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martes, 27 de diciembre de 2011

Cops DaVinci

Durante este año que termina una de las actividades que más proyectos ha generado ha sido la implantación de modelos de trabajo colaborativo en organizaciones.

Matizar las estructuras tradicionales caracterizadas por modelos jerárquicos, departamentales, con una división del trabajo que dificultan la transversalidad en la gestión del conocimiento y la generación de redes de intercambio y soporte, empieza a ser una propuesta interesante para organizaciones en procesos de cambio.


Uno de esos proyectos es el que nos ha llevado –entre otras cosas- de nuevo a Santiago de Chile. Allí Aguas Andinas está en uno de esos procesos que transformará la genética de la compañía, que avanza hacia un modelo donde las personas, el conocimiento y la innovación sean el centro de la actividad productiva.


Hace ya más de un año, se activó allí un programa de cambio llamado DaVinci, se definieron unas líneas estratégicas y otras facilitadoras de las primeras. A partir de esa parrilla, se constituyeron varios grupos de trabajo que tenían la misión de convertir en realidad algunas de las iniciativas surgidas del plan.
El encargo ahora era Fortalecer el proceso de Gestión del cambio en el Grupo Aguas, a través de la constitución de equipos de iniciativas estratégicas y facilitadoras DaVinci, a través de un programa de Comunidades de Práctica.

Durante este mes de diciembre, hemos recogido el trabajo de esos grupos, analizado sus dinámicas y activado un proceso para convertirlos en Comunidades de Práctica. Algunas de ellas surgieron, de forma adicional y espontánea de los grupos de debate que se dieron en el marco del programa de formación MANAGING XXI que impartimos en agosto.
Finalmente, se han activado 17 Comunidades de práctica, algunas con un historial intenso de actividad previa, otras de nueva creación.

Los trabajos se han concretado en los siguientes pasos:
  1. Revisión de los grupos de trabajo existentes (razón de ser, actividades previas, resultados, necesidades, organización interna…)
  2. Formación metodológica en los modelos de trabajo colaborativo basados en Comunidades de Práctica
  3. Dotación de un espacio virtual para el trabajo de los grupos
  4. Dos jornadas de Kickoff (una con responsables de los grupos y otras con todos los participantes)
  5. Revisión del modelo de gobierno del programa

La experiencia ha sido muy positiva, y como siempre, una oportunidad de aprendizaje para seguir investigando en este escurridizo mundo de la organización de personas que persiguen objetivos (supuestamente) comunes.

Algunas reflexiones que pueden ser de utilidad en casos parecidos:


Revisión de los grupos

Es importante aproximarse con humildad a estos procesos. Llegamos los consultores con nuestra metodología y nuestros efectos especiales, pero la realidad es que nos encontramos con redes pre-existentes, con historias que se han ido tejiendo a lo largo de años de convivencia corporativa. En este caso, algunos grupos habían alcanzado un nivel alto de productividad y mostraban resultados impactantes. Así que le primera píldora es la de respeto, tacto y humildad frente a estos sistemas.
Este es un aprendizaje también experimentado en el proyecto del Gobierno Vasco, dónde hemos tenido alguna reflexión al respecto con la gente de Consultoria Artesana en red.

Metodología
Sirve tan sólo para poner un poco de orden, para compatir la visión, construir un lenguaje común, ponerle nombre a cosas que siempre se han hecho y aprovechar los aprendizajes de otras experiencias para ahorrarnos problemas y aprovecharnos de las buenas prácticas. Hemos utilizado un pequeño “Documento de constitución” donde los distintos grupos tenían que decidir cosas como su organización interna, su plan de comunicación (tanto interno como externo –de la Cop-), los hitos que se marcaban y un plan de trabajo para abordarlos. Durante las jornadas presenciales (16 y 21 diciembre) se impartió formación en modelos Cops. Aquí algunos materiales utilizados:

Plataforma

El proyecto es un piloto, así que un requerimiento era no invertir en plataformas propietarias. Después de revisar algunas optamos por TEAMLAB. Muy sencillo pero con las funcionalidades básicas. La hemos configurado de forma que el programa común que integra a todas las Cops se encuentra en el espacio que en TEAMLAB se llama Comunidad, y luego cada cop trabaja de forma específica en los espacios para Proyectos. A nivel de Comunidad se comparte un blog, wikis, foros, gestor documental, eventos, y enlaces de interés. Los Proyectos sirven para gestionar hitos y tareas.


Kickoff

Las jornadas presenciales, han sido el meollo del asunto. Allí es dónde las cosas que necesitan “piel” han ocurrido.
Nos planteamos las jornadas en dos etapas. Una con los responsables de los grupos (30 personas) y la segunda, con todos los participantes del programa (130 personas). En ambas, dimos –en formatos distintos por razones de aforo y entorno- formación tanto en metodología como en el uso de la herramienta.

Pero las jornadas debían favorecer algo más que la mera exposición por nuestra parte. Para ello, en la primera jornada pedimos la participación de los responsables de los grupos, quienes a través de un “template” (unificador de dis
cursos), compartieron con sus compañeros, sus historias, objetivos, avances y próximos pasos.










Sirvió también esta jornada para avanzar en la creación de una red de redes y trabajar en compromisos e intercambios entre los distintos grupos.

















En la segunda jornada, repetimos el proceso ya con todos los participantes de los grupos. No hubieron esta vez presentaciones públicas de los participantes, pero sí trabajo de grupo (por grupos) para finalizar el “documento de constitución” que habían iniciado los responsables de los grupos durante la primera jornada.



Por la tarde, la gente de Andes Ventures, se encargó de hacer el resto. Las fotos (últimas) hablan por sí solas

Cómo siempre, estas cosas solo salen si se cumplen todas las condiciones de la siguiente lista:

  1. "Materia prima" de primera: Gente con ganas de hacer cosas, de emprender, de mejorar su realidad, de aprender y de compartir.
  2. Buen liderazgo interno. En este caso Elena Sanz como sponsor del programa DAVinci
  3. Buen equipo a ambos lados de la línea contractual: Ikuska Sanz (amasando voluntades), Ana Rodera (a los mandos de la plataforma), Marian Rios (moviendo todos los hilos), y una servidora (de marioneta agradecida).

Seguiremos enredando.

lunes, 4 de julio de 2011

Riding with the Horsewoman


La semana pasada tuve que dar una conferencia ante un público que provenía de diversos países de Europa. El tema, conocido: “Enterprise Social Netwoks”, el material: reaprovechado de otras ocasiones, el problema: hablar durante 40 minutos en un inglés compresible, y participar en un debate final respondiendo a las preguntas y propuestas que pudieran ocurrírsele a cualquiera de los 200 invitados al evento. Además, la organización nos requería una dramatización entre mi “partenaire” y yo. Él debía defender el lado oscuro: los riesgos y los problemas de Internet y yo sus bonanzas y aplicación a la vida personal y profesional. Una especie de dúo Pimpinela a la francesa (el cliente era GdfSuez).

Mi primera respuesta fue que mi nivel de inglés no daba para tanto, pero finalmente y tras una serie de acontecimientos que no vienen al caso, acabé allí subida sonriendo a una audiencia dispuesta a escuchar.

Lo que ocurrió durante el mes previo a la conferencia, fue que topé con una de esas profesionales con quien vives una experiencia digna de ser compartida

A Paquita me la recomendó un colega. Ella le da clases de inglés y yo necesitaba a alguien que rescatara esa lengua de mi subconsciente más profundo y me pusiera las pilas en 4 semanas. Pero Paquita es algo más que una profesora de inglés. Tuve la sensación desde el primer café, que estaba conceptualizando un proyecto con mi situación. Me hizo tantas preguntas que no tenían que ver con el discurso propiamente dicho, que al inicio sentí cierto desconcierto, pero me dejé llevar. Y en cuanto dibujó el "proyecto MJ", fue como subir con ella a un caballo al galope.

