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lunes, 14 de marzo de 2011

Talent on Air

Hace días, hablando con un colega sobre su salida de una empresa y su futura relación profesional con la misma, cristalizó una imagen que ya hace tiempo que se intuye y que se repite una y otra vez en muchas situaciones que vivo últimamente.

“Las empresas, para crecer, tendrán que hacerse más pequeñas”.

Nada nuevo, pero lo que parece que está cambiando es la decisión de lo que queda dentro y de lo que queda fuera, en esa dieta para perder el volumen inadecuado a los tiempos que corren.


La lógica parece decir que te quedes con el “core de negocio” y externalices lo superfluo, lo accesorio, los procesos “commodity”. Las políticas de outsourcing, offshoring ..etc de los últimos años respondían a esta lógica. Te quedas con el talento, externalizas “mano de obra”.


Creo que ahora ocurre al revés:
El talento resiste cada vez menos el corsé de las empresas. Los buenos se van. Han descubierto que solos, organizándose con otros de forma temporal, ya no necesitan a la empresa para ganarse la vida, ni siquiera para conseguir posicionamiento e incluso relevancia en un determinado mercado.
Es más, conozco cada vez más casos de gente que “florece” precisamente cuando sale del paraguas empresarial. De clientes que se acercan a ellos ahora que saben que la relación va a ser más directa con el profesional al que valoran y quieren contratar, seguros de que colaborarán con la persona y de que pagarán exactamente por quien es, por lo que hace y por cómo lo hace. Profesionales con identidad propia, más allá de marcas comerciales basadas en valores abstractos.


El talento se escapa de las organizaciones precisamente cuando estas más necesitan reformular su oferta y acelerar los procesos de innovación.

Pero en realidad no se van. No es como antes. No se van a otra empresa para favorecer a la competencia (aaahh o conmigo o contra mi!).

Sencillamente, se van y se quedan como agentes libres, "flotando en el aire", con una capacidad de conectividad (también con la empresa que dejaron!) impensable desde dentro de los muros corporativos; con una capacidad de generar conocimiento y valor difícilmente financiable por las estructuras de costes cortoplacistas tan habituales en nuestro ecosistema empresarial. Están ahí, asumiendo riesgos (tan necesarios para la innovación) que no se toleran en las organizaciones tradicionales.
Están ahí, en definitiva para devolver (si el sistema es hábil y reacciona), mucho más valor del que les exprimía por una nómina.


Son los nuevos departamentos (externalizados) de I+D.


Se invierte la pirámide de la gestión del talento: Se externalizará aquello valioso, y desde la empresa se gestionarán Redes externas de innovación que "enchufen" propuestas a las estructuras rígidas que las penalizaban. Y se mantendrá en nómina aquellos profesionales cuyo ciclo de renovación del conocimiento sea más lento, más estable, más estándar.


Habrá que trabajar sobre las nuevas reglas del juego, porque las relaciones de interdependencia están cambiando.

El caso es que deberías indentificar talento dentro de tu empresa, y cuando lo encuentres..."despídelo".

viernes, 11 de junio de 2010

Lenguaje Común

Para colaborar hay que entenderse. Y para entenderse necesitamos un lenguaje común. Unos códigos que representen la base de una estructura conceptual compartida. Si esto no se da, aunque hablemos la misma lengua, nos falta, a mi parecer, la herramienta principal, el lenguaje.

Y esta carencia se puede dar a pequeña y a gran escala: La podemos observar desde el microcosmos de una pareja , en pequeños grupos alrededor de prácticas y conocimiento o en organizaciones empresariales de distinto tamaño.

Mi experiencia con estas últimas, es que cuando pretendemos introducir dinámicas de trabajo colaborativo, hay mucho más que hacer que implantar herramientas, formar para usarlas y definir procesos.
Hay un reto que supone la esencia de esa transformación. Y es la necesidad de desarrollar un lenguaje común .



