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lunes, 30 de abril de 2012

Cochiguaz


El Spa de Cochiguaz es un concepto extraño de alojamiento. Tiene poco de Spa y mucho de Cochiguaz, pero se entiende la alusión. Un lugar en medio de la nada. Una pequeña explanada encerrada por montaña 360 grados, como un oasis en un hoyo caprichoso entre los cerros.
Varias cabañas de adobe se organizan de forma irregular entre pasillos de piedra, árboles frutales y plantas medicinales (el olor es penetrante desde que llegas). Una piscina descuidada e inservible, un parque infantil que parece que nadie usó jamás, restos de pequeños rincones para el deleite de la naturaleza, no sabes muy bien si en construcción o desestimados, un complejo en definitiva excesivo para una pequeña familia que se esfuerza por mantener el espacio en condiciones estéticas y funcionales aceptables.

Hay cabañas para 4-6 personas, a mi me alojan en una pequeña habitación en una de las edificaciones centrales destinada a las terapias, así que continuamente se oyen cánticos, música mística y olores intensos a plantas aromáticas desde mi cama. Maravilloso.

En el comedor, vegetariano, se desayuna a las 9h, se puede almorzar hasta las 15:30 y a las 18h sirven lo que llaman “las Once”, una cena ligera a base de té, un pan dulce y a escoger palta(aguacate), huevos revueltos o queso de cabra. A las 22h todo se apaga. Todo menos la increíble bóveda de estrellas que coronan los picos que nos rodean.

El sol va descubriendo en cuestión de minutos la montaña que lo enfrenta. Contemplo el espectáculo desde el ventanal del comedor. Un manto dorado se desliza poco a poco desde el pico de la montaña, tragando la tiniebla que aún aguarda en la parte inferior de la pared rocosa. Aun estaba desayunando cuando por las claraboyas del techo entra de golpe y con furia los primeros rayos de sol. La montaña que va naciendo está también completamente iluminada. Me encantaría poder describirlo mejor. Ha sido como un golpe en la nuca.

Como no tengo coche y no sé montar a caballo, he decidido caminar hasta “El Colorado”, 6km por un camino que corre paralelo al río Mágico, que atraviesa varias colinas hacia los glaciales.
Por el camino he descubierto un lugar llamado “la Casa del Agua” un vergel de fuentes y jardines que desembocan en unos pequeños embarcaderos sobre el río. Es un recinto en el que también se pueden alquilar habitaciones. No había nadie. He debido pasarme una hora sentada frente a unos saltos de agua hipnotizantes.
Antes de irme he buscado a alguien a quien pedir un teléfono para futuras visitas. Un hombre me ha acompañado hasta la cabaña de El Administrador. Sergio, de unos 60 años, elegante como sus jardines, buena presencia y actitud anfitriona, me ha enseñado los rincones que no había visto sola. Hemos charlado un buen rato sobre destinos y viajes. “Tienes que venir en verano, nos bañamos en esas pozas naturales, es una gloria”. Debe serlo en verano, porque un rato antes me había descalzado para descolgar los pies en el río y casi se me rompen.

Sigo el camino, cada vez más empinado y seco. Es mediodía y el sol quema. Llevaba ya rato sin ver rastro humano cuando en un recodo del camino aparece, como abandonada, una furgoneta blanca parecida al trasto de Eric.  Me paro, miro en todas direcciones y vislumbro una figura oscura saltando entre los peñascos. Levanto la mano, me devuelve el saludo. “Eric, el hombre de las montañas de Cochiguaz”.

Llegué al Colorado jadeante. Hay que preguntar para asegurarse de que uno ha llegado a algún sitio. El Colorado es un terreno dónde se agolpan algunas tiendas, cabañas, edificaciones precarias hechas con las propias manos de los que allí se reúnen, apenas unas decenas de personas. Me adelanto unos pasos y veo un cartel que dice “Pescado frito”. No es nada parecido a un bar ni a una fonda. Es la casa de un matrimonio que me sirve una limonada y me invitan a fumar marihuana. “natural!”, me dicen.
Aún con el mareo a cuestas, William insiste en descalabrarnos por la ladera para enseñarme su poza particular en el río. Lo han dejado todo y se han ido a vivir a la montaña. Viste ropa hindú, pelo canoso largo, una risita nerviosa interrumpe su verborrea hasta el paroxismo. Mientras recorremos su parcela, me explica todo lo que van a construir como si ya existiera. Señala una ciénaga y me presenta un bañera de lodos terapéuticos, apunta hacia un claro entre los árboles y me dice que la próxima vez que venga a visitarles, comeremos en esa terraza sobre el río.
Envidio su alucinante felicidad.

Su mujer me invita a que me quede allí. En un par de horas empieza una ceremonia religiosa, bautizos y ritos para Sta. Teresa de los Andes. Al volver sobre mis pasos veo que efectivamente, algo se prepara allí.  Están levantando un altar, han improvisado una tienda de bebidas y helados y el llugar se va llenando de gente y camionetas. Doy un paseo por allí, no hay fotos, me pareció una ofensa. De hecho decido que no pinto nada allí y emprendo camino de regreso.

Cuando llego a la curva donde saludé a Eric, allí sigue su furgoneta. Me acerco. Grito su nombre, y aparece por detrás del coche. Hablamos un rato, le pregunto que hace allí. “Espero aquí para subir y bajar a gente por la montaña”. En ese punto del valle hay cobertura y así lo pueden llamar. Eso y que es zona de paso hacia la fiesta de la tarde en El Colorado y la gente que sube a pie le acaba pidiendo transporte para el último tramo.

Tengo unos pesos y el tiempo justo de llegar al último turno del almuerzo. Me llevarías a casa!?. Claro!, al tiro!.

Montegrande de Elqui


Quería volver al valle del Elqui. La última vez que estuve en Chile apenas estuve aquí un día en excursión-tour desde La Serena.
Esta vez, aprovecho el puente de mayo, para escaparme 4 días a un lugar supuestamente mágico, polo de energías místicas y paraíso de los ascetas por esta parte del mundo.

Desde que te adentras en el valle por los primeros pueblos, te asalta una exuberante propuesta de chamanismo, terapias para el cuerpo y el alma, esoterismo, fetichismo y toda una estridente puesta en escena que contrasta con la hermosa aridez de las montañas, los angostos valles salpicados de viñas y la gente sencilla que transita por las carreteras acarreando su miseria y su dignidad.

Es quizás esa artificialidad obscena la que me hace escéptica ante tanto culto a la espiritualidad. Ocurre también con la vulgar ostentación de riqueza, la irritante proclamación de inteligencia, la sobreexposición de la belleza o la permanente declaración de una sospechosa felicidad. Pienso que lo más real es lo que no se muestra claramente a nuestros ojos. Así que aquí, tanto sortilegio y tanta exibición nubla lo que sin duda tiene de especial este lugar.

He aterrizado en la Serena a las 11h. Desde allí hay unos 120 km hasta Cochiguaz, en el corazón del valle. Hay opción rápida y cara pero mi tiempo de vacaciones no vale tanto. Vamos con calma. A las 12:30 salía un autobús que recorre el Valle “bájese en Montegrande” (no dejé de decir Montealegre, durante todo día). “Allí, alguien del pueblo le llevará a su destino final, no hay transporte, pero pregunte en la plaza”. Esto promete.

El autobús de la Serena salió con 20 minutos de retraso, pero no importa, “Estás de vacaciones, relájate”. Este lugar es espectacular. Iba en trance con la frente contra la ventana de mi asiento. Al bordear montañas, me cambiaba de lado en el autobús para contemplar atónita el paisaje. Realmente no hace falta nada más que entregarse a la belleza natural de estos desfiladeros para entrar en otra dimensión.

En un punto del camino veo un sospechoso cartel que indica un desvío a Cochiguaz.
Cuando llegamos al pueblo de PiscoElqui me adelanto por el pasillo del autocar, miro con irreverencia el cartel de “no le hablen al conductor” (textual), y le pregunto cuanto falta para Montealegre. “Montegrande!, lo hemos dejado atrás hace un rato señora. Bájese aquí y espere a otro autobús en sentido contrario”.

