martes, 25 de agosto de 2009

Buscando a Homero

En Ios dicen que murió Homero y que aquí supuestamente yacen sus restos. También en esta isla se rodó la película El Gran Azul, un icono para los amantes del mar y el submarinismo. Razones suficientes (salvando las distancias) para venir hasta aquí.

El caso es que ha costado mucho encontrar los restos de uno y la atmósfera de la otra, y de alguna manera, finalmente, sus extrañas conexiones.

Al preguntar por Homero y su tumba, la gente se encogía de hombros. Muchos ni sabían de quien hablaba y otros daban instrucciones vagas, pero todos hacían una curiosa referencia a su madre. “Homero?, quien sabe, pero su madre era de Ios”, refiriéndose a ella como a una antigua vecina que han conocido por referencias directas.

Cuando hablé por primera vez con Terry, le hice la pregunta de rigor (a estas alturas deben conocerme por aquí como la pesada de Homero) y su respuesta fue delirante: “Ah Homero!, quien sabe. Quizás ni siquiera existió, pero su madre era de Ios” ;-!

No hay ningún transporte público para llegar a la tumba ni a sus alrededores. Pensé en alquilar una moto(pero me sentía insegura), un Quad(pero me sentía ridícula) y alquilar un coche para una persona me pareció un despilfarro, dilatado hasta no quedar más opción. Intenté formar un pequeño grupo entre los chicos que se tumban como zombis en la piscina todas las mañanas, pero ni sobornándolos con cervezas.

Entonces Maroussa, la dueña del hotel, me presentó a Terry, un londinense que lleva 30 años en la isla durante los cuales, ha montado varios bares, un restaurante mejicano, un centro de buceo y qué se yo. Acogió al equipo de rodaje de El Gran Azul. “Murió uno de los submarinistas, y juzgar por cómo acababan las noches, fue un milagro que no pasara nada más”.
Es de esas personas con las que acabas teniendo una conversación en forma de elipse infinita.


“El coche de Terry no es el mejor de la isla…pero..”, me había prevenido Maoussa.
Ayer fue el día señalado para la expedición a la que finalmente se unieron Gissele(Brasil) y Andrea(Rumanía). Nos subimos en la tartana de Terry y nos pusimos en marcha en busca de Homero.

La carretera termina frente al precipicio del cabo norte de la isla, en una región llamada Plakotos. Allí, tras recorrer un camino de tierra, se alza sobre un montículo de piedras, como un faro a navegantes, la losa dónde supuestamente yace el hijo de “la madre de Homero”.
Si aquel sitio no es su tumba real, la imaginación colectiva no podría haber configurado un lugar mejor. En la cima de una colina, frente al mar y rodeado de una nada tan absoluta y embriagadora que parece realmente un lugar a medio camino entre el mundo de los vivos y el de los dioses.

Teníamos previsto recorrer la isla y visitar lugares que no te explica ninguna guia (se lamentaba TErry), pero su coche se paraba cada ciertos quilómetros frente a una cortina de vapor que salía por el capó delantero. Fuimos agotando nuestras reservas de agua en el sediento trasto, pero la última explosión fue realmente violenta, así que las chicas pidieron ser llevadas al hotel.
Terry y yo seguimos trotando, visitamos las casas de algunos de sus amigos, abría con su llave las iglesias y los monasterios más perdidos, visitamos un antigua castillo en ruinas (no sabría decir de qué época) buceamos en Koumbara, comimos en una fonda que nos acogió como familia y fue desplegando ante mi, los secretos más fascinantes de la isla. Aludí a mi cumpleaños en la lucha por pagar la cuenta de la comida y a media tarde, me dejó sana y feliz en el hotel entre despedidas llenas de gratitud y complicidad.

Al caer el sol me dirigí hacia la montaña y me senté en una de las última piedras de la última iglesia de las que dominan la ladera de Chora. Al bajar, tras la puesta de sol, vi a lo lejos a Terry, en mitad de la cuesta, recostado sobre una piedra. Me miraba bajar en medio de la gente. Estaba allí, esperándome. Me sentí entre irritada por la “invasión” y contenta por volver a verle. La cortesía hizo el resto y me dirigí hacia él al llegar a su altura. “Soy muy viejo para subir tan alto” se disculpaba. Yo no entendía. Hasta que de una bolsa sacó dos latas frías de cerveza y un sobre “Happy Birthday, Maria”.