Alinear el proceso operativo con el estratégico. La dirección ha de ser capaz de transmitir a la organización el proyecto colectivo que los cohesiona y de compartir cualquier cosa que tenga forma de plan estratégico. Personalmente cada vez tengo más dudas sobre la utilidad de los mismos, pero de alguna manera, los grupos de trabajo necesitan entender hacia dónde va el buque en el que viajan.
A menudo nos encontramos con que estos grupos funcionan de forma eficiente, incluso son capaces de medir este rendimiento, pero están desconectados de la estrategia global y desconocen como sus resultados contribuyen a los objetivos comunes. Esto no sólo es desmotivador para los participantes de las distintas iniciativas, si no que también tiene un efecto negativo sobre el soporte y la complicidad de la estructura directiva, que en el mejor de los casos, se inhibe y “deja hacer” con una actitud más cercana a la condescendencia que a la implicación necesaria.

En realidad, esa dirección siempre carente de tiempo, de proximidad a la realidad , y a menudo de ideas, podría aprovechar el entusiasmo y canalizar la energía de los grupos de trabajo colaborativo que de forma espontánea o dirigida emergen, pero no pueden, entre otras cosas, porque no les entienden.


Medir con criterios cuantitativos y cualitativos

..y no les entienden porque estos grupos no emiten señales en un lenguaje comprensible desde un punto de vista gerencial. Las métricas y los indicadores que definamos para evaluar los resultados de estos grupos han de servir no sólo a ellos mismos, si no (obviamente) a hacer comprensible su trabajo a aquellos que tienen el poder de neutralizarlo o impulsarlo.
Es pura estrategia de alianzas, si queréis.


Tecnología aplicada a procesos reales y necesidades específicas
Luego está la tecnología, y ocurre que no todos los grupos de trabajo colaborativo necesitan lo mismo. La colaboración responde a diversas necesidades y desemboca en procesos distintos. LA tecnología, la funcionalidad de las plataformas online, deben estar al servicio de los procesos concretos de aquella comunidad en la que se implanta.

Coherencia y visión estratégica en la política de adopción de tecnología
en las organizaciones, dónde por herencia histórica se siguen aplicando criterios basados exclusivamente en la automatización de las transacciones (operaciones, finanzas, gestión) y en enfoques originales de épocas donde la tecnología era más una cuestión de procesos que de personas .
La actual socialización de las herramientas tecnológicas dentro (y fuera) de las organizaciones, está provocando una relación distinta entre la tecnología y sus gestores.


Así que todos estos agentes deben entenderse y coordinarse para avanzar en sintonía. A la dirección le corresponde liderar procesos de cambio para crear entonos culturales y operativos donde las dinámicas de trabajo colaborativo puedan emerger.
Liderar es inspirar y estimular, no hacer hacer. Eso lo harán las personas, solas mejor que dirigidas, y lo harán mejor en la medida en que dispongan de la información adecuada para evaluar su entorno y acertar con sus acciones.
La tecnología les asistirá a todos, pero mal aplicada puede ser hasta contraproducente.
Las políticas sobre su gestión no pueden recaer sólo sobre los responsables de IT de las organizaciones. Estos necesitan conversar y aliarse con nuevos agentes hasta ahora meros consumidores (usuarios).
Toda una sinfonía que hace necesario desarrollar esos códigos comunes que permitan desenfundar los instrumentos, sentarse, mirarse, ponerse a tocar y “entenderse”.

jueves, 23 de abril de 2009

Seguimiento de Z-Project

Las reuniones de seguimiento de los proyectos han dejado de tener sentido (tal y como estaban concebidas) desde que existen plataformas colaborativas de documentación y reporting como puede ser un wiki.