Me ayudó con el idioma, pero durante todas las sesiones que trabajó conmigo, casi parecía lo secundario. Me explicó cómo hablar con el cuerpo, cómo respirar, cómo modular, como interpretar a la audiencia, como interpelarla. Identificó tics irritantes, y construcciones favorecedoras. Me ayudó a visualizar el momento, me grabó, me enseñó, me reconoció y me mostró, me entrenó. Me ayudó a conocerme un poco más a mi misma y a ganar confianza. El inglés se convirtió en un vehículo a través del cual esa mujer iba construyendo un andamio a mi medida, ni muy alto ni muy bajo, sobre el que poder moverme con libertad y confianza el día de la presentación. Ella, que es una experta amazona (sentido literal), domó mis inseguridades y virtudes, hasta sacar de mí algo realmente asombroso.

A veces, encuentras personas así. Y vale la pena contarlo.

Francisca Picar es licenciada en filología anglogermánica, cursó estudios de derecho, de especialización en coaching ejecutivo y de liderazgo, a lo que se dedica recientemente después de una larga trayectoria profesional repartida entre la docencia(inglés, francés, catalán y castellano, italiano, árabe), traducción e interpretación.
Ha estado muchos años vinculada a la acción social, como concejal de salud pública y servicios sociales en su localidad, y como presidenta de varias asociaciones sobre la defensa y promoción de la mujer (creó uno de los primeros equipos interdisciplinario de atención primaria a la mujer víctima de violencia doméstica). Entre muchas otras cosas, lidera un proyecto que persigue la implantación en España de la disciplina deportiva de la hípica adaptada, y de promoción paralímpica de sus deportistas.

Y a ratos, ayuda a que algunos humanos no nos descalabremos con nuestras neuras.

Os dejo aquí la presentación, por si le sirve a alguien en trances parecidos

domingo, 30 de enero de 2011

Va de Redes


La cena del jueves por la noche ya calentó motores entre aquellos que nos tenemos más cerca, más vistos, aquellos a los que puedes preguntar que fue de aquel trabajo o como le va a otro colega, conocidos comunes, como si se tratara de una verdadera comunidad.

El viernes, la jornada se dividía en dos formatos : Por la mañana una sesión con parte del grupo de la Red de Consultoria Artesana y ya por la tarde un plenario con todo el que sintió ganas de acercarse, compartir, aprender, proponer y enredarse..,consultores? artesanos? no sé, pero sí. Como dijo alguien al presentarse, la etiqueta me ha permitido volver a definirme (sin complejos) como consultor.

Coincido con la valoración de Amalio, de Julen y de otros, en el valor de la diversidad que se dio allí. A veces cuando internas definir quien eres, que haces, que consideras correcto o no, caemos en delimitaciones excluyentes. Nos preocupa tanto distinguirnos y diferenciarnos de lo que no nos gusta, que acabamos levantando muros frente a aquellos que sí nos gustarían y que se identificarían con nosotros.

Me emocionó la impactante ronda de presentaciones. En 59” cada cual tenia que sintetizar que hacía, de donde venía y qué esperaba del encuentro. Gentes de finanzas, marketing, tecnología, innovación, gestión, recursos humanos, artistas, profesores... Sectores diversos, desde la gran empresa, las pymes, la administración pública, tercer sector, y cuarto, universidad. Profesionales que operan con una simple licencia fiscal, otros que tienen pequeñas empresas, otros que combinan dedicaciones estables con sus primeras aproximaciones a la consultoría independiente, otros en un proactivo "desempleo". De todo. Desde un encantador chico con traje y corbata hasta un sugerente pintas con sombrerito y unas zapatillas de coloración asimétrica; mujeres, hombres; gente muy joven que empieza y no quiere hacerlo mercadeando con su alma en la economía tradicional junto a perros (y perras pero suena peor :) viejos que buscan formas mas dignas de aprovechar su talento, su experiencia, su tiempo y su libertad…

Un ejercito de hombres y mujeres que prefieren gestionar la incertidumbre a dejarla en manos de otros, que les gusta lo que hacen y quieren hacerlo bien y no solo “por la pasta”, que ven en sus competidores posibles alianzas enriquecedoras, que ven en sus clientes socios de conocimiento, cómplices para cambiar el mundo; que no están dispuestos a trabajar para cualquiera ni a cualquier precio (porque frustra mucho ser más exigente con el resultado que quien te paga); que no quieren alimentar un sistema en el que no creen, que quieren hacer de su profesión algo digno, placentero y sostenible.

Unas 35 personas que posiblemente no representan nada, pero que invitan a pensar en una tendencia liberadora.

No hay empresa que aguante la diversidad que se daba solo entre la gente de aquella sala. Y en cambio los proyectos que necesita esta sociedad del conocimiento requieren cada vez más de enfoques innovadores, diseñados por equipos multidisciplinales, equipos de personas que se nutran, a su vez, de experiencias diversas en distintos entornos, vivencias que difícilmente podremos experimentar intramuros de ninguna organización.

Las redes de profesionales que se autoorganizan para realizar proyectos va a ser una evidencia cada vez más relevante, pero no es fácil: ir por libre tiene sus debilidades frente a modelos consolidados de organización productiva. ¿Cómo mejoramos eficiencias sin caer en la división inhumana del trabajo?, ¿Cómo compartimos conocimiento y prácticas?, ¿Cómo nos organizamos para acometer juntos un proyecto? ¿al margen de los proyectos, cómo estructuramos mecanismos de soporte mútuo y ayuda en la red? (pregunta Julen en el post de Leiva) ¿Ganaríamos algo con la asociación, la agregación, con el desarrollo de una marca común que ayude a explicar que somos una alternativa a proyectos de consultoria donde tradicionalmente operan las grandes marcas? ¿nos interesan esos proyectos? ¿podríamos compartir recursos entre varios ¨nodos¨ para optimizar costes?...etc.

Hay que explorar, hay que aprender de unos y de otros, de cómo vamos resolviendo el día a día en cada taller. El reto esta en crear nuevos modelos. Estructuras que permitan la agregación de nodos independientes sin caer en las trampas de la empresa tradicional, sin las perversiones de la industrialización, sin dejar que el ente común, se sobreponga a los individuos.

A pesar de que la convocatoria era para hablar de dineros, tuvimos intensos debates sobre los modelos de red, su arquitecturas, sus dinámicas, sus prestaciones. Javier LEiva explica bien algunas aproximaciones sobre redes laxas (para relacionarse y compartir conocimiento) y asociaciones más sólidas y temporales para realizar proyectos. Añado que ambos pueden ser vasocomunicantes, un flujo que nos permita mantener lo que caracteriza a uno y otro sistema sin pervertirlo y aprovecharnos de lo mejor de cada uno según convenga.

Por dejar de divagar y aportar información de interés más práctico en torno, ahora sí, a cuestiones económicas, os propongo la siguiente lista de cosas a considerar cuando te lanzas por libre.

1. Para dar el salto, conviene tener un colchón que te permita estar, en caso necesario, unos meses sin facturar y sin aceptar trabajos que no son lo que quieres hacer. Es importante empezar sin prisas y seleccionar (sin chulerías, pero con coherencia) incluso desde el principio, los trabajos que vas a hacer. Si puedes "atar" algo antes, con clientes que ya te conocen o con la organización de la que sales, puede ser una buena forma de reducir angustia al inicio.

2. Al principio basta con una licencia fiscal de autónomos aunque puede llegar un momento que por razones fiscales te interesará una empresa (no hay nada muy creativo al respecto, no hay formas jurídicas para las redes, así que una S.L. es lo más común y sencillo para operar con el sistema)

3. Busca a un buen gestor que no solo te mueva papeles de un lado a otro, si no que se implique en tu proyecto y te asesore en temas fiscales y de evolución económica de tu actividad.

4. Selecciona bien a tus compañeros. No puedes hacer casi nada solo. Seguramente tendrás que echar mano de tu red de colegas. Mantén un sano equilibrio entre el feeling y la idoneidad. A veces hay que trabajar con personas que no nos enamoran pero son complementarias a nosotros; aunque no trabajes con imbéciles, eso siempre da malos resultados, aunque sean genios. Cada uno/a aquí tiene su nivel de tolerancia en un punto distinto, pero el mensaje es que ojo con los extremos.