Pregunto por allí, me dicen que el autobús pasa en media hora. Son las 15h, así que decido comer algo allí mismo. Aviso a navegantes, si paráis por PiscoElqui alguna vez, Restaurante Mistral, un regalo para los sentidos. Me apuro y a las 15:25 estoy de nuevo la parada. Pregunto a una familia que espera, me dicen que se acaba de ir el bus. Les replico enfadada que aún no es la hora!. Me miran como nos distanciara un abismo. Me dicen que el próximo sale a las 16h, en media hora más.
Compañero del Mistral hay un café y decido esperar allí la siguiente media hora. La gente del café me preguntan a dónde voy. Se arma una discusión, una de las camareras intenta contactar con un amigo suyo para que me lleve desde allí mismo a la puerta de mi hotel (en ese momento estaba dispuesta a volver al modo [pija europea viaja en taxi]). LA otra dice que me baje en Montegrande y que allí en la plaza pregunte por Eric, él va y viene todo el día hacia Cochiguaz.
Mientras hablamos, veo que la familia que esperaba conmigo el bus de las 16h se sube a uno y desaparece (miro el reloj, son las 15:45).

Me bebo de un trago el café y me planto en la parada, no voy a perder ni uno más. Pasa uno grandote, lo paro, “vas a montegrande”? “yo no, el siguiente, a las 16:10” (no me jodas con la precisión!), pero en apenas 5 minutos pasa una furgoneta y se para delante de mío. Subo, me acomodo. Le pregunto cuando salimos, me dice en 5 minutos pero automáticamente pone primera y arranca. OK, lección aprendida.

Llegamos a Montegrande y antes de saltar a la plaza le pregunto al chofer cómo ir a Cochiguaz, me señala un trasto con ruedas parado en mitad de la plaza, bajo una imponente estatua de Gabriela Mistral.  Una ranchera que fue blanca alguna vez y que parece un milagro que arranque. “y el conductor?” señala hacia otro lado de la plaza a un hombre que se acerca ya caminando. Pactamos precio y me subo en aquella polvoreda. Todo el camino es ya un desfiladero de tierra que se adentra por uno de los cañones más agrestes del valle. Paramos a unos autostopistas. Hago el gesto de sacar mi mochila del asiento trasero pero el conductor me detiene y me dice que no hace falta, que suben atrás.
Le pregunto cómo se llama.  Me mira, achina los ojos, sonríe (como si lo supiera todo), “Eric” responde con ternura.
Yo también sonrío mientras me relajo en el asiento y empiezo a sentir el efecto del Valle.

domingo, 8 de abril de 2012

VAlle de la Luna

Esta tarde iremos al Valle de la Luna. Dicen que de los parajes más espectaculares del mundo. Se va por la tarde, para ver la puesta de sol desde uno de lo cerros. Hoy hay luna llena, así que estamos de suerte.

La casa ha vuelto a quedarse en calma tras la marcha del grupo de moteros. A media mañana entro a la cocina a prepararme un café, desayuné demasiado pronto y vuelvo a estar hambrienta.


En la amplia mesa, una chica escribe sobre un MAC ☺. Me siento a su lado. Yo llevo el mío bajo el brazo.

Me ofrece su saquito de café (expreso), en lugar del soluble que hay en la casa. Me cae bien.
Empezamos a charlar. Se llama Gabriela, debe rondar la cuarentena, pequeñita y morena, inteligente, natural, divertida. Pasó su infancia y juventud en Berlín, pero volvió hace años a su tierra de origen, Chile. Vive en Santiago, muy cerca de dónde he alquilado el piso para el próximo mes y medio. Es diseñadora de moda y tiene una tienda-taller por la zona de Bellas Artes. Me cae bien.

Se mueve por la casa con seguridad, abre y cierra armarios, habla con familiaridad con Moira, la hija de Sandra, atiende a otros huéspedes. Viene por aquí a menudo a descansar. Sandra y ella son amigas desde hace años.

Pasamos el resto de la mañana juntas, caminamos hasta el pueblo, me acompaña a la botica a comprar unas pastillas para ampliar la capacidad pulmonar, pero luego me lleva al mercadillo y me mete en el bolso una bolsita de hojas de coca, como remedio alternativo. “Te irá bien mañana para subir mañana a los Geysers” .
Nos vamos contando la vida, sin prisas, sin atropellarnos, con la calma y la obligada lentitud con la que se hace todo por aquí. Si hablas muy rápido te agarrará flojera, si hablas mientras caminas, te faltará el aire.

Nos vamos a nadar a una piscina que hay en un camping cercano al pueblo. El camino arde. Creo que voy a hervir, pero a pesar de ello, el agua está imposible. Las noches son muy frías, y el sol del día no consigue recuperar la temperatura. Aún así, después de unos cuantos patéticos gritos, conseguimos hacer unos largos.

A las 4 de la tarde pasa el autobús que me lleva al Valle de la Luna. De camino nos explican algo de geología y de historia del lugar. Atacama se encuentra entre la cordillera de los Andes a la que pertenece el Licancabur (detrás del cual, se encuentra Bolivia) y la Cordillera de Domeiko. Antes que éstas, y en dirección al oeste, se formó la Cordillera de la Costa, por la sobreposición de la placa sudamericana sobre la del pacífico, hace 500-150 millones de años. Los Andes es la más joven (50 millones de años, por eso es la más alta, al haber sufrido menos tiempo de erosión). Tomé estas notas en el autocar, pero vaya, para más información (y más rigurosa), consulten la wikipedia ☺

Gabriela me había contado que desde San Pedro salen expediciones a Bolivia cruzando el Licancabur, son 3 días y 2 noches. Allí se llega al salar de Uyuni. Una gran extensión de agua sobre una placa de sal. El efecto del agua sobre el suelo blanco, es de un gigantesco espejo que desconcierta y marea a los no habituados. Hay que ir con gente experta (con Bolivianos dicen). Anotado para la próxima vez.

Llegamos al valle de la Luna. El paisaje desde lo alto de la Gran Duna es realmente lo más sobrecogedor que he presenciado jamás. Uno sólo puede rendirse y dejar que la bola que se forma en el estómago, suba y salga en forma de lágrimas no se sabe bien si de felicidad, de autoconciencia de insignificancia, de agradecimiento, de asombro, de alivio por no haber muerto antes de ver aquello, o como decía Stendhal, de pura reacción fisiológica ante el exceso de belleza. Recuerdo una sensación parecida al entrar en el Baptisterio de San Juan , frente a la Santa Croce de Florencia (qué lejos queda aquello ahora).

Caminamos por varias rutas a través del valle desde donde se pueden observar formas asombrosas de roca, y cristales de sal. Aquí nunca llueve, apenas cada 12-15 años, pero cuando lo hace cae barro de forma torrencial. Ocurre durante el invierno altiplánico (que coincide con el europeo y el verano austral). Este año llovió mucho. Hay carreteras aún cortadas, y muchos destrozos por las lluvias de febrero, pero un buen efecto de esa agua es que en el valle han emergido generosas capas de sal y el contraste entre las rocas rojas por los minerales (especialmente cobre), las dunas doradas y el blanco de la planicie, es un espectáculo increíble.

Llegamos al Valle de la Muerte justo a tiempo de ver la puesta de sol y el baile de los astros a la salida de la luna llena. Con el último rayo nos abrigamos y bajamos corriendo al autocar.

Esta noche ceno en el pueblo y que quedado con Gabriela en vernos en el Peregrino para acompañar a la procesión de viernes santo. Salen a las 9h desde la Iglesia de San Pedro.

Mañana a las 4h de la mañana salimos para los Geysers del Tatio.

sábado, 7 de abril de 2012

Incahuasi

Incahuasi es una casa formada de varias edificaciones que se organizan de forma irregular alrededor de un patio común, dónde, sobre un suelo salpicado de piedras para evitar el polvo omnipresente, se distribuyen unas mesas de madera y forja protegidas por sombrillas y arbustos.
A mi dormitorio se accede desde el mismo patio. Es una estancia de forma circular. Como toda edificación por aquí, paredes de barro y techo de ramas. Una cama, una mesita, un colgador y una repisa de madera. No se trata de esa sobrevalorada decoración rústica. Esto es sencilla, auténtica y maravillosamente, rural.
Al baño compartido se accede cruzando el patio. Otra de las puertas de salida directa al jardín da paso a un amplio comedor cocina, dónde se intuye el acceso a otras habitaciones, estas pertenecientes al edificio principal.