Este lunes, tuve la primera de ellas, en el proyecto de Gestión del Conocimiento, en el que trabajo, vamos a llamarlo Z-Project. Desde el inicio hemos abierto un wiki en el que vamos desarrollando reflexiones, investigaciones realizadas en la organización y estatus permanente del avance de las tareas, así que planteé la reunión de seguimiento como un debate sobre algunas ideas de conceptualización, y no tanto como un reporting de gestión.

Algunas de esas coinciden con la reflexión pendiente sobre el libro de Maite Darceles “Guías para la transformación”.

Según DarcelesResulta imprescindible para abordar la gestión del conocimiento un cambio en el enfoque organizacional, es decir, se da la imposibilidad de llegar a un modelo eficaz en cuanto a conocimiento y su despliegue desde el modelo imperante incuestionado [el tradicional en empesas piramidales, burocratizadas y rígidas]. La información y los datos pueden ser sistematizados, procedimentados, pero no el conocimiento.
Lo relevante va a ser cómo se despliega el conocimiento de las personas en la organización, es decir, cómo aprenden y cómo actúan desde su conocimiento, en un continuo movimiento, interacción y recursividad

Esta visión condiciona los proyectos de gestión del conocimiento, tradicionalmente enfocados a la gestión de la información, sus repositorios, su estructura, sus flujos…

Conforme pasan los días, este proyecto se acerca más a un proyecto de organización, de cultura, de clima, de gestión del cambio, que a un proyecto de “conocimiento” entendido este como gestión del conocimiento explícito en la empresa.

Algunas claves, compartidas y enriquecidas con las aportaciones de los asistentes a la reunión:

1. Las personas en el centro. Encuentro esto en el libro de Guías “...es obvio que el conocimiento es estrictamente personal. Lo que puede haber fuera de la persona es información; no conocimiento. Libros en las bibliotecas, todo tipo de informaciones en Internet, informes en nuestros archivos, datos estadísticos, publicaciones científicas,… Todo ello es información que, a través del conocimiento de las personas, se pone en valor en múltiples formas
Así que no tendremos conocimiento si no creamos un clima dónde las personas se sientan libres, autorizadas, respetadas, apasionadas, escuchadas, animadas a aplicar sin miedo sus saberes y sus dudas a contrastarlos con otros y a compartirlos para enriquecerlos. Esto nos lleva al segundo punto


2. Crear Flujos entre personas: El conocimiento surge de las relaciones. En algún momento Maite Darceles hace referencia a la excesiva importancia que damos al documento: “La planificación exige documentar y la división en compartimentos estancos de los departamentos exige que la interacción entre ellos se deba producir con soporte documental”. Pero esa situación no favorece la estructura relacional que fomenta el conocimiento. Más bien al contrario. Así que tenemos que hacer una transición progresiva de un sistema basado en transacciones documentales, a espacios que fomenten la relación de personas que comparten ideas y experiencias.

3. La búsqueda de la información es más relevante que su organización. Esta idea es casi un alivio porque me resulta abrumador y titánico ponernos a mapear la organización, definir procedimientos que canalicen la información, crear grandes repositorios de conocimientos, organizar equipos alrededor de ellos... Quizás es más óptimo y lógico dejar que cada departamento siga organizando la información como quiera y dónde quiera, pero indexándola de forma que sea fácilmente accesible por cualquiera. Alguien ha visto un GoogleCorporativo alguna vez?

4. El mantra CREA, MEZCLA, COMPARTE, tantas veces propuesto por estas tierras, y tan bien recogido por los compañeros de Compartim, debe extenderse por toda la organización. Es la única manera de que ese MetaBuscador adquiera relevancia gracias a la humanización necesaria para convertir la información en conocimiento.