5. En ocasiones esas conexiones se darán con personas que trabajaran en tus proyectos, otras veces serás tú quien formes parte de un equipo que coordina otro. En ambos casos conviene desmitificar euforias virtuales: Tener buen rollito en la red no significa ser capaces de trabajar juntos. Y no pasa nada, pero pasa.

6. Selecciona también a tus clientes. No todos entenderán el valor que aportas. No todos entenderán o necesitarán los proyectos que puedes y quieres hacer. No todos querrán la calidad que puedes dar. No todos entenderán un carajo.

7. “Enchúfate” a cuantas redes puedas para intercambiar conocimiento y experiencias (redes laxas) pero se muy cuidadoso/a con tu red de producción para realizar proyectos. Esta no se improvisa, requiere tiempo y requiere normas que las primeras no necesitan.

8. Tarifas: no calcules teniendo como referencia tu anterior sueldo o como si trabajaras por cuenta ajena. Como mínimo has de cobrar el doble apuntaba alguien en la sala. Ahora todos tus impuestos y contribuciones sociales las asumes tú, el coste de afiliar tus herramientas de producción lo pagas tú, además hay que considerar el riesgo que implica una actividad discontinua.

9. Busca rentabilidad de escala. Es un mito que cualquier trabajo artesano parte de cero. Reaprovecha todo lo que puedas de trabajos anteriores y rentabiliza el esfuerzo realizado previamente.

10.Céntrate en aquello haces bien y de forma eficiente y busca a colegas que hagan el resto del trabajo en el que son especialistas y les encanta. Esto reducirá el coste de los proyectos y aumentara tu satisfacción porque podrás dedicarte a lo que realmente te gusta.

11.La tecnología es un gran aliado de los freelancers y las redes. Hoy en día es posible trabajar con personas que están lejos físicamente (así que piensa en global), creando espacios virtuales de trabajo en los que involucrar también al cliente. Hablamos de wikis, pero puede ser necesario enriquecerlas con gestores de actividad, calendarios, gestores documentales o foros de debate más amigables que los que traen la mayoria de wikis.


Esto se alarga y la conversación seguirá. Me queda agradecer y admirar el montaje de Julen y Asier, la complicidad y la mente brillante de Ricardo , la hospitalidad de Naiara, y David, y la compañía de Amalio, Bartolomé, Jose Miguel ,Javier y de todos los que vineron al taller abierto. Un abrazo y hasta pronto


viernes, 23 de julio de 2010

La Colaboración en "el mundo de Einstein"

"Las cartas también experesan un extraño y envidiable don para la amistad y la franqueza. Haber, Einstein, Laue y Willstätter confiaban los unos en los otros, se confesaban los descubrimientos y los desánimos, las percepciones y los temores….Hasta que Hitler hizo pedazos todo esto, la suya era una comunidad de científicos, orgullosos de sus logros y agradecidos por su vida académica


Este texto extraído del libro "El mundo alemán de Einstein de Fritz Stern", refleja cómo un nutrido grupo de científicos e intelectuales de la Alemania de entre guerras, constituyeron durante el primer cuarto del siglo XX, una de las muchas Comunidades de conocimiento que han nutrido al mundo, de avances inimaginables desde la producción y reflexión individual.

El pedazo de historia que nos cuenta Stern, examina la compleja amistad que mantuvieron Albert Einstein y el premio Nobel de Química Fritz Haber, comparando sus reacciones ante la vida alemana de la época y su herencia judía. El libro nos muestra también las carreras, tan turbulentas como relacionadas entre sí, del físico Max Planck, una figura austera y poderosa, uno de los más grandes científicos del siglo XX, que contribuyó a hacer de Berlín un lugar apasionado y productivo para otros científicos legendarios; de Paul Ehrlich, descubridor de la quimioterapia; de Walther Rathenau, industrial y estadista germano-judío asesinado trágicamente en 1922; y de Chaim Weizmann, químico, sionista y primer presidente de Israel.

Estos hombres, en Comunidad, fueron capaces de conversar, discutir, apoyarse, aprender, competir y desarrollar un conocimiento que transformó para siempre la historia de la ciencia y por tanto del saber de la humanidad.

Si como dice Jorge Wagensberg "...la humanidad sólo se salvará cuando pongamos el conocimiento por delante de todo.", parece que vale la pena insistir una y otra vez en las escurridizas reflexiones, estudios y propuestas, sobre cómo los hombres y las mujeres nos organizamos para comprender nuestro entorno y mejorarlo gracias a la generación e intercambio de conocimiento.

Hoy disponemos de más herramientas, de tecnología, de más conocimiento (metaconocimiento, me refiero a aquel que es a la vez materia prima para la generación de conocimiento), más experiencia acumulada, más conciencia colectiva (o estupidez generalizada, pero démonos un respiro), más de todo...

...pero también tenemos más complejidad y la colaboración entre grupos de personas, hoy en día debe atender a nuevos contextos y motivaciones. Gracias a
Andres Schuschny y a su post resumen, llego a la "Guidelines for Group Collaboration and Emergence" de Venessa Miemis, dónde menciona entre otras joyas, algunos indicadores de esa complejidad y como usarlos para mejorar la colaboración. Estos son:

1. Tasa de flujos de información
2. Grado de diversidad
3. Riqueza de la conectividad
4. Nivel de ansiedad contenida
5. Grado de diferencias de poder

Os animo a visitar el blog de
Emergent by Design o el de Schuschny para leer los artículos completos.

Pero creo, que además de mayor complejidad que en los tiempos de Einstein, tenemos un riesgo añadido, y es todo lo que tiene que ver con el exceso, la abundancia, las modas, el consumismo (también de relaciones, de interconexiones), la inmediatez, la superficialidad ("surfear por la superficie" que dice Baricco), la banalidad en la que podemos caer y perdernos aquello que hacían Einstein y sus colegas con cartas manuscritas y encuentros en los cafés de Berlín.

Busco a Bauman para que me ayude a explicar mejor lo que quiero decir y me encuentro con este post de Genís Roca , así que os lo dejo aquí para que os encontréis con ellos.

Interesante también un video reciente de Enric Senabre que se adentra en las diferencias entre Redes sociales y Redes de Conocimiento y en la necesidad de crear espacios y condiciones dónde estas últimas se desarrollen para aportar valor real.



Disculpas por el cocktail quizás caótico y la falta de conclusiones. Quería compartir tan sólo añoranzas de grandes periodos de escasez técnica y exuberancia creativa y esperanzas en que todo el arsenal técnico actual nos ayude a acercarnos a la idea de salvación que propone Wagensberg.


martes, 16 de marzo de 2010

Proyectos de Verdad

Hay probablemente pocas cosas que garanticen tanto el éxito de un proyecto como el respeto a su verdadera naturaleza. Quiero decir con ello, que los proyectos salen cuando son Verdad.

No!, no todos los proyectos son Verdad.
Hace muchos años un gerente de una compañía tecnológica, que era mi jefe en aquel momento, me dijo “Existe el Hardware, existe el Software y tenemos el Vaporware”, al intentar explicar el surrealismo que estábamos viviendo en un proyecto no-verdadero.


Hay proyectos que responden más a las necesidades de producción de las empresas proveedoras que a las necesidades de las organizaciones cliente donde se implantan.
Hay proyectos, que son simplemente moneda de cambio en una transacción de equilibrio de favores.
Hay proyectos pensados para la promoción personal de alguien a quien le interesa poco el impacto del proyecto en el entorno (él/ella es el entorno)
Hay proyectos que no se necesitan pero que se emprenden por reacción mimética a lo que está haciendo la competencia.
Hay proyectos que nadie entiende, pero el título suena bien, parece que vamos a favor de las tendencias y la partida presupuestaria se defiende sola.
...

Posiblemente, todos los proyectos están cargados de mentiras, pero al menos, mientras duran, deberíamos creérnoslas.