Sandra se encarga de todo y de todos. Desde cocinar el pan que desayunaremos hasta organizar las excursiones, pasando por toda la intendencia necesaria para atender hasta a 20 huéspedes.

Me tiro en la cama como un saco, hace un día espléndido, he dejado la puerta abierta al patio y contemplo durante un tiempo impreciso, como la brisa suave mece las hojas de los árboles.

Sandra me lleva a cenar al pueblo. Allí me presenta a la gente de “El Peregrino”, en la plaza mayor. Charlamos de cosas banales, los del bar se unen, son una familia. Me dicen que si soy muy floja me compre sprays de oxigeno para hacer algunas excursiones. Yo no soy floja, pero desde que llegué me cuesta respirar. “Es la altura y el polvo”. En SanPedro estamos a 2.500 mt. Y en algunas rutas previstas, llegaremos a los 4.000. Todo es polvo. Está prendido en el aire, se cuela por los poros de la ropa. Arrugas la nariz, y sientes como las fosas nasales hacen creck-creck.

Me despido de Sandra y doy una vuelta por el pueblo hasta bien entrada la noche. Bullicio, gente de todas partes del mundo. El culto al turista mezclado con modestos establecimientos Atacameños (orgullo de raza que te hacen notar desde el primer contacto).

Despierto el primer día en Atacama, el mismo sonido de la BlackBerry de todas las mañanas, pero apenas tomo conciencia, un olor intenso a pan recien hecho y café, me lleva aún medio dormida al comedor. Allí se comparte mesa con gente distinta cada mañana. Vienen a buscarme para la primera excursión, ruta Arqueológica por la Aldea de Tulor, uno de los emplazamientos más antiguos de Chile.
De allí nos vamos al Pukara un mirador al que se sube por un sendero de 4 km, rocoso y arenoso desde donde se divisa una vista espectacular de la Cordillera de la Sal.

Cominos en casa, y por la tarde a bañarnos a la Laguna Cejar. Divertida la experiencia de bañarse en agua extremadamente salada. Una flota como un corcho sobre una poza de unos 15 mt de profundidad. Alrededor, la Nada del Salar de Atacama, y el volcán Licancabur de fondo, presidiéndolo todo.

Cené en el pueblo, Javier (el guía) me había recomendado “Las delicias de Carmen”. Traspaso recomendación a quien caiga por aquí. Me quedé charlando un rato con la chica que me atendió. Está en Atacama porque se enroló en una película que filman en breve. Ella es la encargada de fotografía y making off. Oh, que buena charla. Decidió que para entender bien su proyecto, tenía que pasar unas semanas antes aquí, y mientras, trabaja en “Las delicias de Camen”. Me encantan estos pedacitos de vidas.

De retorno a Incahuasi, me fui directamente a mi habitación. En el patio, se iba formando un grupo cada vez más grande de hombres que pasaban noche allí, reían, gritaban, sonaban alto!. Crucé el patio para ir al lavabo y entonces vieron que estaban prácticamente saltando en mi cama. “te molestamos?”. “no”, mentí. En realidad, estaba tan cansada que esperaba dormirme en 5 minutos, aunque cayeran bombas. “quieres unirte a nosotros?” , “no, muchas gracias”. Qué hacía yo entre 12 amigos desconocidos, pero le agradecí sinceramente el gesto.

De nuevo en mi cuarto, no podía conectarme a Internet, y tenía que enviar un documento esa noche. Volví a salir a ver si alguien conocía la contraseña. No la conocían, pero consiguieron ayudarme. “Siéntate”, vi como me acercaban un cubata, y cómo salían ordenadores, usb’s, módems y toda la artillería para salvar las incompatibilidades de configuración (material chileno) y cumplir misión. Eran un grupo de señores que recorrían el país en moto. Venían de Antofagasta y al día siguiente madrugaban para pasar a Argentina.

Me levanté a despedirles al olor de pan caliente.

lunes, 4 de julio de 2011

Riding with the Horsewoman


La semana pasada tuve que dar una conferencia ante un público que provenía de diversos países de Europa. El tema, conocido: “Enterprise Social Netwoks”, el material: reaprovechado de otras ocasiones, el problema: hablar durante 40 minutos en un inglés compresible, y participar en un debate final respondiendo a las preguntas y propuestas que pudieran ocurrírsele a cualquiera de los 200 invitados al evento. Además, la organización nos requería una dramatización entre mi “partenaire” y yo. Él debía defender el lado oscuro: los riesgos y los problemas de Internet y yo sus bonanzas y aplicación a la vida personal y profesional. Una especie de dúo Pimpinela a la francesa (el cliente era GdfSuez).

Mi primera respuesta fue que mi nivel de inglés no daba para tanto, pero finalmente y tras una serie de acontecimientos que no vienen al caso, acabé allí subida sonriendo a una audiencia dispuesta a escuchar.

Lo que ocurrió durante el mes previo a la conferencia, fue que topé con una de esas profesionales con quien vives una experiencia digna de ser compartida

A Paquita me la recomendó un colega. Ella le da clases de inglés y yo necesitaba a alguien que rescatara esa lengua de mi subconsciente más profundo y me pusiera las pilas en 4 semanas. Pero Paquita es algo más que una profesora de inglés. Tuve la sensación desde el primer café, que estaba conceptualizando un proyecto con mi situación. Me hizo tantas preguntas que no tenían que ver con el discurso propiamente dicho, que al inicio sentí cierto desconcierto, pero me dejé llevar. Y en cuanto dibujó el "proyecto MJ", fue como subir con ella a un caballo al galope.

Me ayudó con el idioma, pero durante todas las sesiones que trabajó conmigo, casi parecía lo secundario. Me explicó cómo hablar con el cuerpo, cómo respirar, cómo modular, como interpretar a la audiencia, como interpelarla. Identificó tics irritantes, y construcciones favorecedoras. Me ayudó a visualizar el momento, me grabó, me enseñó, me reconoció y me mostró, me entrenó. Me ayudó a conocerme un poco más a mi misma y a ganar confianza. El inglés se convirtió en un vehículo a través del cual esa mujer iba construyendo un andamio a mi medida, ni muy alto ni muy bajo, sobre el que poder moverme con libertad y confianza el día de la presentación. Ella, que es una experta amazona (sentido literal), domó mis inseguridades y virtudes, hasta sacar de mí algo realmente asombroso.

A veces, encuentras personas así. Y vale la pena contarlo.

Francisca Picar es licenciada en filología anglogermánica, cursó estudios de derecho, de especialización en coaching ejecutivo y de liderazgo, a lo que se dedica recientemente después de una larga trayectoria profesional repartida entre la docencia(inglés, francés, catalán y castellano, italiano, árabe), traducción e interpretación.
Ha estado muchos años vinculada a la acción social, como concejal de salud pública y servicios sociales en su localidad, y como presidenta de varias asociaciones sobre la defensa y promoción de la mujer (creó uno de los primeros equipos interdisciplinario de atención primaria a la mujer víctima de violencia doméstica). Entre muchas otras cosas, lidera un proyecto que persigue la implantación en España de la disciplina deportiva de la hípica adaptada, y de promoción paralímpica de sus deportistas.

Y a ratos, ayuda a que algunos humanos no nos descalabremos con nuestras neuras.

Os dejo aquí la presentación, por si le sirve a alguien en trances parecidos

domingo, 30 de enero de 2011

Va de Redes


La cena del jueves por la noche ya calentó motores entre aquellos que nos tenemos más cerca, más vistos, aquellos a los que puedes preguntar que fue de aquel trabajo o como le va a otro colega, conocidos comunes, como si se tratara de una verdadera comunidad.

El viernes, la jornada se dividía en dos formatos : Por la mañana una sesión con parte del grupo de la Red de Consultoria Artesana y ya por la tarde un plenario con todo el que sintió ganas de acercarse, compartir, aprender, proponer y enredarse..,consultores? artesanos? no sé, pero sí. Como dijo alguien al presentarse, la etiqueta me ha permitido volver a definirme (sin complejos) como consultor.

Coincido con la valoración de Amalio, de Julen y de otros, en el valor de la diversidad que se dio allí. A veces cuando internas definir quien eres, que haces, que consideras correcto o no, caemos en delimitaciones excluyentes. Nos preocupa tanto distinguirnos y diferenciarnos de lo que no nos gusta, que acabamos levantando muros frente a aquellos que sí nos gustarían y que se identificarían con nosotros.

