sábado, 27 de septiembre de 2008

El nuevo paradigma de los mercados financieros

Termino el último libro de George Soros “El nuevo paradigma de los mercados financieros”.
Siempre digo que los libros llegan a mis manos de forma poco planificada, sin buscarlos (la mayoría de las ocasiones) y sin ninguna consideración por el tiempo que puedo dedicarles o por su encaje entre la infinidad de estímulos y proyectos entre los que vivo.

La crisis económica y los acontecimientos que en los últimos días están sacudiendo no sólo los mercados financieros sino, los fundamentos mismos del sistema capitalista, ha hecho que preste (como todos, supongo, de una forma u otra) más atención de la habitual a una situación que adquiere dimensiones de hito histórico.
Es en esos momentos: cuando las teorías se materializan, cuando la ciencia se aplica, cuando la especialización se traslada al “mundo real“ y especialmente cuando este impacto es a nivel planetario y determinante, cuando mi interés crece, mi ignorancia técnica me frustra, y cuando casi sin querer, me sumerjo en la ingente cantidad de información desplegada, en un intento siempre insuficiente de formar parte del hito histórico, de entender mejor el mundo en el que estábamos y de comprender el mundo en el que estaremos.


Para el mercado es el equivalente a la caída del muro de Berlín” leía a Josepth Stiglitz, premio nobel de economía, en el suplemento Negocios de la edición del pasado domingo de “El País”. En la revista “el Semanal” del mismo periódico, una entrevista a George Soros “el millonario que quería ser filósofo” me hace apuntar en la lista mental de libros a leer, el que ayer me encontré llamándome desde un escaparte mientras esperaba el autobús.

Lo he devorado, olvidando por unas horas el grupo de libros que leo en paralelo debido a una irresistible promiscuidad literaria que me obliga de forma compulsiva a empezar a leer todo lo que cae en mis manos, sin acabar lo que ya estaba empezado. Hay épocas para todo, pero últimamente estoy especialmente caótica.


El libro de Soros es esencialmente el enésimo intento del autor de demostrar una teoría filosófica en la que lleva más de cincuenta años trabajando sin ser capaz, según sus propias palabras, de trasladarla al conocimiento y conciencia colectivos.

LA teoría de la Reflexividad, necesaria para comprender la crisis de crisis, Se basa en la incapacidad del ser humano de comprender una realidad de la que forma parte, hecho que le impide objetivar su comprensión de los hechos.
Según Soros, en las ciencias sociales en general y en la teoría económica en particular, intentamos predecir modelos futuros donde la intervención de los mismos agentes que intentan comprender la realidad (función cognitiva) determina el curso de los acontecimientos (función manipulativa). Es algo que no ocurre cuando se aplica del método científico al estudio de fenómenos naturales, y sí en las ciencias sociales.
Obviar esta retroalimentación entre realidad y pensamiento, intrínseca a los fenónemos sociales, nos ha hecho trabajar con premisas falsas: “El nuevo paradigma que propongo no se limita a los mercados financieros. Busca la relación entre pensamiento y realidad y reconoce que las falsas ideas e interpretaciones [la creencia en que los mercados financieros tienden al equilibrio] juegan un papel fundamental en la determinación del curso de la historia.


Comentaré en otra ocasión el libro, porque hay joyas (ideas más que verdades) por todos los rincones, reflexiones que transcienden al análisis de la situación actual y al ámbito de la economía. Pero como todo buen libro, debe ser digerido y procesado. Os recomiendo en cualquier caso el ensayo de George Soros por puro placer a la reflexión compartida con un personaje tan controvertido como emblemático de nuestra reciente historia.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Una tarde en Leroy Merlin

El sábado por la tarde estuve en Leroy Merlin. Mi casa aún necesita unos cuantos retoques y aprovecharé la festividad de la Mercé para montar el dormitorio, aprovechando(me) manos de obra amiga.

El centro comercial estaba atestado de gente. Tuve tentaciones de dar media vuelta y olvidar mis proyectos de bricolaje, pero tengo a mi amiga Sole haciendo gala de sus dotes de dirección y enviándome listas de todo lo que necesitamos para el día D, así que respiré hondo y me sumergí en la multitud consumista.


El problema de las grandes superficies de autoservicio es que necesitas cierto grado de "expertise" para montarte la solución. No le puedes decir a alguien “mire, quiero empapelar la habitación, instalar luces indirectas sobre la cama y colocar unas cortinas dobles a juego con el papel”, y te pone encima de la mesa todo lo que necesitas.
No, en un gran almacén debes recorrer pasillos largísimos, buscando cada una de las piezas del puzle(a veces distribuidas por la superficie de una forma endiabladamente ilógica), verificar la compatibilidad de las piezas, escudriñar la eficiencia en la cara de los empleados antes de preguntar, evitar ser arrollado por carros asesinos y soportar el volumen de la megafonía que trastorna cualquier ejercicio de concentración al que uno pueda someterse.


Pero he de decir, y eso justifica compartir tan banal experiencia, que el personal de Leroy, me sorprendió gratamente, hasta el punto de hacer de aquella odisea algo agradable.


Nadie a quien pregunté, me dijo algo parecido a “es que yo no soy de la sección de iluminación, pregunta a algún compañero que veas por allí”.


Recorrían conmigo los kilómetros que hicieran falta hasta disponer de todo el “kit cortinas”


“Disculpa, quiero ese ventilador de techo que tenéis ahí colgado. Dónde están?”, le pregunté a una de las estresadas mujeres de verde. “Ven conmigo”. La acompañé mientras ella hablaba de ventiladores como si le apasionaran. “Vamos a mirar el catálogo, por si ves alguno que guste mas”. Pasó con calma todas las hojas del libro de muestras, mientras me explicaba las características de cada uno de los modelos. La escuché pasmada, aunque mantuve el primer flechazo.


Ya en la caja, tras veinte minutos de espera, puse mis trastos en la cinta. La cajera vio que una de las cajas tenía el precinto roto. “Esto es un embalaje manipulado” dijo como si recordara de memoria un procedimiento. “Tengo que abrirlo para comprobar que no te falta ninguna pieza”. Entre incrédula y agradecida, miré hacia la cola detrás de mí, no sé si para infundir paciencia.
Pero no hacía falta, a una velocidad increíble, repasó todas las piezas, certificó que estaba todo en orden, embaló de nuevo la gran caja y me cobró.


