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sábado, 14 de mayo de 2011

Clientes-Socios de Conocimiento

Esta semana Maria Salamero responsable de Gestión de Conocimiento del grupo AGBAR, explicaba en el CEJFE el proyecto del mismo nombre en el que AGBAR se embarcó hace dos años, cuando me invitaron a colaborar con ellos, justo recién creada el área que dirige Salamero, para dibujar la hoja de ruta de lo que sería un ambicioso plan de transformación de la compañía con el conocimiento como eje central del cambio.

Durante estos dos años se han ido implantando una serie de iniciativas (entornos de trabajo colaborativo, plataformas tecnológicas, desarrollo de nuevos liderazgos, formación en habilidades digitales…) que Maria Salamero explicó con el rigor con que una directiva de verdad puede explicar un proyecto de verdad, concebido para ser funcionalmente útil y no estéticamente atractivo.


Es una de las cosas que más le agradezco a esta experiencia, es que sea un proyecto de verdad , algo que depende tanto de los profesionales como de los clientes que los co-crean e implantan.


Ocurre con este tipo de proyectos, y es de esto de lo que quería hablar que la relación cliente-proveedor mantiene sus rigores mercantiles, pero se matiza cuando empieza el intercambio de ideas y conocimiento en la creación conjunta de un proyecto dónde se invierte algo más que dinero (en el caso del cliente) y horas (en el caso del proveedor). El proyecto, en realidad sería otro distinto si no estuviéramos participando en él las personas que lo hacemos. No las empresas, si no las personas con nombre y apellido que han ido aportando su grano de arena a cada una de las líneas de trabajo del proyecto. Esto puede parecer obvio, pero no es trivial, porque más allá de los portfolios de servicios, de las ofertas más o menos empaquetadas, de las culturas de las empresas, de las supuestas metodologías, al final, el proyecto va a parecerse a las personas involucradas en él, esa es la pura, alarmante y fascinante realidad que constato una y otra vez.


Recuerdo que muy al principio, en una reunión de explicación del proyecto a un grupo de directivos de AGBAR, alguien me preguntó : ¿Cuántas veces has implantado este proyecto?, le contesté la verdad: nunca. Me fui a casa preocupada por si mi respuesta podía hacer que perdiera un proyecto que obviamente deseaba intensamente hacer.


Hoy sé que si cualquier otra compañía, aunque muy parecida a AGBAR y con las mismas necesidades me planteara los mismos retos y me preguntaran, ¿Cuántas veces has implantado este proyecto?, seguiría respondiendo (quizás con algo más de seguridad) nunca.


Me gusta pensar (me ayuda a trabajar) que en estos casos no tengo clientes si no socios de conocimiento. Personas que aportan recursos, para que los profesionales aportemos otros y juntos co-diseñar proyectos e implantarlos en sus empresas. En realidad son redes inter-empresariales con estos socios-clientes para co-crear estrategias y aplicar soluciones.


Por resumir, el conocimiento no se compra ni se vende, se comparte para generar valor y cada uno (cliente y proveedor) aporta los recursos que tiene para hacer viable un proyecto
que difícilmente volverá a repetirse.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Inteligentes, Sensibles y Nobles


Ayer cené con Eva Mor, hacía tiempo que no hablábamos, aunque desde que nos conocimos en un BCNGGD , hace algo más de un año y medio, nos seguimos de cerca y aprovechamos cualquier ocasión para intercambiar proyectos, personas y pasiones.


Cuando la conocí estaba a punto de dejar TV3, durante unos años había sido la guionista del ClubSuper3 y estaba a punto de publicar su primer libro “Paso de historias” , que luego dio lugar a un blog homónimo,

donde iba derrochando un ingenio especial para contar historias. Supongo que su formación de criminóloga , su experiencia como detective, y una inquietante fascinación por los Elefantes (“Inteligentes, sensibles, nobles”), entre otras curiosidades, hacen de ella, digamos…alguien no estándar.