Me emocionó la impactante ronda de presentaciones. En 59” cada cual tenia que sintetizar que hacía, de donde venía y qué esperaba del encuentro. Gentes de finanzas, marketing, tecnología, innovación, gestión, recursos humanos, artistas, profesores... Sectores diversos, desde la gran empresa, las pymes, la administración pública, tercer sector, y cuarto, universidad. Profesionales que operan con una simple licencia fiscal, otros que tienen pequeñas empresas, otros que combinan dedicaciones estables con sus primeras aproximaciones a la consultoría independiente, otros en un proactivo "desempleo". De todo. Desde un encantador chico con traje y corbata hasta un sugerente pintas con sombrerito y unas zapatillas de coloración asimétrica; mujeres, hombres; gente muy joven que empieza y no quiere hacerlo mercadeando con su alma en la economía tradicional junto a perros (y perras pero suena peor :) viejos que buscan formas mas dignas de aprovechar su talento, su experiencia, su tiempo y su libertad…

Un ejercito de hombres y mujeres que prefieren gestionar la incertidumbre a dejarla en manos de otros, que les gusta lo que hacen y quieren hacerlo bien y no solo “por la pasta”, que ven en sus competidores posibles alianzas enriquecedoras, que ven en sus clientes socios de conocimiento, cómplices para cambiar el mundo; que no están dispuestos a trabajar para cualquiera ni a cualquier precio (porque frustra mucho ser más exigente con el resultado que quien te paga); que no quieren alimentar un sistema en el que no creen, que quieren hacer de su profesión algo digno, placentero y sostenible.

Unas 35 personas que posiblemente no representan nada, pero que invitan a pensar en una tendencia liberadora.

No hay empresa que aguante la diversidad que se daba solo entre la gente de aquella sala. Y en cambio los proyectos que necesita esta sociedad del conocimiento requieren cada vez más de enfoques innovadores, diseñados por equipos multidisciplinales, equipos de personas que se nutran, a su vez, de experiencias diversas en distintos entornos, vivencias que difícilmente podremos experimentar intramuros de ninguna organización.

Las redes de profesionales que se autoorganizan para realizar proyectos va a ser una evidencia cada vez más relevante, pero no es fácil: ir por libre tiene sus debilidades frente a modelos consolidados de organización productiva. ¿Cómo mejoramos eficiencias sin caer en la división inhumana del trabajo?, ¿Cómo compartimos conocimiento y prácticas?, ¿Cómo nos organizamos para acometer juntos un proyecto? ¿al margen de los proyectos, cómo estructuramos mecanismos de soporte mútuo y ayuda en la red? (pregunta Julen en el post de Leiva) ¿Ganaríamos algo con la asociación, la agregación, con el desarrollo de una marca común que ayude a explicar que somos una alternativa a proyectos de consultoria donde tradicionalmente operan las grandes marcas? ¿nos interesan esos proyectos? ¿podríamos compartir recursos entre varios ¨nodos¨ para optimizar costes?...etc.

Hay que explorar, hay que aprender de unos y de otros, de cómo vamos resolviendo el día a día en cada taller. El reto esta en crear nuevos modelos. Estructuras que permitan la agregación de nodos independientes sin caer en las trampas de la empresa tradicional, sin las perversiones de la industrialización, sin dejar que el ente común, se sobreponga a los individuos.

A pesar de que la convocatoria era para hablar de dineros, tuvimos intensos debates sobre los modelos de red, su arquitecturas, sus dinámicas, sus prestaciones. Javier LEiva explica bien algunas aproximaciones sobre redes laxas (para relacionarse y compartir conocimiento) y asociaciones más sólidas y temporales para realizar proyectos. Añado que ambos pueden ser vasocomunicantes, un flujo que nos permita mantener lo que caracteriza a uno y otro sistema sin pervertirlo y aprovecharnos de lo mejor de cada uno según convenga.

Por dejar de divagar y aportar información de interés más práctico en torno, ahora sí, a cuestiones económicas, os propongo la siguiente lista de cosas a considerar cuando te lanzas por libre.

1. Para dar el salto, conviene tener un colchón que te permita estar, en caso necesario, unos meses sin facturar y sin aceptar trabajos que no son lo que quieres hacer. Es importante empezar sin prisas y seleccionar (sin chulerías, pero con coherencia) incluso desde el principio, los trabajos que vas a hacer. Si puedes "atar" algo antes, con clientes que ya te conocen o con la organización de la que sales, puede ser una buena forma de reducir angustia al inicio.

2. Al principio basta con una licencia fiscal de autónomos aunque puede llegar un momento que por razones fiscales te interesará una empresa (no hay nada muy creativo al respecto, no hay formas jurídicas para las redes, así que una S.L. es lo más común y sencillo para operar con el sistema)

3. Busca a un buen gestor que no solo te mueva papeles de un lado a otro, si no que se implique en tu proyecto y te asesore en temas fiscales y de evolución económica de tu actividad.

4. Selecciona bien a tus compañeros. No puedes hacer casi nada solo. Seguramente tendrás que echar mano de tu red de colegas. Mantén un sano equilibrio entre el feeling y la idoneidad. A veces hay que trabajar con personas que no nos enamoran pero son complementarias a nosotros; aunque no trabajes con imbéciles, eso siempre da malos resultados, aunque sean genios. Cada uno/a aquí tiene su nivel de tolerancia en un punto distinto, pero el mensaje es que ojo con los extremos.

5. En ocasiones esas conexiones se darán con personas que trabajaran en tus proyectos, otras veces serás tú quien formes parte de un equipo que coordina otro. En ambos casos conviene desmitificar euforias virtuales: Tener buen rollito en la red no significa ser capaces de trabajar juntos. Y no pasa nada, pero pasa.

6. Selecciona también a tus clientes. No todos entenderán el valor que aportas. No todos entenderán o necesitarán los proyectos que puedes y quieres hacer. No todos querrán la calidad que puedes dar. No todos entenderán un carajo.

7. “Enchúfate” a cuantas redes puedas para intercambiar conocimiento y experiencias (redes laxas) pero se muy cuidadoso/a con tu red de producción para realizar proyectos. Esta no se improvisa, requiere tiempo y requiere normas que las primeras no necesitan.

8. Tarifas: no calcules teniendo como referencia tu anterior sueldo o como si trabajaras por cuenta ajena. Como mínimo has de cobrar el doble apuntaba alguien en la sala. Ahora todos tus impuestos y contribuciones sociales las asumes tú, el coste de afiliar tus herramientas de producción lo pagas tú, además hay que considerar el riesgo que implica una actividad discontinua.

9. Busca rentabilidad de escala. Es un mito que cualquier trabajo artesano parte de cero. Reaprovecha todo lo que puedas de trabajos anteriores y rentabiliza el esfuerzo realizado previamente.

10.Céntrate en aquello haces bien y de forma eficiente y busca a colegas que hagan el resto del trabajo en el que son especialistas y les encanta. Esto reducirá el coste de los proyectos y aumentara tu satisfacción porque podrás dedicarte a lo que realmente te gusta.

11.La tecnología es un gran aliado de los freelancers y las redes. Hoy en día es posible trabajar con personas que están lejos físicamente (así que piensa en global), creando espacios virtuales de trabajo en los que involucrar también al cliente. Hablamos de wikis, pero puede ser necesario enriquecerlas con gestores de actividad, calendarios, gestores documentales o foros de debate más amigables que los que traen la mayoria de wikis.


Esto se alarga y la conversación seguirá. Me queda agradecer y admirar el montaje de Julen y Asier, la complicidad y la mente brillante de Ricardo , la hospitalidad de Naiara, y David, y la compañía de Amalio, Bartolomé, Jose Miguel ,Javier y de todos los que vineron al taller abierto. Un abrazo y hasta pronto


miércoles, 29 de diciembre de 2010

Un año (más) de Consultoria

Segundo año en ruta. Difícil hacer una evaluación rigurosa del año, quizás la métrica que más me orienta es sentirme bien, seguir teniendo ganas de levantarme por las mañanas, acabar el día agotada pero contenta y disfrutar con casi todo lo que hago. Pero sobretodo, reconocer y admirar con suficiente frecuencia, talento a mi alrededor, tanto de mis compañeros como de los clientes con los que trabajamos.