Si no lo hacemos, todos esos proyectos están condenados al fracaso. Lo están porque nadie se ocupó de “la cosa” una vez se puso en marcha. Nadie se preocupó realmente por el producto (en esos contextos, el producto es lo de menos!). Nadie amó la pieza que se estaba construyendo…quizás algún idealista que se coló en el equipo, pero a menudo, son los primeros en ser expulsados por “tocahuevos”.
Nadie se concentró en el proyecto, porque todos estaban pendientes de la facturación, los bonus, la imagen, las relaciones, la promoción, la competencia...el vaporware.

En estos casos las cosas, sencillamente, no pasan. Para “hacer que las cosas pasen”, como dice mi colega Virgili, necesitamos proyectos de verdad. Proyectos pensados en contraste con la realidad. Proyectos viables, comprensibles y útiles. Vale!, Útiles también en sus efectos colaterales (en sus mentiras), pero útiles sobretodo en sus verdades. Útiles para resolver los problemas a los que podrían responder y útiles para las personas usuarias o beneficiarias de los mismos.

Elevo la mirada para decir que este país no puede permitirse muchas más mentiras. Y esa responsabilidad es de todos, estemos dónde estemos y hagamos lo que hagamos. Así que supongo que nos queda dar crédito a los idealistas, plantarle cara al cinismo y buscar la verdad “out there”

lunes, 22 de febrero de 2010

Consultoría Artesana

Dicen que unas de las necesidades del ser humano es la pulsión tribal, la necesidad de pertenecer a algo que le trascienda, la protección (física o espiritual) del grupo.

Las ventajas de la colectividad, de la colaboración, del soporte mútuo son obvias. Desde la biología a las ciencias sociales dan cuenta de ello, el problema es qué precio se paga?, cuanto hay que anular al yo, para pertenecer al nosotros? Y dónde están los límites? Hay un nosotros válido por agregación de unos yo’s que ya no son nadie? (tenemos lamentables ejemplos corporativos, militares, religiosos, sentimentales…alrededor para imaginar una respuesta).


Nos hemos vuelto cada vez más individualistas, pero también es cierto que nos enfrentamos a retos complejos que requieren de la cooperación y del asociacionismo. Inquietante paradoja.

Así que las preguntas (me temo que sin repuesta) también son obvias:
¿Se puede ser grande sin dejar de ser pequeño? ¿Se puede crear un nosotros sin que nadie tenga que dejar de ser ella/el misma/o? ¿Se puede recuperar el sentido de lo que hacemos más allá del estímulo transaccional (en el sentido más amplio)? ¿Se pueden construir relaciones sólidas sin perder la flexibilidad que demanda “nuestros tiempos”? ¿Se puede vivir expuesto sin caer en la fiebre mercantilista? …

Pues no sé, pero un grupo de profesionales llevamos tiempo trabajando juntos y la observación de nuestro quehacer nos ha llevado a buscar respuestas a estas y otras preguntas similares. Explicándonos quien somos y qué hacemos, reconociéndonos iguales a pesar (y gracias) a las diferencias. Destilando aquello común entre la diversidad. Dibujando nuevas rutas, mapas nuevos para un mundo en el que ya no sirven las consignas corporativistas del pasado. Recuperando sabidurías de otros pasados : nos sirve la metáfora de la Artesanía, los Gremios, los Talleres…
Tradición e Innovación?! me preguntaba alguien hace unos días y en su sonrisa dejaba ver que él tampoco veía la contradicción con la que pretendía provocarme.


Estos días, ese grupo de personas hemos publicado una Declaración. Una declaración de principios que nos unen y nos conectan con muchos otros que se identifican con nuestra forma de entender la profesión…y de alguna forma, la vida.


Si quieres visitarla ves aquí y si te gusta, déjanos un comentario. Nos gustará conocer tu opinión. Estamos trabajando para mejorar la conversación, que de momento se da a través de los blogs.


Que de dónde hemos salido? Pues de ningún sitio y de todas partes: gente corriente que se ha conocido a través de la Red, que se ha reconocido trabajando en proyectos, que se ha encontrado en lugares físicos y virtuales (aunque reivindico los primeros) para compartir, dudar, construir…

El proceso lo explican muy bien mis colegas, así que no me repetiré:


Julen nos cuenta lo que ha llovido desde el 2003 cuando empezó su proyecto Consultoria Artesana en Red


Miquel nos explicaba como “una verdadera conjura de ignorant@s, imprudent@s, terc@s y obstinad@s consultor@s…” confabularon para verse primero en Segovia y tras unos meses y recientemente en Málaga, dónde se cerró la declaración que hoy podéis leer


Manel, nos hablaba estos días de Identidad, Prácticas y Valores artesanos . No os perdáis su video…el mundo sin artistas sería tan aburrido!


Amalio se siente como “un niño con zapatos nuevos” como tod@s, porque esto es un juego [no] serio ☺


Anna, tan hábil a la hora de emocionarnos nos presenta su visión del making off video incluído también; y a ella le debemos, entre otras cosas, el diseño del logo, que respeta la forma común y los matices individuales con el juego de colores para cada uno de nosotros.


Dolors , una continua fuente de inspiración de cómo la tecnología nos ayuda a desarrollar nuevas formas de aprender y relacionarnos.


Nacho, que con un rigor conceptual extraordinario estira de los hilos que darán forma a esta red


José Miguel, que me tiene entregada a su saber estar, escribió una de las crónicas más lúcidas de las jornadas de Málaga


Santi (@vigoncas) el mago de la tecnología y al que le debemos además de la constatación de que humanismo e ingenieria no son incompatibles, la página web que aloja la declaración.

Luis, al que algunos tenemos el privilegio de conocer ☺ nos enlaza en su última entraga algunas reflexiones sobre el proceso que nos ha traído hasta aquí

Carmen, comparte con nosotros su pasión por la artesania


Alfonso que nos tiene contenidos mientras se traslada de ciudad y lugar de trabajo, pero que cuando empiece a contar nos van a conocer hasta en la Isla de Pascua.



Mi tributo a todos ellos, mi agradecimiento público por formar parte de esta banda y mi invitación a que nos acompañes si crees que a veces, vale la pena intentar una pequeña gran revolución

Salud Artesanos!

lunes, 15 de febrero de 2010

crecer o Crecer?

Se podría decir que he cerrado año ahora, esta última semana: “Coleaban” algunos proyectos; había que pararse y pensar el nuevo año; buscar ayuda; preparar propuestas; encontrar los equilibrios económicos, intelectuales, emocionales; decidir con quien refuerzas vínculos, de quien te alejas; despejar lo esencial de lo superfluo en lo que haces; saber dónde tú misma eres esencial o superflua.

Mes y medio, no diré que ha sido fácil (a veces uno debe enfrentarse a sus propios fantasmas para seguir sin autoengaños…o con los mínimos), no sé si suficiente (en esta vida frenética, no hay mucho más tiempo para treguas), pero desde luego fructífero a juzgar por cómo me siento. Me siento bien :)

Dice mi financiera (bueno, no es mía, pero ella sí cree que yo lo soy) que este año creceré y yo me miro hacia abajo y le digo que a esta edad, lo dudo mucho. No, no creceré, no en los términos en que ella imagina. Crecerá “mi” red, crecerá por ello el valor que aporto a mis clientes, creceré en seguridad, en conocimientos, en libertad, sí quizás gano más de dinero, pero esto último no es crecer o no es el único parámetro a considerar.


El único plan de negocio que estoy dispuesta a hacer es el dibujado es ese complejo laberinto de posibilidades y equilibrios por el que he transitado las últimas semanas. Creo que no encajaría en ninguna métrica estándar: Con algunos clientes ni siquiera tengo una relación contractual formal, intercambiamos conocimiento, ellos me ayudan en mi proyecto yo en el suyo, quizás en algún momento tenemos la “excusa” de vincularnos de una forma dónde tenga sentido la transacción económica pero no por ello, son menos clientes o requieren menos dedicación.
En otros se da el efecto Mary Poppins (el concepto se lo debo a una colaboración de hace ya unos años): llegas, observas, analizas, propones, te quedas un tiempo para asegurar que todo está en orden y sin que se den cuenta, levantas el paraguas y te alejas sin hacer ruido, satisfecha por haber dejado una semilla que hará que las cosas vayan algo mejor, pero sin quedarte ni menos ni más de la cuenta.