Nada como un tomar un café con esta mujer (o darse una vuelta por el sur de Francia :), para sumergirte en mundos paralelos que no hacen otra cosa que ayudarte a comprender el supuestamente real.


La cita fue divertida, como siempre: A los dos minutos de caminar juntas, entramos hipnotizadas y sin previo pacto en una tienda de ropa, y nos quedamos allí, jugando a ser princesas, volviendo loco al vendedor y gastándonos lo que cuesta una cena sencilla. Así que al salir, en una acto de represión consumista decidimos no cenar. Una cerveza y buena conversación, eso fue todo.


Ella me preguntó cómo me iba, empecé, pero acorté, porque en su mirada vi la urgencia y el entusiasmo de alguien que quería compartir su alegría.


Ha sido un año raro para Eva, como lo es el inicio de cualquiera que renuncia a un puesto de trabajo estable y bien remunerado y se lanza a la selva en busca de algo que le aporte algo más que ganarse la vida. Lo dejas todo, te reinventas, te mides frente al mundo y sobre todo, frente a ti mismo. Es fácil caer en trampas y coger atajos. El entorno solo transmite mensajes de miedo, un miedo que hay que vencer cada día a base de construir (reconstruir) la confianza en uno mismo después de años de tutela corporativa.


Me contó sus planes, sus proyectos y yo la escuchaba concentrada. En algún momento dijo algo así como: “te pasas años conociendo a gente y pasando por experiencias y llega un momento que todo tiene sentido. Toda esa gente y todas esas experiencias ahora, forman parte de mi proyecto”. “Estoy montando Redes!. Dime qué necesitas?”, me preguntó convirtiéndome automáticamente en parte de su proyecto.


La necesitaré y mucho, el año que viene, mis previsiones de proyectos van en torno a la generación de contenidos, al desarrollo conceptos, a darle sentido a la información disponible.


Ella y su Red, se van a dedicar a contar historias haciendo uso de toda la tecnología disponible y de la que todavía no existe.

Su proyecto se llama Belephant (nada como rentabilizar tus pasiones)


Le he pedido que me escriba lo que ayer entendí a medias, así que aquí os lo dejo:


“Se abre el telón. Una marioneta, unas gafas 3D, un elefante. Ilusión. Futuro. Piensa en grande. Eso es Belephant. Sé inteligente, sensible, noble. Sé elefante.


Belephant es una empresa de eventos que se diferencia de las demás por su sistema exclusivo Avatarlive. Somos pioneros en la creación de personajes virtuales capaces de ver, hablar e interactuar en tiempo real.


¿Espectáculos en 3D en directo? Sí.


Las marionetas de antes, son nuestro AvatarLive de ahora.


Avatarlive es una novedosa herramienta de comunicación, que permite que el público participe de los eventos y de las presentaciones, como nunca hasta ahora se había logrado. Empleamos la tecnología más avanzada, para marcar la diferencia y dar un salto al futuro.


Nuestro personajes virtuales (animales, monstruos, robots, dibujos animados, personajes ficticios, PERSONAS REALES) permiten dar vida a un logotipo o a un objeto cualquiera, para mejorar una presentación, o permitir que un producto se presente a sí mismo y pueda interactuar con el público.

Las presentaciones de marcas, las conferencias, las fiestas, cualquier acto social se convetirá de repente en algo “nunca visto”.


Queremos tu idea, tu plan, tu locura. Nunca te diremos no. Ni sí, si no lo hemos hecho nunca. Te diremos: ¿Probamos? Y el resultado superará cualquier expectativa.

Se cierra el telón.

¿Qué has visto?

MAGIA”


Al final de la noche, sacó un papel arrugado del bolso. Lo abrió y yo reconocí mis garabatos en él. “Lo hice todo” me dice emocionada al recordar una conversación que tuvimos hace un año.

Brindamos por el futuro.