Estos días veo muchos anuncios en TV sobre los descuentos y regalos de Leroy MErlin.
Después de la experiencia, y a menos que yo tuviera un día de suerte, su mejor activo no son la política de precios, es la (lamentablemente sorprendente) calidad del servicio de sus empleados.

viernes, 19 de septiembre de 2008

2.0 en la Empresa. El enfoque

Esta semana, hemos estado trabando en un modelo de adopción por una gran empresa, de los valores y herramientas 2.0 (vaya!, ya cuesta poner lo 2.0 sin valores delante ;-).

Mi colega Carlos y una servidora, hemos intentado no caer en las trampas 2.0 y de la mano de Maria Elena, nos hemos adentrado en su complejo mundo corporativo para definir el mejor enfoque posible.

Nos ha salido un catálogo de acciones que deberían servir para amortiguar el golpe, para desvanecer resistencias y para aplicar la solución allí dónde está el problema. Para no ir con las respuestas antes de que alguien se haya formulado las preguntas.

Ahí van:


1. Saber Qué queremos hacer y quien queremos ser como organización? (en palabras de consultor: Identificar objetivos de negocio y prioridades estratégicas)

2. Diagnosticar con honestidad y rigor nuestras patologías corporativas

3. Identificar, puntos críticos de la organización: zonas de la red donde las mejoras de comunicación, colaboración y relación sean clave

4. Analizar roles, funciones y competencias. No todo el mundo necesita hacer de todo. Un wiki le va a interesar más a un jefe de proyecto que a un comercial y este no debería esperar mucho tiempo para desarrollar su identidad digital…

5. Identificar a los evangelizadores, a los dinamizadores de las futuras comunidades y a los primeros grupos de interés. Identificar comunidades (formales o informales) ya existentes. Hay mucha gente 2.0 desde antes que existiera el correo electrónico

6. Obviamente, preparar un programa de entrenamiento eficaz, con itinerarios acordes con las necesidades identificadas y basados en la operativa diaria de los participantes y en cómo las herramientas 2.0 pueden ayudarles (no al revés)

7. Dependiendo de la dimensión de la iniciativa, será necesario soporte a la venta interna. Gestión del Cambio. Comunicación!. Identificar a los esponsors necesarios para el éxito facilitará la vida al que está apostando por ese cambio de paradigma organizacional. "La pinza entre la revolución ilustrada y la de las masas" en palabras de Carlos

8. El virus de lo dospuntocero contagiará poco a poco a una organización que convivirá durante "mucho" tiempo con valores antagónicos. Será necesario analizar ese choque cultural y controlar el impacto de las nuevas formas sobre los procesos actuales

9. Provemos con programas piloto y prototipos.

10. Y desde la humildad y apertura de miras recojamos el feedback, retroalimentemos el enfoque y volvamos a empezar…¿en beta continua?

Por cierto, también esta semana, en una conferencia organizada por la UOC y Barcelona Digital, Gerard Vélez, responsable de e-learning de LaCaixa, nos explicaba un caso de éxito sobre “el uso de las herramientas sociales como variable para la atracción y retención del talento”. A Sus múltiples canales de comunicación y relación han añadido una parametrización de la plataforma Sclipo para el desarrollo y colectivización del saber de su profesionales.

Se admiten ideas (ayuda!) sobre lo aquí expuesto. Y esperamos que os sirva si estáis en trances similares.

Seguimos.

Actualización 26 de septiembre : Una de arena 2.0

lunes, 15 de septiembre de 2008

El vínculo de la lealtad

“La distancia más corta entre dos corazones es la lealtad” se lo acabo de oír a Gallardón citando a Ortega. “Pensamos que la distancia más corta es el amor, pero coincido con el filósofo en que el sentimiento más fuerte que une a dos personas es la lealtad”.

...Yo yo coincido con los dos.

Lo que rompe una pareja no es la infidelidad, es la deslealtad. Lo que diferencia un “contacto” de un amigo es la lealtad. Las únicas jerarquías que he respetado en mi trayectoria profesional son aquellas basadas en el respeto y la capacidad de ser leal a alguien. La familia sin lealtad es una anécdota biológica.

La lealtad implica riesgos (como el amor), y a veces te obliga a transitar por los caminos más difíciles, pero reconozco que hay pocos gestos que me emocionen más que los que emergen de la lealtad de un ser humano a otro.

viernes, 12 de septiembre de 2008

¿Pero quién es el Jefe de Proyecto?

En un proyecto, tan importante como identificar al Cliente, es dar con el Jefe de proyecto.

Parece obvio, tenemos mucha literatura definiendo sus funciones y responsabilidades, pero la realidad es que identificarlo (al verdadero) puede costar semanas, o incluso meses. En el caso de un mecánico tornero oficial de primera debe ser más sencillo, pero la diferencia entre un jefe de proyecto, un director de proyecto, un service manager, un product manager, un team manager, un gerente de producción, un coordinador de servicios…no es ni obvia ni comúnmente aceptada (ni lo pretendamos!)

Un buen síntoma para saber que no lo hemos encontrado es que el proyecto no avanza. Lo tenemos todo de cara: buena disposición por todas las partes implicadas, conversaciones periódicas sobre lo que hay que hacer, acuerdos, sintonía, entusiasmo, recursos disponibles, clientes interesados…pero llega un momento en que nos sentimos atrapados en el tiempo (“bienvenidos al día de la marmota”), y nos agotamos en una cinta de correr, sin movernos del sitio. Es posible que entonces tengamos que preguntarnos ¿Quién es el jefe de proyecto?

Hoy en una reunión, nos hemos dado cuenta de que no lo sabíamos. Hemos avanzado.

¿Pero quien es el jefe de proyecto?. Siento repetirme, pero es aquel que hace que las cosas pasen. Es aquel que siente sobre sus espaldas la responsabilidad y la autoridad para movilizar a personas y recursos (QUIEN) para hacer algo (QUÉ) en unos plazos concretos y definidos (CUANDO) y articulando un conocimiento técnico, funcional, organizativo, procedimental…(CÓMO). Falta el PARA QUÉ pero he visto proyectos que salían adelante sin que tuviéramos muy claro el objetivo final del cliente, así que me atrevo a decir que técnicamente no es imprescindible.

Cuando el mundo no era tan complejo, nos decían que el jefe de proyecto tenía que ser una única persona. Tenía sentido porque solía pasar que una única organización respondía a todas las preguntas.