Quiero atesorar experiencia y experiencias, pero no clientes. Quiero atesorar relaciones pero no capitalizarlas.

No quiero “contactos” prefiero el prestigio (no es lo mismo). Ambiciosa? Sí, pero no por afán de poder si no por voluntad de influencia. Influencia en mi entorno, en la sociedad, en las organizaciones con las que colaboro, en la capacidad para “hacer que las cosas pasen”, en la distribución saludable de mi energía, en eficacia.


Ayer, en un emotivo chat con mi padre, me encontré con una imagen reveladora: Hace tiempo que un ex-colega suyo le invita a visitar su taller (mi padre se prejubiló hace años para cuidar de mi madre), pero él hace tiempo que rechaza la invitación. Ayer, charlando, me dijo que no puede ir. Que le da envidia ir al taller de otro!. Que añora tanto el ejercicio de su profesión que prefiere no acercarse.
Tuve una sensación de tristeza y orgullo. Y una alerta en forma duda: A cuántos de nosotros nos pasa o nos pasará lo mismo?.


La intensidad de esa nostalgia podría ser un buen indicador en cualquier plan empresarial que se precie, no creéis?

jueves, 31 de diciembre de 2009

Un año de trayecto

Hace justo un año que me dedico a la consultoria desde la independencia y la autonomía de no pertenecer a ninguna organización y ofrecer mis servicios, digamos…a mi manera.

Este blog ya es una especie de diario profesional (y personal, claro) así que de alguna forma he ido relatando el año, por vocación literaria; por sentirme acompañada en las historias fascinantes, pero también en las dudas y en las tristezas; por promoción y proyección de una actividad que de otra forma quedaría restringida a un ámbito mucho más limitado de clientes y colaboradores directos; y por ayudar, inspirar, sugerir, encender a/en otros, ideas que les puedan ser útiles en una búsqueda, siempre personal, de lo que cada uno ha venido a hacer aquí.

Esto último puede parecer pretencioso “Quien soy yo para…” que solemos decir en algunas tertulias. Pues nadie, no soy nadie, ni pretendo servir de ejemplo, ni levantar banderas, ni aconsejar en vano, pero que queréis que os diga, cuando alguien me dice, que lo que escribo le hace pensar o le ayuda a imaginarse una situación profesional mejor, o que ha tenido una idea sobre algo aquí expuesto, o que no está de acuerdo con lo que he dicho…cuando pasan esas cosas, pues una piensa que vale la pena seguir contando chismes.

Ha sido un año tremendo. Sin apenas espacios entre un proyecto y otro, sin tiempo para procesar la experiencia, para reflexionar sobre (casi) nada, sin dar (con independencia del grado de satisfacción de los clientes) la calidad que yo quería. Fue como subirme a un caballo salvaje y cabalgar de forma desbocada durante 12 meses. Sin caerme, pero sin control. Si tengo algún propósito para el nuevo año es convertirme en una amazona elegante y serena con algo más de conciencia sobre los caminos que decide transitar.

Estos días eran los esperados para la reflexión y las conclusiones, pero el formato no ha sido el encierro y el pensamiento solitario, si no más bien conversaciones imprevistas, informales, relajadas; preguntas sobre las que he improvisado respuestas; propuestas que conducían a un diálogo sobre todo lo que aquí expongo. Un puzle de experiencias e ideas que tenían ganas de tomar forma de relato y que quizás sirvan a otros en sus planes presentes y futuros.

Lo primero que hice fue conceptualizar mi propio proyecto profesional. Necesitaba un discurso que me explicara, una historia que contar, un esquema que ayudara a clientes y colaboradores a entender cómo podíamos ayudarnos, qué podía ofrecerles, cómo colaborar, qué sé hacer, qué puedo aprender a hacer, qué me interesa, por qué…. Está escrito en prural, como si fuésemos muchos, como una premonición de que sola no haría nada, o nada interesante. Compartí el documento con algunos amigos, colegas, futuros clientes, lo colgué en la red y sinceramente, no lo usé jamás (en formato presentación comercial), pero a mi me sirvió para ordenar el mundo. Mi mundo.

Algo importante (esencial) es decidir con quién vas. Buscar cómplices, compañeros de viajes, socios, identificar quien son tus perfiles complementarios, de quién aprendes, a quién ayudas, y cual es la forma de vincularte a esas personas. Según lo que quieras hacer podrás ir en solitario, o necesitarás organizar equipos.
Yo imagino proyectos, y necesariamente ese modelo necesita equipos.
Y según como entiendas esto de las relaciones profesionales, irás de “freelance”, crearás una sociedad, o te irá aquello de las Empresas a lo Hollywood


Cuando se trata de trabajar con el conocimiento como materia prima, yo entiendo mejor las redes que las empresas. Redes de colaboración creadas para aportar valor, aunar esfuerzos y pasarlo bien. Tenía un sueño

Cuando empecé hace un año, pensaba que conocía a mucha gente. Así era, después de 20 años de profesión(no es que sea muy mayor es que empecé escandalosamente joven). Pero nada comparable con la explosión viral que he vivido este año. Creo que hay análisis sobre aquello de cuantas relaciones somos capaces de manejar los seres humanos. No recuerdo ni me importa mucho la verdad, sólo resaltar como un elemento clave de este año la cantidad y diversidad de personas que me he encontrado por el camino, para mi sorpresa y placer.

Me gustó conocer a la gente Alius Modus a dónde llegué gracias a Virgili Delgado al que siempre agradeceré sus sabios consejos al inicio de todo y contínuamente.

Elena Sanz fue clave para facilitar un encuentro que dio como fruto uno de los proyectos que más estabilidad económica y satisfacción intelectual me han dado este año : El plan estratégico de gestión del conocimiento de AGBAR.

Con Marc, Gemma, Ricard y Javi nos embarcamos en aventuras trasatlánticas. Con ellos fundamos NuestraCausa y organizamos, junto con
otros que se unieron a la banda, la conferencia Personal Democracy Forum en Europa.

En primavera, un grupo de Artesanos nos fuimos a Segovia a ver que forma tenía la tela de araña que tejía nuestros sueños. De ellos aprendo todos los días, algunos me ayudaron, más de lo que seguramente saben, a confiar en que esta andadura era viable. Ahí seguimos, condenadamente enredados ☺

Le agradezo a José Carlos Amo un curso que me pasó sobre Gestión de proyectos y que supuso mi primera factura. Os parecerá infantil, pero me pareció mágica la transformación directa en ingresos, de ideas, papeles y tiempo.

Una de las ideas para este año es mezclar el rigor de la materia de ese curso con otros que también han ido apareciendo sobre herramientas 2.0. Creo que es un cruce prometedor.

HE trabajado con INCAVI de la mano de Gemma Urgell y en colaboración con Marc López, en la implantación de un ecosistema de comunidades de práctica para conseguir los objetivos implícitos en Debatdeví: El desarrollo del sector del vino en Cataluña, gracias a una gestión eficiente del conocimiento de los distintos agentes.

Las metodologías en la gestión de proyectos, las dinámicas del trabajo en comunidades y las herramientas colaborativas, me han llevado también a colaborar con otros proyectos impulsados desde el Centre d’estudis jurídics de la Generalitat de Catalunya y la Dirección General de atenció ciutadana.

El otro día, alguien me preguntaba, pero cómo buscas a los clientes?. Me quedé pensando. No recordaba haberlo hecho de la forma deliberada y estratégica por la que me preguntaba. Supongo que nos hemos ido encontrando de la misma forma que lo hemos hecho las personas de las que he hablado anteriormente.
Obviamente, este espacio ha ayudado enormemente a la interacción necesaria para crear esas redes de fronteras difusas entre los que estamos a un lado y a otro de los contratos.

