lunes, 15 de febrero de 2010

crecer o Crecer?

Se podría decir que he cerrado año ahora, esta última semana: “Coleaban” algunos proyectos; había que pararse y pensar el nuevo año; buscar ayuda; preparar propuestas; encontrar los equilibrios económicos, intelectuales, emocionales; decidir con quien refuerzas vínculos, de quien te alejas; despejar lo esencial de lo superfluo en lo que haces; saber dónde tú misma eres esencial o superflua.

Mes y medio, no diré que ha sido fácil (a veces uno debe enfrentarse a sus propios fantasmas para seguir sin autoengaños…o con los mínimos), no sé si suficiente (en esta vida frenética, no hay mucho más tiempo para treguas), pero desde luego fructífero a juzgar por cómo me siento. Me siento bien :)

Dice mi financiera (bueno, no es mía, pero ella sí cree que yo lo soy) que este año creceré y yo me miro hacia abajo y le digo que a esta edad, lo dudo mucho. No, no creceré, no en los términos en que ella imagina. Crecerá “mi” red, crecerá por ello el valor que aporto a mis clientes, creceré en seguridad, en conocimientos, en libertad, sí quizás gano más de dinero, pero esto último no es crecer o no es el único parámetro a considerar.


El único plan de negocio que estoy dispuesta a hacer es el dibujado es ese complejo laberinto de posibilidades y equilibrios por el que he transitado las últimas semanas. Creo que no encajaría en ninguna métrica estándar: Con algunos clientes ni siquiera tengo una relación contractual formal, intercambiamos conocimiento, ellos me ayudan en mi proyecto yo en el suyo, quizás en algún momento tenemos la “excusa” de vincularnos de una forma dónde tenga sentido la transacción económica pero no por ello, son menos clientes o requieren menos dedicación.
En otros se da el efecto Mary Poppins (el concepto se lo debo a una colaboración de hace ya unos años): llegas, observas, analizas, propones, te quedas un tiempo para asegurar que todo está en orden y sin que se den cuenta, levantas el paraguas y te alejas sin hacer ruido, satisfecha por haber dejado una semilla que hará que las cosas vayan algo mejor, pero sin quedarte ni menos ni más de la cuenta.


Quiero atesorar experiencia y experiencias, pero no clientes. Quiero atesorar relaciones pero no capitalizarlas.

No quiero “contactos” prefiero el prestigio (no es lo mismo). Ambiciosa? Sí, pero no por afán de poder si no por voluntad de influencia. Influencia en mi entorno, en la sociedad, en las organizaciones con las que colaboro, en la capacidad para “hacer que las cosas pasen”, en la distribución saludable de mi energía, en eficacia.


Ayer, en un emotivo chat con mi padre, me encontré con una imagen reveladora: Hace tiempo que un ex-colega suyo le invita a visitar su taller (mi padre se prejubiló hace años para cuidar de mi madre), pero él hace tiempo que rechaza la invitación. Ayer, charlando, me dijo que no puede ir. Que le da envidia ir al taller de otro!. Que añora tanto el ejercicio de su profesión que prefiere no acercarse.
Tuve una sensación de tristeza y orgullo. Y una alerta en forma duda: A cuántos de nosotros nos pasa o nos pasará lo mismo?.


La intensidad de esa nostalgia podría ser un buen indicador en cualquier plan empresarial que se precie, no creéis?

14 comentarios:

Jesús Fernández dijo...

Hola... Preciosa entrada que te sitúa en un lugar al que a algunos nos va a costar acceder.

Sólo una cosa: "hacer que las cosas pasen" es poder. Un poder diferente, "poder para" y no "poder sobre". Yo ambiciono ser poderoso en esa manera... y creo que tú también.

De lo del final... yo creo que no hay que retirarse nunca: hay que encontrar la forma de estar de otra forma.

Suerte con lo que vayas abriendo... y cerrando. Un abrazo.

mkl dijo...

Abrimos y cerramos puertas como en un vodevil ¿frenético? Crecer pero no madurar y seguir con el síndrome de Peter Pan; que puestos a ser fantasiosos, qué gran equipo sería el de Mary Poppins y el tipo de verde. No crezcas, compañera, hazte diminuta para poder meterte y pasearte por todas partes ;-)

Anna dijo...

Yo, por si acaso, dejaré abierta de par en par la de mi modesto taller. Seguro que el aroma de una taza de café suaviza la nostalgia que puedas sentir al franquear el umbral. ;-)

cumClavis dijo...