Efharisto Terry!.

15 comentarios:

Maite Darceles dijo...

Muy bonito, María. Lo he vivido como si hubiera estado allí. Un saludo,
Maite

Nacho Muñoz dijo...

La pasión con la que narras tus derivas me transmite un anhelo vital por revivir experiencias espontáneas, no determinadas por nadie. Uf, pero la rutina que me ha vuelto a reclutar ya no me lo permite. Consigues derramar un montón de envidia de la sana cuando termino tus lecturas, MJ.

Amalio A. Rey dijo...

MJ, que bien escribes, hija!!!
Mis referencias (todas buenas) eran en la aburrida linea de las licitaciones publicas, pero es aqui donde te quiero ver...
Me estan enganchando tus relatos, y Chora. La letra es música... se desliza cómoda... lectura trepidante.
Cuando sea grande... quiero escribir posts de viajes como los tuyos...
Felicidades por tu cumple, y disfruta un monton, colega!!!
Saludos a Terry, que me voy corriendo en busca de una birra pa' celebrar tu cumple, y que hayas conseguido encontrar la tumba del hijo de la madre de Homero...jjj

Yoriento dijo...

Y todas esas relaciones las has generado sin Twitter ni Facebook. Qué arrojo :-)

cumClavis dijo...

Esta búsqueda ha sido la "Odilasea". Habría que llevar esos escritos al verso aunque, bien pensado, poesía no le falta... Feliz aniversario!

virgili dijo...

Felicidades por el birthday (disculpa el retraso!!!) y por todo lo demás. Hasta pronto.

Odilas dijo...

Gracia Maite, es lo mejor que se le puede decir a alguien que escribe. Un abrazo.

Buff Nacho, la "rutina" por llamarla de alguna manera me espera a partir de mañana. Esto toca a su fin. La espontaneidad es más incómoda, más frustrante a veces, pero yo siempre acabo pensando que vale la pena. Nos vemos en Málaga ;-)

Gracias Amalio, sí la música no es la misma que las de las ofertas, pero al final, todo cuenta alguna historia, no?. A ver si nos tomamos pronto esa birra juntos.


Alfonso, si llego a tener twitter aquí, monto una romería ;-)

Manel, jeje , venga, abrimos un wiki?. Gracias por la felicitación

y a tí, Virgili, sin necesidad de disculpas. Hasta pronto.

Y gracias a todos los que habéis seguido estas historias y me habéis acompañado aquí, en Twitter, en Fb. Suelo escribir mucho, desde siempre,cuando viajo. ESte año por primera vez, transcribía notas de las libretas al blog, y sólo deciros que este viaje no hubiera sido el mismo sin vosotros. Una compañía lejana pero cálida. Me alegra que os haya gustado. Para mí ha sido un viaje inolvidable, si habéis disfrutado también con el, pues qué más se puede pedir.

Hasta pronto colegas!.

Julen dijo...

Seguimos aquí. Un beso.
Julen

Odilas dijo...

Un beso Julen,
y bienvenidos!!

Daniel Moreno dijo...

Gracias por invitarme María, a través del relato he viajado muy comodo a tu lado. Espero no haberte incomodado, pues mi intención es seguir viajando contigo.
Saludos.

Odilas dijo...

Gracias Daniel, ha sido un viaje en muy buena compañía. Me alegro de que te haya gustado y bienvenido a esta casa.
Saludos

jordi graells dijo...

Felicitats endarrerides, Maria. Quin relat... ets única!!!

Odilas dijo...

Efharisto Jordi ;-)!

lorena dijo...

Felicidades dobles Odilas! Qué bien escribes! Te has planteado escribir guías personales de viajes? Me ha encantado la forma tan peculiar y cercana de ver las cosas, teñido todo de un gran corazón. Te vas en breve a algún otro sitio? :)

Odilas dijo...

Hola Lorena, Gracias!. Me alegro que te gusten. No, no me lo he planteado nunca, pero tengo decenas de libretas de otros viajes que cuando sea viejecita espero leer y revivir ;-)
Me temo que lo que voy a escribir en los próximos meses tiene poco que ver con estos temas!
Un abrazo