martes, 26 de febrero de 2008

Generación Y

Hace unas semanas una amiga me explicaba los problemas a los que se enfrenta a diario para gestionar unos equipos mayoritariamente formados por jóvenes (a nuestra edad, era una barbaridad referirnos al “joven” en tercera persona, pero estábamos hablando de algo más que de edad biológica) ante los que parece no encontrar fórmulas de relación, cohesión, compromiso y otros ingredientes básicos del trabajo en grupo.

Me decía cosas así:

No puedo hablar con ellos: Cuando la comunicación es por mail, o a través de los foros virtuales que tenemos, parece que todo fluye, pero cuando me siento frente e frente con ellos, algo se interrumpe, se inhiben, les intimida la comunicación verbal!

No ambicionan nada: No reaccionan al reto de superación. No sienten que tengan nada de demostrar, ni a los demás, ni a sí mismos. A veces parece que sólo les hace moverse el salario que cobran a final de mes


No hay compromiso: A la hora de respetar un plazo o cualquier cuerdo, para nosotras, eso era sagrado!, para ellos, una declaración de intenciones.


La forma de procesar la información también es diferente. No terminan de leer textos que les obliguen a hacer rodar el ratón y no hay capacidad de abstracción ni de síntesis.



No me atrevo a definir la generación Y, a través de esta experiencia, pero tiene elementos comunes con otros relatos, que se han sucedido en varias conversaciones, con colegas “enfrentados” a la misma sensación



Este fin de semana leía un interesante artículo en Expansión y Empleo sobe “Cómo conquistar a la generación nintendo”. El resumen de portada:

“No solo provocan conflictos generacionales. Sus nuevos sistemas de crear opinión y de tomar decisiones crean un choque cultural, y han crecido cuestionando la autoridad de sus padres, por lo que al llegar a la empresa, cuestionan también la de sus jefes y empleadores.
Pero hay quien ve en la Generación Y un grupo humano con valores positivos. La generación Nintendo pone el acento en aspectos de la vida que no son los profesionales, y piensa que lo importante es una carrera profesional. Las empresas que quieran fidelizar su talento tendrán que abrirse a estas dos inquietudes.
….este grupo de jóvenes(nacidos entre 1981 y 2000) expresan de forma distinta su compromiso, pero desde luego, no lo hacen a largo plazo.
Los representantes de esta generación buscan de forma más activa la experiencia internacional, son adaptables a los cambios, impacientes, ágiles y flexibles, con una gran capacidad de transformación; y presentan una mayor tolerancia a la diferencia que facilita la diversidad”





En la misma publicación, Montserrat Ventosa complementa el artículo anterior con siete mandamientos para manejarse en “El arte de seducir a los millenials



1. Diga la verdad

2. Haga lo que dice que va a hacer

3. Procure que el trabajo que se brinda tenga sentido

4. Ofrezca responsabilidad

5. Favorezca un entorno que fomente la diversión

6. Equilibrio de la vida personal y familiar

7. Atención a la responsabilidad social:



Son valores universales, que cualquiera de nosotros, tengamos la edad que tengamos, suscribiríamos sin dudar. Quizás no somos tan diferentes a la generación-Y, quizás la mayor de las transformaciones ha sido que éstos han crecido en un entorno que les ha permitido pensar con más libertad, reivindicar sin complejos aquello que quieren, considerar el bienestar como algo incuestionable y descubrir que el sufrimiento y el sacrificio, digan lo que digan algunas sectas, no conduce a nada.

Tenemos mucho que enseñarles, pero también tenemos mucho que aprender de ellos y quizás a partir de ahí maticemos el conflico generacional. Yo estoy dispuesta a considerarme aprendiz de Millenials que aún tiene que desprender algunas cosas.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Odilas, yo soy fan de la nueva generación. Nos sobrepasan en una cantidad de materias. Desde luego, tenemos mucho que aprender de ellos pero, sobre todo, debemos dejarles paso a su debido tiempo.

Anónimo dijo...

Tienes razón, no hay que bloquear el avance de esta generación, hay buscar fórmulas que nos permitan avanzar juntos, convirtiendo el "conflico generacional" en fuente de riqueza para todos.

Lo que llevo "todo" el día pensando es en el concepto de sacrificio, que lo he colocado como algo negativo, pero que por otro lado, a veces es necesario para alcanzar unos objetivos. Lo he resuelto a medias, sustituyéndolo por perseverancia, que es otro ingrediente imprescindible para el logro, pero sin las connotaciones negativas de sacrifio (que implica sufrimiento, renuncia...)...Paranoias ;-)

Anónimo dijo...

Efectivamente pueden sobrepasarnos en muchas materias. Es más fácil para esta generación poder acceder a todo tipo de formación e información, es más asequible y tienen más medios a su disposición. Además de todo esto,y unido al continuo cambio en el que nos estamos moviendo, les ha hecho ser mucho más versátiles y adaptarse a estos cambios de forma mucho más rápida, más ágil. Ser mucho más flexibles, y en algunos casos más “libres”.
Lo que también tengo claro es que su escala de valores no tiene que ver con la nuestra. No sé si para bien o para mal, según mi opinión para mal, pero todo lo reducen a "la ley del mínimo esfuerzo y máximo beneficio". Crecen pensando que todo surge por generación espontánea, que tienen derechos pero nunca obligaciones, que solo con querer y pedir las cosas se tienen, que todo vale, .....
Me separan unos años con respecto a esta generación pero no tantos como para que exista esa enorme diferencia generacional. Lo que si me separa y mucho es la forma de ver las cosas. A mi me han enseñado a tener unos principios básicos de convivencia, a pensar y expresarme libremente. Pero también me han enseñado a que no todo vale, a que hay que esforzarse y en algunos momentos hasta sacrificarse (en cuanto a renuncia de otras cosas) para conseguir mis objetivos y sobre todo a respetar. A respetar con lo que todo esto conlleva. Todos tenemos derechos pero todos tenemos obligaciones, es más nuestros derechos se acaban cuando empiezan los de los demás. No todo vale. Hasta las cosas más banales suponen un esfuerzo, un esfuerzo que será mayor o menor en función a lo que obtengamos o al valor que le demos al resultado.

Con todo esto, puedo decir que me considero “fan” de todo aquello de lo que pueda aprender, pienso que aprendo todos los días de todo y todos los que me rodean.

Anónimo dijo...

Hola ODILAS y contertulios,
excelente repaso reflexivo sobre valores, generaciones y motivación¡
Me ha gustado mucho como has graduado el artículo desde las críticas iniciales un tanto etiquetadoras a las propuestas finales, mucho más conductuales y aplicables, todo un programa motivaciónal y educativo para los X, los Y y para los que vengan¡ :-)

Anónimo dijo...

Anónimo, de todo lo que dices, me quedo con el respeto. Sin el respeto no hay convivencia posible.

Yoriento, seguieremos contribuyendo la motivación y la educación..tu sabes un rato de eso.

Gracias.