miércoles, 21 de enero de 2009

Proyectando

Hace muchos años que me dedico a la dirección de proyectos. Y lo seguiré haciendo. El principal motivo, porque me encanta.

Los proyectos te obligan a varias cosas:

1. Entender una realidad, un problema, su contexto, su origen. Leer entre líneas durante eso que llamamos la toma de requerimientos. Imaginar futuros escenarios, de nuevo contextualizarlos, documentarse, investigar, conectar ideas. Transformar. Quizás esa es la magia de un proyecto. El espacio donde ocurre ya no es el mismo que en origen. Satisface esa necesidad humana de influir en tu entorno, de transformar realidades, de convertir ideas en acción, de provocar cambios.


2. Un proyecto te obliga también a la convivencia entre personas y a la gestión de esas relaciones. Pocas cosas cohesionan más que trabajar con un objetivo común pero a la vez, la presión de unos plazos y unos recursos finitos, tensa e intensifica esas relaciones hasta provocar momentos de lo más gloriosos o de los más conflictivos. Pero el conflicto, no es malo, creo, creemos muchos, que ayuda a progresar y a conocernos a nosotros mismos y a los demás. Los proyectos son familias provisionales, ecosistemas sociales donde estamos condenados a entendernos para obtener resultados. Y no hay metodología que nos asista ante semejante desafío.


3. Una tercera cosa (supongo que la lista podría seguir) a la que obliga un proyecto es a salir. La diferencia entre una actividad continua y un proyecto es el carácter finito de este último. Un proyecto tiene un principio y un fin. Saber cerrar un proyecto es un acto de maestría que he visto muy pocas veces.
Hay una cita de Richard Templar que dice : "El primer 90% de un proyecto se toma el 90% del tiempo...el último 10% se toma el otro 90% del tiempo".
Y Tom Peters, ante esto recomienda que busquemos lo que él llama “El tipo último 2%”: Aquel incansable, meticuloso y tenaz que es capaz de rematar la faena.
Pero hay más: Cuando el proyecto termina, has de abandonarlo. Abandonarlo emocionalmente. Hay que hacer el esfuerzo de desvincularse y dejar que otros lo mantengan, lo hagan evolucionar o lo destrocen, pero hay que salir. Por higiene mental, por rendimiento personal y por respeto a los que vienen detrás tuyo. Reconozco que esta parte es la que más me cuesta, pero siempre hay alguien cerca que con cariño y determinación me mira y me dice algo así como “se acabó”, “descansa”, “gracias”, “todo está en orden”, “ya no te necesitamos” ;-)


Me dedicaré a proyectos que estén vinculados a motivaciones personales. Cuando trabajas para un tercero (en una empresa) esto es más difícil, pero desde la independencia (la artesanía), quiero vincular la pasión por el formato con la pasión por el objetivo. Ahora que escribo esto, creo que siempre he hecho mío el objetivo de los otros (los otros son los clientes), me cuesta recordar haber hecho algo por pura mecánica o disciplina, aunque supongo que ha sido una fórmula ocasionalmente necesaria y autoimpuesta para pasarlo bien y conseguir comprometerme. El caso es que puestos a dejarse la piel, intentaré, en la medida de lo posible, escoger las causas a las que entrego mi energía.


Curioso, he empezado a escribir con la intención de definir las fases de un proyecto, y al final ha salido esto. Otro día entramos en materia.

10 comentarios:

mkl dijo...

Qué curioso que hoy Luis616-Tic haya escrito sobre lo mismo, aunque con una perspectiva diferente, en su blog y que yo en tono algo más desencantado (va a épocas) haya reflexionado un poco más disperso sobre algo que tiene que ver). Será la luna o será la diosa...

Haciendo de abogado del diablo, no siempre, incluso pocas veces, puedo conseguir comulgar del todo con el proyecto de mi cliente. A veces, aunque busquemos lo mismo, el cliente te pide un método "ortodoxo" o "obsoleto" pero aún imperante en el manágemen al uso de los c... y no queda más que hacer de mercenario. Entonces, la pasión por el método y por el logro es lo que te resta como motivación... y, bueno, amanece que no es poco.

[Al margen: comentar en blogger es un rollo. Nada personal, una campaña que me llevo]

tic616 dijo...

Hay conexión, hay conexión, en el barrio, aunque María Jesús lo ha expresado de forma más bella y elegante.


¡Qué pesao Miquel con el blogger :-D!

Yoriento dijo...

Pues hemos empezado el año directamente con el ciclo bajo, bueno, no sé si bajo pero raro.

Si supierais o comprobarais en vivo los efectos perversos que las medidas anticrisis causan en la peña, además de las que ya existían, y de lo absurdo de mi trabajo, creo que el mal de muchos os consolaría de verdad. De verdad.

Si pudiera me tomaba los 5 años de excedencia a partir de mañana para montarme en esa bici proyecta carril para hacer mi propio camino.

Menos mal que siempre nos quedará Wordpress (guiño antiblogger a Miguel, y lo dice uno que lo ha sufrido)

Odilas dijo...

Si que hay conexión, sí. Curioso enredo de reflexiones.
Luis, la belleza es sólo una estrategia para sobrevivir a la realidad, pero gracias por el cumplido. Tu mirada es más pragmática y describe una realidad muy concreta: Echo de menos esos días de arranque ;-)

Y lo de Wordpress, dadme tiempo, que aún soy un bebé blogosférico...y sigo en pruebas ;-)

Ánimo compañeros, que el año va a ser largo.

Iñaki dijo...

Me parece muy interesante tu enfoque de los proyectos. Ojalá tuviéramos ocasión de compartir alguno ;-).

Quedo expectante de las próximas entregas de esta serie (sin presionar ;-).

Odilas dijo...

Gracias Iñaki, a mi también me gustaría tenerte como familia provisional una temporadita...aunque nos peleemos por dejar abierta la pasta de dientes ;-)

Un abrazo

cumClavis dijo...

Anda Odilas, me he quedado especialmente con el último párrafo, donde comentas dedicarte a proyectos vinculados a motivaciones personales… porque mi salto a la artesanía perseguía entre otras cosas lo mismo. Pero de momento lo estoy consiguiendo muy a medias… Y esto que me lo advirtieron! Porqué nunca haré caso?

Odilas dijo...

Hola Manel. Yo tampoco te haré caso a tí ;-)
Si lo estás consiguiendo a medias, ya me parece un triunfo.
Un día tenemos que sentarnos y contarnos cosas.
Feliz dia.

Senior Manager dijo...

Que hermosa comparecencia sobre lo que te gusta hacer y de cómo te sientes haciéndolo... Ese estado te seguirá permitiendo dar lo mejor de ti al ritmo que prefieras, pues se nota entre líneas que te encanta lo que haces... me alegro por ti... sobre todo, por que yo también adoro lo que hago, así que más o menos sé lo que pretendes expresar...
SM

Docente dijo...

Buenas noches Odilas, quería comentar que su blog se indentifica con mi sentir, pensar y actuar.
Al igual, no concibo proyectos en los cuales no estén inmersos nuestro entorno, primero lo nuestro!, así podremos comprender contextos alternos.
He leído varios temas del blog, he quedado fascinada con sus iniciativas y unicidad, motivo por el cual tomaré varios de sus apuntes para colocar en un blog universitario respetando su autoría.
Cuando desee puede visitarlo.
http://blogdecienciassocialesyhumanas.blogspot.com/2010/05/en-el-presente-siglo-las-ciencias_04.html