Con el nuevo año estrenaré también una forma diferente de trabajar. Dejo autoritas y emprendo camino en solitario. Pero en cuanto escribo esto me doy cuenta de que lo del solitario es tan sólo una ilusión.Se puede estar sólo en una gran fiesta y saberse íntimamente acompañado en pleno desierto. Eso lo sabe todo el mundo, después de haber vivido un rato.
Así que la soledad, la independencia y la autonomía serán tan sólo una cuestión formal, porque sola no soy nadie, ni me veo capaz de hacer nada, así que desde la vocación buscaré espacios donde emprender proyectos por los que valga la pena dejarse la piel, desde la individualidad buscaré equipos, redes, organizaciones y territorios a los que mi aportación resulte valiosa y desde la honestidad buscaré (y quizás será lo más difícil) dónde están mis luces y mis sombras y qué estoy dispuesta a hacer de(con) ellas.
No esconderé la incertidumbre, ni la batalla entre la confianza y las dudas, entre el entusiasmo y la prudencia, pero por encima de todo, gana la ilusión por el futuro y la determinación de formar parte de un momento de transformación social, cultural y económica que requiere lo mejor de cada uno de nosotros, independientemente de cómo decidamos organizarnos.
Quiero agradecer a mis compañeros de autoritas los momentos compartidos este año, lo mucho que me han enseñado y la entrega que han mostrado por un proyecto que me acompañará siempre como uno de los más intensamente vividos en mi trayectoria profesional.
Por mi parte, de momento, intentaré descansar unos días, aunque los que me conocen no se lo creen y ordenaré ideas (reduciéndolas para hacer buenas salsas, como aconseja Wagensberg).
Iré explicando, porque ya me he acostumbrado a compartir aquí estos relatos vitales, lanzados a un espacio cada vez más poblado de compañeros de viaje.
Felices fiestas a todos y que tengáis un 2009 lleno de magia.


