viernes, 19 de diciembre de 2008

Por arte de magia

Con el nuevo año estrenaré también una forma diferente de trabajar. Dejo autoritas y emprendo camino en solitario. Pero en cuanto escribo esto me doy cuenta de que lo del solitario es tan sólo una ilusión.
Se puede estar sólo en una gran fiesta y saberse íntimamente acompañado en pleno desierto. Eso lo sabe todo el mundo, después de haber vivido un rato.


Así que la soledad, la independencia y la autonomía serán tan sólo una cuestión formal, porque sola no soy nadie, ni me veo capaz de hacer nada, así que desde la vocación buscaré espacios donde emprender proyectos por los que valga la pena dejarse la piel, desde la individualidad buscaré equipos, redes, organizaciones y territorios a los que mi aportación resulte valiosa y desde la honestidad buscaré (y quizás será lo más difícil) dónde están mis luces y mis sombras y qué estoy dispuesta a hacer de(con) ellas.

No esconderé la incertidumbre, ni la batalla entre la confianza y las dudas, entre el entusiasmo y la prudencia, pero por encima de todo, gana la ilusión por el futuro y la determinación de formar parte de un momento de transformación social, cultural y económica que requiere lo mejor de cada uno de nosotros, independientemente de cómo decidamos organizarnos.

Quiero agradecer a mis compañeros de autoritas los momentos compartidos este año, lo mucho que me han enseñado y la entrega que han mostrado por un proyecto que me acompañará siempre como uno de los más intensamente vividos en mi trayectoria profesional.

Por mi parte, de momento, intentaré descansar unos días, aunque los que me conocen no se lo creen y ordenaré ideas (reduciéndolas para hacer buenas salsas, como aconseja Wagensberg).


Iré explicando, porque ya me he acostumbrado a compartir aquí estos relatos vitales, lanzados a un espacio cada vez más poblado de compañeros de viaje.

Felices fiestas a todos y que tengáis un 2009 lleno de magia.

16 comentarios:

José Miguel Bolívar dijo...

Suena apasionante. Te deseo toda la suerte del mundo y espero impaciente que nos vayas contando cómo va todo en tu nueva aventura.

JM

Yoriento dijo...

María Jesús, enhorabuena por la decisión. Ya sabes que puedes contar conmigo para echarte una micromano o un macroapoyo ;-) Un abrazo fuerte.

MarcG dijo...

María Jesús,

Me envidias por tener decisión, por saber lanzarse, por ser valiente...

Que tengas mucha suerte en tu nueva etapa... y, tal como ya ha comentado Yoriento, no dudes en pedir mi ayuda si la necesitas.

Feliz Navidad para tí (y para todos tus seguidores), que tengamos un 2009 lleno de ilusión.

mkl dijo...

Pues me alegro, oye, espero seguir formando parte de tu (nuestra) red y, ya sabes, si necesitas cualquier cosa... Ya nos irás contando.

Rodolfo dijo...

En tu caso, nunca mejor dicho aquello de "Año nuevo, vida nueva"!!!
Me alegro por la decisión, que no mucha gente se atrevería a tomar. Eso sólo ya dice mucho.
Como comentábamos, en el mercado hay mucha necesidad de talento... por lo que, contando con todas las energías que tienes, estoy seguro de que te espera un camino lleno de cosas buenas.

cumClavis dijo...

Me parece fantástica tu opción, María Jesús. Te deseo lo mejor. Por cierto, en este sentido, nuestro recorrido sigue caminos paralelos. Yo también dejo este año la empresa en la que he estado trabajando y emprendo un recorrido en solitario pero, espero, que muy acompañado...

Felices Fiestas!!

Manu Fernández dijo...

Muchísima suerte en esta etapa; cambiar tiene ya un valor en sí mismo, y siempre trae ilusión. Compañía por mi parte intentaré que no falte

Iñaki dijo...

Te deseo lo mejor en tu nueva etapa profesional. Y sabes que estamos aquí, al otro lado del cable, para lo que haga falta. Puedes estar segura de que no te vamos a dejar estar sola ;-).

¡Mucha suerte, María Jesús!

Anónimo dijo...

Alguien como tú, ha de hacer su camino en solitario.
Pocas personas son capaces de entender tu sabiduría, energía, vitalidad y en especial tu poder de seducción hacia los que te leen o escuchan.
Eres un ser especial predestinado a sufrir los miedos de los demás, porque tú esencia y tú presencia son tan grandes, que asustan a los que te rodean.
No tengas miedo, siempre triunfarás en lo que hagas, porque tu corazón es puro.
Suerte en la vida.

Odilas dijo...

Gracias a todos. A los que desde aquí y desde otros canales, habéis querido compartir conmigo un momento tan significativo para mi. Es fácil ser valiente cuando uno se siente escuchado, animado y apoyado así. Estoy algo sorprendida, pero no caeré en estupideces. El sentimiento que predomina es el de gratitud y complicidad.
Sabéis, es como haber entrado el primer día en una empresa, cuando compañeros te dan la bienvenida. Pues he sentido algo parecido hoy, como llegando a un espacio que os(nos) pertenece a todos y sintiéndome bienvenida.
Una entrañable cena con amigos ha puesto el broche a un día especial.
Buenas noches.

tic616 dijo...

Mucha suerte María Jesús, aunque bien pensado... estoy seguro de que no te hará falta ;-D
Bienvenida al barrio de los artesanos. Seguimos conversando y si crees que te puedo (podemos me atrevo a decir) ayudar en algo, no dudes en pedirlo.
Un abrazo

Odilas dijo...

Gracias Luis, por la confianza, por la ayuda y por estar ahí...escuchando y enredando.
Nos veremos por el barrio ;-)
Un abrazo.

Alorza dijo...

Me había saltado este post y no me he enterado hasta ahora.

Mi opinión es que las decisiones, cuando las toma uno mismo, siempre son para bien. Así que ¡felicidades!

Ya sabes donde me tienes para lo que quieras.

Odilas dijo...

Gracia Alorza.
Las decisiones, nunca las toma uno mismo o nunca las conjuga uno sólo. En en fondo, somos menos libres de lo que creemos.
Yo creo que lo que sí hacemos es elegir el juego, una vez tienes las cartas. Lo demás, ya son valores y estilos.
Espero que juguemos (sigamos) mucho juntos.
Un abrazo.

Pilar dijo...

Ya sabes que cuentas conmigo, y que posiblemente nuestros caminos sigan en paralelo.
Un beso y felices fiestas

Odilas dijo...

Me encantará encontrarte en el camino y disfrutar juntas del trayecto.
Felices fiestas.
Hablamos después del atracón.