domingo, 27 de diciembre de 2009

Conferencia Richard Sennett - "El Artesano"

Hace unos días asistí a la conferencia que Richard Sennett, escritor de “El Artesano” daba en el CCCB en Barcelona
Al recomponer las notas he intentado ser fiel a las palabras de Sennett de la forma más objetiva posible (difícil ;-) y entrecomillados, algunos textos que he buscado en el libro, para hacer más comprensible algunas reflexiones. Obviamente, nada como leérselo si os interesa el tema.

Richard Sennett enmarca e inicia su discurso haciendo referencia a una sociedad saturada de cosas. El uso de las cuales erosiona su valor hasta la banalidad.

Cuando hablamos de Artesanía, nos viene a la cabeza la imagen de un trabajador (un carpintero, un herrero, un alfarero) forjando con sus manos una pieza singular en un taller repleto de herramientas y materiales. Es una imagen evocadora que difícilmente la podemos encajar en la realidad actual (tras la revolución industrial, la incorporación de las máquinas y el establecimiento generalizado de la producción masiva)

Pero Sennett, enseguida y dispuesto en la primera parte de su conferencia a definir el concepto de Artesanía, nos evoca otras imágenes que para él también la representan: Una investigadora en su laboratorio absorta en el proceso de su ensayo; obsesionada por la relación entre la técnica y el resultado. Un director de orquesta obstinado con la perfección de una orquesta, mientras los ensayos se alargan más allá de lo pactado en el contrato. A ambos y a tantos otros ejemplos, les une la vocación por el trabajo bien hecho como objetivo en si mismo.

Ya, esto no es óptimo desde un punto de vista comercial. Se gana más dinero con enfoques más orientados a la optimización del esfuerzo y a su reflejo en la cuenta de resultados, pero no es necesario confrontar las dos opciones (con todos sus matices) para entender lo que Sennett quiere explicarnos: Está hablando de implicación y compromiso. Implicación emocional y vinculante con aquello que tienes entre manos…pero, y aquí el matiz que empieza a complicar el discurso, más allá incluso, del objeto en si mismo. No se trata sólo de la calidad del producto resultante, se trata de recomponer relaciones necesarias entre “concepción y praxis, técnica y expresión, artesano y artista, entre práctica y teoría”.

Sólo si no obstruimos ese flujo entre la acción y la reflexión, sólo si respetamos la conexión entre “la mano y la cabeza”, encontraremos esa recompensa emocional fruto de vincular técnica y propósito, el “cómo y el por qué”, la recompensa de aprender algo de nosotros mismos en el proceso, de, como dice Csikszentmihalyi ( conexión de cosecha propia porque Sennett no lo menciona nunca ni en libro ni en la charla), “Fluir”.

La segunda parte de la ponencia, fue una crítica reflexión sobre el sistema capitalista, cuyas reglas inhiben la práctica artesana. Por qué son tan poco habituales –marginales- experiencias como la comunidad de Linux?, una de las casos que Sennet desgrana en su libro como paradigmática de la práctica artesana.
La conclusión es que todo el sistema parece estar en contra de estas actitudes:

Las empresas hace algunos años se conducían por burocracias razonablemente estables. Antes, el mero servicio a una corporación era gratificante. Los trabajadores que iniciaban su carrera profesional en una empresa, se vinculaban a la historia narrativa de la misma.
Ahora el valor del conocimiento acumulado durante décadas es un lastre frente a políticas cortoplacistas.
La experiencia pierde valor institucional frente a hornadas de jóvenes profesionales más inexpertos pero más dóciles.
Las empresas no forman, no reciclan (sale más barato contratar a los nuevos) no fomentan la pasión por el trabajo bien hecho, las reglas del juego son otras, más relacionadas con las habilidades para manejarse en el complejo sistema de luchas de poder y politiqueos internos.

El salario tampoco parece compensar esa desafección por la calidad. Cada vez es más grande la brecha entre los salarios de los directivos y de “la tropa”. Si en 1974 la proporción entre ambos era de 38 veces, en la actualidad esta relación ronda las 350 veces (apuntaba Sennett).
Los renovados discursos llamando a la colaboración, al aprendizaje colectivo y a la calidad, es pura charlatanería, inconsistente con un modelo que no cambia en sus estructuras más básicas.
Trabajar bien, hoy en día en las empresas, supone una opción personal idealista y parece que poco incentivada.