Y por último, y esto sí que tiene forma de consejo directo, cuando alguien me comenta que va a dejar la empresa y salir al mercado libre, le pregunto cuánto tiempo subsiste sin cobrar. Porque el idealismo y la ilusión se enfrentan enseguida a una realidad que se impone y es que necesitamos dinero para hacer frente a unos gastos que , aunque tenemos en general mucho margen para reducir, pueden asfixiar en forma de angustia, toda la creatividad y el entusiasmo que pongamos en el proyecto.
Supongo que esto es muy personal. Cada uno sabe lo que necesita y los recursos que tiene para conseguirlo, pero el tiempo que transcurre desde propones un servicio, se contrata, se ejecuta, se factura y vence la factura, debe estar cubierto, al menos al principio por un “colchón” más o menos confortable, en función de la tolerancia al riesgo de cada uno.
Yo no acabo de entender eso de que el hambre agudiza el ingenio. El hambre da dolor de estómago y para trabajar hay que estar sano, sereno y feliz.


Y hasta aquí esta crónica imposible de un año importante para mi. En el que he dado mucho pero he recibido muchísimo más, he aprendido de forma diabólica, he conocido ha personas geniales y me he conocido yo un poco más, he sufrido, he tenido miedo, me he emocionado, me he reído (muchísimo). Pero sobretodo tengo la sensación de que lo que hago tiene sentido, propósito y coherencia.

Gracias muy muy especiales a todos los que os pasáis regular o esporádicamente por aquí, con vuestros comentarios, formáis parte de una conversación imprescindible para seguir avanzando.


PD: y ya me perdonáis las excesivas autoreferncias del post…es que hablaba de mi ☺

domingo, 27 de diciembre de 2009

Conferencia Richard Sennett - "El Artesano"

Hace unos días asistí a la conferencia que Richard Sennett, escritor de “El Artesano” daba en el CCCB en Barcelona
Al recomponer las notas he intentado ser fiel a las palabras de Sennett de la forma más objetiva posible (difícil ;-) y entrecomillados, algunos textos que he buscado en el libro, para hacer más comprensible algunas reflexiones. Obviamente, nada como leérselo si os interesa el tema.

Richard Sennett enmarca e inicia su discurso haciendo referencia a una sociedad saturada de cosas. El uso de las cuales erosiona su valor hasta la banalidad.

Cuando hablamos de Artesanía, nos viene a la cabeza la imagen de un trabajador (un carpintero, un herrero, un alfarero) forjando con sus manos una pieza singular en un taller repleto de herramientas y materiales. Es una imagen evocadora que difícilmente la podemos encajar en la realidad actual (tras la revolución industrial, la incorporación de las máquinas y el establecimiento generalizado de la producción masiva)

Pero Sennett, enseguida y dispuesto en la primera parte de su conferencia a definir el concepto de Artesanía, nos evoca otras imágenes que para él también la representan: Una investigadora en su laboratorio absorta en el proceso de su ensayo; obsesionada por la relación entre la técnica y el resultado. Un director de orquesta obstinado con la perfección de una orquesta, mientras los ensayos se alargan más allá de lo pactado en el contrato. A ambos y a tantos otros ejemplos, les une la vocación por el trabajo bien hecho como objetivo en si mismo.

Ya, esto no es óptimo desde un punto de vista comercial. Se gana más dinero con enfoques más orientados a la optimización del esfuerzo y a su reflejo en la cuenta de resultados, pero no es necesario confrontar las dos opciones (con todos sus matices) para entender lo que Sennett quiere explicarnos: Está hablando de implicación y compromiso. Implicación emocional y vinculante con aquello que tienes entre manos…pero, y aquí el matiz que empieza a complicar el discurso, más allá incluso, del objeto en si mismo. No se trata sólo de la calidad del producto resultante, se trata de recomponer relaciones necesarias entre “concepción y praxis, técnica y expresión, artesano y artista, entre práctica y teoría”.

Sólo si no obstruimos ese flujo entre la acción y la reflexión, sólo si respetamos la conexión entre “la mano y la cabeza”, encontraremos esa recompensa emocional fruto de vincular técnica y propósito, el “cómo y el por qué”, la recompensa de aprender algo de nosotros mismos en el proceso, de, como dice Csikszentmihalyi ( conexión de cosecha propia porque Sennett no lo menciona nunca ni en libro ni en la charla), “Fluir”.

La segunda parte de la ponencia, fue una crítica reflexión sobre el sistema capitalista, cuyas reglas inhiben la práctica artesana. Por qué son tan poco habituales –marginales- experiencias como la comunidad de Linux?, una de las casos que Sennet desgrana en su libro como paradigmática de la práctica artesana.
La conclusión es que todo el sistema parece estar en contra de estas actitudes:

Las empresas hace algunos años se conducían por burocracias razonablemente estables. Antes, el mero servicio a una corporación era gratificante. Los trabajadores que iniciaban su carrera profesional en una empresa, se vinculaban a la historia narrativa de la misma.
Ahora el valor del conocimiento acumulado durante décadas es un lastre frente a políticas cortoplacistas.
La experiencia pierde valor institucional frente a hornadas de jóvenes profesionales más inexpertos pero más dóciles.
Las empresas no forman, no reciclan (sale más barato contratar a los nuevos) no fomentan la pasión por el trabajo bien hecho, las reglas del juego son otras, más relacionadas con las habilidades para manejarse en el complejo sistema de luchas de poder y politiqueos internos.

El salario tampoco parece compensar esa desafección por la calidad. Cada vez es más grande la brecha entre los salarios de los directivos y de “la tropa”. Si en 1974 la proporción entre ambos era de 38 veces, en la actualidad esta relación ronda las 350 veces (apuntaba Sennett).
Los renovados discursos llamando a la colaboración, al aprendizaje colectivo y a la calidad, es pura charlatanería, inconsistente con un modelo que no cambia en sus estructuras más básicas.
Trabajar bien, hoy en día en las empresas, supone una opción personal idealista y parece que poco incentivada.

El sistema capitalista en el que se enmarcan estas empresas tampoco estimula a las prácticas artesanas: Hoy entre hacer algo bien o simplemente hacerlo, se premia a lo segundo. Rápido y rentable. “Hacer un buen trabajo significa tener curiosidad, investigar y aprender de la incertidumbre”. Eso, a corto plazo, acostumbra a ser poco rentable.

“En la mente del artesano, la solución y el descubrimiento de [nuevos] problemas están íntimamente relacionados”. En contraposición a sistemas de conocimiento cerrados dónde el objetivo único de toda acción es cerrar el círculo entre problema y solución.
En las burocracias corporativas, sabes cómo hacer las cosas antes de hacerlas. Hay poco margen para la retroalimentación que se da cuando hay un flujo continuo y abierto entre resolución y descubrimiento de problemas. Este proceso, expande las habilidades de una forma que ningún procedimiento puede aportarnos y que un mal uso de la máquina (tecnología) puede inhibir.

Con ese potencial mal uso de “la máquina” Sennett abre la tercera parte de su ponencia y concluye el encuentro.

Durante la revolución industrial el miedo residía en la posible sustitución del hombre por la máquina. En la actualidad, el peligro es otro : El peligro es hacer un uso capitalista de la máquina, buscando sólo la rapidez frente a otras aportaciones. Un uso que nos hará cada vez menos implicados y más estúpidos.
De nuevo un sistema de conocimiento cerrado dónde sólo se busca una solución y a ser posible rápida.

Recurro al libro para cerrar este punto y la crónica:

“La manera inteligente de usar una máquina es juzgar sus capacidades y amoldar el uso que se hace de ellas teniendo más en cuenta nuestros propios límites que sus potencialidades. No debemos competir con la máquina. Una máquina, como cualquier modelo, debe proponer, no imponer; y la humanidad, por cierto, debe huir de toda imposición de imitar la perfección. Contra la exigencia de la perfección podemos reivindicar nuestra propia individualidad, que da carácter distintivo al trabajo que hacemos. Para lograr este tipo de carácter en la artesanía, son necesarias la modestia y la conciencia de nuestras propias insuficiencias”.

Algunas referencias interesantes vía @schuschny y Pere:

Richard Sennett: "El capitalismo se ha hecho hostil a la vida"


"La desglobalización ha empezado, no volveremos al viejo régimen"

"2010, del revés"

sábado, 5 de diciembre de 2009

La Red o la Vida

La movilización colectiva siempre conmueve, asusta, fascina, genera adeptos (independientemente de la causa movilizadora), excita, abre una brecha en el devenir cotidiano y solitario de nuestras vidas.