Hablo en plural, porque la actividad que realizo es mayoritariamente en equipos de trabajo organizados en torno a proyectos de diversa envergadura y temática.
Ya cuando trabajaba por cuenta ajena solía acabar encargada de proyectos “raros”: aquellos que no coincidían con el “core business” que decíamos. Proyectos alejados de los focos del glamour estratégico, pero que permitían inventar, crear, innovar, improvisar, jugar y equivocarse sin demasiados dramas. Yo acababa siempre en los “Expediente X”. Y así sigo, sólo que ahora no me caen los “marrones”…me los busco yo.

Cuesta definir una temática común en lo que hago. Cuando alguien me pregunta, intento discernir el denominador común, pero nunca me quedo ni dejo satisfecha. Al final, aunque suene pretencioso, acabo pensando que “soluciono problemas” y hago siempre la gastada pero popular bromita del Sr. Lobo de Pulp Fiction: Dime que te pasa, dime que quieres, y montaremos la banda idónea para abordar tu proyecto.

Y hoy en día, la mayoría de cosas se solucionan (o se mejoran) con alguna combinación alquímica de tecnología (en el sentido más amplio del término), y una óptima organización de personas intercambiando conocimiento (ya sea en un seminario de pocas horas o poniendo patas arriba una gran organización).


Y lo más complejo y a la vez fascinante del tema es que esto ya no se puede hacer solo. Los freelance (me gusta más el término independiente –ya, no es lo mismo-) somos por naturaleza interdependientes y auguro que en breve empezaremos a ver como emergen nuevas formas organizativas para gestionar esta interdependencia no estructurada.
Las empresas, las grandes organizaciones proveedoras de servicios no desaparecerán, ser harán más pequeñas (dejando atrás el fervor de las fusiones y la vocación de gigantismo) y colaborarán con redes de su entorno, relaciones simbióticas, establecimiento de vasos comunicantes que nos permitan general valor a terceros.
Creo que vamos hacia ahí y que si no lo hacemos muy mal, podríamos encontrarnos con una de las muchas válvulas de escape de la presión económica que vivimos.

Alguno de los proyectos en los que he trabajado este año tienen más forma de la colaboración que describía arriba que de la tradicional cliente-proveedor.

En AGBAR sigo dando soporte al despliegue del plan estratégico de gestión del conocimiento que diseñamos hace un año y medio: Trabajo colaborativo, nuevos liderazgos, habilidades digitales, herramientas online para la gestión del conocimiento…
Este 2011 abordaremos, entre otras cosas, el reto de medir cualitativamente el programa y de establecer relaciones entre esas métricas y los indicadores de negocio de la compañía (otro “Expediente X”! :)
Con Francesca Cañas, hemos empezado a trabajar en un modelo metodológico que nos hará ricas cuando lo patentemos. Un lujo esta Consultora camuflada de becaria. Ya veréis!

Jordi Graells me hizo sudar tinta en la elaboración de un informe que posteriormente me ha ayudado mil veces (estas son contribuciones directas de la administración y sus líderes al entorno empresarial), sobre las variables a considerar en el diseño de un entorno colaborativo, tanto en su vertiente tecnológica (funciones) como en los procesos que la acompañan. Conté con la inestimable ayuda de Dolors Reig, que aportó su conocimiento sobre tendencias en estrategias y plataformas web. Tenéis el informe resumen publicado aquí

Con Ricard Espelt, Virgili Delgado, Jose Luis Oliva, Francesc Masana, Marta Padilla y Gemma Gallego, hemos trabajado varios meses en la construcción de una red de colaboración e intercambio de conocimiento que mejore la gestión de proyectos de dinamización económica en el ámbito rural de Cataluña. De lo mucho que Jose Luis Oliva nos enseñó sobre redes humanas, me quedo con un slogan que surgió en un encuentro de tres días con los futuros usuarios de la RED : “Primero la forma, luego la plataforma”. Él consigue dibujar esas formas. Hemos montado la Red para luego (en realidad en paralelo), dotarla de la plataforma tecnológica idónea para sus flujos de relación e intercambio de conocimiento.

En primavera me invitaron a un foro de expertos (mi padre siempre me decía de pequeña, “donde estés, tú la más tonta”…y le sigo haciendo caso), dónde directivos de distintas procedencias : empresa, sindicatos, abogados, intermediadores… debatimos durante semanas sobre políticas activas de empleo. El "enfrentamiento" argumental entre visiones tradicionales y propuestas más acordes con la nueva economía (que se abre paso a golpe de crisis laboral y espasmos financieros) en la sociedad Red, fue enriquecedor y espero que útil para todos lo que allí estábamos.
He de agradecer, y mucho, a Alex Ballarín el soporte tecnológico que nos dio al grupo para el trabajo Online. Aquí dejé mis dudas y mis frustraciones, pero no el justo agradecimiento al talento y la sensibilidad que hizo posible el montaje de un cambalache con el mínimo impacto sensorial en “usuarios especiales”.

Una de las grandes fuentes de satisfacción intelectual ha sido la relación con los e-moderadores del programa Compartim del Departament de Justicia de la Generalitat de Catalunya. Trabajé junto a Virgili Delgado en dar soporte específico a la Cop CIRSO Tarragona, pero la modelización del programa me dio la ocasión de realizar reuniones, talleres y debates con sus protagonistas, y pocas veces una puede observar tal concentración de profesionalidad, pasión y compromiso como el que allí se da. Mi sombrero!

Una de las citas más ricas con estos superhéroes fue la que compartí con mi colega Amalio Rey en un mano a mano sobre la participación y dinamización de Comunidades. Francesca nos regaló este relato del encuento

En este y todos los proyectos relacionados con Redes y organización de Comunidades he contado mucho más de lo que a veces podía, con Laura Lorenzo. Hay personas que tienen una capacidad conceptualizadora conmovedora y Laura es de esas pocas. Eso, junto con su obsesión por la excelencia hacen que los límites nunca estén claros. Reconozco en ella el sufrimiento propio por esa locura. Juntas hemos aprendido muchas cosas este año…cosas de las que te valen para siempre. Gracias Laura.

Con Marc Garriga… ja, Marc es como un amante con el que mantengo esporádicos, pequeños e intensos encuentros profesionales. Estamos siempre a una cierta distancia lo suficientemente cercana como para estirar el brazo y encontrarnos. Le eché un cable cuando conceptualizaba el proyecto de OpenDAta del Ayuntamiento de Barcelona y cambiamos cromos al organizar un workshop en la AOC para definir una estrategia de redes sociales y web 2.0 en la institución. Tenéis su crónica aquí

Este año he vuelto a Honda Finance. Estuve allí hace unos cuantos, cuando era consultora a sueldo de T-systems. Uno de esos proyectos raros: no era implantación tecnológica, no se sabía muy bien qué… gestión del cambio (con todo lo ambiguo que es eso) y me enviaron. En realidad estaban en aquel momento montando la financiera en España y había de definir todos los procesos. Una fiesta.
Hemos mantenido la amistad durante años y ahora un pequeño grupo con Jordi Farré y Marta Padilla, hacemos de oficina de proyectos y aseguramos los procesos de testing de software.

A Malena y Claudio de Somosene, los conocí el año pasado a raíz de mi incursión en el mundo del vino, gracias a un proyecto de Comunidades para el Incavi. Ya supimos entonces que acabaríamos haciendo cosas juntos y estamos manos a la obra en un intercambio de soporte mutuo que promete fructífero. No os perdáis la presentación de su “Mapa de Vino Artesano”

Y finalmente, este ha sido el año en que me he atrevido a tener algo parecido a una [no] empleada. Alguien que está de forma permanente y constante dando soporte a todos los proyectos en los que me meto y en los que ella decide meterse. Un sistema algo barroco de retribución permite dar respuesta al equilibrio entre la libertad y la obligación, la flexibilidad/autonomía y dependencia mutua. Una relación profesional más cercana a una aprendiz que a una empleada, donde el objetivo no es la permanencia si no su desarrollo hacia la plena autonomía como nodo de esta red productiva a la que me siento conectada. Gracias Ikuska por jugar a inventar modelos y gracias por ser mi acelerador de partículas neuronales. ☺
… El próximo año, escribes tú esto!


Y gracias a todos los clientes que confían en mi y en el trabajo que vamos haciendo entre unos y otras. Por vuestros aplausos (en sus múltiples formas) se abre este telón todos los días.