5. Hay que identificar las Áreas de conocimiento o los Dominios y organizar algo alrededor de ellos porque son las competencias core de la organización, aquellas que hay que garantizar que se alimentan, desarrollan y se transfieren correctamente. Pero aquí nos encontramos con un problema. Alguien dijo una frase brillante en la reunión cuando mostré mis dudas: “El conocimiento se genera de una forma distinta a como se consume”. Así que los dominios, deberían diseñarse en función de ¿Qué preguntas se hacen las personas? y cómo se las hacen. Y no tanto en la especialización funcional y vertical de los expertos que las producen

6. El proyecto (cualquiera) no puede vivir al margen de la cuenta de resultados. Ni en sus costes ni en sus beneficios. Parte del estudio es recuperar la historia de experiencias previas, y como en tantos otros sitios, ocurre que iniciativas brillantes fallan porque no disponían de los recursos necesarios o porque no pudieron demostrar su impacto en beneficios.

7. Abrirse al exterior. “Primero generamos productos y luego los vendemos” decía alguien en la sala, “Deberíamos hacer como la consultoria”, personificaba en mi su reflexión, “construyen el producto con nosotros, el cliente”. Estuve a punto de derivar el debate hacia la industrialización despiadada de algunos tipos de consultorias, pero obviamente, no era ni el momento ni el lugar.

8. Ojo al conocimiento básico. A veces hacemos grandilocuentes propuestas sobre innovación y generación de nuevo conocimiento, pero perdemos de vista aquel básico, que se sabía y que se pierde. El que sabían los mayores y ya nadie lo enseña ni lo aprende. Había preocupación por la pérdida de calidad de competencias en las nuevas generaciones. Quizás no hay que olvidarse de los maestros y los aprendices, por mucha innovación y tecnología que tengamos a nuestra disposición para conocer.

9. Todo esto necesita una nueva concepción del liderazgo. De nuevo Darceles “..el poder ejercido como control lleva en numerosas ocasiones al poder por el poder, es decir, al poder destructivo en forma de bloqueo de iniciativas, bloqueo de todo lo emergente. Ello conduce a organizaciones absolutamente rígidas y oscurantistas, porque no permiten la alegría de la comunicación, de la iniciativa, de la creación”. Es necesario un liderazgo basado en la vocación de servicio a los equipos. Maite referencia a Lorenzo Mendieta “Una actitud de servicio da muchísima autoridad, muchísima más que el poder impuesto”.

10. Y por no tener 9 sin 10, y porque no pude resistir hacer el apunte final a pesar de lo arriesgado: Las personas deben divertirse con lo que hacen. Si no hay satisfacción personal en el trabajo que realizamos, estamos condenados a la mediocridad y a la tristeza.


Demasiado largo, perdón por el rollo, pero espero que os sirva para trances similares y si tenéis ideas o correcciones que puedan servirme (nos) serán bienvenidas.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Trabajar en tiempos de cólera

Supongo que este domingo nos vamos a quedar sin el mítico semanal de anotaciones de Miquel, me lo imagino serpentiere serpentiere por las calles de Venecia librando una batalla interior entre el homo conneticus y el entrañable soñador que lleva dentro.

Nota: Cuando termino de escribir este post, me salta en el reader el semanal de hoy. Eres la ostia compañero ;-)!!

Sin pretender sustituir su imprescindible tejedora semanal, quiero enlazar aquí, para él y para todos, tres entradas que si ya por separado son imprescindibles, juntas aportan una visión reveladora al momento económico-laboral que estamos viviendo.

Pablo Aretxabala lanza una pregunta con respuesta fácil: ¿Son inevitables los despidos en época de crisis? Definitivamente no.

"Personas, Innovación, son los mantras de que se repiten día tras día en la mayoría de las organizaciones: “Las personas son el principal activo de nuestra empresa”, “La innovación es una labor de toda la organización”, son frases que se oyen a cada paso y que están impresas con letras doradas en todos los Planes, Misiones, Visiones, Valores, etc, etc."

Sonidos tan recientes, que aún se oyen los ecos de esos “mantras” mientras comprobamos con estupor, como la tasa de paro aumenta y las empresas se desprenden, desesperadamente, de sus “principales activos”.