Aunque en realidad habían dos: El jefe de proyecto(interlocutor) del cliente, que definía el QUÉ y el CUANDO y el jefe de proyecto del proveedor que además de compartir con el primero los dos primeros indicadores se responsabilizaba del QUIEN y el CÓMO (aspectos sobre los que el cliente no tiene ni autoridad ni responsabilidad, ni falta que le hace).

Pero a veces, (cada vez mas?) se multiplican los agentes (organizaciones) involucradas en un proyecto y entonces es cuando me planteo que ya no sirve la regla de oro de “Un proyecto un responsable”.
Tener la necesaria visión global del proyecto, pasa por establecer una conversación a tantas bandas como organizaciones independientes y soberanas encargadas de responder a QUES, COMOS, QUIENES Y CUANDOS del proyecto. Eso sí, todas las voces, responsables únicas y autoridades de sus ámbitos de gestión. Esa regla, sigue sonando bien.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

De vuelta a Matrix

Al volver de mis vacaciones en Incinillas, tuve la sensación, de que esos días habían tenido un efecto más profundo que el mero descanso y diversión. Durante un tiempo, había desconectado de la mayoría de los estímulos que cotidianamente “conducen” mi vida.

No vi televisión, no leí prensa, no escuché la radio, no me conecté a Internet, abandoné el móvil en alguna mochila, no sentí la más mínima obligación o responsabilidad por nada y reduje la actividad física y mental a límites por debajo de lo humanamente posible en mi caso.

Siento defraudar a los que esto les parezca idílico. Para mi, el experimento fue angustiante. No hablo de la relación externa con los demás y con el entorno, encontré lo que esperaba y deseaba. Hablo de la experiencia casi física de haberme desenchufado del mundo (ilusiorio?) en el que vivo. Un vacío y un silencio que por contraste, me hacía consciente del ruido habitual. Algo así como ese momento sublime en el que se apaga el aire acondicionado de una oficina y se hace el silencio y sientes un alivio inmenso y piensas cómo has podido soportar ese imperceptible pero agresivo zumbido todo el día.

Al volver, pensé escribir algo como esto, pero en lugar de eso, tuve una interesante conversación no virtual con un amigo (creo que eso hizo que ya no necesitara escribir. El pensamiento ya tenía palabras). “Tú has salido de Matrix este verano”, me decía.  “Te tomaste la pastilla roja y has tomado conciencia de cómo es, en realidad, el mundo en el que vives”.  

Luego, unos estímulos reactivan otros, y llevo días leyendo y oyendo hablar de Matrix (incluso la volví a ver esta semana en la enésima reposición televisiva), leyendo cosas a cerca de inconsciencia de las masas; de la perversión de la tecnología sin valores; de la velocidad con la que aprendemos, desaprendemos, nos relacionamos, producimos; de los nuevos dioses; del culto a lo trivial…

No tengo vocación de anacoreta, así que he vuelto a Matrix. Sin traumas, pero con un guiño de escepticismo burlón…pura supervivencia.

Por lo menos, estáis todos aquí…o no ;-)?

martes, 9 de septiembre de 2008

El conocimiento hay que escalarlo

Leo en El PAís un artículo que me ha encantado. 
Es una entrevista de Javier Rodríguez Marcos a Alberto Manguel y entre las joyas del texto, me quedo con estas: 

Si le recuerdan que nunca se vendieron tantos libros como ahora, matiza: "Se venden muchos ejemplares, pero de unos pocos títulos".

"
Le decimos a la gente que es demasiado estúpida como para entender un texto complejo. Es una arrogancia y es mentira. Basta que tú creas en la inteligencia de los demás para que tengan la oportunidad de querer algo mejor"

"
Nos venden que las humanidades son superfluas porque prefieren una sociedad que actúe mecánicamente, sin pensar. El modelo intelectual de hoy es el catecismo: una pregunta con una respuesta que memorizar. Los valores son lo fácil y lo rápido, pero acceder a cierto conocimiento requiere cierto esfuerzo. No se sube al Everest sin escalar".

lunes, 8 de septiembre de 2008

Trampas 2.0

Cada vez más empresas, públicas y privadas van a solicitar ayuda para implantar herramientas 2.0;  tanto para mejorar la relación con sus clientes como para mejorar los procesos internos de comunicación, colaboración y ay!, la tan anunciada y anhelada gestión del conocimiento, gestión del talento, gestión del cambio, gestión de la innovación…(la lista es larga verdad queridos consultores?) o cualquiera de sus derivados y sucedáneos.

Me reí mucho (por no llorar) en una conferencia a la que asistí en julio, en la que Itamar Rogovsky repasaba con autocrítica y humor la historia de “Las aberraciones de la moda en consultoría organizacional”. El resumen en el Blog de Maria Elena, compañera de la aventura.

La tentación a vencer esta vez, como siempre, será la de entregarse sin escrúpulos al dinero fácil (aunque nunca es ni fácil ni ilegítimo), y subidos a la ola de la última moda, conquistar los territorios unopuntocero a golpe de instalar software y de entrenar en el uso de herramientas para las que muchos (la mayoría?) aún no han desarrollado las actitudes que les permitan necesitarlas, comprenderlas, y "bienusarlas".

Pero los clientes nos lo van a pedir, convencidos de que lo que real y definitivamente necesita su organización para desarrollarse y mejorar su eficiencia es el nuevo Dios 2.0 del que todos hablan; y en cualquier caso, la competencia empieza a moverse, así que no voy a ser yo el último gilipollas que no tenga un blog o que no gestione proyectos con wikis.

El contexto cultural tampoco ayudará. Entre los problemas de este mundo Alfons Cornella identifica , en un artículo magistral, “el culto a lo trivial como rendición de las masas,… la tecnología que facilita el atontamiento individual y colectivo (las máquinas hacen las cosas sin que sepamos cómo lo hacen)” ni para qué.

"Si la naturaleza era la respuesta. Cual era la pregunta?". Un libro de Wagensberg del que aquí sólo me sirve el título para explicar que no podemos llegar con las respuestas, antes de que nuestros clientes se hayan hecho las preguntas (y las preguntas correctas!).