El sistema capitalista en el que se enmarcan estas empresas tampoco estimula a las prácticas artesanas: Hoy entre hacer algo bien o simplemente hacerlo, se premia a lo segundo. Rápido y rentable. “Hacer un buen trabajo significa tener curiosidad, investigar y aprender de la incertidumbre”. Eso, a corto plazo, acostumbra a ser poco rentable.

“En la mente del artesano, la solución y el descubrimiento de [nuevos] problemas están íntimamente relacionados”. En contraposición a sistemas de conocimiento cerrados dónde el objetivo único de toda acción es cerrar el círculo entre problema y solución.
En las burocracias corporativas, sabes cómo hacer las cosas antes de hacerlas. Hay poco margen para la retroalimentación que se da cuando hay un flujo continuo y abierto entre resolución y descubrimiento de problemas. Este proceso, expande las habilidades de una forma que ningún procedimiento puede aportarnos y que un mal uso de la máquina (tecnología) puede inhibir.

Con ese potencial mal uso de “la máquina” Sennett abre la tercera parte de su ponencia y concluye el encuentro.

Durante la revolución industrial el miedo residía en la posible sustitución del hombre por la máquina. En la actualidad, el peligro es otro : El peligro es hacer un uso capitalista de la máquina, buscando sólo la rapidez frente a otras aportaciones. Un uso que nos hará cada vez menos implicados y más estúpidos.
De nuevo un sistema de conocimiento cerrado dónde sólo se busca una solución y a ser posible rápida.

Recurro al libro para cerrar este punto y la crónica:

“La manera inteligente de usar una máquina es juzgar sus capacidades y amoldar el uso que se hace de ellas teniendo más en cuenta nuestros propios límites que sus potencialidades. No debemos competir con la máquina. Una máquina, como cualquier modelo, debe proponer, no imponer; y la humanidad, por cierto, debe huir de toda imposición de imitar la perfección. Contra la exigencia de la perfección podemos reivindicar nuestra propia individualidad, que da carácter distintivo al trabajo que hacemos. Para lograr este tipo de carácter en la artesanía, son necesarias la modestia y la conciencia de nuestras propias insuficiencias”.

Algunas referencias interesantes vía @schuschny y Pere:

Richard Sennett: "El capitalismo se ha hecho hostil a la vida"


"La desglobalización ha empezado, no volveremos al viejo régimen"

"2010, del revés"

19 comentarios:

Facility manager dijo...

Excelente crónica. me han dado ganas de leer el libro. Ya lo había recomendado Julen una vez. Mañana salgo a comprarlo.

Gracias por compartir, ya hago RT en Twitter
Saludos,
Alberto

Odilas dijo...

Me encanta eso de "ya hato RT en twitter" es tan...Techy :)
Me alegro que te haya gustado. Disfrutarás con el libro, ya nos contarás.
..y gracias por pasarte.

Iñaki Ortiz dijo...

Así contado, ¿quién se resiste a ser artesano?

Bien traída la referencia de Csikszentmihalyi. El trabajo artesano, hecho con gusto, produce el estado de flujo en el que te olvidas de todo lo demás y el tiempo pasa si darte cuenta.

¿Tendremos que pasar del modelo de Administraciones en red al de la Administración artesana? ¡Habrá que pensar sobre ello!

Estas ideas enlazan con las guías de la transformación de Maite Darceles, donde propone la superación de la división entre el trabajo del conocimiento y el trabajo manual.

Y enlazan, también, en cierta manera, con las teorías del decrecimiento, porque no se trata de producir y consumir masivamente, sino de disfrutar con ambas cosas.

Gracias por este post tan estimulante.

José Miguel Bolívar dijo...

Excelente y muy sugerente crónica. Ya tengo por fin en casa "El Artesano" (regalo navideño) y después de leerte me han entrado aún más ganas de empezarlo. Sé que lo voy a disfrutar...
Un abrazo

Odilas dijo...

Hola Iñaki, pues no nos resistimos mucho no :)...Administraciones en red, Administración Artesana un buen binomio que seguro se encuentran en muchos lugares comunes...pensaremos!
Compartimos admiración por MAite Darceles, un trabajo muy inspirador (y de verdad) su libro.
Gracias a ti, por pasarte por aquí. Gabon.

