece un atentado contra los derechos humanos más fundamentales y su aprobación en el parlamento una prueba de que los principios ideologicos de los partidos, son a veces víctima de la instrumentalización política o simplemente estrujados detrás de actitudes acomplejadas y cínicas.

Pero más allá de las consideraciones humanitarias del asunto, me preocupa sus implicaciones geopolíticas. Cómo va a afectar estas acciones a las relaciones internacionales entre países involucrados a ambos lados del conflicto y cómo vamos a conseguir la tan necesaria integración cultural, religiosa y económica de todos los habitanates de este planeta (que extraño y estúpido me suena ahora aquello de la Alianza de Civilizaciones ) para resolver juntos retos tan vitales como el cambio climático, la crisis alimenticia o la recuperación de países subdesarrollados?

Separados, aislados, falsamente protegidos en nuestro bunker de confort, somos más débiles que juntos. A estas alturas ya deberíamos haberlo aprendido.

Pero “África se fue de la cumbre del G-8 con las manos vacías”, promesas incumplidas, acuerdos vagos, papel mojado falto de compromiso y responsabilidad. “África tendrá que seguir apanándoselas como pueda”, pero a Europa, que ni se acerquen.

A mi todo esto me parece una bomba que algún día nos estallará en nuestras blancas y limpias manos.