Otro texto motivador de esta reflexión es el post de Alorza, que resalta “Estamos dando demasiada importancia a las herramientas, cuando lo que define el dospuntocerismo son los valores”

La web 2.0 va a ser o está siendo la revolución de las personas, pero la transferencia de este potencial a las organizaciones no va a ser trivial. No es directo. Las organizaciones son algo más que personas juntas. Tienen sus propias dinámicas, son un ente vivo y con personalidad, necesidades y patologías propias.

Si queremos hacerlo bien vamos a tener que ir más allá, no permitir que “las herramientas 2.0 no nos dejen ver la red” (de nuevo Alorza).

  • Vamos a tener que ser honestos con nosotros mismos y con nuestros clientes y analizar las necesidades reales de la organización. Sus objetivos estratégicos. Sus glorias y sus miserias.
  • Vamos a tener que zambullirnos en el enjambre de roles, funciones, departamentos y competencias y determinar dónde vale la pena empezar a implantar estos nuevos modelos, o bien porque existan ya unas actitudes que los estén pidiendo a gritos o bien porque una mejora en esos nodos, afectará a toda la red, o porque sean procesos críticos en cuanto a comunicación y colaboración…
  • Vamos a tener que analizar el impacto de estas implantaciones en los procesos actuales de la organización. Si hay reglas explícitas de bloqueo de información, de excesivo control sobre la producción, de flujos de comunicación jerarquizados…, será necesario trabajar sobre ese entorno para garantizar el éxito de las nuevas iniciativas.
  • No todos necesitan de todo. Las necesidades de un gerente de producción son distintas a las de un comercial, un jefe de proyectos o un profesional de soporte administrativo. Habrá que proponer soluciones específicas para necesidades concretas.

No quisiera parecer dogmática, tan sólo empezar a trabajar en una lista (incipiente e inacabada) de elementos metodológicos a tener en cuenta, para asumir una responsabilidad compartida con muchos de vosotros, en el próximo desembarco de la consultoría organizacional.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Emociones en las aulas

Ayer Pere me pasaba dos artículos muy interesantes sobre educación.
Ya estaba publicado el post anterior, pero quiero relacionarlo con este, porque todo forma parte del mismo sistema.

Los dos artículos hablan sobre la importancia de incorporar técnicas de inteligencia emocional a las aulas, ayudar a los alumnos, no sólo a adquirir los conocimientos técnicos que necesitarán en el mundo laboral, si no también aquellas habilidades sociales (automotivación, empatía, gestión y dominio de la actitud, habilidades de relación...) esenciales para su desarrollo personal. Cuántas veces hemos dicho en las empresas, que lo verdaderamente importante es esto último!.

Aquí los dos textos:



Los textos, me han recordado una reflexión de Einstein, que Pere, Miguel y yo utilizamos en un trabajo reciente, para defender el aprendizaje desde una perspectiva integral. Dice así:

“No es suficiente enseñar a los hombres una especialidad. Con ello se convierten en algo así como máquinas utilizables pero no en individuos válidos. Para ser un individuo válido el hombre debe sentir intensamente aquello a lo que puede aspirar. Tiene que recibir un sentimiento vivo de lo bello y de lo moralmente bueno. En caso contrario se parece más a un perro bien amaestrado que a un ente armónico y desarrollado. Debe aprender a comprender las motivaciones, las ilusiones y penas de las gentes para adquirir una actitud recta respecto a los individuos y a la sociedad”.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Preocupaciones sobre la educación

Estos días asisto a una apasionante conversación en la blogosfera más cercara, sobre el declive de la formación y la crisis del sistema educativo español.

Algunos de los que de vez en cuando os pasáis por aquí, lo vivís muy de cerca, así que voy a intentar recoger las reflexiones de otros, calmar mi propio pensamiento, y seguir tejiendo la red con aquellos que queráis seguir la conversación.

El hilo empieza en el Café de Ocata, donde Gregorio Luri, nos muestra un artículo de Magisnet con la gráfica del “Fracaso escolar en 2006”. Una de las frases más lapidarias del informe es aquella que nos alerta de que si no invertimos la tendencia, “dejamos en riesgo de quiebra social a cerca de la tercera parte de nuestros jóvenes, riesgo que mantendrán hasta que tengan edad de jubilarse”.

Luri, valora la situación como de “emergencia nacional”, y no es para menos, sobretodo después de darnos cuenta de que un crecimiento económico basado actividades de baja cualificación y valor añadido, nos deja expuestos y a merced de los espasmos cíclicos de la macroeconomía. “El ladrillo nos ha llenado los bolsillos y nos ha vaciado bastante nuestras cabezas” nos dice Antoni Gutierrez Rubí. 

En “los sueños de la razón” Miguel, que tiene tanto que decir que no dice nada, alienta el debate sobre “La magnitud de la tragedia”. 

Nos hemos relajado. El hambre agudiza el ingenio, y llevamos muchos años idiotizados por un ciclo económico expansivo, que ha relajado a los individuos, a la sociedad y a los gobiernos.

Por las leyes más fundamentales de la evolución, tenemos tendencia a adaptarnos al entorno y a equilibrar nuestra inversión de energía en función del riesgo y del beneficio esperado. Si estoy seguro de poder encontrar un trabajo (y además, mi nivel adquisitivo no va a estar directamente relacionado con mi capacitación intelectual), reoriento mi esfuerzo y mi atención…que alternativas estimulantes no faltan, nos comenta Julen en su post “Educación en tiempos de cólera

Pero, por qué no se toman medidas serias, estructurales, largoplacistas, sostenibles, para detener esta tendencia que a nadie sorprende?. Es incapacidad legislativa? Es devaluación intencionada de la capacidad crítica de los ciudadanos?.

Este verano me he leído “1984” de George Orwell, así que se me ponen los pelos de punta al leer a Manuederra denunciando que el sistema promueve la mediocridad y desmotiva (aísla?) a los brillantes.

Vamos hacia una sociedad deliberadamente diseñada, de individuos sin recursos para la crítica, la diferenciación, el pensamiento y la responsabilidad?. Bastará luego un poco (o mucho) de anestesia consumista, informativa y lúdica, para dominar a ejércitos de borregos manipulables?. “La ignorancia es la fuerza” -Teoría y práctica del colectivismo oligárquico, 1984-

Yoriento se pregunta por la calidad del profesorado “¿son los mejores profesionales de la sociedad los que se dedican a educar?”.  Por que si yo algo recuerdo de la escuela era mi admiración por los profesores. Su capacidad natural de convertirse en referentes.