JM, gracias. Una crónica difícil por lo que hay que renunciar a explicar. Celebro que te parezca un buen aperitivo para el libro. Que lo disfrutes y ya lo comentaremos.
Un abrazo

Jaime Cuesta dijo...

Impactante la entrada, a la par certera en el analisis, lo que me reconforta, e inquietante en las conclusiones, lo que me desasosiega.

Será el sistema capaz de poner precio a los servicios de los nuevos artesanos?

Julen dijo...

Hola. Qué bien que pudiste pasar por allí, M.Jesús, y hacer este resumen.
Por completar el enfoque creo que además de la mirada individual a la persona y el vínculo que establece con su propia actividad profesional, hace falta también la visión macro de lo que está pasando con el rol de la empresa. Sennett lo desarrolla quizá más en La cultura del nuevo capitalismo. Me parece también muy interesante leer a Jeremy Rifkin para entender la postmodernidad y cómo ha impactado en la visión que tenemos de nuestros trabajos.
Lamentablemente, el avance de un modelo empresarial centrado en la eficiencia y la riqueza está dejando muchos problemas tras de sí.
Creo que hasta ahora no había comprendido que la Administración (entendida como nuestra cosa pública) debe virar el rumbo y tomar un rumbo nuevo. Seguro que Iñaki & Cía son buenos aliados. Pero el buque es gigantesco y torcer unos grados el rumbo supongo que cuesta horrores.
Disculpad, creo que se me va la pinza un poco últimamente ;-)

Amalio A. Rey dijo...

MJ, gracias por la crónica-resumen. Envidia sana la que siento por la oportunidad (bien aprovechada) que has tenido de escuchar en persona a Richard Sennett, un autor que ha sido para mí uno de los mayores descubrimientos de 2009 con “El Artesano”, y ahora sigo leyéndolo en otros libros. Lo sigo, lo sigo… me encanta la precisión con que define las cosas, y las analogías que utiliza.
Lo que cuentas demuestra la enorme dificultad que implica incorporar hábitos artesanos en la dinámica profesional de la vida moderna. A mí, como sabes, me generan fascinación las situaciones de frontera, las posibles incoherencias que tenemos que resolver al intentar ser consultores-artesanos; y más en mi caso, que pretendo aplicarlo a la “empresa-artesana”.
En una de tus citas recuerdas la situación del “director de orquesta obstinado con la perfección de una orquesta, mientras los ensayos se alargan más allá de lo pactado en el contrato”. Eso que suena tan poético e incluso divertido en ese contexto, no lo es tanto en el mundo de la consultoría donde nos movemos.
Lo de confrontar las dos opciones (optimización de resultados vs. deleite del proceso, rentabilidad vs. curiosidad) es, desgraciadamente, una realidad. Hay un conflicto ahí, y encontrar el equilibrio es vital.
Para el artesano individual de prestigio puede ser más fácil. El cliente puede esperar porque lo trata como un artista. Otra cosa bien distinta es cuando la organización desea emular al gremio, cuando se intenta que esa “implicación y compromiso” a la que te refieres sea un valor colectivo tan valorado por los artesanos y como por sus clientes.
En un articulillo que escribí hace tiempo insistía en eso de que “No se trata sólo de la calidad del producto resultante”, que es algo en lo que se abusa demasiado al hablar del Artesano. La clave está precisamente en “Fluir”, por eso me alegro que cites a Csikszentmihalyi (vaya nombrecito el del profe de Chicago) porque me has recordado que tengo que parir un post pendiente sobre la relación entre “fluir” y los hábitos artesanos. Gracias…

Jesús Fernández dijo...

Hola. Debo ser muy afortunado, porque a pesar de mis desencuentros con los modelos empresariales vigentes y con el que a mí me toca en particular, no identifico a mi empresa con la mayoría de los rasgos que Sennett define para la empresa actual. Sólo una excepción, la pérdida de valoración del trabajo bien hecho, pero que no puedo atribuir a la acción empresarial, o al menos no exclusivamente.
Hace unos años me sorprendió una frase de Gabriel Celaya ("los días y más días iguales suman cero"), en boca de Javier Nieto, de Santa&Cole. Javier optaba por "ser" en vez de "fluir", aunque hay que entender qué significaban para él ambos conceptos, que por ejemplo no veo en contradicción con el flujo de Csikszentmihalyi... A mí, como a él, también me horroriza la banalización.
Excelente crónica. Muchas gracias.

hiMikel dijo...

