domingo, 2 de marzo de 2008

Cerrando un círculo

A punto de cerrar el piso que me ha acogido en Madrid durante los meses que he estado en esta ciudad. Parece una estupidez, se trataba de un trámite asumido, un paso hacia un nuevo proyecto, una nueva vida, nuevos retos, las mismas ilusiones de siempre, pero ahora, después de recoger uno por uno los pequeños objetos que acompañan la cotidianidad, miro los libros que se quedan aquí, las lámparas tan deliciosamente elegidas (por los que me precedieron en este espacio), las velas, la alfombra de leopardo (a la que ya me había acostumbrado, tras el pasmo inicial), las sillas de metacrilato enfrentadas a la mesa de teca de corte colonial, miro a mi alrededor y siento gratitud y nostalgia y emoción.


Los espacios acaban formando parte de nosotros y yo aquí, me he sentido feliz.

Hoy es un día de cortar lazos (cadenas?) entrego mis “cacharritos de empleado”, entrego la pistola y mi placa, cierro el piso, arrastro una maleta, cierro una puerta, se abren todas.

9 comentarios:

sampietro dijo...

Mucha suerte en la vuelta a BCN y con el nuevo proyecto. Yo devuelvo la placa este viernes...

Anónimo dijo...

Aquí te esperan los de siempre, los que te atan,los que te quieren, los que te recuerdan lo dura que puede ser la vida, los que te necesitan irremediablemente.
Bienvenida sister.

Anónimo dijo...

Madrid es una ciudad deliciosa, aunque no esté cerca del mar. Quizás ése es su único fallo.

Siempre he pensado que los lugares se impregnan de nuestra energía, de nuestras vivencias.
Pero a veces una tormenta de arena barre, y deja el paisaje liso y renovado, para comenzar de nuevo, para construir. Y por desgracia, el tiempo tiene un efecto parecido: o mantienes el contacto, ó las caras se diluyen, las voces sólo susurran, y los recuerdos se dulcifican -por pura supervivencia- para conservar sólo aquello que, inconscientemente, te produce una corriente cálida de emoción.

Estos días pierdo compañeros, algunos amigos, pero seguiré adelante sobre las dunas recién peinadas que la tormenta ha esculpido.
Y cuando respire el aire fresco y límpido del desierto, miraré al cielo y estará más azul que nunca.
Para comenzar de nuevo.
Para seguir.
Para construir nuevas amistades y relaciones.
Abrazos a todos los que me dejan, ya sabéis dónde estoy y cómo me llamo. No me siento sola.
Minerva.

Anónimo dijo...

Bienvenida a casa! ah! no... que yo ahora estoy en londres.... aunque sera bcn tu nueva casa?? o seras ciudana global?

suerte (que no te hara falta, nos conocemos!) en tu nuevo proyecto!

ViK

si, te leo de vez en cuando! :)

Odilas dijo...

Suerte Sampi, espero que encuentres aquello que buscas.

Sister, felizmente atada a ti, pero para disfrutar de la vida a pesar de lo problemas

Minerva, no dejaré que ninguna tormenta me aparte de aquellos a los que quiero y tú tampoco, verdad? ;-)

Vik!!! Bienvenido a estas páginas. Qué alegria leerte. Bueno, ya sabes que soy un espíritu inquieto, pero de momento, sí, campamento base en Barcelona. Big hug honey.

Anónimo dijo...

Hola Vik. Si eres quien creo, bienvendido al espacio de Odilas.
También me alegra leerte. Muchos años sin vernos, pero recuerdo con cariño tu paso por nuetras vidas.
Ya sabes, todo ha cambiado un poco...
Un beso de la Sister.

Anónimo dijo...

Solo quería comentarte que en Madrid dejas un gran recuerdo, y deseo de verdad que te vaya muy bonito.
Te seguiré en la distancia, a través de este blog.
Un abrazo,
Luis.

Odilas dijo...

Gracias Luis, ha sido y seguirá siendo un gran proyecto. Me acuerdo mucho de todos vosotros.
Nos seguiremos.
Un abrazo

Pilar dijo...

Yo te echo mucho de menos.
Si alguna vez volvemos a hacer unas Convo-Cañas-Chicas-10, me haré la ilusión de que vienes.
Y te seguiré dando "caña" por aquí y por allí ;-)
Un gran abrazo