El modelo finlandés, paradigma de la calidad didáctica, basa el éxito de su modelo en el rol del profesor, motivado y entrenado para convertirse en la palanca de desarrollo de las nuevas generaciones. Sí, los mejores deberían estar al frente.

Y lo más preocupante, en mi opinión, no es la variable económica del drama, sino la dimensión antropológica, el “proceso biosocial de la existencia de la raza humana” (me encanta esta frase from Wikipedia) . Las competencias del ser humano para llevar a cuestas su propia evolución, estoy de acuerdo con Senior Manager, no pueden depender sólo de las instituciones académicas, dependen también de los círculos y las influencias más íntimas (la familia, por poner sólo un ejemplo ;-).

Esos chicos hoy estudiantes, se van a enfrentar a un mundo mucho más complejo del que nos hemos encontrado nosotros y en sus manos van a tener una responsabilidad crucial para afrontar los grandes retos de la humanidad.

Les (nos) debemos algo más, no?

Risas y lágrimas

La experiencia es un grado, algo que, aunque convertido en tópico, nunca me deja indiferente comprobar. Y no tanto por la técnica conseguida, la calidad, “las tablas” que se dice; si no más bien por la capacidad de relajarte y disfrutar con lo que haces; por la osadía de jugar, de dejar de aferrarte al rigor (a las metodologías!); por la valentía de quitarte las máscaras y ser tú mismo; de romper el guión, aunque lo escribieras tú.

Hoy Mayte Martín rompía su propio guión, se reía de si misma y de todo, como si hubiera vivido en carnes propias, una y otra vez, la tragicomedia de los amores que nos cantaba, y ya estuviera de vuelta de todo, sobrevivida, desenfadada, ligera, casi cínica.

“Que suelta que estoy hoy”- decía al final de una de las muchas bromas con las que relajaba la tensión emocional, entre tema y tema-

 Ya me quedan muy pocos caminos

y aunque pueda parecerte un desatino

no quisiera yo morirme sin tener algo contigo

Curiosamente (no es propio ni de ella ni de una sesión de boleros –donde todos vamos a que nos canten nuestras propias glorias y miserias) hoy, Mayte nos ha hecho reír más que llorar.

Aunque Olvido Lanza se encargaba de borrarnos la sonrisa a golpe de violín. Un solo en “20 años” ponía a prueba nuestra sensibilidad.

Con qué tristeza miramos

un amor que se nos va,

es un pedazo del alma

que se arranca sin piedad

De nuevo Mayte, con una sonrisa pícara que le quitaba todo el dramatismo al asunto, nos daba a entender que ella sí entendía al “corazón loco”

Yo no puedo comprender


como se pueden querer
dos mujeres a la vez


y no estar loco

Para los grandes clásicos, la banda de músicos eclipsaba el intimismo de Mayte con la pianista, para explotar en un festival de ritmo y luz. Un gran descubrimiento: Chico Fargas…La Percusión.

Pero si un atardecer


las gardenias de mi amor se mueren


es porque han adivinado


que tu amor se ha marchitado


porque existe otro querer.

“tengo músicos” decía provocando las risas ante la obviedad. “No, no. No todo el mundo que sube a un escenario con gente, puede decir que tiene músicos”

En una de sus naturales conversaciones con el público (de verdad que daba la sensación de estar en el comedor de su casa), alguien ha hecho alguna alusión a Madonna (me ha parecido que para criticarla), a lo que Mayte ha confesado su devoción carnal por la reina del pop

Pero aquello que un día nos hizo

temblar de alegría,

es mentira que hoy pueda olvidarse

con un nuevo amor

Llegados al final, Mayte ha pactado con el público evitarse la parafernalia de salir y volver. “tenemos bises preparados así que ya nos quedamos y los tocamos, no?”

Un “Me importas tú” a toda marcha y un emocionante (para mi uno de los mejores boleros de la historia)“Encadenados”, han dado por finalizado un concierto en familia.

El sábado repiten…

No se tú!,

pero yo,

quisiera repetir.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Boleros y otras canciones de amor

Mañana jueves, en la Sala Apolo de Barcelona, Mayte Martín nos cantará "Boleros y otras canciones de amor"

No sé cómo irá el día, pero acabará bien.

Os contaré...si me resiste el corazón.

martes, 2 de septiembre de 2008

Vuelta al trabajo : ON

Para los que trabajamos en casa (o everywhere como dice mi compañero Carlos), para aquellos que no tenemos un edificio corporativo al que acudir cuando se han terminado los días pactados de descanso, para aquellos que hemos dinamitado las fronteras entre lo personal y lo profesional, para nosotros (para mi, por lo menos), VOLVER AL TRABAJO es un estado mental.

Durante las vacaciones, a la típica pregunta de ¿Cuándo vuelves al trabajo? A mi, me costaba responder. La imagen que se configuraba en mi cabeza era la vuelta a casa, al espacio íntimo, diseñado a la medida de mis emociones, lleno de amigos en forma de libros, música, recuerdos de viajes, plantas que luchan por la supervivencia, regalos de amigos…

Este año es la primera vez que la vuelta al trabajo tenía ese aire impreciso, difuminado, casi preocupante (Cómo saber que he vuelto?)

Volví hace días de Incinillas, pero no tenía la sensación de “estar trabajando”, aunque los días tampoco se parecían a lo que solemos entender por vacaciones: organizaba documentos, leía ensayos, artículos, libros sobre temas relacionados con la profesión, navegaba por la red, reactivaba contactos, cotilleaba en redes sociales, actualizaba mis datos, estudiaba con atención noticias que afectarán a proyectos a la vista, organizaba la agenda de los próximos meses…en fin, una especie de limbo entre el sosiego y la disciplina.

Hoy, una comida-reunión de trabajo con parte del equipo de Autoritas, me ha puesto en modo ON. Un repaso exhaustivo y tan intenso como caótico de proyectos, prioridades, colaboraciones, reflexiones…me ha hecho pensar en todo esto y darme cuenta de que sí, ya he vuelto al “trabajo”.

Durante los próximos días no haré nada diferente a lo que venía haciendo los previos, ni me moveré del sitio en el que he estado estos días, pero el “estado mental” es diferente.