Las empresas son malas malas?, sus directivos unos incompetentes?, los accionistas unos desalmados?. Yo creo que no (no siempre, no todos, o no todos siempre), pero a veces, quizás no se valoran alternativas viables porque no se le han ocurrido a nadie (llamadme ingenua) o quizás, eso de “el valor de las personas”, “la economía del conocimiento”, “la capitalización de la pasión”…es algo que se ha usado como cosmética corporativa sin entender el potencial real que entraña (llamadme ingenua otra vez).

Generalizar es errar seguro, pero estoy segura que muchas empresas que hoy se están planteando reducir sus plantillas como única vía de sostenibilidad y productividad, podrían echar mano de los consejos de Pablo para convertir un momento de crisis en una palanca de transformación real para hacer frente a un futuro en el que seguramente, volverán a necesitar esos “activos” que hoy creen que les sobran.
Formación, Polivacencia, Innovación, Salir a la calle, Reorganizar internamente, Mejorar los medios productivos, Mejorar el servicio al cliente..son algunas de las recetas sobre las que Pablo nos invita a reflexionar.

Julen, con un título más radical de lo que expresa su racional propuesta, defiende “
salir del sistema imprerante” y aunque sea como ejercicio mental, lanzarnos a “destruir empresas” (cómo si a algunas les hiciera falta ayuda para autodestruirse – sugiere Alycie en uno de los comentarios).

El modelo imperante : Pórtate bien que te daremos seguridad” ha funcionado, pero puede seguir haciéndolo? A qué precio? Tiene sentido ahora que las tecnologías y la sociedad red nos permite organizarnos, cocrear, cooperar, colaborar, coproducir…?
No era eso lo que nos ofrecían las empresas que ahora nos despiden?: La fuerza del grupo, la marca, la sinergia, la alineación con el objetivo, el coste de transacción, el espacio de relación, la optimización de la producción, el músculo de la corporación. De verdad no hay alternativa?

Julen nos está proponiendo (interpretación personal subjetiva) que nos hagamos mayores, que cojamos las riendas, que nos hagamos responsables de nosotros mismos, y que dejemos de pagar un precio obsoleto por una seguridad en decadencia.
Su “destruir empresas” no es literal claro!, propone “
Emprender o Intraemprender”, pero en cualquier caso, hacerlo desde el compromiso, el valor (de coraje y de competencia), el entusiasmo, el sentido común y la libertad.

Y las empresas, las que hayan entendido de qué va todo esto, no tienen, ni deben, quedarse al margen. Tienen, tenemos todos, una oportunidad de oro para refundar los valores (ahora que está tan de moda), para reescribir los contratos de nuestras relaciones, y para buscar nuevas fórmulas de generación de valor. Ya no sirve la cosmética, esto necesita cirujía. Tenemos teoria y literatura para aburrirnos, es el momento de aplicar todos esos "mantras" que hemos escrito en tanto powerpoints. Es el momento de las personas.

Y Senior Manager y Yoriento (y otros) lo saben y están ya en plena faena con Bloguí@ de E-mpleo , una iniciativa colaborativa que pretende capitalizar el poder de la red para elaborar un manual para la búsqueda eficaz de empleo.. “
¡Escribamos un guía para la búsqueda de empleo con contenidos de calidad y pensando en las personas…!” fue su aviso a navegantes. La respuesta abrumadora, promete calidad y un enfoque de eso que nos gusta tanto por aquí : Personas al servicio de Personas.
Tenéis todo el material e instrucciones de participación en su blog.

En fin, tejido está.
Feliz semana.

martes, 28 de octubre de 2008

El aprendizaje es el camino y la meta

El otro día Maria Elena, me presentó virtualmente a un colega con el que intuyó tendría buena química intelectual. Lo pensó entre otras cosas porque Pedro Pablo Ramos es el autor de un libro de sugerente título Modelo Organizativo en RED. El diseño de las empresas del siglo XXI.