Se cierra el telón.

viernes, 23 de julio de 2010

La Colaboración en "el mundo de Einstein"

"Las cartas también experesan un extraño y envidiable don para la amistad y la franqueza. Haber, Einstein, Laue y Willstätter confiaban los unos en los otros, se confesaban los descubrimientos y los desánimos, las percepciones y los temores….Hasta que Hitler hizo pedazos todo esto, la suya era una comunidad de científicos, orgullosos de sus logros y agradecidos por su vida académica


Este texto extraído del libro "El mundo alemán de Einstein de Fritz Stern", refleja cómo un nutrido grupo de científicos e intelectuales de la Alemania de entre guerras, constituyeron durante el primer cuarto del siglo XX, una de las muchas Comunidades de conocimiento que han nutrido al mundo, de avances inimaginables desde la producción y reflexión individual.

El pedazo de historia que nos cuenta Stern, examina la compleja amistad que mantuvieron Albert Einstein y el premio Nobel de Química Fritz Haber, comparando sus reacciones ante la vida alemana de la época y su herencia judía. El libro nos muestra también las carreras, tan turbulentas como relacionadas entre sí, del físico Max Planck, una figura austera y poderosa, uno de los más grandes científicos del siglo XX, que contribuyó a hacer de Berlín un lugar apasionado y productivo para otros científicos legendarios; de Paul Ehrlich, descubridor de la quimioterapia; de Walther Rathenau, industrial y estadista germano-judío asesinado trágicamente en 1922; y de Chaim Weizmann, químico, sionista y primer presidente de Israel.

Estos hombres, en Comunidad, fueron capaces de conversar, discutir, apoyarse, aprender, competir y desarrollar un conocimiento que transformó para siempre la historia de la ciencia y por tanto del saber de la humanidad.

Si como dice Jorge Wagensberg "...la humanidad sólo se salvará cuando pongamos el conocimiento por delante de todo.", parece que vale la pena insistir una y otra vez en las escurridizas reflexiones, estudios y propuestas, sobre cómo los hombres y las mujeres nos organizamos para comprender nuestro entorno y mejorarlo gracias a la generación e intercambio de conocimiento.

Hoy disponemos de más herramientas, de tecnología, de más conocimiento (metaconocimiento, me refiero a aquel que es a la vez materia prima para la generación de conocimiento), más experiencia acumulada, más conciencia colectiva (o estupidez generalizada, pero démonos un respiro), más de todo...

...pero también tenemos más complejidad y la colaboración entre grupos de personas, hoy en día debe atender a nuevos contextos y motivaciones. Gracias a
Andres Schuschny y a su post resumen, llego a la "Guidelines for Group Collaboration and Emergence" de Venessa Miemis, dónde menciona entre otras joyas, algunos indicadores de esa complejidad y como usarlos para mejorar la colaboración. Estos son:

1. Tasa de flujos de información
2. Grado de diversidad
3. Riqueza de la conectividad
4. Nivel de ansiedad contenida
5. Grado de diferencias de poder

Os animo a visitar el blog de
Emergent by Design o el de Schuschny para leer los artículos completos.

Pero creo, que además de mayor complejidad que en los tiempos de Einstein, tenemos un riesgo añadido, y es todo lo que tiene que ver con el exceso, la abundancia, las modas, el consumismo (también de relaciones, de interconexiones), la inmediatez, la superficialidad ("surfear por la superficie" que dice Baricco), la banalidad en la que podemos caer y perdernos aquello que hacían Einstein y sus colegas con cartas manuscritas y encuentros en los cafés de Berlín.

Busco a Bauman para que me ayude a explicar mejor lo que quiero decir y me encuentro con este post de Genís Roca , así que os lo dejo aquí para que os encontréis con ellos.

Interesante también un video reciente de Enric Senabre que se adentra en las diferencias entre Redes sociales y Redes de Conocimiento y en la necesidad de crear espacios y condiciones dónde estas últimas se desarrollen para aportar valor real.



Disculpas por el cocktail quizás caótico y la falta de conclusiones. Quería compartir tan sólo añoranzas de grandes periodos de escasez técnica y exuberancia creativa y esperanzas en que todo el arsenal técnico actual nos ayude a acercarnos a la idea de salvación que propone Wagensberg.