Dependemos tanto los humanos de rituales, para pasar de un "modo" a otro? para cambiar de estados mentales?

lunes, 1 de septiembre de 2008

We'll change the conversation

Encuentro esta propuesta en el blog de Javier Llinares. El objetivo de la iniciativa es que máximo número de blogs se sumen el próximo día 15 de Octubre, a proponer ideas para combatir la pobreza:


Blog Action Day 2008 Poverty from Blog Action Day on Vimeo.

Nos podemos unir para hacer daño, pueden agregarnos para manipularnos y podemos usar la red en beneficio de todos y coordinarnos y decidir en qué mundo queremos vivir.

Vale la pena intentarlo

domingo, 31 de agosto de 2008

VBB

Muchos días sin escribir, por lo menos sin publicar. La desconexión tecnológica del verano ha tenido un efecto de resaca creativa. Llevo días leyendo, descubriendo cosas, escuchando, pero me costaba volver a hablar. Es algo como aquello que cantaban los de El último de la Fila : “Si no es más bello que el silencio, no lo vayas a decir”.

Rompo el silencio y abro la temporada para dar la bienvenida a
VBB.
Víctor es un veterano en la red desde sus formatos más arcaicos. Desde muy joven, desde el colegio donde estudiamos juntos, él siempre ha ido varios pasos por delante en todo lo relacionado con la tecnología.

Él no le da ninguna importancia, ni cree tener nada que decir en voz alta, ni nada que enseñar a nadie, pero los que le conocemos discrepamos y sabemos que esa actitud responde sólo a la humildad y la grandeza de los genios (me va a matar por hablar así de él)

Así que celebro que por un momento haya dudado y se haya incorporado a esta fascinante conversación digital que compartimos. Espero que disfrutéis de su calidad humana y profesional tanto como lo hacemos sus amigos.

Ánimo Bauber.

sábado, 2 de agosto de 2008

Incinillas

Hubo un tiempo, allá por la adolescencia, en que quise ser camionera, así que en momentos como este, delante de 700km de carretera por devorar, me siento como un niño ante un pastel.

Nos vamos a Incinillas, un pueblecito de las
merindades de Burgos . Durante el viaje, Kike aguantará paciente –mientras mi hermana y yo berreamos coplas- a que llegue su siempre insuficiente momento de blues. Coincidiremos los tres en algunas joyas de la música de los 80, y volveremos a disentir cuando a mi me dé por la ópera (en mi opinión, nada mejor para conducir) o por la imprescindible Janis Joplin. Pero el clímax de mi hermana llegará con “summer of 69’s” de Brian Adams.

Llegaremos cansados a Incinillas, pero la larga cuesta arbolada que anuncia el fin de trayecto, nos emocionará, como siempre, como cada año desde que somos niños, para minutos más tarde aparecer ante las miradas, siempre curiosas, de la treintena de habitantes que tiene el pueblo (algunos más en verano).

Entonces llegará Begoña con algunos tomates frescos, o pimientos, o unas morcillas de arroz. Alguien se ofrecerá a ayudarnos a limpiar la casa, cerrada durante el invierno. En la cantina, Carlos nos invitarán a la primera ronda del verano y nosotros perezosos, haremos la ronda por la única calle del pueblo para anunciar nuestra llegada (como si hiciera falta!), saludar a los que siempre están allí, saber de sus tranquilas vidas y darles cuenta de los que se han quedado en la ciudad.

A parte de la cantina, que hace las veces de pequeño colmado y dispone del teléfono del pueblo, sólo existe otro centro social: la iglesia, encaramada en unos peñascos y dónde un párroco itinerante da misa todos los domingos. En esa iglesia me “enamoré” de Rober, el monagillo. Yo tendría 5 años, pero iba por el pueblo, con el desparpajo que sólo se tiene a esa edad, explicándoles a todos que me casaría con él y dando todo lujo de detalles sobre el vestido y la ceremonia.

Incinillas, como tantos otros pueblos en nuestro país, libra una batalla entre el progreso y la extinción. Hasta hace muy poco no había agua corriente. Íbamos a la fuente con cubos, era deliciosa. La señal de TV es débil, apenas se puede ver TV1. Y en casa de mi abuela aún nos bañamos en grandes cubos de latón. Hay puntos dónde el móvil da señales de vida y es común vernos con el teléfono al aire intentando un hilo de conexión con la civilización.

Exagero, porque a 6 kilómetros está
Villarcayo, la capital, y allí hay de todo. Pero de todo también tenemos en Incinillas: senderos por los que perderse, el Ebro aún bravo, música, libros, juguetes de nuestra infancia en un desván abandonado, amigos, bebida, carne a la brasa, tardes a la fresca y noches eternas jugando a cualquier cosa alrededor de una gran mesa, o admirando el cielo estrellado.

En fin, un lugar perfecto para reencontrarme con mi historia personal, y para obligarme a parar, a dejar pasar el tiempo sin la obsesión de sacarle provecho. A que los días se sucedan sin prisa, sin apenas actividad. Al principio la sensación me angustia, pero como me escribía un amigo hace unos días, algunos maestros orientales creen que “la inactividad exige más aprendizaje que la actividad”. Así que me dejaré enseñar por el tiempo.

Incinillas es un cruce de caminos (una "ciudad sin ley", bromeamos siempre mi hermana y yo) así que si alguien quiere reposar un ratito, será bienvenido. No hace falta mi dirección. Me encontraréis. Contenta de saludaros y dispuesta a compartir un vinito y un buen queso con vosotros

Feliz verano a todos.

viernes, 1 de agosto de 2008

Viajes con Heródoto

Viajes con Heródoto es un libro de Ryszard Kapuscinski, un sabio. Lo intenté leer hace unos meses, cuando Pere, que me sabe,  lo puso en mis manos. Lo dejé a medias, no lo comprendía.

Pero los libros acaban acudiendo a ti cuando realmente tienen algo que contarte, y los viajes de Heródoto, me han encontrado ahora, y yo agradecida a Kapuscinski y a Pere.

El autor nos hace viajar con él a través de sus peripecias de reportero principiante por países como la India, China, Oriente próximo, África…pero son dos tiempos (dos viajes) en uno, porque entre el equipaje, el periodista lleva un libro “La Historia” de Herodoto “el primer globalista”, el padre de la historia, el primero que se reveló contra la pérdida de memoria colectiva de una civilización.