Feliz año a tod@s
Seguimos!

lunes, 6 de diciembre de 2010

Ecos de México

…Y desde Cuernavaca hasta estos días ha sido una carrera de fondo sin apenas descansos. Allí, aún en Mexico los días se atropellaron entre capítulos y revisiones de un libro que espero que algún día vea la luz. Los del lugar nos despidieron entre lágrimas y bromas por la irracional forma, a su parecer, de trabajar tanto en un lugar tan lindo. Y una vez aquí la planificación se desbordó y apenas ha dejado tiempo ni para ordenar las fotos. Como anécdota personal (excesivamente?) tardé varias semanas en deshacer al maleta por completo, no sé si por añoranza, dejadez o estrés. En cualquier caso, los ciclos se alternan y estos días de cierto sosiego, me apetecía volver a escribir.

Aterrizar en Frankfut después de dos meses en Mexico, produce un impacto sensorial de lo más desconertante. Todo tan limpio, tan previsible, tan procedimentado, tan aséptico, tan plastificado. De alguna forma así somos todos ya en esta vieja Europa. Alejados de nuestros instintos en beneficio de la paz común; desinfectados de parásitos biológicos pero inmunes a sus nuevas formas (sociales, políticas, culturales); domesticados a golpe de “progreso”, bienestar y una falsa seguridad (estos días nos sobran evidencias) paralizante.

En México –el país de las máscaras-, en cambio, la fragilidad no se enmascara. Desde que llegas te sientes un bebé en una selva. Todo sube de volumen, el amor, el odio, la generosidad, la picaresca, los colores, la música, el sabor de la comida, la pobreza, el lujo, la violencia, la verdad, la mentira, la vida y la muerte.

En México, aún tienes la sensación de que todo es posible, lo mejor y lo peor claro. Es realidad en estado puro, sin matices, salvaje. Un devenir de acontencimientos que te obliga (y cuesta acostumbrarse) a cambiar tu aprendido control sobre el entorno. No hay nada que puedas hacer. Allí las cosas te pasan y tú puedes hacer bien poco por prevenirlas o controlarlas. Solo te queda dejarte llevar, olvidarte de lo que planificaste, disfrutar del nuevo rumbo del día y no bajar nunca la guardia.

Estoy en deuda desde que volví, con Jaione . Fue nuestra Cicerone en tierras mexicanas. Nos ayudó a organizar el viaje y la estancia, y una vez allí nos aconsejó sobre cómo movernos, qué evitar, a quien conocer y como disfrutar. Nos regaló hospitalidad, sabiduría y una red de contactos que ya quisieran muchos diplomáticos. El teléfono de esa mujer vale muchos pesos y sus jugadas magistrales dieron lugar a carambolas que aún resuenan. Es el alma de la plataforma VascosMexico y ejerce de embajadora oficiosa promoviendo proyectos y facilitando relaciones personales y profesionales, que buscan conexiones fructíferas a ambos lados del océano. Queda aquí mi humilde tributo a esta mujer tierra, creadora y emprendedora en la que se da lo mejor de las dos culturas que corren por sus venas.

El año se termina, y como en todas las vidas, hay momentos duros, aprendizajes y alegrías, pero seguramente este viaje ha sido una de las cosas más importantes que me han pasado, de esas experiencias que te colocan un poco más allá de dónde estabas, que te enseñan cosas sobre este mundo y sobre ti misma, que te sacuden el alma y que te hacen más humilde y (espero) mejor persona.

Por si os queréis dar un paseo aquí os dejo algunas migajas


San Miguel de Allende
Querétaro
Ciudad de México
Murales Diego Rivera
Teotihuacán
Cuernavaca
Oaxaca

jueves, 12 de agosto de 2010

Un fin de semana en Cuernavaca

A Verónica la conocí en Berlín, muy lejos de aquí, su tierra natal y mi Mexico de acogida.
Nos encontramos en un proyecto rodeadas de gente incomprensible y desarrollamos en seguida una complicidad “técnica” que poco a poco se fue convirtiendo en una amistad de esas que resisten tiempo y distancia.

La última vez que la vi fue en 2006, ella dejaba Europa, dónde había vivido unos años y regresaba a Mexico. Nos fuimos juntas unos días por la Toscana a modo de despedida (geográfica y personal). Habíamos compartido proyectos y residencia. La última temporada de Berlín, me instalé en su casa, en el centro, lejos de los aburridos apartamentos en el aburrido barrio, donde estratégicamente nos habían alojado al grupo de consultores desplazado hasta allí.
Después de todo eso, nos separamos deseándonos suerte y alegría.

Cambió de empresa, de residencia y de país, y desde entonces no había vuelto a saber nada de ella.

Cuando planeaba mi viaje a Mexico pensé en ella, en pasar por Puebla y visitarla, pero los días se atropellaban y dejaban poco tiempo para preparativos (de hecho, hay fines de semana que he planificado con mas esmero que estos dos meses de Mexico).
Un día, poco antes de venir, recibí una invitación de amistad por Facebook. Era Verónica. Se casaba en agosto, y probó a buscarme aunque sólo fuera para darme la noticia. En su invitación ya estaban incluidas mis excusas por no recorrer medio mundo para verla en el altar. Pero a veces el destino es caprichoso y en unos días un autobús me llevará a Oaxaca, y acompañaré a Verónica y sus cuates durante su tradicional, anhelado y sorprendente casamiento.

La semana pasada, tuvo lugar la despedida de soltera. En Cuernavaca. Es curioso que aquí me parezca normal meterme 7 horas de autobús para tiempos de estancia que en España me parecerían ridículos para tanto esfuerzo. La verdad es que estuve a punto de no ir. Había estallado una crisis en un proyecto en Barcelona, y estuve con el teléfono y el portátil a cuestas todo el rato, pero no me resigné a no ir…y me alegro de haberlo hecho.

No hay autobuses directos de San Miguel a Cuernavaca, así que pasé la noche antes en Querétaro, punto de conexión, para coger el primero de la mañana rumbo a Cuernavaca.
Al llegar a Querétaro volví sobre los pasos conocidos hacia el restaurante Ama Layú y allí, con la tranquilidad que da la buena compañía y la buena mesa, busqué un lugar dónde dormir. Terminé en el Mesón del Obispado, una pocilga con encanto.
Me dijeron por teléfono que tenían acceso a Internet (era mi único requerimiento), pero aquí la información hay que tomársela de forma muy relativa y el caso es que terminé sentada en un banco de la Plaza de la Corregidora, conectada a una wifi pública hasta bien entrada la madrudada. Camino a mi habitación, ya con el portátil sin gota de bateria bajo el brazo, como un guerrero después de una absurda batalla, pensé, sobre la relación entre la imprudencia, la temeridad y la inconsciencia.


Salí del autobús en la estación de Cuernavaca y el calor húmedo, el aire espeso, el olor a tacos y el bullicio, me despertaron de un guantazo. Había pasado todo el viaje dormida, recuperando horas de sueño por aguantar horario español los días previos.
Tenía las indicaciones para coger un taxi y llegar al hotel, pero decidí pasear un rato por aquella calle atiborrada de puestos de comida corrida, artesanía, y comercios que son auténticos mudos paralelos, dónde se vende, se vive, se platica, se come y se exponen productos sin aparente relación conceptual. Aquí en las farmacias puedes recargar un móvil o comprar tabaco (por poner un ejemplo de lo más común y sorprendente).

Llegué al hotel y por primera vez en muchas horas me sentí segura. Esa seguridad que te da el confort, el sentirte en destino, el servicio de lujo, la armonía estética, un entorno bajo control y diseñado para calmar la mente y alterar los sentidos.
Hosteria las Quintas , un paraíso por el que me adentraba, sucia, cansada, aturdida y con un sentimiento entre el entusiasmo y el escándalo por tal desmesura de belleza y contraste con el exterior.

Verónica y su grupo llegaron a los pocos minutos. Tras la euforia del re-encuentro y las presentaciones de rigor, pasamos la tarde poniéndonos al día. Me encantan esas conversaciones dónde se pierden las referencias temporales, has de sintetizar, buscar la esencia del relato vital y obviar lo superfluo (como si fuera fácil!). De vez en cuando sale un “ah, eso te lo perdiste!” y vuelve a abrirse otra elipse para explicar una historia que volverá al punto dónde se inició el paréntesis, para seguir el episodio original.
Pasamos la tarde en la piscina hasta que una espectacular, pero espectacular tormenta nos congregó en las dos habitaciones contiguas que teníamos reservadas. Seguimos la conversación en la terraza de uno de los dormitorios, bebiendo, fumando y estiradas por el suelo, como adolescentes en su primera escapada.