Digo solitario independientemente de si vivimos solos, en pareja, en una comuna o de si trabajamos en un supermercado o en una cabina de rayos X, de si practicamos yoga en nuestros descansos o bailamos merengue todos los jueves.

Sentimos solos.


Algunos y a veces son capaces de compartir, pero compartir no es co-sentir, y aún en el mejor coito, un orgasmo es personal e intransferible (que nadie se quede aquí jugando con la broma fácil, por favor, que voy en serio ;-)

Pero de vez en cuando sentimos colectivamente y creo (es una hipótesis sin ningún rigor científico) que lo que nos mueve, más que los intereses comunes, más que la causa cohesionadora, más que una calculada estrategia de masa crítica, és o también o sobretodo, sintonizar una frecuencia común, experimentar algo que nos trasciende, emborracharnos al ritmo de los tambores, sentirnos fuertes, casi felices, co-sentir con los otros durante un periodo de tiempo, hasta que la orgía termine y cada uno vuelva al devenir cotidiano y solitario de sus vidas.


Creo (y me preocupa creerlo) que lo dicho hasta ahora aplica por igual al soporte a un manifiesto contra una ley, que a la elección de Chikilicuatre para el festival de eurovisión, a la aflicción por la muerte de Michael Jackson que al horror de las protestas en Irán durante las últimas “elecciones” (estas dos últimas se alternaban el Top Trend Topic hace unos meses)

Pero no importa. Me consuela pensar que lo realmente interesante es la capacidad transformadora de una masa organizada. "Al menos, protestamos!"

Hace falta encontrar buenas causas, claro, pero de esas sobran y hace falta criterio para defenderlas, pero sobretodo hace falta despertar de un a veces preocupante estado de anestesia colectiva en el que parecemos sumidos y redimidos a golpe de click en los infinitos grupos digitales creados en cualquier red social que se precie.

Relacionarnos en Internet está dando respuesta a necesidades propias de una sociedad fragmentada, que ha perdido los vínculos comunitarios tradicionales, que está redefiniendo los parámetros del compromiso. Una sociedad competitiva, programada para minimizar costes de transacción (también afectivos), para minimizar riesgos (también afectivos), para consumir y entretenerse , individualista, cada vez más bombardeada de información pero seguramente peor informada, hiperconectada pero no menos sola, desorientada, heredera de las revoluciones masivas del S.XX pero escéptica (aunque sólo sea por la facilidad de perder el foco sobre el que nuestros actos pueden tener algún impacto real) sobre nuestro protagonismo en los acontecimientos que transformarán este mundo en algo más tolerable.

Y el mundo (como la verdad ;-) está ahí fuera.

miércoles, 20 de mayo de 2009

I Cumbre mundial de Consultoria pretendidamente Artesana

En el Ave, de vuelta a Barcelona. Me pesan el cuerpo y las ideas, pero un tren invita a la reflexión y el tiempo del viaje a la escritura.

Nos hemos encontraremos en Segovia un grupo de personas que desde diferentes experiencias, competencias y expectativas, compartimos la convicción de que el mundo de la consultoria y en general de los servicios profesionales, deben explorar territorios que sirvan como alternativa al modelo imperante; un modelo basado en grandes organizaciones que necesitan industrializar sus productos para obtener un rendimiento que sostenga su estructura.


No cuestionamos a personas, cuestionamos el modelo. Sería aberrante catalogar a individuos en buenos y malos, artesanos e industriales, 2.0 vs. 1.0, y demás etiquetas estúpidas. Gente brillante, apasionada (abuso de esta etiqueta, pero el de Málaga me acompañaba), honestas, capaces de generar confianza en los clientes y de comprometerse con la calidad y la idoneidad de lo que construyen, hay por todas partes (decía Julen, y así es).
Sencillamente, hay modelos de producción y formas de organización que dificultan o incluso penalizan estas prácticas y que inhiben estas actitudes.


Por eso, la consultoria artesana se ejercita en solitario o mejor dicho, desde la individualidad de cada consultor, trabajando con tus propias herramientas personales y con las de tu cliente en cada momento, en cada proyecto, singular, único, irrepetible, no reaprovechable (o sí, pero no creado con vocación de serlo –no hay una voluntad estratégica de rentabilizar el producto gracias a la réplica-).
Proyectos que se construyen por aproximaciones sucesivas (nos explicaba Miquel), huyendo de rígidas, inviables e insostenibles planificaciones a largo plazo, que no resisten el contraste con la realidad. Una realidad que se analiza y se resuelve con la complicidad y la confianza del cliente.


He matizado lo de solitario, porque no es del todo cierto. Nos vamos encontrando con asombrosa facilidad en un mundo cada vez más conectado, dónde los costes de relación y de intercambio de información tienden a cero y dónde las actitudes abiertas y colaborativas parecen imponerse a aquellas que promulgaban que la información es poder y que el éxito se basaba en la competencia triunfal sobre el prójimo.

Entonces, si ya trabajamos como queremos, somos libres, y nos asociamos de forma tan natural, ¿qué nos lleva a Segovia?, ¿la voluntad de organizarnos? ¿Contradictorio?. Quizás.


El caso es que llevamos tiempo hablando, inspirando, reflexionando (algunos desde hace mucho tiempo), construyendo espacios de reflexión y experiencias en las que reflejarse; otros nos hemos encontrado con sus voces resonando en nuestro interior en perfecta harmonía con intuiciones, frustraciones y sueños, otros apenas descubren ahora una senda paralela al camino que parecía el único.


Se trata de explorar, desde las dudas y la humildad, desde las luces y las sombras intrínsecas a la vida misma (reflexionaba hoy Anna), si es posible que la unión haga la fuerza, sin que la fuerza de la unión nos debilite; de construir una marca común, sin perder los matices de las identidades individuales; de adquirir potencia comercial sin mercantilizarnos (como previenen las sabias palabras de Dolors) y de compartir recursos y ganar eficiencia, sin que ello suponga un esfuerzo adicional a la contribución del proyecto común.
Crear un espacio a medio camino entre la empresa y el profesional autónomo, que aproveche lo mejor de cada estado y que facilite la inclusión de aquellos que no se sienten cómodos en ninguno de los dos extremos. Difícil?, Quizás, pero vale la pena intentarlo.


Eso pensamos los que fuimos a Segovia y los que de múltiples formas, han preparado el camino y lo han compartido estos días con nosotros (alguno en contra de los elementos como @vigoncas que repartía neuronas entre un informe urgente, un bebé exigente y una Cumbre intensa).

Carmen, quiere a consultores así para su empresa. ¿Dónde encontrarlos?. Esa puede ser una de las razones para organizarnos y hacernos accesibles desde la visibilidad de una marca y de una plataforma que facilite el encuentro. Nos vemos en Avalon, “a dónde sólo se llega con intuición y voluntad” ;-)

Si he de apelar a la “franqueza técnica” (Manel os explicará en qué consiste eso) no estoy segura de poder decir que ha sido productivo. Allí se han dado cita expectativas diferentes y ritmos dispares. Desde los que daban más importancia a los valores de base, hasta los que los consideraban una consecuencia de decisiones más operativas (Alfonso nos ponía a currar ya pero ya!).
No estábamos lógica y afortunadamente todos de acuerdo en todo. Pero creo que hemos constatado la coincidencia en aspectos fundamentales a los que iremos dando forma a partir de la reflexión colectiva (las preguntas de Amalio nos han ayudado mucho). Que hemos iniciado un proyecto viable e ilusionante. Y que nos hemos divertido con la experiencia (aunque
las fotos de JMBolivar sugieran otra cosa ;-).

Un placer, artesanos.