En el libro se suceden episodios contemporáneos de Kapuscinski, con los que hizo Herodoto 2500 años antes. La contraportada lo explica perfecto “magníficas historias no fictícias –grandes y pequeñas, trágicas y divertidas- en las que los soldados de Salamina conviven con un niño sin zapatos en la Varsovia de 1942, los defensores de las Termópilas de Leónidas con los pescadores del Bodrum-Halicarnaso del año 2003, Jerjes con Dostoievski, Creso con Louis Amstrong, etc. Y, sobretodo el maestro Heródoto con su discípulo Kapuscinski

Hay muchas formas de viajar, físicamente pero también con la imaginación o a través de la memoria (la colectiva y la propia) y sobre la memoria, me encuentro con algo en el libro que viene a consolarme una obsesión permanente:

Heródoto confiesa su obsesión por el tema de la memoria: es consciente de que la memoria es defectuosa, frágil, efímera, ilusoria. De que todo lo que guarda en su interior puede esfumarse, desaparecer sin dejar rastro. Toda su generación, todas las perronas que habitan el mundo de entonces viven embargadas por el mismo temor…..El hombre contemporáneo no se preocupa por su memoria individual porque vive rodeado de memoria almacenada. Lo tiene todo al alcance de la mano: Bibliotecas y museos, anticuarios y archivos. Cintas de audio y de video. Internet”.

Por lo que mi respecta, la grabación de datos no desactiva la angustia por la memoria, por retener, por revivir, por ser capaz de disponer de todos los matices que forman el puzle de una vida, piezas necesarias para retirarse y entender el dibujo que forman.

Pero Heródoto, tan buen compañero de Kapuscinski, como de mis tardes de verano, sufrió quizás la misma necesidad de explicar el mundo y a los hombres y con ello hizo nacer el reportaje, un puente entre a experiencia individual y la memora colectiva.

Él y tantos otros que escriben, que fotografían, que pintan… que pretenden detener el agua de la memoria entre sus dedos, son estos días entre las páginas de este libro, compañeros cómplices del viaje fascinante que es la vida.

lunes, 28 de julio de 2008

Proyecto Dean

La tormenta tropical Dolly, que esta semana causaba estragos en la península del Yucatán y en los estados bañados por el Golfo de México, me ha transportado a una experiencia inolvidable que viví hace ahora casi un año.

Pasaba unos días en la Rivera Maya, cuando al subir a una embarcación, el guía nos dijo, como quien comenta el tiempo en un ascensor, que se acercaba un huracán.
Me lo tomé con la misma calma con que él lo anunciaba y me concentré en preparar el equipo y en conocer a los compañeros de inmersión.

Al volver al hotel, tuve la sensación de disponer de una información secreta. Nadie parecía conocer el avance de la tormenta y si lo hacían, aquello no tenía ningún efecto sobre los turistas abandonados a un “todo incluido” delicioso ni sobre el personal del fastuoso complejo, que seguían “tranquilos” sus quehaceres diarios.

Tres días más tarde el
huracán Dean impactó con fuerza 5 sobre nosotros, pero en aquel momento, la calma y la ligereza caribeña dominaba el ambiente.

Me enganché a la CNN y pude hablar con empleados del hotel con los que la complicidad ganada después de una semana allí, permitía cierto grado de confianza para hablar sobre los preparativos del proyecto que en esos momentos empezaba.

Para cuando mi familia y amigos empezaron a llamar angustiados por las imágenes que se retransmitían en España, yo ya estaba enrolada en la vorágine de estudiar cada paso que se daba en el hotel para prepararnos para el impacto. Todos los datos del mundo no hubieran bastado para tranquilizar a aquellos que nos quieren y temen que algo pueda pasarnos.
“Están evacuando a turistas [el gobierno canadiense se llevaba a sus ciudadanos en esos momentos], coge un avión y sal de allí enseguida”, fue el consejo razonable de mi padre. Pero faltaban menos de 48 horas para que llegaran las primeras lluvias y a mi me parecía que en aquellos momentos el aeropuerto de Cancún era un lugar más peligroso que aquel hotel donde un personal perfectamente entrenado se movía con sigilo, determinación y serenidad ante una crisis que viven varias veces al año.

Bastaba observar un poco para intuir la impecable organización que les guiaba y desde el principio me inspiraron seguridad y curiosidad, así que me quedé, fascinada y tranquila, dispuesta a ayudar y a aprender.

Las salas de convenciones del complejo se convirtieron en centros de operaciones donde cada cuatro horas habían reuniones que podías comprender al ver las pizarras que dejaban escritas. En la piscina, en la playa, en los restaurantes..., de repente veías a alguien que levantaba un brazo y en cuestión de segundos era rodeado de una veintena de personas que recibían instrucciones y se disolvían a paso ligero. Poco a poco se fueron cerrando espacios del hotel y la masa de huéspedes era conducida, casi de forma imperceptible a seguir con las actividades habituales del hotel en lugares que tenían una prioridad menor en el calendario del proyecto. Mientras los animadores seguían haciendo clases de merengue en la piscina, los camareros se encaramaban a decenas de escaleras para descolgar luces, cuadros, ventiladores o cualquier elemento que pudiera convertirse en un proyectil con vientos de 200km x hora.
Obsesionados por la seguridad, pero igual de centrados en seguir ofreciendo el mismo nivel de servicio a los clientes, con la mejor de sus sonrisas, hasta en cosas que podrían parecer superfluas en tales circunstancias. Pensé en aquella imagen del Titanic hundiéndose mientras los violinistas seguían tocando música hasta el final.
En recepción había mucha presión. Nuestro hotel era un bunker y acogía a turistas trasladados de otros complejos cercanos que no eran tan seguros. Así que en dos días se gestionaron un 40% de entradas hasta llenar todo el hotel.

La noche del impacto, la cena se adelantó y se concentró de 19h a 21h. Dar de cenar a 1800 personas en dos horas requirió la presencia de todo el personal en los restaurantes: actores, bailarines, animadores, profesores de submarinismo, personal de seguridad, limpieza…todos estaban allí, les reconocía, a pesar de sus delantales y gorritos. A las 21h, todos teníamos que estar encerrados en nuestras habitaciones protegidas con persianas anticiclónicas, donde al entrar encontraríamos una bolsa con comida y bebida para tres días. Durante la cena yo me preguntaba quien estaría preparando en esos momentos, los paquetes de comida que encontraríamos en la habitación en breve. Todo el personal estaba allí corriendo de un lado a otro, casi sin poder disimular la preocupación por las consecuencias de un retraso en el plan.