La noche fue tremenda. Una buena cena en un lugar fantástico. Me dejé guiar con la comida, para deleite de mi paladar y tormento de mi estómago. Conversación inteligente, íntima, divertida. Risas, profundas reflexiones, confidencias sentimentales, consejos de brujas buenas. Ana, Silvia, Carmen, Verónica, un grupo de buenas amigas que me hicieron sentir como si lleváramos juntas desde el parvulario.
La noche se puso al rojo cuando me di cuenta de que me habían robado. Sencillamente mi monedero había desaparecido (efectivo, tarjetas de crédito, identificación…en fin, lo normal en estos casos).
Yo, una vez superado el shock, me resigné ante la falta de evidencia de un robo, ellas se movilizaron convencidas de que no se había perdido. Se dispersaron, hablaron con todo el personal, pasada una hora se dirigían a ellos ya por su nombre, resolutivas, incisivas, aseguraban recompensas si aparecían los papeles, y volvían una y otra vez a intercambiar teléfonos con todo el servicio y a revisar de nuevo todos los rincones. Yo agradecida, paralizada, absorta, inútil, sorprendida. Ya nos íbamos y al cruzar con el coche por la puerta del recinto, Ana abrió la ventanilla y repitió de nuevo la retaila al conserge de la puerta!!.
Ya en ruta, rompí el silencio para preguntar “hacía falta todo ese show”?!! y estallamos en risas…Miré la oscuridad a través de la ventanilla, pensando de qué carajo me reía yo, pero lo cierto es que el resto de la noche fue de un surrealismo hilarante digno de una peli de Tarantino. En fin, una de las juergas más caras de mi vida.


La mañana fue tranquila, un sobervio buffet mientras sonreíamos cómplices y unos baños en la piscina, tranquila hasta que alguien preguntó que hora era y salí del agua como un resorte: faltaba media hora para que saliera mi autobús de vuelta. Volvimos a movilizarnos, Verónica me acompañó. En el taxi, confeccionábamos el plan B por si no llegábamos a tiempo, sonaba tan bien que casi deseé que el taxista dejara de derrapar por las calles como respuesta a nuestra histeria.
Llegué unos minutos tarde, pero con el tiempo y el aliento justos para subir al autobús y volver a tener esa sensación de paz como la que había sentido el día anterior all llegar al hotel.

Aún nos dio tiempo de darnos un abrazo, agradecernos la compañía y despedirnos hasta pronto.

Antes de dormirme en el autobús, recordé la historia de amor que Verónica me había ido contando durante las horas compartidas. Miré por la ventanilla y vi reflejada una sonrisa, recliné el asiento y me relajé pensando que esta vida a veces, tiene sentido.

martes, 20 de julio de 2010

Querétaro

Llegamos a Querétaro por la mañana, más tarde de lo previsto, pero en este país la ecuación espacio-tiempo es siempre una incógnita, te mueves y a menos que sea en taxi (y tampoco), el tiempo lo marcan las circunstancias y tu suerte.

La estación de autobuses de Querétaro queda a las afueras de la cuidad (como si fuera un aeropuerto). Preguntando llegamos a la explanada de dónde salian los “micros” para la ciudad. Nos habían dicho que el R 36 llevaba al centro, pero al meter la cabeza en el primer autobús parado (como meter la cabeza en un artilugio para viajar en el tiempo). Me dice el conductor que sí , que va al centro, a pesar de que un gran número 19 luce en una chapa que cuelga del lateral.
Nos arriesgamos.

El centro de Querétaro es una maravilla, casonas bajas de estilo colonial, plazas circundadas de galerias arcadas y amplias fuentes en el centro, jardines y calles bien dispuestas, limpias, cuidadas. El ambiente es alegre, gente que vive intensamente su ciudad. A pesar de ser esta también patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO,
Santigo de Querétaro es de los que la habitan (no tanto de los que la visitan, como ocurre con otros lugares de interés turístico).

Paseamos buscando el restaurante "Ama Layu" dónde habíamos quedado para comer con la mujer que nos ha ayudado a instalarnos en San Miguel. Contacto de Ikuska, su generosidad, ingenio y disposición han sido clave y providenciales para este viaje.
Ama Layu es “una galeria restaurante con la mejor fusion de cocina Vasca y de Oaxaca, ademas de buena musica y arte” regentada por Mikel, un cielo de Bilbaino que nos alimentó en todos los sentidos y nos cuidó con tacto y exquisitez durante horas.

Llegamos algo pronto, tiempo suficiente para que Mikel nos explicara la historia del local, la suya propia ligada al proyecto, y las delicias de su cocina. En ese momento decidí que después de comer me tomaría un “café blanco” servido con gajos de naranja y sal de gusano.

Nuestra anfitriona, vamos a llamarla Lila, en honor a la grande Downs cuya Paloma Negra sonó en los postres y cantamos (suavecito) y las dos Lilas y yo aquello de “quisiera arrancarme ya los clavos de mi pena, pero mis ojos se mueren sin mirar tus ojos, y mi cariño, con la aurora, te vuelve a esperar”.

Decia que Lila, nos contó mil historias de su bagaje vasco-mejicano, nos advirtió de algunos derroteros peligrosos que íbamos a tomar y nos regaló toda la "buena honda" que su mestizaje y su intensa vida han forjado en ella.
El Mezcal servido en tacita (elaborado de forma artesanal y traído al restaurante desde un lugar que no recuerdo) acompañaba el relato.

Le hablamos del libro que escribimos sobre comunidades de práctica y trabajo colaborativo, escuchaba atenta, nadie mejor que ella sabe lo que significa el poder de las redes. La conversación siguió recorriendo proyectos e inquietudes, hablándo de artesanos, de redes de colaboración, de equipos distribuídos, de [no] empresas…
Tienes que conocer a Jose Luis”!!, decidió en un momento, agarró su teléfono y al cabo de media hora Jose Luís y Monica (su mujer) se sentaban a nuestra mesa sin saber muy bien por qué, pero confiando todos en esa habilidad innata que tienen las personas como Lila de identificar "conexiones cósmicas".

Eran ya las 5 de la tarde pero una segunda sobremesa estaba a punto de empezar. Jose Luis y yo
nos reconocimos enseguida, sacamos casi simultáneamente papel y boli de nuestras bolsas y como si el resto de la mesa (y del mundo) no existiera, empezamos a dibujar quien éramos y qué hacíamos: tecnología, redes, conocimiento, matemáticas, sociología, intercambio de herramientas (libros, referencias, ideas, proyectos, contactos…) y una emoción que iba en aumento ante la complacencia del resto de comensales, que entraban y salían de la conversación y que observaban divertidos como dos locos que viven a 10.000 km se entendían como si llevaran una vida trabajando juntos.

Jose Luis es Director de REDLICH (“Honestidad” en Alemán, su socio lo es ) consultora dedicada al diseño de redes de conocimiento. Fundador y Presidente de la Asociacion Mexicana de Multimedia y Nuevas Tecnologías y un investigador y emprendedor incombustible.
Una conversación mágica (estoy abusando de esta palabra últimamente) con alguien que había desechado por el camino las mismas ideas, tenía dudas comparables y conocimientos complementarios.


El caso es que la sobremesa de la sobremesa duró hasta la noche y tuvimos que improvisar alojamiento en un hostal cercano que por cierto también os recomiendo si no os asustáis por pasar la noche en un lugar extraño y funesto, divertido si te llevas bien con brujas y duendes ☺

Encontraréis en el blog de Jose Luis muchas de las cosas de las que hablamos (él las explica mejor), y nosotros nos veremos antes de irme para seguir estirando de algunos hilos.


Si vais por Querétaro, además de callejear por sus plazas, de comer en Ama Layú y de esquivar duendes, no dejéis de visitar el Acueducto. Dicen que Juan Antonio de Urrutia noble de Querétaro allá por los años 20 de 1700, se enamoró de una monja clarisa, sobrina de su mujer. Ante la desdicha de su destino le preguntó a su amada qué desaba y esta le contestó “Agua para el convento”!