Soy nuevo en este blog, salu2 M.Jesús y seguidores ;-), en el twitter sigo a dos de tus compañeros Julen y Yoriento.
Gracias por este interesantísimo post :-)

Mi padre era carpintero, cada obra que hacía era única, escaleras a medida y de piezas hechas a mano, con tallas y formas redondeadas...8-), yo sin embargo todo un experto del desarrollo del software, pero en la empresa privada no he tenido espacio para el detallismo, y cuando lo tenía chocaba con intereses comerciales....:-(, hasta que hace un par de años decidí iniciar mi andadura artesanal :-)

En esta crisis del capitalismo, debemos de reflexionar hacia donde queremos ir, yo por de pronto sigo de cerca a los movimientos que se dan en la base, cultura libre: software libre (código abierto) y contenidos libres, relaciones libres (redes sociales), gobierno abierto..., ¿conocéis alguna obra artesanal que no muestre todo su contenido?, parece claro que la transparencia es indispensable... :-)

Como desarrollador, ahora busco herramientas de trabajo abiertas con las que trabajar compartiendo y crecer juntos :-), me gustan los modelos wiki y blog, soy más crítico con twitter, facebook y otras redes sociales abiertas al uso pero cerradas en su desarrollo. Intento hablar de todo ello en mi blog que estrené hace mes y medio :-)
Ah!! me apunto el libro ;-)

Kedume dijo...

Seguí la charla por streaming. Me gustó que utilizara tantos ejemplos para ilustrar lo que quería explicar. Me parece que es un pensador interesante.

Me pareció extraño verle hablar maravillas de Google Wave, no me lo imagino como usuario de Wave (no me imagino a nadie como usuario del Wave actual). Algunos ejemplos como el del Autocad me parecieron acertados, pero otros como el de su amigo músico algo menos (es un extremo muy poco claro).

De cualquier manera me sirvió para entender su concepto de artesano, y es muy posible que pille el libro si lo veo en tienda para completar un poco la visión.

Muy buena crónica.

Odilas dijo...

Qué actividad! y yo que pensaba que estábamos con la guardia baja en fiestas :)

Hola Jaime, está bien ese encuentro entre el [re]confort y el desasosiego. Son tiempos de cambios, creo que nos reconforma identificarnos en las palabras de otros, compartir percepciones, que otros nos expliquen lo que ya sabemos. Y nos desconcierta que el camino no está muy claro.
No tengo respuesta a tu pregunta, pero me haces pensar que quizás también hay que revisar los conceptos de precio y valor.
Gracias por comentar!

Acostumbrados y agradecidos de ver saltar tus pinzas Julen ;-!
Apuntadas quedan las referencias. Desde luego lo individual, lo colectivo, lo público y todo el contexto social y económico están relacionados de una forma endiablada :). Gracias por ayudarnos tantas veces a comprenderlo mejor.

Gracias a ti Amalio, las contradicciones que te encuentras y planteas enriquecen la reflexión.
La artesanía (al final gastaremos la palabra) trasciende a la práctica de la consultoria (obviamente) y creo que es algo muy personal, es una forma de entender tu lugar en el mundo y la relación con los demás y con lo que haces. Yo veo artesanos sirviendo copas o arreglando una caldera o asistiendo a un enfermo. Otra cosa, relacionada, como dice Julen, es un nuevo contexto socio-económico que está convirtiendo en obsoletos algunos modelos de negocio. Nos vemos pronto y seguimos debatiendo perdiendo alguna que otra pinza :)
Un abrazo

Odilas dijo...

Hola Jesús es que generalizar siempre es un desatino. Hay de todo ahí fuera :). No te entiendo muy bien la parte del "ser y el fluír". Si te apetece nos sigues contando. En cualquier aso, gracias por pasarte por aquí.

Bienvenido hiMikel, muy sugerente lo que nos cuentas...casi tanto como las formas redondeadas que modelaba tu padre :). El mío también trabajaba con sus manos. Suerte con el blog, seguimos hablando por allí.