En el blog de Pedro leí que asistía al Forum Mundial de Gestión de Personas, al que lamenté no ir, pero del que dieron cuenta otros colegas como Senior Manager

En el foro habló Stephen Covey el filósofo del management, cómo lo describe el subtítulo de la entrevista que le hacían este domingo en El País y autor de “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”

La entrevista lleva el título “
El aprendizaje es el camino y la meta” toda una declaración de principios tan fundamentada como vigente.

De toda la entrevista me quedo (y todo este lío de nodos, para llegar aquí) con una frase que me ha hecho pensar estos días:

Con el tiempo descubres que el éxito no es la base de la felicidad mientras que la felicidad sí es la clave del éxito

Un orden de prioridades y una relación causa efecto que culturalmente estamos lejos de interiorizar.

Así que ya sabéis:


Be happy water my friend

sábado, 19 de julio de 2008

Fluir

Ayer , una conversación con un amigo, me hacía recordar dos lecturas que se cruzaban entre las ideas que compartíamos. 

Había disfrutado leyendo los textos a los que hacía referencia hablando con él, pero no tuvieron verdadera fuerza hasta que fueron compartidos, conectados entre sí y mezclados con otras referencias de mi interlocutor, para convertir todos aquellos datos en una conversación que permitía conocernos mejor y entender mejor el mundo.

Uno de los textos lo encontré en la revista Psycohologies (“uno es capaz de leerse cualquier cosa esperando en un aeropuerto”, dijo condescendiente). El artículo era del Profesor Mihaly Csikszentmihalyi (creo que he escrito todas las letras). Hablaba sobre como la concentración ayuda a la felicidad. Me interesó más lo de la concentración que lo de la felicidad y allí encontré la descripción de algo que todos hemos sentido alguna vez: La sensación de Fluir:

Fluir es un estado de intensa concentración que experimentan las personas cuando practican deporte, tocan música, juegan al ajedrez, lavan los platos, meditan o trabajan en una tarea con la que disfrutan. Estás fluyendo cuando te olvidas de ti mismo, de la hora que es y, simplemente, continúas haciendo lo que estás haciendo…”

La idea venía a cuento para conversar sobre lo que nos motiva a trabajar de manera intensa, alternando sin orden el tiempo de ocio y trabajo, y dinamitando las fronteras entre lo personal y lo profesional.

De algo parecido hablaba Fernando Trías de Bes en un artículo reciente donde decía que “es muy difícil, casi imposible, que una persona innove en cualquier campo si no está motivada para ello. Lo que muchas organizaciones públicas y privadas hacen entonces es ofrecer incentivos y recompensas para quienes produzcan buenas ideas. Sin embargo las ideas y las innovaciones suelen se pocas o pobres. ..porque si no comprendemos los mecanismos que desatan que una persona dedique tiempo a pensar  de modo creativo e innovador estaremos constantemente dando palos de ciego”.

Trias de Bes referencia a Teresa Amabile y a su ensayo “Mentes Creativas” (editorial Paidós), para apuntar que la verdadera motivación “la Motivación Intrínseca, es aquella que surge del placer que proporciona trabajar en un campo profesional o área de actividad que nos gusta. Tan sencillo y difícil a la vez”, demostrando que “una persona aporta soluciones más creativas cuando realiza una tarea por puro placer”….Cuando Fluye?

Otra conclusión, presumo que controvertida, del estudio es que “la ausencia de evaluación proporciona libertad, la cual es esencial para crear e inventar. Cuando una persona no se siente evaluada, piensa más libremente”.

El final del artículo es un alivio para aquellos que, a veces incomprendidos por nuestro entorno y por nosotros mismos, “hemos vivido momentos durante nuestra vida donde hemos estado sumidos en una actividad a la que hemos dedicado toda la atención y nos ha tenido completamente absorbidos. El tiempo pasa rápido. Podemos estar varias horas sin comer. Nada parece más importante que aquello que tenemos entre manos. El cansancio no hace mella en nosotros, y quienes nos rodean se maravillan de nuestra capacidad de entrega.”

