martes, 19 de febrero de 2008

Un taxista entre amigos

Hoy ha sido un día emotivo. He compartido reflexiones, anhelos, esperanzas, preocupaciones, ilusiones... con un montón de colegas . He estado en Barcelona, donde viven y trabajan viejos compañeros de viaje que forman parte de un ecosistema social, personal, profesional (las fronteras son tan difusas!!) imprescindible para comprender mi pasado y mi futuro.

Hoy es de aquellos días que has de reconocer que no has hecho nada, nada productivo, hoy “no he trabajado”, pero en realidad tengo la sensación de haber trabajado mucho, de haber hecho muchas cosas, de haber compartido y creado muchos proyectos, de haber escuchado muchas experiencias, de haberme enriquecido, de haber intercambiado ideas, de haber recordado muchos conciertos . Ahora, ya en casa, me siento agotada a pesar de la “improductividad”, me siento agotada de felicidad, de cariño, de gratitud , de inmerecido reconocimiento, agotada de tanta vida. Ha sido un día bonito.

A última hora, he cogido un taxi para desplazarme al centro de la ciudad, Mercedes me esperaba allí. Se reía cuando le explicaba la experiencia con el taxista:

-Voy a algún lugar cercano a Diagonal / Muntaner. Aún no sé la dirección exacta. Espero un sms, pero vamos acercándonos, por favor.

- Marchando!


En un momento dado, el taxista-consultor ha de tomar una decisión.

-Señora, empiezo a necesitar información más concreta

Presiono a mi amiga. El taxista se ríe mientras esperamos coordenadas

-Muntaner con París, bar géminis
-Marchando!!


Conduce al ritmo de la música, en algunos momentos, mis pies se coordinan con mis pulsaciones. Me pongo el cinturón y rememoro intentando relajarme, las conversaciones del día.

-Señora, prefiere ir por Aragón o por Diagonal
-No, sé, el experto eres tú. Qué propones?
-Diagonal es más corto. Aragón más rápido


Insisto en que decida él, según su experiencia y criterio. Y lo resuelve sacando una moneda del bolsillo, mientras conduce desafiando la sostenibilidad de su cuota de puntos.

-Cara Diagonal, Cruz Aragón

Cogemos Aragón y a mí, en aquel ambiente, me da exactamente igual si tardamos 10 minutos más o menos. La actitud del taxista consultor hace que me relaje, que me divierta, que me sorprenda y que un ligero incumplimento de plazos, no provoque en mi, la consecuente –en otros casos- irritabilidad.

Hablaba lo justo, callaba prudentemente. Y antes de preocuparme por la espera de mi colega, ya estábamos allí, buscando el bar géminis, como si fuera a él a quien esperaban.

He pagado encantada. El se ha divertido. Yo también
Todo un servicio.

...y un día redondo.