Suena bien, ¿verdad? A esa exclamación tuya tan profunda, tan sincera… te pregunto ¿para qué atesorar nada cuando lo que quieres es ser “camino” de relaciones, de experiencias, de colaboraciones? El vehículo a través del cual éstas se transformen en algo…bonito [Así te veo yo]. Y eso de crecer…sí pero inversamente En ese mundo de gigantes patosos reivindiquemos la pérdida de volumen, aquella que nos convierta en seres ágiles y gráciles, que permita posarse en cualquier superficie sin temor a hundirse…
Impactante reflexión compañera…

núria dijo...

Y con tu red, crecerás tú, Odilas: a partir del enriquecimiento mutuo que nos producen las relaciones personales-profesionales vamos creciendo poco a poco.

Sin embargo de poco sirve coleccionar contactos: las relaciones humanas no son una lista de nombres de gente con quien no te comunicas, con quien no compartes nada...

Bonito post! :)

Julen dijo...

Es lo que tiene jugar en otro plano. Los planes de gestión se convierten en deseos que admiten mal la concreción en números y esas cosas. Por lo demás, disfruta. Pásalo bien.

Carmen Jasanada dijo...

hace casi 2 años tuve una vida frenética como comentas en el post, que me hizo plantearme ciertas cosas sobre nuestro estilo de vida y comence a valorar mucho mas la calidad de las cosas en las que me involucraba, me impuse la obligación de contar en mi agenda con tiempo libre para la reflexión y el anáslisis de las cosas que acontecen en mi día a día. Me siento plenamente identificada con lo que expresas y valoro enormemente que desde tu posición intentes mejorar el mundo que te rodea y aquello a lo que tienes acceso.

Un abrazote

Vicent González i Castells dijo...

Agridulce, compañera.

El post me ha encantado. Genial esa forma de plantearse el crecimiento y la metáfora de Mary Poppins espero que sea Creative Commons porque es muy reutilizable :-)

Eso sí, ese final, con el día gris que tenemos por aquí, me deja cabizbajo. Porque en cierta forma me reconozco como un posible candidato a ese tipo de nostalgias.

Odilas dijo...

Hola Jesús. Tienes razón, eso también es poder, seguramente lo único que lo es. "poder para, no poder sobre", me encanta!. Gracias por tus palabras.

Mkl, es que si no somos un poco fantasiosos, esto es un poco aburrido, no? :) Aquí seguiremos jugando muy seriamente!. Un abrazo

Manel, sí lo de atesorar mmm pero me gusta lo que evoca esa palabra a pesar de sus connotaciones de posesión. SEguiremos ágiles :)

Gracias Núria, así es!. Gracias por pasarte por aquí y "enriquecer" la reflexión.

Habrá que invetarse nuevos indicadores Julen, de momento sí a disfrutar tánto como sea posible.

Hola CArmen, supongo que cada uno encuentra sus equilibrios en un punto distinto de la balanza.SAbia decisión la que tomaste. Si sólo corremos no vamos a ninguna parte, verdad?

SAnti, company!. Yo estoy dispuesta al dolor de esa nostalgia a cambio de llegar al final despeinada, exhausta y diciendo "buaj,que pasada!" (creo que hay una cita de esto, mejor expresada). Bueno pues eso, como decía Jesus, o nos mantenemos aquí sin que nada nos retire o lo hacemos satisfechos al mirar atrás. Tú eres un perfecto candidato para las dos opciones :)
Creo que Ms.Poppins sonreiría con la reutilización. Petons!

Kedume dijo...

Lo importante es que con los años el prestigio no te haga perder la humildad. Difícil lucha.

Me ha encantado el post.

Iñaki Ortiz dijo...

Te echaba de menos ;-). Me alegro de volverte a leer y de saber que te sientes bien. Estoy seguro de que lo vas a hacer bien, que vas a crecer personal y profesionalmente (al margen de lo económico) y no creo que te vayas a jubilar, sino que, a lo más, cambiarás de actividad. Un abrazo muy fuerte.

Odilas dijo...

Kedume, sí ese es un gran reto. La humildad es imprescindible para seguir aprendiendo así que cuando empiece a decir tonterías, ya me avisarás :)
Un abrazo

Gracias Iñaki, sobretodo por echarme de menos :) ...nos vemos en el asilo, inventando líos, porque a tí tampoco te imagino resignado a parar. Un abrazo.

Pilar dijo...

Soy nueva en el Barrio Artesano.

No sé qué más añadir a todo lo que ya te han dicho.
Es un buen post, tiene algo que conecta, que influye, y creo que es la honestidad de tus palabras.

Odilas dijo...

Gracias Pilar, por pasarte por aquí y por tus cálidas palabras.
Nos seguimos!