Kedume, había streaming!! mmm. Sí, a mi también me sorprendió su fascinación por google wave, también cuando, y quizás fue un problema de traducción, hablaba en primera persona codificando Linux. No quisiera cargarme un mito, pero tengo la sensación de que tira de ideas y casos prácticos que le ayudan a explicar su mapa conceptual pero en las que no necesariamente ha profundizado desde la experiencia personal. Nada que objetar, por cierto.
Gracias por comentar. Seguiremos

cumClavis dijo...

Gracias Odilas por trasladarnos esta conferencia de Sennet. De alguna manera, leyéndote, me he acordado de conversaciones que ya hemos mantenido y me parecía como si la sintonía con este autor ya estuviera establecida desde mucho antes que Julen nos lo presentase…

Y es como si, de alguna manera, nos encantase aquello que reconocemos o nos es familiar [como suele suceder con la música] y, escuchando a Sennet de tu mano, nos [al menos a mí] sucediera esto.

Rescatar de tu post tres ideas que ya me llamaron la atención [en el sentido que apuntaba antes]:

1.- El aprender algo de nosotros mismos a partir de lo que hacemos justifica sobradamente la cantidad de horas “no facturables” que invertimos en proyectos y que, para otros, son interpretadas como horas regaladas. Esta es mi principal experiencia del año pasado. Y este aprendizaje me llevo a la decisión de abandonar una empresa de la que sus miembros se jactaban [hace años] de tener estos matices que ahora llamamos “artesanos”. Sigo practicándolo y, mientras tenga mis gastos cubiertos, todo aquello que sigo invirtiendo en mi trabajo sigue produciendo, no tan solo para mi cliente, sino para mí en forma de relación y conocimiento.

2.-Otra idea que me ha quedado [de tu escrito y del libro] es aquello de que, “en la mente del artesano, la solución y el descubrimiento de [nuevos] problemas están íntimamente relacionados” Ahí, creo yo, está la clave de que el artesano [consultor], realmente no venda ni trabaje para organizaciones, sino que "proponga/genere" trabajando “en” la organización.

3.-Por último, rescatar aquello de “reivindicar nuestra propia individualidad, que da carácter distintivo al trabajo que hacemos…/…en la artesanía, son necesarias la modestia y la conciencia de nuestras propias insuficiencias”. Y es que tiene miga…sobre todo aquello de la “consciencia de nuestras propias insuficiencias…”

Antonio Galindo Galindo dijo...

Que gran post. No conocía a Sennet y voy de cabeza a por su libro.

"La vocación por el trabajo bien hecho como objetívo en sí mismo" que gran idea para la administración, que no se rige, o no debería regirse, por intereses más comerciales.

Coincido con Iñaki en lo de hacerse artesano.
Habrá que buscar vasos comunicantes entre funcionario hacker y funcionario artesano

Odilas dijo...

Gracias a tí Manel, son tres puntos vertebrales en todo el mapa conceptual que nos propone Sennett y que como dices, más que adoptarlo, nos reconocemos (música familiar ;-) Seguiremos hablando.

Hola Antonio, gracias por pasarte por aquí. Una poderosa relación la que estableces con la Administración y nuestros colegas de Administración en Red. Que disfrutes del libro, ya nos contarás. Hasta pronto

Oficioyarte dijo...

Solo una apreciación, la imagen evocadora de los artesanos trabajando en sus talleres no pertenece al pasado.
En España existen más de 60.000 empresas en el sector artesano "convencional".
Nos entusiasma que Sennett explique con tanta claridad los fundamentos de la relación de los artesanos con el trabajo, y también que tantos profesionales se sientan identificados con este análisis.

Es muy interesante, de igual manera que ocurrió en la década de los 70, que muchas personas en distintos lugares del mundo super-desarrollado redescubran la artesanía como antioxidante de un modelo de vida ¿delictivo para el ser humano?

Saludos y felicidades por el post.

Manuel González
www.oficioyarte.org

Anónimo dijo...

Muy interesante tu exposición del tema. Hace poco me leí el libro y necesitaba encontrar información para hacer una reflexión crítica del mismo, pues lo tengo marcado en clase. Esto me va a ayudar bastante a hacerlo.
saludos.

Odilas dijo...

Me alegro de que te sea útil anónimo. Gracias por pasarte por aquí.
Saludos