Actualización: Las fotos de Miquel

sábado, 11 de abril de 2009

Santa Semana

Son días de fiesta, la actividad profesional se ralentiza, nadie espera que estés disponible, no hay correos urgentes que contestar ni problemas que esperen tu reacción. En esta sociedad de la inmediatez, la prisa y la accesibilidad extrema, estos días son una concesión al sosiego, a la reflexión, a las charlas sin prisas, a las sobremesas largas, a las siestas sin culpabilidad, a los insomnios sin angustia.

No puedo decir que esté de vacaciones, ni todo lo contrario. Ya hace tiempo que no distingo ocio de trabajo y que las fronteras mentales y físicas entre el espacio personal y profesional se difuminaron, me temo (celebro) que para siempre. Aprovecho estos días, para leer, documentar, pensar, crear…verbos que se incluyen en unos servicios profesionales cuantificables en tiempo y dinero, pero que requieren de momentos de calma no financiables (directamente) por la economía de mercado.

Quizás es que aún no he aprendido a manejarme en mi pequeño nuevo mundo, pero lo cierto es que necesito tener la sensación del que el mundo se detiene ahí fuera, para encontrar el silencio que permite la cocina a fuego lento de ideas y proyectos.

De niña, mis semanas santas estaban marcadas por la tradición religiosa. Mi familia paterna, aunque no muy ortodoxa, es del sur, de Jaén, (allí, con ellos, entendí que la tradición supera lo estrictamente religioso); mi abuela, matriarca y guía espiritual del clan, católica practicante, aunque crítica y lúcida; y las monjas del colegio, conformaron mi entorno ideológico de aquellos años.

Recuerdo organizar procesiones caseras por los alrededores de una Masía que mi familia tenía en Tordera y dónde coincidía con mis 18 primos todos los fines de semana, festivos y veranos. Hacíamos cruces con ramas y montábamos altares con piedras. Para ellos, todos más pequeños que yo, supongo que era un juego más, pero yo recuerdo aquellos rituales infantiles, con fervor, fe y pasión.

Ya de adolescente, la Semana Santa cambio su significado, cada vez más asociado a la libertad, viajes, acampadas, música, deporte, amigos, amores, drogas (suaves) y una progresiva transición de la espiritualidad impuesta a una concepción más persona y natural de rituales y creencias.

La de este año, como las de los recientes es introspectiva y silenciosa, adorando al dios google (broma fácil y frívola) y dejándome acompañar y querer por los amigos que han perdurado, bendiciendo a los amores que se fueron, y durmiendo (sin drogas) el cansancio de los últimos meses, antes de llegue la resurrección de la ciudad.

miércoles, 1 de abril de 2009

Liberté, Égalité, P2P

Esta tarde he asistido a la charla que organizaba Platoniq en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, bajo el título Liberté, Égalité, P2P.

La sesión la ha iniciado Olivier Schulbaum de Platoniq una organización dedicada a “estudiar los posibles usos sociales de la tecnología y el trabajo en red, con el objetivo de mejorar estrategias de comunicación, autoformación y organización ciudadana”. Nos ha expliado su proyecto BCC (Banco Común de Conocimiento).

En su web podemos leer “El BCC es un espacio de acción social en el cual se desarrollan y analizan mecanismos de intercambios de información.
Los intercambios de información habitualmente se realizan a través de los grandes canales mediáticos y se transmiten a través de flujos de gran intensidad o bien a través de redes de contacto personal muy estrechas.
Queda poco espacio para flujos no comerciales y de elevado nivel práctico a pesar de que éstos producen una conformación de la sociedad más adecuada a las necesidades y derechos de los individuos que la componen”.

Navegando a través de ella, me he encontrado con una crónica de Juan Freire sobre el funcionamiento de esta iniciativa. No podría decir nada más ni mejor, así, que aquí la enlazo.


La introducción al evento, no podía se más sugerente:

"La filosofía de redes P2P va más allá del uso de las nuevas tecnologías para el intercambio de música, películas o ficheros. Se trata de compartir el poder y el acceso amplio y distribuido en el diseño participativo de un proceso social dónde nadie esté excluido.
Todo parece indicar que exportar los modelos P2P a espacios no digitales, puede ser la clave del futuro desarrollo de nuestras sociedades."

Unas sociedades que asisten perplejas al ocaso de un sistema que nos está reventando en las manos. Y en las que muchos nos debatimos entre confiar en nuestros desesperados y desbordados líderes para que reparen las grietas, o liarse a martillazos para acelerar un proceso de transformación social a todas vistas inaplazable.

En este contexto, la colaboración entre iguales, como la concepción de un nuevo modelo económico y una corriente de pensamiento y acciones coordinadas desde la ciudadanía, me parece la apuesta más segura.

Pero no es tan fácil. Las preguntas enunciadas y debatidas eran las siguientes:

- Estamos preparados para producir cultura entre iguales?
- Podemos reclamar un gobierno entre iguales y avanzar hacia la autogestión?
- Podemos compartir la cultura, más allá del concepto de propiedad privada?

Pero antes de que Michel Bauwens fundador de la P2P foundation entrara en detalles, Ismael Peña-López, ha sentado las bases conceptuales de lo que entendemos por la emergencia de la colaboración entre iguales.
Es lo único que no ha redactado en su blog , porque aún no ha encontrado la forma de hablar y postear al mismo tiempo, pero cualquier día le veo haciéndolo.


Ismael nos explicaba que esta nueva forma de entender la producción, el gobierno, el aprendizaje y las relaciones, no es algo ni revolucionario en su sentido violento, ni minoritario, ni tecnológico. Es la evolución natural e incontenida de una sociedad que se articuló en momentos en que los costes de transacción de las relaciones nos obligaban a compartir espacios físicos, a organizarnos en estructuras permanentes (sólidas recurriendo a Bauman) y delegar en intermediarios (empresas, asociaciones, políticos…) los asuntos de lo público.

Hoy, nuestros modelos productivos se basan en flujos de información. Esa información es abundante, y su transmisión veloz, oblicua y a coste tendiente a 0. Esto obliga a replantearse muchas cosas, como …

La Educación : Ya no se trata de saber, si no de saber aplicar. Ya no hace falta que nos juntemos en un espacio físico, ni que aprendamos datos. Son accesibles. Están ahí, al alcance de un click .

El Gobierno (la política): La democracia representativa está bien, es cómoda en tiempos de escasez de la información. Yo te doy mi voto, y tu cobras por estar informado, tener criterio y tomar buenas decisiones. Si?. Pues resulta que como colectivo estamos mejor informados que nuestros representantes (de nuevo, la información es abundante y libre), que además transmitimos esa información (bidireccionalmente, entre nosotros, desde y hacia nuestros políticos) y además puedo deliberar (hacer política) a coste 0.

La Empesa. Todo está montado alrededor de necesitar intermediarios para reducir costes y generar valor. Aplicar lo anterior.

Una vez expuesto el marco, Ismael ha dado paso a Michel Bauwens, pero os recomiendo la crónica ya referida de Ismael. Dejo aquí tan sólo algunas de las frases de Bauwens que me han llamado más la atención y no me extiendo más:

  • En un futuro próximo aplicaremos modelos P2P a/en espacios no digitales
  • Pasamos de la economía de la producción a la economía del conocimiento, pero [aviso a navegantes], aquí no hay mercado, porque el mercado no puede basarse en bienes abundantes y la información lo es.
  • Antropológicamente hemos evolucionado desde las relaciones tribales (basadas en la identidad grupal) a las estructuras jerarquicas (basadas en las relaciones de poder) a las comunidades (yo contribuyo en lo que sea y que los otros cojan lo que quieran)

Otro día desarrollo el debate sobre las barreras y las necesidades para que todo esto sea viable y no una utopía. Mi intervención al final buscaba esas respuestas, porque aunque esa transformación es ya una evidencia, está inmersa en un sistema que juega con otras reglas: difícilmente convenceré a mi casera de que basemos nuestra relación en la pasión por el procomún, nadie me dará un préstamo si no acredito una actividad económica tradicional, he de tribrutar por unos ingresos y he de dar forma legal a mi actividad profesional, por enunciar algunas fastidiosas cosas mundanas con las que nos topamos a diario. Pero otro día me pongo pragmática.

Os dejo la presentación de Bauwens.