Fue una conversación fluida y agradable que anuncia una relación para crear, pensar y trabajar –también- “por puro placer”. 

jueves, 10 de julio de 2008

Un artista camuflado

Voy en el metro, ensimismada en mis pensamientos. Detrás de mi alguien toca la guitarra y canta, pero no le escucho, apenas presto atención a una más de las muchas personas que intentan ganarse unos duros recurriendo a la caridad a cambio de ofrecer algún producto o mostrando alguna habilidad. De tanto verlos y oírlos se vuelven transparentes, forman parte del mobiliario urbano, una pieza más mimetizada, de la gran ciudad.

De repente, sus gritos me sobresaltan:

- Eeeeh, un aplauso no?, soy un artista, necesito aplausos!!

Lo dijo con tanta gracia que todo el vagón estalló en una gran ovación. Aquello rompe el ambiente amodorrado de pasajeros autistas y el tío consigue dar un concierto de verdad. Era un artista.

Esta vez le escucho (ya era imposible no hacerlo), la gente sigue el ritmo con la cabeza, sonríen, en el estribillo tararean (yo no me conocía la canción) y suenan algunas palmas.

No es mi estilo, pero suena bien, sonrío, me relajo y disfruto de un momento casi surrealista.

Toca varias canciones mientras yo me acerco a mi destino. Busco en el bolso dinero para agradecerle el momento. Esto no es caridad, le hubiera pagado por un concierto de diez minutos (creo que todo el vagón hubiera estado dispuesto a hacerlo), pero cuando me giro para buscarle, veo que enfunda su guitarra y se sienta a seguir charlando con sus amigos.

Por un momento me siento estúpida. Él no quiere mi caridad, no pedía dinero. Él sólo quería hacer aquello que le gustaba y hacer disfrutar a otros con ello. Desconozco cómo se gana la vida, pero entonces pienso que haga lo que haga, si lo hace con la misma actitud, nunca le faltará de nada. Pienso que este hombre entiende aquello de profesionalizar la pasión.

Él baja en la misma parada que yo, me lo tropiezo bajando del vagón. Me giro y le doy las gracias. Él me devuelve una sonrisa impagable.

jueves, 8 de mayo de 2008

Profesionalizar la Pasión

Buscaba la versión digital de un artículo de Fernando Trias de Bes que leí este domingo en el País, trataba de la desmitificación del fracaso y del aprendizaje inherente a los errores.

...Pero buscando el artúculo, me he encontrado (ella me ha encontrado a mi?) esta joya, publicada en noviembre de 2007 “El mejor emprendedor es el que consigue profesionalizar su pasión”.

Sin decirlo explícitamente, hace referencia a esa voz que nos dice si vamos bien. 

Más allá del éxito o el fracaso (siempre circunstanciales y temporales), más allá de los consejos que recibamos, de lo que diga la lógica o los manuales, la mejor (quizá la única) forma de saber si hacemos lo que debemos, es nuestro estado de ánimo, nuestra voz interior, nuestras sensaciones más básicas.

“…el mejor indicador para saber si eres correspondiente con la función que estás desempeñando es lo que sientes y experimentas en tu interior. Si eres feliz y estás alegre es que estás haciendo lo que debes en el lugar y momento oportunos

Me ha llamado también la atención, su receta para identificar a un “falso emprendedor”…aquel que tiene "un motivo, pero sin motivación".

Y es verdad que cuando hay más motivación que motivos, todo encaja, los resultados llegan, todo fluye, sin obsesiones ni estridencias. A veces nos empeñamos tanto en conseguir algo (por algún motivo) que olvidamos que si, sencillamente, hiciéramos aquello que nos pide el cuerpo,  “aquello que nace del interior del ser humano”, lo tendríamos todo.