Al dia siguiente, ya de vuelta a la estación preguntamos en un quiosco que autobús nos acercaba hasta allí, R 36 nos dijeron. Me sentí aliviada (una indicación coherente!!) la misma numeración que para venir!!. Nos dirijimos a una [no]parada de autobuses, metí la cabeza en el primero que encontré abierto y pregunté si iba a la estación. Hizo un gesto con el brazo para que entráramos. En la placa lucía un flamante 43.

viernes, 11 de junio de 2010

Lenguaje Común

Para colaborar hay que entenderse. Y para entenderse necesitamos un lenguaje común. Unos códigos que representen la base de una estructura conceptual compartida. Si esto no se da, aunque hablemos la misma lengua, nos falta, a mi parecer, la herramienta principal, el lenguaje.

Y esta carencia se puede dar a pequeña y a gran escala: La podemos observar desde el microcosmos de una pareja , en pequeños grupos alrededor de prácticas y conocimiento o en organizaciones empresariales de distinto tamaño.

Mi experiencia con estas últimas, es que cuando pretendemos introducir dinámicas de trabajo colaborativo, hay mucho más que hacer que implantar herramientas, formar para usarlas y definir procesos.
Hay un reto que supone la esencia de esa transformación. Y es la necesidad de desarrollar un lenguaje común .



Alinear el proceso operativo con el estratégico. La dirección ha de ser capaz de transmitir a la organización el proyecto colectivo que los cohesiona y de compartir cualquier cosa que tenga forma de plan estratégico. Personalmente cada vez tengo más dudas sobre la utilidad de los mismos, pero de alguna manera, los grupos de trabajo necesitan entender hacia dónde va el buque en el que viajan.
A menudo nos encontramos con que estos grupos funcionan de forma eficiente, incluso son capaces de medir este rendimiento, pero están desconectados de la estrategia global y desconocen como sus resultados contribuyen a los objetivos comunes. Esto no sólo es desmotivador para los participantes de las distintas iniciativas, si no que también tiene un efecto negativo sobre el soporte y la complicidad de la estructura directiva, que en el mejor de los casos, se inhibe y “deja hacer” con una actitud más cercana a la condescendencia que a la implicación necesaria.

En realidad, esa dirección siempre carente de tiempo, de proximidad a la realidad , y a menudo de ideas, podría aprovechar el entusiasmo y canalizar la energía de los grupos de trabajo colaborativo que de forma espontánea o dirigida emergen, pero no pueden, entre otras cosas, porque no les entienden.


Medir con criterios cuantitativos y cualitativos

..y no les entienden porque estos grupos no emiten señales en un lenguaje comprensible desde un punto de vista gerencial. Las métricas y los indicadores que definamos para evaluar los resultados de estos grupos han de servir no sólo a ellos mismos, si no (obviamente) a hacer comprensible su trabajo a aquellos que tienen el poder de neutralizarlo o impulsarlo.
Es pura estrategia de alianzas, si queréis.


Tecnología aplicada a procesos reales y necesidades específicas
Luego está la tecnología, y ocurre que no todos los grupos de trabajo colaborativo necesitan lo mismo. La colaboración responde a diversas necesidades y desemboca en procesos distintos. LA tecnología, la funcionalidad de las plataformas online, deben estar al servicio de los procesos concretos de aquella comunidad en la que se implanta.

Coherencia y visión estratégica en la política de adopción de tecnología
en las organizaciones, dónde por herencia histórica se siguen aplicando criterios basados exclusivamente en la automatización de las transacciones (operaciones, finanzas, gestión) y en enfoques originales de épocas donde la tecnología era más una cuestión de procesos que de personas .
La actual socialización de las herramientas tecnológicas dentro (y fuera) de las organizaciones, está provocando una relación distinta entre la tecnología y sus gestores.


Así que todos estos agentes deben entenderse y coordinarse para avanzar en sintonía. A la dirección le corresponde liderar procesos de cambio para crear entonos culturales y operativos donde las dinámicas de trabajo colaborativo puedan emerger.
Liderar es inspirar y estimular, no hacer hacer. Eso lo harán las personas, solas mejor que dirigidas, y lo harán mejor en la medida en que dispongan de la información adecuada para evaluar su entorno y acertar con sus acciones.
La tecnología les asistirá a todos, pero mal aplicada puede ser hasta contraproducente.
Las políticas sobre su gestión no pueden recaer sólo sobre los responsables de IT de las organizaciones. Estos necesitan conversar y aliarse con nuevos agentes hasta ahora meros consumidores (usuarios).
Toda una sinfonía que hace necesario desarrollar esos códigos comunes que permitan desenfundar los instrumentos, sentarse, mirarse, ponerse a tocar y “entenderse”.

lunes, 3 de mayo de 2010

San Francisco Dreaming

Todo empezó con un reenvío de correo: Mira!.
Vamos!?? . Buff: SanFrancisco, mayo, proyectos, compromisos, pasta…complicado.
Vamos!!! Insistió.


Y allí estamos!, en la Web 2.0 Expo de San Francisco.
No estamos todas, pero hemos encontrado una forma de convertirlo en una experiencia colectiva, viable y útil.

“Todas” somos un grupo de 4 cuatro personas organizadas en torno a un pequeño proyecto de expedición a la conferencia: Ikuska Sanz, Marta Padilla, Virgili Delgado (que me disculpa el femenino utilizado hasta ahora), y yo misma.
Unos hemos puesto “la pasta”; otros el tiempo, el esfuerzo y la posibilidad de viajar; y todos, el criterio para analizar los temas de las exposiciones, priorizar intereses, hacer y recibir encargos, y cruzar temas con proyectos presentes y futuros, para rentabilizar (no sólo económicamente, pero también) la aventura.

Y allí están ya, Ikuska y Marta, a estas horas, supongo que gestionando las inscripciones y tanteando el terreno. La maratón empieza mañana.

La consigna: aprender, conectar y divertirse.
Y volver con algo más que contenidos (la información es accesible, no hace falta irse a San Francisco a buscarla): volver con una propuesta eficaz, estimulante e innovadora de transferencia de conocimiento, algo que nos permita a los de “aquí “ casi casi tener una experiencia vital, no sólo educativa, del viaje de nuestras colegas.

No sé, a ver qué sale.
Si sale, organizaremos alguna Jam-session para público variopinto. Ya avisaremos.

De momento dejo aquí los temas que más nos han interesado y que atenderemos con más atención:


1. Blurring the Lines: From Human Centered Design to Customer Driven Development
Alon Salant
(Carbon Five), Jef Cunningham (IDEO), Rob Spiro (Aardvark), Maria Giudice (Hot Studio, Inc. ), Moira Gunn (TechNation and BioTechNation)

2. By the Book: Examining the Art of Building Great User Experiences in Softwar
John McRee (EffectiveUI)

3. Designing Social Interfaces
Erin Malone (Tangible UX), Christian Crumlish (Yahoo!)

4. Designing Reputation Systems

F. Randall Farmer
(MSB Associates), Bryce Glass (Manta Media, Inc.)

5. Hit It (Hard) with the Pretty Stick

Jenny Lam
(Jackson Fish Market)

6. The UX-Driven Startup: Crafting an Effective Experience Vision

Alexa Andrzejewski (Adaptive Path)


7. Web Fonts: The Time Has Come

Jeff Veen
(Typekit)

8. Creating a Culture of Sharing
Josh Crandall (Netpop Research, LLC), Jack Herrick (wikiHow), Mike Linksvayer (Creative Commons), Emily Richards

(ArtisTech Media) Moderated by: Josh Crandal


9.Top 10 Pitfalls to Avoid in RIA Development

Anthony Franco (EffectiveUI)


10.Designing Social Applications for the Next Phase of Web2.0: Data

Jamie Taylor (Metaweb)


11.RIA Problems You Never Knew Existed

Kevin Hoyt (Adobe Systems, Inc.)


12.Content Strategy for the Real World

Kristina Halvorson (Brain Traffic


13. Starting from Zero: Building Trust & Enthusiasm for an Unknown Brand

Rebecca Thorman (Alice.com)


14.Better Bottom Lines Through Open APIs)

Sam Ramji (Sonoa Systems)


15.Open Leadership: How Social Technology Can Transform The Way You Lean


16.
Social Media: A Cautionary Tale
Mike Gotta (Burton Group), Alice Wang (Burton Group)


Good dreaming ladies!