Cuando todo pasó, pedí poder hablar con el “jefe de proyecto” de todo aquello. El director del hotel, me explicaba en su despacho horas más tarde, sorprendido por mi actitud de alumna entregada, que las bolsas de comida, se preparaban en las salas de convenciones, mientras nosotros cenábamos, por el personal administrativo (150 personas de las 800 empleadas en total en aquella organización). Claro!, el personal administrativo, al que nunca vimos antes.

El huracán entró a la 1h. De la madrugada, fue rápido, y a su paso dejó un panorama desolador, ninguna víctima entre los turistas, algunas entre la población que no disponía de semejante infraestructura, a pesar de que Mexico, dispone de uno de los dispositivos más eficientes del mundo en gestión de huracanes.

Al frente del
Barceló Maya Beach Colonial, está un líder serio pero accesible. Conversar con él fue un gesto más de la generosidad que aquel hombre me transmitió durante una larga conversación. Me explicó mil detalles de un protocolo que yo obviamente desconocía, y respondió apasionadamente a mis dudas.

Lo primero que hacen ante la inminencia de una situación así, es invitar al personal a irse a cuidar de sus familias, si éstas están en una situación precaria. Sin ningún coste laboral ni económico para el empleado. “No pueden cuidar de ustedes si están preocupados por sus propias familias, y además no es humano”.

Tienen un plan meticulosamente trazado y que se perfecciona cada año, pero una vez activado, analizan “in situ” cada dos horas el avance del huracán y replanifican sobre la marcha. Un eficaz sistema piramidal de comunicación permite que en cuestión de minutos, todo el personal esté informado de los ajustes en la planificación.

Lo de la “música hasta el final” no es sólo una cuestión de excelencia de servicio. Tener a la gente entretenida es una cuestión de seguridad. (no venía a cuento explicarlo aquí, pero vi algún altercado de personas que perdían los nervios, convencidas de que iban a morir)

Viven para sus huéspedes(convertidos formalmente en refugiados mientras dura el estado de excepción –me comentó-), pero no olvidan que a pocos metros, en medio de la selva, la sociedad a la que pertenecen ha sido azotada dramáticamente y mientras reconstruyen el hotel, una dotación de “sus chicos” reparte en los pueblos cercanos, los excesos de previsión que los turistas no hemos necesitado.

Esas y algunas otras claves (mil detalles que guardo escritos en alguna libreta escondida en una caja de cartón) permiten manejar con rigor, disciplina y sentido de la responsabilidad uno de los proyectos más complejos que he presenciado.

Aquel hombre, que tiene a su cargo una plantilla de la magnitud de muchas grandes compañías, se emocionó varias veces al relatarme su historia, como si fuera la primera vez que la vivía, sin perder la humanidad y la sensibilidad que hace de un líder alguien capaz de manejar una situación como aquella.

No hace falta llegar tan lejos en aquello
del turismo experiencial, pero para mi, aquel viaje se convirtió en una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida. Y aquel hombre y aquellos profesionales en los receptores de un respeto y admiración que espero no olvidar.

jueves, 24 de julio de 2008

Un día especial

Ha sido un día especial. Todos lo son, pero hay días que los vives como un regalo. Y yo hoy, después de llevar unos cuantos concentrada en un proyecto, me he regalado el día.

Conversaciones pendientes, citas al sol, comida con sobremesa, rebajas (que ya van por las segundas!), recuperar pasiones y desbloquear dolores por los que sufren a mi alrededor y sobre los que el estrés laboral a veces hace de anestesia.
Hay cierto aislamiento del mundo cuando nos lanzamos obsesivos sobre una tarea concreta. Hoy he tenido la sensación de re-conectar con el mundo.

La conversación con Nicolás, un profesor convertido en maestro, daría para escribir durante horas. Un respetuoso pudor intelectual, que creo haber comprendido de sus palabras, me impide hacerlo de forma explícita, pero seguro que las reflexiones que hemos compartido aparecen por aquí, de una forma u otra, cuando hagan su camino, cuando sin darme cuenta, florezca lo que hoy, como ya hizo hace muchos años, él ha sembrado en mi. En realidad, todos lo hacemos con todos, nadie dispone de conocimiento propietario, lo relacionamos, lo interpretamos, lo enriquecemos, lo matizamos, lo conectamos, pero ninguna idea, es sólo nuestra, ninguna evolución es individual, ninguna conclusión certera lo es sin ser contrastada con el otro.

Por eso, cuando me ha preguntado si trabajo sola, refiriéndose a la imagen que yo había sugerido, en casa sola físicamente frente a un ordenador, le he contestado que no. Que no trabajo sola.
Sería imposible hacerlo!  Wagensberg, al quien siempre recurro cuando me cuesta expresar algo con la belleza sintética con que él lo hace, lo explica perfectamente en "El Gozo Intelectual":

"Cada una de las tres fases de la adquisición de nuevo conocimiento tiene sus escenarios, métodos y circunstancias idóneos. No todo vale. Los mejores estímulos proceden de los objetos y fenómenos reales. Las mejores conversaciones ocurren con otras personas que no ignoran lo mismo y que aceptan la regla elemental de escuchar antes de hablar y de hablar después de escuchar. Y las mejores comprensiones e intuiciones se descuelgan de la más radical de las soledades."

En sus aforismos, ya podíamos intuir lo que luego desarrolla en el ensayo:

"Una mente construye por conversación consigo misma.
Una mente descubre por conversación con el resto del mundo"

Conversar con ese mundo, me permite descubrir, agradecida y humildemente, los pequeños atisbos de conocimiento que luego se convierten en ideas y proyectos con los que aportar valor a clientes y colaboradores. 

Soy incapaz de hacerlo sola y a veces busco compañeros de viaje en cualquier lugar, más allá de la configuración o la ausencia de un equipo formal: un familiar, un amigo, un taxista, un artista camuflado, una camarera, una agente inmobiliaria, un cliente reciclado en amigo, un amor consumido, una pasión incipiente, un libro, una canción. Todo vale. Si?. Todo suma. Sí.

Nada es realmente mío. Pero lo uso (procuro con respeto). Y lo devuelvo (nunca suficiente). Y lo agradezco (siempre). Escribir esto es una forma de hacerlo, por si los gestos explícitos no llegan.

No, no trabajo sola. Y me gusta pensar que mi equipo es todo eso que hay justo detrás de la ventana que tengo delante.